1.5 Research approach and methodology
1.5.4 Method of data collection
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discípulos, "llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos" (Mc 6:7), y recibimos su promesa "donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18:20).
Al llegar al final del recorrido, vemos todo esto plasmado con fuerza y convicción en la red de solida- ridad que sostenía a las comunidades cristianas del siglo I (Hch 11:29-30; 2 Co 9:11-15; 2 Co 8:12-15, por citar algunos ejemplos).
La vida toda, tal como la conocemos, depende y se sustenta en una rica trama de relaciones de in- terdependencia. El propósito de este encuentro es ayudar a los niños y niñas a descubrirlo y a reco- nocerlo como una fortaleza; fuimos creados y estamos preparados para construir relaciones plenas y disfrutables con otras personas. Asimismo, los acompañaremos para que desarrollen la capacidad de identificar a las personas o grupos en quienes confiar y encontrar apoyo, y para que fortalezcan su relación e interacción con ellos.
Todos los niños y niñas necesitan de una red de amor y cuidado para crecer saludables y felices, pero estas redes son cruciales en el caso de niños y niñas que viven en un contexto social o familiar proble- mático, porque el aislamiento aumenta la vulnerabilidad y el riesgo de sufrir maltrato o abuso.
Las niñas y niños que saben a quién recurrir y confían en que hay personas dispuestas a ayudarlos, aumentan la probabilidad de ser protegidos y de encontrar una salida a su situación.
Dios no quiere niños y niñas solos y desprotegidos. Nosotros, sus hermanos y hermanas mayores, estamos llamados a acompañarlos, a sostenerlos y, por supuesto, a construir una sociedad donde puedan vivan felices y protegidos.
Desarrollo del encuentro
La propuesta para este encuentro es dividir al grupo en tres subgrupos, rojo, verde y azul, que irán rotando por tres estaciones: juegos; texto bíblico; cuento.
Habrá un facilitador a cargo de cada estación, y otros facilitadores acompañando a los niños en su desplazamiento.
El grupo rojo comenzará con los juegos, mientras el verde trabaja con el texto bíblico, y el azul, con el cuento, y luego rotarán.
Si el grupo es pequeño para formar tres subgrupos o si el espacio físico no permite tres actividades simultáneas, desarrollen el encuentro de la manera habitual respetando ese mismo orden: juegos (Activ. 1); texto bíblico (Activ. 2); cuento (Activ. 3).
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Materiales
Materiales necesarios para los juegos —bastones (picas o palos), como los que se usan en gimnasia (Ver imágenes en Anexo V), y globos para el Juego 2.
Cuento "El pequeño mapache" —ver el texto en el Anexo V.
Fotografías o ilustraciones de los animales del cuento —mapache, puerco espín, zorro.
Trozos de cuerda o soga —cuerda o soga de tres hilos. Cortar un trozo para separar los tres hilos y mostrar la diferencia de grosor y resistencia entre un solo hilo o tres hilos trenza- dos juntos.
Carteles con el texto de Eclesiastés —cuatro rectángulos de cartulina, uno para cada uno de los versículos, de tamaño adecuado para pegarlos en una cartelera o pared del salón. Utilizar cartulina de diferentes colores o escribir los textos de diferente color para identificar rápidamente trabajo, caídas, bienestar y resistencia.
Actividad 1
Proponemos tres juegos cooperativos sencillos. Escojan uno o más juegos según las características de cada grupo y el tiempo disponible. En estos juegos, el disfrute y la satisfacción están en el logro colec- tivo. Por lo tanto, durante y después del juego resaltaremos y celebraremos estas actitudes.
Después de jugar y festejar los logros de los grupos, anunciar que pasarán a la siguiente estación.
Juego 1: Tu bastón, mi bastón, nuestros bastones
Los niños se ponen en parejas frente a frente; cada uno con un bastón apoyado verticalmente en el suelo y sujeto con la mano. (Ver imagen en el Anexo V)
Tras una señal hay que soltar cuidadosamente el bastón, para no alterar su equilibrio, y rápidamente intercambiar lugares con el compañero para sostener su bastón antes de que caiga al suelo.
Variante: Aumentar la distancia entre los bastones; armar tríos en lugar de parejas; usar aros en lugar de bastones.
Propósito: Colaboración con los compañeros en el juego: "tú sostienes mi bastón, yo sostengo el tuyo"; "yo me pongo en tu lugar, tú te pones en el mío". Favorecer la disposición para la diversión y la participación.
Juego 2: Juntos nos levantamos
Formar grupos de tres a cuatro integrantes. Los niños y las niñas de cada grupo se sientan en círculo y se toman de las manos o de los antebrazos. En esta posición, deben conseguir levantarse a la vez, sin soltarse y sin que nadie se desequilibre.
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Variante: Sentados en círculo, espaldas hacia el centro y piernas hacia afuera. Se toman del brazo, de modo que los codos queden enganchados, y tratan de levantarse todos juntos.
Propósito: Dar y recibir apoyo en grupo.
Juego 3: ¡Que no caiga el globo!
Formar grupos de cinco niños. Se colocan en círculo, y se intercala un bastón entre cada par de niños. En lugar de tomarse de la mano, los niños forman la rueda tomados de los bastones (Ver imagen en el Anexo V).
Se lanza un globo al aire, en el centro de la rueda, y el grupo debe mantenerlo en el aire dándole toques con el bastón, sin soltarse. El grupo puede contar 1,2,3,4, ... o decir el alfabeto mientras el globo está en el aire. Cada vez que el globo toca el piso, deben recomenzar la secuencia. El objeti- vo del grupo es mejorar la coordinación y comunicación para mantener el globo en el aire el mayor tiempo posible.
Variante: Aumentar la dificultad agregando otro globo. Utilizar cuerdas o aros en lugar de bastones.
Propósito: Coordinación y comunicación grupal efectiva. Colaboración para un logro colectivo. For- talecer la alegría y la satisfacción por la participación en el grupo.
Actividad 2
¿Qué dice la Palabra de Dios?
Reunir al grupo alrededor de una mesa. Tener una Biblia grande, bien visible, para leer el texto. Co- locar sobre la mesa los carteles con el texto de Eclesiastés, un cartel por versículo. Tener a mano los trozos de cuerda de tres hilos.
Más valen dos que uno, pues mayor provecho obtienen de su trabajo. (v.9)
Y si uno de ellos cae, el otro lo levanta. ¡Pero ay del que cae estando solo, pues no habrá quien lo levante! (v.10)
Además, si dos se acuestan juntos, uno a otro se calientan; pero uno solo, ¿cómo va a entrar en ca- lor? (v.11)
Uno solo puede ser vencido, pero dos podrán resistir. Y además, la cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente. (v.12)
Invitar al grupo a identificar las cuatro situaciones: trabajo, accidentes (caídas), bienestar (no pasar frío) y resistencia.
—¿Cuál es el problema o dificultad en cada caso? ¿Cómo se resuelve o mejora la situación? Observar la repetición de la palabra "solo", tres veces, asociada a dificultades y la palabra "dos", también repetida tres veces, asociada a encontrar una salida. Mostrar las cuerdas. Separar los hilos en algunas de las cuerdas y comprobar la diferencia entre una y otra.
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Aceptar todas las respuestas y aclarar dudas. Estimular la reflexión con nuevas preguntas antes que clausurarla dando la respuesta. Si fuera necesario, ayudarlos a recordar usos de las cuerdas: sujetar bultos y mercadería; operaciones de rescate; seguridad en el trabajo –pintores, albañiles; seguridad en pruebas acrobáticas; construcción de redes.
Pedir a los niños que den ejemplos de juegos, tareas, y situaciones complicadas o riesgosas en las que se verifique lo que dice la Biblia. Pueden ser experiencias propias o de otras personas.
—Dios no quiere vernos solos, quiere que encontremos personas, niños y adultos, con quienes tejer cuerdas fuertes y redes de protección. Debemos reconocer quiénes son esas personas que nos quie- ren y nos pueden ayudar, y unirnos a esa red.
Repetimos juntos: "Uno solo puede ser vencido, pero dos podrán resistir".
Actividad 3
Verdad... ¡Consecuencia!A través de un cuento escrito por una niña de su misma edad, verán cómo funciona la red de protección en lo cotidiano. La vida de cada uno de nosotros depende de la construcción y la fortaleza de esa red. El mapachito, además de conocer la hierba, el agua y el alimento, se intere- só por conocer a otros animales, y se hizo amigo del puerco espín. Esa amistad le salvó la vida a él y a su familia. ("El pequeño mapache", Anexo V).
Reunir al grupo en un círculo. Crear un clima agradable y tranquilo para escuchar el cuento. Colocar las fotografías o ilustraciones de los animales en el centro, y pedirles que los identifiquen. Relatar el cuento o leerlo, con expresividad y haciendo pausas para mirar al grupo.
Hacer una pausa en silencio antes de conversar brevemente sobre el cuento.
—¿Recuerdan cuando hablamos de "peligros y riesgos" en el encuentro pasado? ¿Qué peligro enfren- tan los mapachitos? [zorros] ¿pueden realmente enfrentar a un zorro? [no] ¿cómo lograron salvarse? [tenían un amigo que sí podía]
—En la salida con su mamá Pequeño conoció la hierba para jugar, el agua para beber, los peces para comer y el Puerco Espín, un amigo. ¿Qué fue lo más importante? ¿Por qué?
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Actividad de Cierre
Después de haber recorrido las tres estaciones, reunir a todo el grupo, de pie o sentados. Si alguno de los facilitadores toca la flauta o la guitarra, pedirle que toque una melodía de ritmo suave y tran- quilo.
Colocar en el centro la Biblia, abierta en la cita de Eclesiastés, y una cuerda de tres hilos, que se vea fuerte y en buen estado.
Leer parte de la cita de Eclesiastés:
—Más valen dos que uno, pues mayor provecho obtienen de su trabajo. Y si uno de ellos cae, el otro lo levanta. Uno solo puede ser vencido, pero dos podrán resistir.
—En silencio, vamos a pensar en el nombre o los nombres de personas que son para nosotros una cuerda fuerte de la cual nos podemos sostener.
Al cabo de unos instantes, darles la oportunidad, si así lo desean, de compartir con el grupo el nom- bre de esa persona. Después de escuchar los nombres dados por los niños, el grupo de facilitadores les expresará que también ellos están dispuestos a formar parte de esa red. Es importante que les hagamos saber a los niños y a las niñas que ¡pueden contar con nosotros!
Oración de gratitud –Orar dando gracias a Dios por las personas que nos dan protección y se- guridad (incluir los nombres mencionados por las niñas y niños), y pedirle que nos ayude a construir, entre todos y junto con él, redes de ayuda fuertes.
Actividad de extensión
Trabajo manual: Pulseras de varios hilosEsta actividad seguramente excede el tiempo del encuentro pero la incluimos como recurso adicional para realizar con los niños en otro momento. Aun cuando la lleven a cabo después de un tiempo, podrán hacer referencia a la fortaleza de "la cuerda de varios hilos", la cita de Eclesiastés, y proponer- les a las niñas y niños hacer una o más pulseras para regalar a las personas que conforman su red de cuidado.
En el Anexo V encontrarán instrucciones para armar pulseras de hilos de colores. Elegimos dos muy sencillas, pero pueden pedir la colaboración de otras personas de la comunidad y aventurarse con otros modelos.
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ANEXO Encuentro 1
Cuento: La clara imagen de María Clara
Así comenzó esta historia. La marcha nupcial se escuchaba en la iglesia y en la calle, los jóvenes reían, los mayores lagrimeaban, los niños corrían alborotados, y no faltó el grito de "¡Viva los novios!". Tere y Carlos se casaron, y hubo fiesta, música y baile para todos.
Como ocurre con todas las historias, ni Tere ni Carlos, y menos aún los invitados, imaginaron qué sucedería después ni qué otros personajes aparecerían en escena. Pero esos "otros" no tardaron en aparecer.
Primero llegó Javier, un bebé gordito que no sabía que la noche era para dormir y pedía comida o brazos ¡a las tres de la mañana! Pequeña revolución en la familia...
Felizmente los bebés crecen y aprenden rápido. Javier pronto se acostumbró a comer de día y a dor- mir de noche. Después aprendió a caminar, a repetir palabras, a arrastrar juguetes, ¡y muchas cosas más!
Fue por aquel tiempo que Carlos y Tere escucharon por primera vez unos comentarios que luego complicaron esta historia.
—¡Qué hermoso niño! ¡Cómo se parece a la mamá!
—¡Ay, es igualito a la mamá! El mismo color de ojos y de cabello.
Carlos y Tere creían que Javier solo era igualito a Javier –aunque tenía el cabello rubio y los ojos cla- ros como su mamá. Sin embargo, preferían no responder. Un poco porque la gente solo trataba de ser amable, y otro poco porque a veces... ¡las personas hablan por hablar!
Cuando Javier ya andaba por toda la casa y creía que los brazos del papá y la mamá eran solo para él... ¡nació Ana!
Otra bebé, otra pequeña revolución en la casa: un poco más de ruido, un poco más de ropa, un poco más de trabajo, y ¡mucha más alegría!
Anita creció tan rápido como su hermano. Un día, otro día, otro más y... ¡ya estaba caminando! Igual que Javier, Ana había heredado el cabello y los ojos claros de la mamá. Por supuesto, no faltó quién dijera:
—¡Igualita a Tere!
—¡Tere puso el sello en sus dos niños! —comentó riendo una vecina viejita.
Carlos y Tere, ocupados y felices con el crecimiento de los niños, no prestaron ninguna atención a esos comentarios.
Cierto día, a Carlos lo enviaron a trabajar a otra provincia. Gran cambio: nueva casa, nuevos vecinos, nueva escuela. Javier y Ana pronto tuvieron nuevos amigos, pero en las vacaciones siempre visitaban a la familia.
—¡Cómo has crecido Ana! ¡Qué grande está Javier! —exclamaban tías y abuelos.
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Javier y Ana estaban felices, pero Carlos y Tere estaban ¡súper felices!
Quizá fue por la alegría del reencuentro familiar... quizá fue el reencuentro con dos cajas de ropa de bebé que habían dejado en casa de la abuela, o vaya uno a saber por qué... lo cierto es que a poco de regresar, la familia se revolucionó por tercera vez. ¡Bienvenida María Clara!
Sin prisa y sin pausa, María Clara aprendió todo lo necesario: a comer de día y dormir de noche, a repetir palabras, a caminar, a jugar. Todo iba muy bien hasta que se escuchó decir:
—¡Qué niña tan bonita! ¿Pero a quién se parece?
—Clara no ha salido a la mamá... —comentó alguien por allí.
Clara era muy pequeña para comprender el significado exacto de las palabras, pero escuchaba y escuchaba, como hacen todos los pequeños. Pasó el tiempo, María Clara creció, y siempre siguió escuchando, por aquí y por allá, que ella no se parecía a su mamá. Sus hermanos, sí.
Lo escuchó en la parada del ómnibus, lo escuchó en una fiesta de cumpleaños, lo escuchó en la plaza. Al llegar a la escuela ya no tuvo ninguna duda: nadie creía que ella, una niña de ojos y cabello de in- tenso color café, era hija de esa señora tan rubia, de ojos tan claros.
El amor y el buen humor que había en su casa, los juegos con sus amigos, los paseos con los primos, todo eso disfrutaba Clara. ¡Y cuánto disfrutaba ir al taller de música y tocar la guitarra!
Sin embargo, adentro, muy adentro, guardaba una tristeza enorme y secreta ¡El deseo de parecerse a su mamá!
No quería escuchar "diferente" nunca más; quería que todos le dijeran "eres igual" —igual a su mamá; igual a sus hermanos.
Por fin se le ocurrió un plan perfecto. O, casi. Hasta los planes perfectos salen mal alguna vez. Sin embargo, no todo lo que sale mal, termina mal.
El día del plan, María Clara llegó a su casa llorando a todo llorar, frustrada y furiosa porque la pe- luquera no había querido teñirle el cabello de rubio. ¡Había ahorrado dinero meses y meses para pagarle! Aquel mismo día su tristeza enorme y secreta dejó de ser secreta, dejó de ser enorme, y por fin, dejó de ser tristeza.
La mamá y el papá se sentaron junto a María Clara y le dieron tantos abrazos que casi quedaron anudados. Conversaron y conversaron, miraron fotografías y revolvieron cajas con recuerdos de la familia.
—Cuando eras pequeña te llamábamos "risitas"—le contó la mamá— porque siempre reías. Te gus- taba hacer bromas y decir disparates para que los demás rieran. ¡Igual que tu papá! Los dos tienen el mismo buen humor.
—Cuando te escucho tocar la guitarra y cantar—le dijo el papá— recuerdo cuando conocí a tu mamá. ¿Sabías que a los 17 organizó una banda? ¡Tu voz se parece tanto a la de ella!
Por fin se aclararon las cosas para María Clara:
Los colores varían, pero en lo realmente importante
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ANEXO Encuentro 2
Los siguientes materiales pueden resultar útiles para:
• compartirlos con los niños, leerlos y comentarlos individualmente o en grupo;
• obtener ideas para crear tarjetas, folletos o carteleras sobre el tema de los derechos de los niños;
• imprimir las ilustraciones y textos de algunos derechos y preparar rompecabezas para los niños [Ver b) más abajo];
• armar una carpeta, caja o pequeña biblioteca de recursos sobre el tema.
a)
En el sitio de la organización "Save the Children", España, pueden descargar versiones de la Con- vención sobre los Derechos del Niño adaptadas para diferentes edades.Versión adaptada para 6-8 años
http://www.savethechildren.es/docs/Ficheros/257/Convencion_6-8.pdf
Versión adaptada para 9-11 años
http://www.savethechildren.es/docs/Ficheros/258/Convencion_9-11.pdf
Versión adaptada para 12-14 años
http://www.savethechildren.es/docs/Ficheros/259/Convencio_12-14.pdf
b)
En el sitio del Instituto Interamericano del Niño (INN) pueden descargar pequeños libros en formato .pdf sobre los derechos más importantes. El lenguaje es sencillo y las ilustraciones son atrac- tivas y con buen contenido. Cada derecho va acompañado de una responsabilidad.Los niños, las niñas y sus derechos
http://www.iin.oea.org/IIN2011/documentos/libro1.pdf
Los niños y sus derechos en familia
http://www.iin.oea.org/IIN2011/documentos/libro2.pdf
Los niños, las niñas y su derecho a una familia
http://www.iin.oea.org/IIN2011/documentos/libro3.pdf
Los niños, las niñas y su derecho a no ser maltratados
http://www.iin.oea.org/IIN2011/documentos/libro4.pdf
Los niños, las niñas y su derecho a la democracia
http://www.iin.oea.org/IIN2011/documentos/libro5.pdf
En este sitio también encontrarán una serie de videos sobre el tema de los derechos del niño.
http://www.iin.oea.org/IIN2011/multimedia-videos.shtml
c)
Dos canciones sobre los Derechos de los niñosEn http://www.youtube.com/watch?v=tgOM25RjuCU pueden ver y aprender la siguiente can- ción sobre los Derechos de los Niños. Animación con muñecos; intérprete, Rubén Rada, cantautor uruguayo:
Yo quiero que a mí me quieran, Yo quiero tener un nombre
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Yo quiero que a mí me cuiden Si me enfermo o estoy triste Porque yo quiero crecer. Yo quiero saberlo todo
Yo quiero que a mí me enseñen Mi familia y mi maestra
A contar y a hacer las letras Y me quiero divertir. A jugar, a cantar,
Que me enseñen a ser libre y me digan la verdad. A jugar, a cantar,
Que me escuchen cuando hablo y que no me hagan llorar. Pero quiero que también
Todos los niños del mundo Tengan todo lo que quiero Pues lo quiero compartir. A jugar, a cantar
Que tengan todos los niños en el mundo su lugar. Vamos todos a ayudar
Pa’ que los niños del mundo tengan todos un lugar.
En http://www.youtube.com/watch?v=PsvtmnjGKEk pueden ver, aprender o descargar un video de Unicef con otra canción sobre los Derechos del Niño.
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ANEXO Encuentro 3
1.
A continuación incluimos sugerencias de juegos que seguramente el grupo y los facilitadores disfrutarán.. Juego rítmico con manos y vasos. "Muchas manos"; dos niñas muestran una secuencia.