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A comienzos del siglo XIX se sintió la necesidad de un mayor desarrollo de las ciencias básicas. Alemania fue la pionera en este desarrollo a partir de la Universidad de Berlín en 1810, idealizada por el barón Wilhelm von Humboldt, el gran naturalista alemán, a la que seguirían Breslau en 1811 y Bonn en 1818. El ideario de la Universidad alemana consistía en basar la actividad académica en la investigación experimental y en incorporar en la enseñanza superior los resultados de la nueva investigación. Los efectos de la reforma no se hicieron esperar, catapultando a la medicina alemana a la cabeza de medicina científica del mundo en la segunda mitad del siglo.

Ciencias Morfológicas. Anatomía.

Durante este período la anatomía se transformó en topográfica, para servir de sustento al desarrollo de la cirugía. Francia fue líder en este período con anatomistas como Antoine Portal, Pierre Beclard, Jules e Hippollyte Cloquet y Jean Cruveilhier.

En el Romanticismo existió también un extenso desarrollo de la anatomía comparada, propiciada por el interés en la zoología y el naturalismo. Entre los principales investigadores de este campo deben ser recordados: Georges Cuvier, Éttiene Geoffroy-Saint Hilaire y Sir Richard Owen. Histología y Citología.

En la búsqueda de la teoría celular, que definiera la unidad básica de los seres vivientes ya habían existido avances intentando alcanzar una explicación completa desde Robert Hooke y Malpighi. Los progresos en esta área se beneficiaron por la existencia de mejores microscopios y mejores técnicas de tinción. En 1805 el alemán Richard Oken ya había intuido que los seres vivos estaban formados por células, lo que fue formulado inicialmente por Henri-Joaquin Dutrochet en 1824. En 1835 Gabriel Valentin, en Berna, describió el nucleolo y un año más tarde reintrodujo el término parénquima para referirse a la sustancia ubicada entre el núcleo y la pared de la celdilla. El médico checo Jan Evangelista Purkinje (1787-1869) fue quien introdujo el término protoplasma en 1839. Ese mismo año apareció su publicación sobre las fibras que llevan su nombre en el corazón bovino. Purkinje además relacionó las diferentes áreas cerebelares al equilibrio, fue el primero en usar el micrótomo y estudió la retina pormenorizadamente. Todas las observaciones de estos investigadores no van más allá del aspecto descriptivo.

La primera interpretación de las observaciones fue dada por el botánico Matthias Jacob Schleiden (1804-1881), que la expuso en su trabajo “Contribuciones a la Fitogénesis” en 1838, afirmando que la célula es la unidad fundamental de la estructura de las plantas y que cada célula tiene vida dupla como parte de la planta y como organismo independiente. Consignó además que el núcleo es la parte esencial de la estructura celular y probable sede de la reproducción.

Su teoría fue complementada por Theodor Schwann (1810-1882). Médico, fisiólogo y zoólogo, Schwann nació en Neuss, estudió en Bonn y Wurburg y Berlín. Fue uno de los asistentes del famoso fisiólogo Johannes Muller y posteriormente obtuvo las cátedras de anatomía en Louvain y en Liege. Hombre tímido, introspectivo y piadoso, tenía una extraordinaria capacidad de interpretar en una visión única los múltiples datos de la investigación experimental.

Continuó las demostraciones de Spallanzani en contra de la fermentación y la generación

espontánea. En Anatomía describió en 1836 el envoltorio de las fibras nerviosas. En 1839 publicó su principal trabajo: “Estudios de Microscopia”, en el que formuló la teoría celular: “todos los organismos son de origen celular…” Sus estudios fueron efectuados en la cuerda doral del renacuajo de la rana. Confirmó que las células animales tenían los mismos componentes y

corpúsculos que las vegetales ya descritas por su amigo Schleiden siendo que su principal mérito fue la exacta enunciación de la teoría. Llegó a identificar con precisión cinco tipos de tejidos y su único error fue postular que las células se originan por gemación de su núcleo o por cristalización de una sustancia primitiva amorfa.

El paso siguiente en la concepción de la estructura celular de los seres vivos seria dado por Robert Remak, con el descubrimiento de la división celular en 1852.

El mayor microscopista del período fue Jacob Henle (1809-1885), que hizo los siguientes

descubrimientos: el tejido muscular liso en la pared de las arteriolas; la descripción de los epitelios ciliados y columnares; la existencia del esfínter externo de la vejiga; los túbulos contorneados dístales del riñón, además de la identificación de importantes estructuras del cerebro. Fue también uno de los pocos defensores de la teoría epidémica, al defender el contagio como vía de transmisión de las enfermedades infecciosas.

Embriología.

En 1821 J.l. Prévost de ginebra y J.B. Dumas, publicaron una serie de importantes descubrimientos sobre el origen de los espermatozoides, el lugar de la fertilización y la segmentación del cigoto. Kart Ernst von Baer (1792-1876) descubrió el óvulo en los mamíferos en 1827 y realizó estudios de anatomía comparada de embriones. Es considerado el fundador de la Embriología científica. Estos descubrimientos fueron complementados por las investigaciones de Albert von Kölliker sobre el desarrollo embrionario en 1844.

Química Fisiológica.

Justus von Liebig (1803-1873), padre de la química industrial y considerado además el fundador de la bioquímica identificó los tres grupos básicos de sustancias orgánicas: hidratos de carbono, proteínas y grasas, descubrió el isomerismo y desarrolló novedosos métodos de análisis orgánico. Frederich Wöhler (1800-1882) fue el médico que sintetizó la urea en 1828, lo que constituyó un duro golpe tanto para la naturphilophie como para el vitalismo al demostrarse que una sustancia orgánica no tenía leyes propias de generación y podía sintetizarse a partir de sustancias inorgánicas.

Fisiología.

Los inicios del siglo XIX recibían dos tendencias que se oponían a la investigación experimental. Como vimos, la naturphilophie era un tipo de idealismo animista que postulaba que la naturaleza y el ser humano son creaciones espirituales lo que en el ser humano apenas se reconoce por la representación de su sistema nervioso. El vitalismo por otra parte, que se había fortalecido en la ilustración, creía que todas las funciones eran manifestaciones de las fuerzas vitales y no se podían objetivar por la investigación. Una de sus consecuencias era la teoría de la generación espontánea. Johannes Peter Müller (1801-1858), que fue también un gran microscopista, se le reconoce más como fisiólogo por haber descrito la Ley de especificidad de las reacciones o Ley de las energías nerviosas específicas en 1833.Los estímulos pueden originarse en el mundo interno o externo y cada órgano responde con una sola función. Identificó además el arco reflejo medular y explicó el

mecanismo de la fonación por medio de las cuerdas vocales. Entre sus discípulos estuvieron Hermann von Helmholtz, Rudolf Virchow y Jacob Henle.

Francois Magendie (1783-1855), luchador incansable contra el vitalismo, su principal objetivo fue recabar toda la información experimental que le fuera posible en todos los campos que investigó. Para Magendie la medicina no era sino la fisiología del hombre enfermo .Descubridor del formen medio del IV ventrículo, su aporte principal fue el descubrimiento de que las raíces anteriores de la médula correspondían a los nervios motores y las posteriores a los nervios sensitivos,

descubrimiento paralelo al de Sir Charles Bell, conocido como Ley de Bell-Magendie. Aportó importantes estudios a la fisiología cardiovascular, formulando la ley de hemodinamia. Estudió el efecto de la morfina, la estricnina, el mecanismo de la deglución y el vómito. Se le considera como el investigador que introdujo en las ciencias médicas la experimentación en animales y además como fundador de la farmacología experimental. Su discípulo más célebre fue Claude Bernard. Gabriel Andral (1797-1876) diferenció la sangre en fibrina, eritrocitos, residuo sólido y suero en 1840

Charles Bell (1774-1842). Cirujano escocés, anatomista y fisiólogo, distinguido profesor de Edimburgo. Descubrió que el V par era un nervio mixto y el VII, motor y que la lesión de este último producía parálisis facial (Parálisis de Bell).

Clínica Médica

Aunque la clínica conoce el termómetro y la pesa, aún no los utiliza. Se palpa el pulso, pero no se mide la frecuencia, se sabe de la dificultad respiratoria, pero no se observa ni se cuantifica el ritmo. Con la escuela de Paris, todo eso cambiaría.

Escuela de Paris.

Surge a partir de la hegemonía francesa en 1806, propiciada por el imperio de Napoleón Bonaparte. Con los ideales de la revolución y el bonapartismo se reforman los hospitales y sus estructuras alcanzan nuevas dimensiones con amplias y más ventiladas salas y mayor número de pacientes, por lo que algunos autores reconocen este período como de medicina hospitalaria. Igualmente la revolución abolió los antiguos sistemas universitarios, las academias y otras

instituciones tradicionales, permitiendo el libre flujo de ideas hacia el cambio como en ninguna otra nación de la Europa de su tiempo. Fruto de esta transformación fue la escuela de Paris, que en palabras del gran Flaubert, formó una generación de médicos filósofos que, enamorados apasionadamente de su profesión, la ejercieron con competencia y acierto. La”lÈcole de Santé” surgió en 1794 en Paris con la implementación del sistema de concursos que favorecían el mérito académico, permitiendo que el clínico francés contara con la presencia de los profesores más aptos, que desde el principio hicieron énfasis en la observación clínica a amplia escala bajo el sistema de “rounds” o visitas de sala al pie de la cama de los enfermos. La semiología de la época también se transformó con numerosas innovaciones en la semiotécnica y como hemos mencionado la

corroboración posterior por autopsia de los síndromes estudiados en lo que hoy se conoce como método anátomo-patológico, que como sistema de aprendizaje fue lo que verdaderamente dio fama y supremacía a esta escuela en la primera mitad del siglo XIX y de hecho marca el inicio de la medicina científica.

Philippe Pinel (1755-1826).

Nació en St. André d´Alayrac, una pequeña villa del sur de Francia. En un principio sintió atracción por el sacerdocio, pero luego siguió la carrera médica como su padre y su abuelo. En 1773 terminó sus estudios médicos, perfeccionándose en Montpellier por 5 años. Llegó a París en 1778,

recibiendo fuerte influencia del filósofo Etienne Bonnot de Condillac que lo introdujo en el ambiente intelectual de las impresiones sensualistas, que influenciarían grandemente la observación clínica de la Escuela de París. No fue hasta 1783, cuando un amigo suyo enloqueció y murió, que Pinel no se interesó en la Psiquiatría. Según Pérgola era un intelectual tímido, modesto, estudioso, íntegro, conservador y moderadamente religioso. Maestro de Bichat y Broussais, le tocó vivir momentos de grandes cambios históricos en la revolución francesa, destacándose primero como clínico, con la publicación de Nosographia Philosophique (1789) y Médicine Clinique en1802. Como clínico Pinel fue un distinguido nosógrafo, con una clara relación entre la lesión y el síntoma o signo, base del modelo anatomoclínico de la enfermedad que serviría de fundamento

posteriormente a Corvisart y a Laennec. Como psiquiatra, en 1793 fue nombrado médico de Bicêtre, una combinación de asilo y pensión para enfermos mentales. Allí se encontró con el desorden, la irresponsabilidad y la restricción generalizada de los pacientes. Deseando eliminar las cadenas de los alienados pidió y obtuvo el permiso para liberarlos, tratándolos con medidas higiénicas, buena alimentación, trato humanitario, paciencia y firme autoridad.

En 1795 fue nombrado administrador de una instalación mayor, la Salpêtriêre, un hospital para alienados que mantenía todos los vicios de la Edad Media, aún con secciones de “locos furiosos” y enfermos encadenados a las paredes, como había sido también el panorama del grupo de dementes en la Bicêtre. En este hospital Pinel nuevamente puso en práctica sus ideas humanitarias,

enfrentando una oposición considerable. Fue allí que escribió su “tratado médico filosófico sobre la alienación mental o manía”. En el que escribe: “la demencia no es una enfermedad que el hombre deba castigar, sino más bien una enfermedad que merece toda nuestra consideración y de la que nosotros una humanidad enfermiza, somos los responsables”. Se considera que Philippe Pinel estableció en cierta forma los principios de la psicoterapia individual y por su tratado de la alienación mental se le considera el Padre de la Psiquiatría.

En 1818 se le concedió la Cruz de San Miguel y en 1826 murió a los 81 años por hemorragia

cerebral. Sus pacientes, incluidos los enfermos mentales a los que liberó de sus cadenas en Bicêtre y Salpêtrière, acompañaron su cortejo fúnebre hasta el cementerio de Père Lachaise.

Francois Joseph Victor Broussais ( 1772-1838) Discípulo y ferviente admirador de Pinel primero y después su ferviente detractor, Broussais fue un liberal y un médico militar de la época

napoleónica, muy prominente al que se le debe el principio de localización de la lesión, expuesta en su obra “ Examen de la Doctrine Médicale Géneralement Adoptée” (1816). La brillantez de sus teorías y demostraciones en las que atacaba a toda la medicina conocida lo llevó a la fama rápidamente. Desafortunadamente su nueva “medicina fisiológica” estaba demasiado basada en estudios de fiebre tifoidea, por lo que concluyó la falsa premisa de que todos los procesos nosológicos se originarían a partir de una inflamación del tubo digestivo. En casi todas las

enfermedades preconizaba el tratamiento antiflogístico por dieta y sangrías. Debido a su influencia Francia importó no menos de 42 millones de sanguijuelas en 1833.

Jean-Nicolás Corvisart (1755-1821), considerado el padre de la cardiología, fue el médico personal de Napoleón desde 1804, que acostumbraba decir: “no confío en la medicina, pero confío en Corvisart”.

Este gran médico trabajó primero como enfermero para graduarse posteriormente en Paris, donde tuvo como maestros a Desault y Bichat para finalmente ser nombrado profesor de medicina clínica en la École de Santé y en el Colegio de Francia en 1796. Por su preocupación porque la clínica fuese capaz de identificar el sitio de la enfermedad a través de una semiología objetiva fue una gran propagador del modelo anatomoclínico, ya que el fin de la medicina no es la búsqueda de lesiones anatomopatológicas en el cadáver sino reconocerlas en vida del paciente por signos indubitables y síntomas constantes. Según Laín Entralgo, Corvisart intentó acercarse a este objetivo por tres caminos: 1) por el cultivo de la exploración física tradicional; 2) por la elaboración personal de la semiología reciente; 3) a través de la investigación de nuevos signos. Cumpliendo estos objetivos en 1806 publicó su “Ensayo sobre las enfermedades y lesiones orgánicas del corazón y de los grandes vasos” y en 1808 publicó su tratado de percusión, por el que popularizó y mejoró la técnica de Auenbrugger, al que le reconoció la autoría inicial. Clínico agudo, gran maestro y extremamente generoso, fue partidario del hipocratismo y enemigo acérrimo del vitalismo, falleciendo cuatro meses después que Napoleón en Santa Helena.

Gaspar Laurent Bayle (1774-1816). Discípulo de Corvisart, introdujo y perfeccionó la auscultación directa, con el oído directamente en el pecho, que sin embargo siempre estaba obstaculizada por la distorsión sonora, era dificultosa en pacientes obesos o con mala higiene, en mujeres con grandes mamas y sufría los escollos del pudor femenino. Bayle dejó un valioso trabajo sobre la tuberculosis, enfermedad de la que él mismo murió, en el que asoció de manera

contundente la lesión anatomopatológica con la enfermedad.

Théophile René Hyacinthe Laennec (1781-1826)

Este genial francés nació en Quimper, en la Bretaña y murió de tuberculosis en su mismo pueblo natal. En su niñez lo influyó su tío Guillaume Laennec, médico práctico y humanista. A los 14 años es enfermero militar en los ejércitos napoleónicos, de inteligencia brillante a los 19 años entró a la École Spéciale de Santé en París, a seguir los estudios formales de medicina, en los que pronto se distinguió, siendo sus profesores Pinel, Dupuytren, Bayle y Corvisart. En el concurso nacional de premios de medicina de 1803 obtuvo dos de los cuatro premios nacionales. En 1816 fue nombrado médico jefe del hospital Necker e inventó el estetoscopio!

Dejó tres contribuciones principales: la invención del estetoscopio, la delimitación de cuadros semiológicos clásicos cardiopulmonares y la descripción de numerosas lesiones anátomo- patológicas.

El estetoscopio de Laennec era de madera, cilíndrico, de 30 centímetros de largo y tres de diámetro, de transmisión uniauricular, parecido al pinar de nuestros días. Con él se inauguró la era de la

auscultación mediata, que persiste hasta nuestros días. Presentó este gran instrumento en 1819 en su obra “Tratado de las enfermedades del tórax y de la auscultación mediata”, libro que extrañamente fue acogido fríamente en los medios académicos franceses, teniendo mejor acogida en otros países europeos y en los Estados Unidos.

En 1822 le correspondió sustituir a su maestro Corvisart, como profesor en el Collège de France y en 1824 recibió la Legión de Honor. Laennec es actualmente considerado como el más grande internista de la historia de la medicina francesa y uno de los más grandes clínicos de todos los tiempos. Observador genial, elaboró por primera vez los diagnósticos diferenciales de las

enfermedades pulmonares y cardiacas. Enamorado de su profesión, describió con gran precisión los signos y síntomas de la neumonía, las bronquiectasias, el enfisema, el neumotórax, la gangrena pulmonar, el edema pulmonar, las enfermedades de la pleura, la peritonitis y la cirrosis

macronodular del hígado. Sus descripciones clínicas y anatomopatológicas de la tuberculosis, aparecidas en 1810, no fueron superadas en muchos años, describiendo además el compromiso tuberculoso de otros órganos y adelantándose en más de medio siglo en reconocer que los

tubérculos y el exudado gelatinoso o caseoso correspondían a la misma enfermedad, que por cierto terminó victimándolo a los 45 años después de contaminarse con una sierra durante una autopsia. A pesar de sus descubrimientos, Laennec no fue muy reconocido en su época, en parte porque era un monarquista, en época revolucionaria, y en parte porque el liderazgo de Broussais parecía menos complicado y más parecido a las prácticas antiguas. Le correspondería al padre de la bioestadística, Pierre Charles Alexandre Louis (1787-1872), comenzar a echar por tierra, las teorías de la “medicina fisiológica”, cuando a través del método numérico demostró fehacientemente que las sangrías no aportaban ninguna evidencia estadística para la mejoría de los cuadros clínicos de los pacientes y que muy por el contrario, los empeoraban.

Otra consecuencia de la escuela de París fue el desarrollo de algunas especialidades médicas y quirúrgicas, como veremos más adelante. Entre las especialidades médicas hay que mencionar a la dermatología y venerología, la psiquiatría, la medicina legal y la pediatría con el tratado y clínica de Charles Michel Billard (1800-1832).

La farmacología se fortalece con los descubrimientos de la morfina, por Adam Sertüner en 1805, así como la estricnina, la quinina y la colchicina en 1820.

Aunque en esta primera mitad del siglo Paris sería la meca para los estudiantes de medicina de todo el mundo, otras escuelas clínicas también florecieron y dieron contribuciones importantes, entre ellas debemos mencionar a Dublín, Londres y Viena.

Dublín conoció un magnífico período con médicos como Robert Graves (1796-1853), bajo cuyo epónimo reconocemos al Bocio exoftálmico. Enfrentando a la tradición alimentó a los enfermos con fiebre e introdujo la técnica de medir el pulso con el reloj. John Cheyne (1777-1836) y William

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