• No results found

DELEGATION AND CONTROL EDWARD HEATH AND THE BRITISH CONSERVATIVE PARTY:

1. OFFICE-KEEPING GAME

En el contexto del trabajo en la huerta, los lazos sociales se van profundizando con el tiempo, ya que es un espacio que permite encuentros cotidianos casuales. Las interacciones repetidas durante largos periodos establecen contextos amigables propicios para relaciones más duraderas.

En la huerta del CPS, los lotes han sido asignados individualmente a personas que

manifestaron interés. Había una parcela cultivada por dos de ellas en conjunto: RG y JG. Había también otras dos personas, BU y VO, que se ayudaban regularmente. Fuera de este contexto, en la huerta existía mucha colaboración, con varias personas regando o ayudando a deshierbar las huertas de sus compañeros que se encontraban en discapacidad o no podían, por compromiso de tiempo, atender a sus huertas de manera adecuada.

Milligan et al. (2004) detallan las ventajas sociales de la colaboración en una huerta comunitaria de personas mayores. Cultivando en común, se logra maximizar las habilidades y conocimientos de cada uno de los integrantes, se estimula la reciprocidad y se alivia la carga física de cultivar una parcela individualmente. Dichas ventajas se pudieron observar también en la huerta del CPS.

Entre los cultivadores, no todos tenían los mismos conocimientos. Las personas venían de varios lugares de Colombia (Bogotá, Santander, Pitalito, Medellín, Mesitas del Colegio,

Riosucio), siendo originarios de entornos tanto rurales como urbanos. Había personas que habían trabajado en agricultura en un entorno familiar, otros en empresas, otros en ganadería, y hay también gente que no había cultivado anteriormente. Las habilidades y la experticia de los adultos mayores en términos de agricultura variaban, por lo tanto, bastante.

En este contexto, las relaciones que se establecían en la huerta permitían a los que tenían menos experiencia que se beneficiaran de los conocimientos existentes entre los demás. Varias veces hemos observado que las personas mayores, incluso cuando cultivan parcelas distintas, se hacían preguntas, se ofrecían consejos sobre cómo alistar la tierra, cómo y cuándo sembrar y cómo abonar, cómo hacer compost. Dichas observaciones también concuerdan con lo observado por el personal administrativo del Centro: “Ellos se retroalimentan entre ellos, y cada uno hace su aporte, entre ellos se corrigen, fulanito dice: “usted hace este compost, esto no se hace así” ” (A., terapeuta).

El intercambio de saberes es una de las ventajas más importantes del trabajo en una huerta. Es un apoyo que involucra una apreciación no solamente de los demás, sino también de uno

mismo, y contribuye de esta manera a construir relaciones positivas, y esto se observaba en el CPS.

Muchas veces la ayuda venía en forma de trabajo. Como la huerta no se cultiva en conjunto sino individualmente, no era común sembrar o cosechar las plantas de los vecinos, sin embargo, para tareas como el riego o el deshierbe, algunas personas echaban una mano a otros, sobre todo a sus amigos más cercanos o más necesitados, lo que trae el agradecimiento de las personas ayudadas. “Á. es uno de los que más colaboran aquí.” (LG); “don L., él cada vez que la vé seca echa agua con la regadera.” (BU).

Era común pedir el favor a los amigos a ayudar a cuidar lo que se había sembrado: “Mire todo este limón lo sembró J., chiquitico así, todas las matas de naranjuelo, eso era chiquitico, pequeñito, y él lo sembró y me decía todas las mañanas vas a echar agua y yo le hacía caso

(RM). Los adultos mayores tenían la tranquilidad de saber que no había que estar siempre presente en la huerta, ya que alguien se encargaría de mantener a sus plantas en buen estado.

En algunos casos el trabajo en conjunto era un pretexto para pasar el tiempo juntos después de terminar: “llegaba la mañana y nos quedabamos ratos sentados aquí, mirando las plantas.”

(RM)

También existen personas que, aún sin tener un espacio a cargo dentro de la huerta, apoyaban a todos con tareas generales como guardar y entregar las herramientas de trabajo a quienes las necesiten, cuidar los semilleros para las nuevas plántulas, deshierbar varios espacios no cultivados y limpiar las eras que están esperando la próxima siembra, o regar las flores en las macetas del Jardín de los Sueños.

En el caso de la huerta cultivada en conjunto por dos personas, el trabajo colaborativo se hace más evidente: hacia el final de nuestro acompañamiento, una de las dos personas que cuidan la parcela asumió un trabajo en la biblioteca, lo que le daba relativamente poco tiempo para cuidar sus cultivos. El otro apoyó y mantuvo la huerta en buen estado, compensando por la ausencia de su compañero.

Varios estudios han destacado la importancia del compartir ideas, habilidades, tiempo o experiencias en la huerta (Austin et al., 2006; Hawkins et al., 2013; Hale et al., 2011). En la huerta del Centro de Protección Social, el trabajo en común era una de las maneras más poderosas de desarrollar lazos de amistad entre los adultos mayores que participaban y tenía efectos benéficos tanto por los que apoyaban como por los que se dejaban apoyar. Por un lado

estaba la disposición de ofrecer su aporte de manera desinteresada, por otro lado ésta era inseparable del reconocimiento y el agradecimiento por parte de las personas beneficiadas. Las dos son actitudes positivas que influencian el bienestar emocional y social de los seres humanos (Brymer et al., 2010), y se hacían manifiestas gracias a la agricultura urbana.