3 Background Studies
3.2 DevOps
3.2.6 Measuring DevOps
Varias formas de conflictos han caracterizado las relaciones entre Perú, Bolivia y Chile, las cuales se mantuvieron como el eje cohesionador del nacionalismo con base en la imagen y la lógica amigo-enemigo. Esta lógica fue cambiando paulatinamente producto a las migraciones, con lo cual los estados fronterizos desecharon esta lógica. Así el surgimiento de la triple frontera como concepto “comenzó a definirse a partir del tratado de Ancón entre Perú y Chile (octubre de 1883), que se delimitó en el tratado de Lima (junio 1929)” (González, 2006: 30). La situación internacional y la visión de las sociedades han cambiado de forma significativa desde el tratado de Lima en 1929. La mirada hacia las fronteras
internacionales ha dado paso a lo “transfronterizo”, y el “conflicto” se ha transformado en “cooperación”. “Un ejemplo notorio ha sido el cambio de nombre de los Comités de Fronteras por Comités de Integración, demostrando con ello otro espíritu en las relaciones bi y trilaterales entre nuestros países” (: 38), con el propósito de lograr una integración natural entre las regiones subnacionales de Perú, Bolivia y Chile.
Es necesario considerar que estas transformaciones tienen que franquear la visión de estado - nación para pasar a la lógica de cooperación multilateral a través de las migraciones, los intercambios y proyectos de desarrollo cultural y educativo, con el propósito de lograr una verdadera integración transfronteriza.
La noción de zonas fronterizas1 y zonas integradas de frontera se conformó en
la Comunidad Andina (CAN), en 1969, instancia que reconoció la importancia de una acción común entre las “zonas fronterizas compartidas”2.
A partir de la CAN se originó la propuesta de tomar acuerdos binacionales entre las regiones fronterizas y fue promovida como resultado del caso ecuatoriano- colombo (Ramírez, 2006: 58) lográndose así la primera Zona de Integración Fronteriza (ZIF).
El proceso de integración a través de la ZIF ha presentado varios obstáculos para su concreción, entre los que sobresale el financiamiento público y privado para poner en marcha los proyectos de desarrollo de integración fronteriza. Para la superación de los mismos y el fortalecimiento de la ZIF, se ha dado varios impulsos desde lo étnico, lo académico, la sociedad civil y los gobiernos municipales que se manifestaron en tres ejemplos concretos:
a) Los “aymaras sin fronteras”, que es un proceso de integración fronteriza trinacional promovido por actores aymaras en un sitio llamado “tripartito”. b) El proyecto MAP, Madre de Dios (Perú), Acre (Brasil) y Pando (Bolivia), es una
articulación que busca la organización trinacional de actores entre los que se
1 Constituye un espacio de actuación compartida, escenario de una densa trama de relaciones económicas, sociales y culturales, pero un espacio cuya delimitación, por lo mismo de existir allí una relación dinámica, sólo puede ser establecida en forma aproximada y transitoria, constituyendo su esencia el carácter cotidiano de dicha relación, la heterogeneidad de situaciones que en ella se constata, su equilibrio momentáneo, y consecuentemente, su permanente evolución en el espacio y en el tiempo.
2 Entendida como el acuerdo de que todos los países miembros impulsarán el desarrollo integral de esas regiones a través de las economías nacionales y la potencial economía andina.
encuentran las instituciones locales, que han decidido manejar en forma conjunta los problemas y oportunidades que ofrece su dimensión trilateral. c) La ZIF Amazónica Perú - Ecuador y Colombia, que se planteó desde un
punto de vista ambiental y étnico para buscar la integración de estas regiones. Lo que se pretendió a través de la ZIF en las comunidades suramericanas fue plantear proyectos de integración física, dirigidos a la modernización de la infraestructura, de energía, transporte y comunicación.
Para el logro y desarrollo de estos proyectos en Suramérica, a través de la Iniciativa de Integración Regional Suramericana (IIRSA) se priorizó siete procesos sectoriales de integración: energía, instrumento de financiamiento, pasos de frontera, tecnologías de información, comunicaciones, transporte aéreo y marítimo, y multimodal.
La integración fronteriza es una manifestación que pone en evidencia ciertos acuerdos en torno a las fronteras que en sus inicios puso en emergencia a la triple frontera andina, Perú-Bolivia-Chile, producto a que el territorio adyacente a la frontera que separa a Perú y Chile no tendría soberanía absoluta.
Los acuerdos del Tratado de Lima trajeron para las comunidades de la triple frontera una situación difícil, porque la zona quedó en medio de las pugnas de los países en conflictos, y no fue tomada en cuenta en la solución diplomática a la que se llegó entre estos países.
El conflicto que se vivió en esa época hizo que los campesinos aymaras adoptaran un cambio identitario, en razón de que se los consideraba peruanos, chilenos o bolivianos antes que indígenas, hecho que suscitó problemas internos en las fronteras de dichos países. Los procesos de ideologización de los pobladores y comunidades de la triple frontera han provocado conflictos culturales y sociales internos, que han tenido un impacto cultural en las relaciones étnicas transfronterizas de las comunidades rurales de los tres países. Esto trajo como consecuencia que la identidad nacional pasara a tener una mayor importancia, respecto a lo étnico.
Las comunidades que pertenecen a los territorios que conforman la triple frontera han promovido la reintegración de la unidad cultural andina, la dinámica social y económica, lo que les ha permitido desarrollar proyectos transfronterizos patrimoniales y turísticos a través de alianzas estratégicas locales. Estas iniciativas demuestran la gran capacidad de recomposición social de la población de fronteras.
Otro de los fenómenos sociales presente en la triple frontera es el migratorio, como resultado de las agudas crisis económicas que los pobladores viven en sus regiones de origen y que los obliga a marchar en busca de mejores condiciones de vida. Ante esta realidad y por la importancia de promover procesos de integración física para la creación de espacios económicos, en uno de los artículos del acuerdo MERCOSUR-BOLIVIA, se plantea la necesidad de encontrar solución a estos problemas por lo que los países “se comprometen a facilitar el tránsito de personas y la circulación de bienes, promover el comercio entre las partes contratantes y dirección a terceros mercados, mediante el establecimiento y la plena operatividad de vinculaciones terrestres, fluviales, marítimas y áreas” (Stahringer, 2006:100).
Estos acuerdos son resultado de las relaciones comerciales que se suscitan entre los países de la región fronteriza. El proyecto ZICOSUR (integración centro y oeste sudamericano) es un proceso de integración social y cultural, así como de complementación al desarrollo económico, orientado a dinamizar las actividades, de grandes áreas geográficas y multiplicar las oportunidades de la población.
El proyecto está organizado en el eje del tráfico bioceánico que va desde el puerto de Antofagasta en Chile, hasta el puerto del Paraguay, y Santos del Brasil. Dentro de este corredor, las zonas de frontera de Bolivia, Argentina y Paraguay responden a demandas del contexto internacional y atraviesan regiones con características demográficas propias y educativas.
ZICOSUR es un proceso de regionalización de tipo horizontal con base en la concertación de influencias e intereses compartidos entre las regiones mediterráneas y el territorio chileno. Es decir, las regiones mediterráneas de Bolivia, Paraguay y el Norte Argentino encuentran en ZICOSUR una forma de salida al mar para sus productos, y Chile procura desarrollar las economías regionales para el comercio exterior.
El desafío que se plantea ZICOSUR es superar el ámbito estrictamente comercial, para abarcar aspectos relativos a la educación, cultura, turismo y medioambiente, es decir, todos aquellos que deben generar un desarrollo humano sostenible para erradicar la pobreza. El esfuerzo conjunto y la visión integracionista de autoridades, académicos y artistas han contribuido a lograr una mayor consolidación en el diseño de políticas para la integración regional.
Sería necesario que los estados creen en las fronteras programas que faciliten la integración de las poblaciones, pues tienen las mismas características geográficas, culturales, sociales y económicas. Estas potencialidades deben ser aprovechadas con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de los habitantes en las fronteras.
Al respecto, Walsh señala que,
...poner atención a la frontera como espacio y lugar importante para la integración, no es solo construir nuevas relaciones entre Estado-Naciones aún impregnadas por la noción de soberanía territorial, exclusiva y excluyente, sino también visualizar y dar reconocimiento a las dinámicas y relaciones sociales y culturales que históricamente han existido, incluyendo las más recientes impulsadas por las migraciones, desplazamientos y otras movilidades sociales. Un contexto preciso para observar estas relaciones es la educación. (Walsh y Santacruz, 2006:15)
En el análisis realizado, se aprecia que la realidad social y cultural que se vive en las regiones de la triple frontera Bolivia-Perú-Chile no ha encontrado el apoyo necesario en las políticas de los estados para lograr desarrollarse a la par de otras regiones de su propio territorio.