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5.5 Match Tree Memory Minimization

5.5.2 Match Trees Optimization Process

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Durante el Clasicismo francés se volvió a la clasificación aristotélica y se hablaba de las grandes tragedias de Racine y Corneille y de las comedias de Moliére, aunque modernamente hay quien considera las tragedias Fedra y Andromaca de Jean Racine como melodramas,1 y como farsas, algunas de las comedias de Moliére.

La necesidad y la solución del género dramático están expuestos en el conflicto entre el protagonista que representa (generalmente) la individualidad y el antagonista que representa el medio social. Sólo mediante el seguimiento del desarrollo y trayectoria del protagonista(s) y antagonista(s), y del conflicto entre ellos, es posible definir el género de un drama.

En la actualidad las divergencias continúan: mientras un teórico como Eric Bentley habla de cinco géneros: melodrama, farsa, tragedia, comedia y tragicomedia, en México, a partir de las teorías de Rodolfo Usigli y Luisa Josefina Hernández, se acepta la clasificación en siete géneros dramáticos que incluye, aparte de los estudiados por Bentley, la obra didáctica y la pieza. En estas páginas se adoptará la división en siete (subgéneros mayores, así como siete subgéneros menores y cuatro subgéneros musicales), por considerar que responde más claramente a la especificidad del drama.

1. La tragedia realistas 2. La comedia

3. La pieza Subgéneros dramáticos

mayores 4. La obra didáctica

no-realistas 5. El melodrama

6. La tragicomedia 7. La farsa

A continuación explicaremos cada uno de éstos. LA TRAGEDIA

Originalmente, la tragedia nació en un marco religioso, como un canto y ritual sagrado, según nos lo dice la propia etimología: tragos: macho cabrío y odé; canto del macho cabrío. En su liturgia se presentaba el conflicto del hombre contra el destino y los dioses, encaminado a mover el horror y la piedad del público, es decir, crear en el espectador la catarsis o purificación espiritual. Tomemos el caso de Edipo, rey de Tebas, condenado por el oráculo a matar al padre y a casarse con su madre. Es abandonado por orden de su padre Layo para que muera y se nulifique la terrible profecía. Sin embargo, Edipo sobrevive en el seno de otra familia. Al crecer y conocer al oráculo de la ciudad de Delfos, huye a Tebas creyendo que lo hace de sus verdaderos padres, inexorablemente mata a su progenitor, en el cruce de un camino sin saber quién es, y le es entregada como consorte Yocasta, su madre, con quien procrea cuatro hijos. Pasado el tiempo, una peste malsana se abate sobre Tebas. A las insistentes preguntas de Edipo al vidente Tiresias sobre la causa del mal, éste finalmente responde que él, el propio rey Edipo, es el pecador causante de la epidemia por su parricidio y por cohabitar

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con su madre. Edipo, al saber la verdad, acude a Yocasta para comprobar la funesta noticia y al hallarla muerta ya no duda de su culpabilidad, se saca los ojos y abandona Tebas con sus hijas como lazarillos.

En Edipo Rey de Sófocles encontramos todas las características importantes que estructuraron la tragedia como tal; la lucha del hombre contra su destino ineluctable y funesto; los personajes centrales, a diferencia de la comedia, son nobles, príncipes, reyes, etcétera; la anécdota* está basada en un mito conocido por la colectividad; muestra al hombre en conflicto con fuerzas superiores y al caer consigue una victoria interior al enfrentar y aceptar su error trágico y su destino. La tragedia presenta ejemplos de agresiones al orden cósmico (aunque en el caso de Edipo, éste no sabe que lo agrede) y las consecuencias lastimosas de tales agresiones. Lo trágico equivale además a lo inevitable por haber cometido un delito contra el orden del cosmos. Una característica fundamental de la tragedia es la trayectoria orden-desorden-orden u desorden-orden-desorden. Este esquema puede aplicarse prácticamente a todas las tragedias, al propio Edipo Rey, a Macbeth de Shakespeare, a la Orestiada de Esquilo, etcétera.

Los personajes trágicos asumen siempre la responsabilidad de su destino infausto. Esto ocurre con Fedra, con Edipo, con Hamlet, con Prometeo, entre otros. Existen también tragedias de sublimación, en las que el protagonista sucumbe por defender los valores supremos frente a un antagonista. Tal es el caso de Antígona, tragedia de Sófocles que presenta la historia de esta hija de Edipo. En la obra se desarrolla un combate de ideas entre las leyes divinas, santas e inviolables que obligan a enterrar a los muertos, y las leyes civiles, útiles y oportunas; de una parte la joven Antígona, de otra un rey autoritario: Creón. Al centro, el cadáver de un enemigo de la patria: Polínice (hermano de Antígona) que quiere que se deje el cadáver como alimento para los buitres, pero la doncella quiere enterrarlo piadosamente. Sale de la ciudad por las noches y echa tierra sobre el cadáver del hermano; la guardia la sorprende y la lleva ante el rey. En vano ella intenta disculparse invocando la inviolabilidad de los valores religiosos. Es condenada a morir. En la gruta donde ha sido sepultada viva, se ahorca.

1. Define la tragedia: _____________________________________________________ _______________________________________________________________________ 2. Lee “Medea” de Eurípides y menciona las características que la hacen una tragedia: _______________________________________________________________________ _______________________________________________________________________

* La anécdota es parte fundamental del drama y consiste, según Aristóteles, en la relación o reproducción imitativa de las

acciones enteras de los personajes con principio, medio y final.