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AND COMPARATIVE CASE METHOD

2. METHODS OF COMPARATIVE POLITICS

Román Perpiñá Grau, punto de referencia obligado en los estudios sobre infraestructura económica, se refería al marco natural como “el conjunto de bienes primarios o dados por la naturaleza, potenciales o activos, en una zona determinada”; que se verán complementados con “la descripción de los elementos que lo integran, entre los que destacamos la situación y la posición geográfica; las costas; la geología; la orografía; el suelo; el clima y la hidrografía”. En consecuencia, el marco natural guía y ayuda a guiar los desarrollos económicos de un país.

Dos posturas se revelan partir de estas consideraciones: a) la determinista, por la que la riqueza en todo tipo de recursos naturales tienen una influencia casi decisiva en las perspectivas del desarrollo de un país, bien catapultándolo hacia altos niveles de renta, bien precipitándolo hacia posiciones más retrasadas; y b) la voluntarista, esto es, un planteamiento que desdeña la influencia que podría poseer el marco natural en la evolución económica de cualquier sociedad, al ser esta (con su trabajo) la que resulta realmente responsable.

Hasta hace bien poco las reflexiones se habían apuntado al análisis desde el punto de vista de la oferta; y, por lo tanto, se consideraba que el marco natural –excepto en casos muy excepcionales– no era decisivo; e incluso se afirmaba que su relevancia es cada vez más reducida por la influencia de la tecnología (García Alonso, 2000). No obstante, no es menos cierto que de manera muy progresiva y de forma más intensa se están abriendo paso otras corrientes a planteamientos bien diferentes.

Por eso, no es de extrañar encontrarnos con valoraciones muy positivas del marco natural intacto, no modificado, ni alterado, ni deteriorado o arruinado por la obra del hombre; considerándose, de esta forma, de manera negativa cualquier cambio que pueda tener justificación o influencia en la disminución de los valores económicos desde la óptica productiva. Y al mismo tiempo, comienzan a tener menor influencia científica aquellas corrientes y escuelas que han querido identificar las infraestructuras físicas desde posiciones de sentimiento, ya que en la actualidad es posible el estudio y la evaluación que se adquiere por un mejor y mayor análisis de las condiciones geográficas, de la fertilidad de suelos, o de los recursos hídricos, por poner algunos ejemplos concretos.

En este sentido, cuando procedemos a afrontar los límites y los deslindes de Galicia apostamos por manifestar:

a) Presenta una localización limitada, que afecta al desarrollo económico y a los planteamientos relacionados con el mismo. Se basa en que el comercio y las principales corrientes de tráfico internacional han reducido el rol de Galicia. El desarrollo de comercio inter-industrial no reflejó una utilización intensiva de las distintas dotaciones relativas de los factores productivos, no llegó a lograr intensificar una especialización en la obtención de determinados bienes ni, finalmente, contribuyó a alentar e impulsar una nueva corriente de exportaciones. La dinámica comercial e industrial mundial dinamizó el comercio internacional de los productos industriales, creó nuevas áreas de comercio y estimuló el comercio cruzado de bienes con diferentes variedades, lo que ha subrayado la predominancia de unas áreas sobre otras y ha establecido los mecanismos de gradación. Ello ha supuesto que ciertos países hayan quedado relativamente al margen, hayan incrementado su dependencia y hayan mostrado su vulnerabilidad. Galicia es uno de estos últimos.

b) Los factores del suelo y del clima poseen una influencia decisiva desde la óptica agraria. A pesar de que los suelos no poseen una alta calidad para el desarrollo de cultivos, debido a lo montañoso de los mismos, a la escasa profundidad, a su pedregosidad y los deficientes aportes de nutrientes vegetales, entre otros rasgos, sí apreciamos en Galicia una relativa, en unos casos, y una intensa, en otros supuestos, dinámicas de especialización y de extensificación en lo que concierne a la producción agraria. El carácter irreversible de los suelos no es incompatible con las soluciones técnicas para incrementar tanto las superficies como las producciones de ciertos cultivos, de ahí las adicciones a los abonos y a las transformaciones de

las tierras. Menor problema causa la influencia del clima, aunque su impacto es desigual e irregular, dados los regímenes de lluvias y las temperaturas. Teniendo en cuenta los actuales problemas mundiales, hasta el momento se puede afirmar que “el agua no es un factor limitativo”, aunque ante las perspectivas de futuro nadie quedará exento de esta problemática.

c) Un tercer aspecto es el relativo a la orografía y la hidrografía. Las características del terreno han determinado la composición de nuestra base natural. Varios datos son elementales: los ríos son cortos y de escaso caudal, son extraordinariamente irregulares y muestran una gran inclinación en lo que respecta a su perfil. Por tanto, han facilitado la construcción de obras hidráulicas que han servido para la producción de electricidad y para garantizar el abastecimiento de agua a los entornos urbanos-industriales a la vez que ha alimentado como regadío a los cultivos agrarios y, finalmente, no han podido ser utilizado como transporte interior.

d) Y, por último, el subsuelo ha contribuido de manera esencial a la proliferación de nuevas empresas que extraen productos y materias primas para los procesos de producción. A pesar de la inexistencia de petróleo, carbón y gas, las dotaciones de lignitos han permitido la instalación de centrales térmicas generadoras de energía. En lo que respecta a las materias primas no energéticas la abundancia es la tónica de nuestros yacimientos: pizarra, granito, etc. jalonan el territorio gallego.

Estos elementos nos permiten conformar una primera definición de los componentes de la organización territorial de Galicia. Detectamos varias notas de singular importancia: a) las actividades económicas y productivas están muy condicionadas por los factores derivados del marco natural; b) muestra una heterogénea localización de los recursos endógenos; y c) advertimos una tendencia a la concentración geográfica de las actividades económicas. Estos elementos son la resultante de los excesivos contrastes geográficos y de las distintas variedades de paisajes que permiten visualizar una multitud de matices atendiendo a cuatro ítems diferenciadores: dos básicos (bio- climático y altitudinal) y dos complementarios (acción del mar sobre el clima y los componentes geotectónicos).

Por eso, se afirma que Galicia posee “una peculiar combinación de factores físicos y humanos, en suma es un espacio singular, una fuerte personalidad geográfica” (Precedo Ledo, 1998). Y de esta definición podemos extraer como conclusión que los factores que sustentan los procesos de cambio y transformación económica y de la organización territorial quedan delimitados por: a) los hechos relacionados con la situación geográfica y b) por los condicionantes o barreras de diverso tipo que el territorio impone a las relaciones económicas. De ahí que Galicia se defina como la combinación que oscila entre la ruralidad de las tierras interiores y la atlanticidad de la fachada marítima.

Analizado en su conjunto los contrastes y la realidad geográfica gallega podemos distinguir los factores inherentes al espacio y los factores adquiridos. Los primeros son los inmóviles, fijos, y de difícil transferencia; o sea, están directamente vinculados a los aspectos generados y derivados de la situación. En tanto que los factores específicos

son los adquiridos, móviles y objeto de transferencia, que sirven para analizar y modificar la capacidad de modernización productiva. De esta manera, se comprende la menor “renta de posición” en el contexto internacional y la coexistencia de procesos inacabados que implican un alto grado de aislamiento de los centros de actividad más dinamizados y de fuerte crecimiento y capacidad de cambio.

Las razones de dicha situación tiene como explicación, como ya hemos insinuado, la disposición del relieve y de la orientación del territorio que condicionan nuestros procesos de cambio, al existir obstáculos a la accesibilidad y por poseer un aislamiento relativo debido a los “efectos barreras”.