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CHAPTER 1: A SPATIAL ANALYSIS OF THE IMPACT OF MASS TRANSIT

1.4 Methodology

Con el fin de cumplir los objetivos, la iglesia exhorta a los creyentes a que en forma voluntaria aporten dinero por medio de las ofrendas, entendidas como el dinero que se da en el culto de enseñanza y también por el diezmo que corresponde a la décima parte de los ingresos de un periodo de tiempo, normalmente un mes y que se puede depositar en dicho culto o en la urna existente para tal efecto (al menos en la iglesia sur de Popayán), en cualquier

tiempo. Tanto la ofrenda como el diezmo están encaminados al agradecimiento a Dios por todo tipo de bienes recibidos y tienen como fin la divulgación del evangelio. El diezmo en general es la mayor fuente de ingresos económicos de esta iglesia, está estipulado en su doctrina y se insiste en su cumplimiento.

Este “impuesto” religioso, usualmente tiene una justificación en la doctrina. En el caso de la IDMJI, el diezmo es una parte significativa de los “los dineros de la iglesia” basándose en la profecía dada por Dios a María Luisa y que en principio iba dirigida al pastor Luis Eduardo en la que afirma: “Tú tienes que manejar los dineros de la iglesia, tan pronto el dinero pase por tus manos, tu lo distribuirás para todas las necesidades de la obra y, de esta manera, Yo lo multiplicaré y bendeciré a mi iglesia” (Piraquive, 2007: 65). Según esto, la administración de los recursos económicos se centra en el líder hasta su muerte; luego, esta profecía es interpretada a favor de María Luisa. Y sobre el diezmo seguidamente se asevera: “El Señor se encargó de enseñarles a los creyentes a diezmar, aunque fueran en lo material las personas más pobres, a cambio de ello prometió bendiciones y que no les faltaría nada” (Piraquive, 2007: 66). Los diezmos o bienes materiales se cambian por bienes espirituales, es decir las bendiciones, con ello se justifica su recepción y su destinación pero a criterio de los líderes.

Después de la muerte de Luis Eduardo, la pastora María Luisa “toma las riendas de la iglesia” y hace una restructuración: todo se centraliza en Bogotá, incluyendo los diezmos de todos los templos, para luego ser distribuidos según necesidades, lo cual condujo a un gran crecimiento. Los dineros se invierten primariamente en muebles: sillas, equipos de sonido, de transporte y demás dotaciones; en inmuebles: compra de terrenos, construcciones para templos, en sus remodelaciones y en gastos de administración: arrendamientos, viáticos, viajes al exterior, en la ofrenda que recibe cada predicador, todo encaminado al crecimiento de la iglesia en la difusión del evangelio, según la pastora.

El diezmo es uno de los aspectos más cuestionados a la iglesia, ante ello la pastora argumenta: “…a nadie se le controla si diezma o no, ni se le pregunta a las personas si tienen empleo y cuánto ganan para llevar un control de los diezmos, ni tampoco se suministran sobres o papeletas para diezmar donde tengan que escribir su nombre y la cuantía de su diezmo, sino que es un acto secreto y voluntario de cada persona con el Señor” (Piraquive, 2007: 163). Al diezmo se le da un sentido espiritual que se reitera en los cultos, principalmente en enseñanza, donde frecuentemente los predicadores afirman: “Diezmar por convencimiento y no materializar, pensando en que se va a duplicar”, “Dar con alegría de lo que Dios nos ha dado”, “No pensar que van a hacer con ese diezmo, si piensa así, no lo haga”, “Todo el que diezma en la iglesia lo hace de corazón”, o como lo dicen en algunos apartes de sus coros e himnos: “Así contribuyendo, el evangelio extiendo”, “Amado hermano, si tu das para Cristo, recibirás de Él bendición”, “La biblia lo dice y es verdad. Mi ofrenda doy, mi ofrenda doy”, “Contigo estoy, ¡oh Jehová! Comprometido con mi oración, mi fe y con mi ofrenda”, cantos que se entonan antes y durante el momento de dar la ofrenda y el diezmo, momento en el cual también se escuchan los testimonios.

Los testimonios son importantes para esta iglesia (e igualmente para otras) por tratarse de manifestaciones personales del creyente en los que narra la ocurrencia de hechos sobrenaturales y como lo afirma Bastian, “El testimonio tiene como función alimentar la fe de los demás creyentes para que no desmayen en su búsqueda del milagro. En estos testimonios los creyentes no sólo narran cómo obtuvieron la sanidad milagrosa o la prosperidad económica, sino también cómo Dios los liberó de algún vicio, restauró sus hogares o cambió sus vidas” (Bastian 2005, 281), testimonio que sirve para que otros creyentes persistan en el cumplimiento de la doctrina para obtener el milagro, acorde a promesas anteriormente dadas. Respecto a los sobres para depositar el diezmo, ahora en el templo sur de Popayán, sí los hay junto a la urna, a disposición de los creyentes.

Los efectos de estos mensajes, se demuestran en que la gran mayoría de creyentes aportan ofrendas y diezmos.

Como se comentó en el aparte de enseñanza, los testimonios se presentan en el mismo tiempo en que hombres y mujeres previamente seleccionados reciben dichas ofrendas y diezmos. Se trata de afirmaciones vehementes por parte de creyentes que han manifestado intervenir, levantando la mano y previo orden, el pastor les sede la palabra. Estos testimonios giran en torno al cumplimiento de promesas hechas por Dios con intervención del Espíritu Santo a través profecías anteriormente dadas en dos órdenes:

a) De orden espiritual, tales como: superación de la envidia, logro de conversión propia y la de “duros de corazón”, ayuda en educación, liberación de brujerías, de tentaciones, paz interior, convencimiento de dar diezmo de corazón y limpiar la casa de ídolos, alejamiento de drogas y recuperación de la familia, cambios importantes después del bautismo en agua, entre los más significativos.

b) De orden material, tales como: empleo (consecución, cambio, mejora de trabajo, trabajo en MIRA), apoyo al MIRA, beneficios por programas del MIRA y de sus leyes, participación en el gobierno mediante el MIRA, protección de la vida (peligros, robos, accidentes), salud (cura de cáncer, de otras enfermedades que la ciencia no logró, mejora rápida después de cirugías), cura de debilidades, ayuda en viajes, mejoras en la situación económica: bienes materiales como casa, cambio de casa, carro, entre otros.

Estas afirmaciones -los testimonios- son emitidas como verdaderos

acontecimientos en la vida de quien las expresa con fe, con euforia y dada la espectacularidad a veces obtienen aplausos de los asistentes y comentarios del pastor, quien los relaciona con la doctrina. El testimonio, sobre todo el buen testimonio considerado por la iglesia como el que reafirma la transformación de la

vida del creyente, de su fe, del abandono del pecado, en fin del cumplimiento de la doctrina, sirve para su edificación a través del ejemplo para asistentes, creyentes, parientes y parte de la sociedad y así con recursos económicos y nuevos creyentes, continuar la difusión del evangelio.

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