Experts vs Students: Comparing Security
7.2 Contributions and Implications
7.2.2. Managerial Implications
El Plan Hidrológico Insular de La Gomera fue aprobado mediante Decreto 101/2002, de 26 de julio. El documento consultado se estructura en una primera parte en cuatro capítulos donde se presenta el Plan, se describe el marco territorial y socioeconómico, la gestión de los recursos hídricos y se establecen los objetivos, acciones y medidas; más adelante desarrolla en 12 títulos las Ordenanzas que contienen que abordan cuestiones referidas entre otras cosas a la situación actual, la valoración de la demanda futura, la presentación de los estudios hidrológicos e hidrogeológicos realizados para cuantificar los recursos de los que dispone la Isla y por último, se describen y valoran las soluciones técnicas para corregir deficiencias y satisfacer la demanda hídrica actual y futura.
Según se desprende del diagnóstico en el Plan Hidrológico (APH), en la Isla se dan las condiciones necesarias para garantizar cierta estabilidad del ciclo hidrológico y la renovación anual de los caudales. El panorama de abastecimiento es en conjunto favorable ya que la producción total de aguas en la Isla se calcula en unos 14 hm3 /año, sin contar con las aguas de depuración, y la demanda actual en 9 hm3/año, previendose para el año 2002 que se alcancen cifras entre 11 y 15 hm3/año, por lo que se estima que una buena gestión del recurso completada con las actuaciones puntuales que contiene el APH solucionará las deficiencias actuales y hará posible atender la futura demanda. Para ello es preciso superar dificultades técnicas en la captura de agua o de orografía para garantizar el abastecimiento a los núcleos dispersos de población, así como corregir algunas costumbres como la forma y sistemas de riego.
Los problemas ambientales más graves que afectan a estos recursos son por un lado la sobreexplotación puntual en algunos lugares del acuífero basal, lo que ha provocado en ellos procesos de intrusión marina y, por otro lado la contaminación de origen agrícola y urbana. En el caso del municipio de Valle Gran Rey la acumulación de puntos de extracción para abasto urbano en el valle bajo está provocando la contaminación de las aguas y un descenso notable de la calidad de las mismas.
También se señalan como problemas las actuales deficiencias del sistema en el uso del agua referidas principalmente a las pérdidas por infiltración que se provocan en la captación de aguas (tanto en los tomaderos de los nacientes como en las presas) y en la red de transporte; se considera como defieciencia la mala gestión, cuando no se dispone de regulación de los caudales de los nacientes provocando, en determinados momentos, excedente para el riego en cuyo caso el agua se desvía por los barrancos; otro problema lo constituye el peligro de sondeos o extracciones que por sus perforaciones provoquen la desaparición de nacientes.
En general, la evolución de la demanda prevista respecto a la agricultura tiende a disminuir, no tanto por la tendencia al abandono de zonas de cultivo o el mantenimiento de las actuales sino por las mejoras del transporte del agua (reduciendo las pérdidas) y la progresiva implantación de métodos de riego de mayor eficacia. Respecto al consumo turístico es previsible un aumento que oscilaría entre el 2,5 y 4,4 hm3/año, valorando supuestos mínimos y máximos posibles de un incremento en el nº de plazas para el 2002 entre 9.000 ó, extremando generosamente la cifra, de 20.000 plazas más.
La política hidráulica que ya se proponía desde el Avance del Plan se resume de la siguiente forma:
- Se requiere una gestión conjunta del agua por zonas en el ámbito municipal. Con dicha organización se han de realizar las tareas de gestión y suministro de los caudales que satisfaga las demandas urbanas, agrícolas y turísticas. El reparto de los caudales ha de
Parque Rural
Valle de Gran Rey
atender a las prioridades marcadas por la Ley de Aguas de Canarias (urbano, agrícola y turístico e industrial, en este orden) destinándose el agua de mejor calidad al abastecimiento urbano, y las de peor calidad hacia el turismo.
- Los intentos de incrementar la actual producción de aguas debe dirigirse hacia la mejora de los tomaderos de agua de los nacientes y el aumento de la capacidad de almacenamiento para la mitad norte insular. En el resto, incluyendo Valle Gran Rey, el incremento de la disponibilidad de agua es factible mediante la perforación de pozos con galerías de fondo paralelas a la costa.
- Se ha de prohibir de forma tajante las perforaciones de captaciones en la zona central que puedan afectar a los nacientes de la Isla, estableciendo un área de protección de los nacientes o Zona de Reserva.
- La demanda presente y futura está resuelta a partir de las aguas subterráneas y superficiales, considerando antieconómico la depuración de aguas procedentes del abastecimiento urbano para ser usadas en la agricultura. Aunque la reutilización agrícola de esta agua no debe de ser eliminada como posibilidad para cuando no exista nada más económico, desde el avance se apuesta por la depuración de las aguas hasta el nivel legal no contaminante para ser vertidas al mar. El abastecimiento de aguas para el sector turístico se deberá realizar a partir de captación de aguas subterráneas o superficiales, si bien el precio para el usuario turístico debería de estimarse como si se tratara de agua desalada dirigiendo dicho beneficio al mantenimiento y desarrollo de infraestructura hidráulica necesaria para atender dicha demanda.
- El Plan Hidrológico establece, según art 2.4, como objetivo para el 2012 reducir en un 20 % el grado actual de aprovechamiento de los nacientes, con el objetivo, entre otros de incrementar los caudales ecológicos que circulan por sus cauces naturales para lo cual el Consejo Insular de aguas debe impulsar una explotación más eficiente de los nacientes (art 2.11.).
De entre las soluciones técnicas propuestas para corregir las deficiencias generales que pueden tener lugar en el ámbito del Parque destacamos actuaciones como las dirigidas a incrementar el nivel de captación en los tomaderos de los barrancos que reciben las aguas de los nacientes, ya que parte del agua se pierde cauce abajo; otras actuaciones están dirigidas a paliar las pérdidas de la actual red de transporte mediante la sustitución de las viejas conducciones por otras cerradas que admitan el uso de técnicas ahorrativas de riego.
Las soluciones que ya se propinían en el Avance del Plan Hidrológico al objeto de ampliar los caudales de los municipios, para Vallehermoso, no tienen ninguna repercusión en el ámbito del Parque pero, en el caso de Valle Gran Rey, podría ser si se concretara el proyecto de captación de agua circulante mediante un embalse subterráneo a ubicar en el cauce del barranco de Valle Gran Rey, cuyo destino sería agrícola ya que al recibir los excedentes de riego presentaría contenidos en nitritos y nitratos no siendo apta para consumo urbano y turístico. Por otro lado, se proponen obras para incrementar el caudal del pozo de El Altito, en el exterior del Parque, que doblaría su producción con agua de calidad para abastecimiento urbano y turístico.
No pueden otorgarse concesiones de aguas subterráneas ni permisos de investigación en ningún punto de la superficie del territorio de La Gomera por encima de la cota 400, con algunas excepciones cuando se trate de propiedad del Consejo Insular y por motivo de investigación.
Parque Rural
Valle de Gran Rey