IV Results and Discussion
IV. 2.2.3.4 Comparison of Microarray Gene Expression Data
IV.3 in vitro Experiments
IV.3.3 Microarray HepG2 vs hHeps
como Secretaría Técnica de la Iniciativa 2025 de los países en la Oficina Regional de FAO, el proyecto ha diseminado contenidos y recomendaciones de políticas de seguridad alimentaria y nutrición para la realización del derecho a la alimentación (policies), al tiempo que ha apuntado al fortalecimiento de las capacidades técnicas y político-institucionales de los países para implementar compromisos de Estado contra el hambre (polity). El éxito en estas dos dimensiones depende de una interacción constante con actores de carácter público (politics) (tales como los gobiernos, parlamentarios, procuradurías de derechos humanos, organizaciones internacionales, organizaciones de la sociedad civil, academia, entre otros). En todos los años de gestión del proyecto, cada uno de ellos ha presentado características disímiles de acuerdo a su realidad local, nacional y subregional, dando una estructura heterogénea a las distintas ventanas de oportunidad políticas que se han presentado de acuerdo a la incidencia de factores ambientales y culturales, el flujo de diagnósticos y respuestas técnicas y las agendas y campos de acción de cada actor. En esta realidad, la gestión concreta de cada línea de acción del proyecto de “Apoyo a
Iniciativa 2025” ha requerido tanto de estrategias selectivas y diferenciadas de acuerdo
al mapa de actores y las ventanas de oportunidades presentes en cada caso, como de una permanente capacidad de adaptación. Esto ha supuesto un proceso fuerte de aprendizaje, sobre todo en las primeras etapas de puesta en marcha, cuando la Iniciativa 2025 comenzaba a posicionarse entre los países y a definir sus formas de trabajo. Hasta el día de hoy, la Iniciativa 2025 sigue continuamente perfeccionando su sistema de gobierno para lograr una mayor apropiación por parte de todos los países.
A nivel nacional, la frecuencia de sucesos y actitudes no previstas tiende aumentar, complejizando las actividades de planificación y la previsión de los supuestos de gestión. Esto último ha representado tanto una amenaza como una oportunidad, pues si bien la ocurrencia de imprevistos puede afectar la entrega de productos, éstos también pueden contribuir a abrir ventanas de oportunidad para la incidencia política o la ejecución de actividades estratégicas que de otra forma no se hubiesen implementadas en el corto plazo.
Estos elementos han limitado en cierta forma la capacidad del proyecto Iniciativa para desarrollar un proceso de gestión por resultados “tradicional”, según las normas establecidas usualmente para los proyectos de cooperación internacional (elaboración de una matriz de marco lógico, plan de trabajo articulado y monitoreo sistemático de la misma), sobre todo en las primeras etapas, sin que esto haya afectado a los resultados alcanzados. En la práctica, el proyecto, reconociendo su modelo específico de intervención y los resultados que pretende lograr, requiere de una gestión flexible en la programación de metas anuales, la gestión de riesgos específicos y un constante proceso de monitoreo y de reflexión.
En el año 2011, gracias a los avances de la propia Iniciativa de los países, los aprendizajes generados en el proyecto sobre el modelo de intervención y la consolidación dentro de la Oficina Regional del sistema de monitoreo evaluativo por resultados (SIMER),se logró elaborar una matriz de marco lógico que ha permitido estructurar ante los países, el donante y la FAO sus resultados y acciones con un enfoque de gestión por resultados, entrando en un régimen de monitoreo evaluativo trimestral.
98
6.3. El desafío de la programación de actividades a través de
mecanismos eficientes y eficaces
Las peculiaridades del proyecto, propias del trabajo de emprendedor político a nivel regional y nacional, llevan aparejado el desafío de ser lo suficientemente flexibles para adaptarse a cada contexto político, pero al mismo tiempo, planificar líneas de trabajo y actividades lo suficientemente concretas como para evitar caer en un grado de dispersión que dificulte el monitoreo, la evaluación y la rendición de cuentas. Al respecto, podemos señalar cuatro principios que han sido claves para la programación de actividades:
Grado de inclusión de las partes interesadas en la programación y orientación de
actividades: Desde sus inicios, la programación del proyecto se ha orientado siempre
a dar respuesta a las demandas de los países –los principales socios de la Iniciativa 2025– quienes canalizan sus requerimientos a través de las reuniones del GT 202542,
así como a través de solicitudes directas. Asimismo, las actividades también se han programado y orientado en acuerdo con los grupos de interés respectivos, como por ejemplo parlamentarios, académicos del Observatorio de Derecho a la Alimentación, y actores gubernamentales y expertos internacionales en temas de agricultura, nutrición y protección social.
Dado su carácter estratégico en la promoción de compromisos de Estado con la
SAN a nivel regional, resulta crítico que un proyecto de alcance e intervención transversal, defina su programación en alineamiento con otras actividades al interior de la organización que lo alberga, en este caso la FAO. En primer lugar, debe mostrar su contribución a los objetivos estratégicos de la organización. En la FAO, por ejemplo, ha sido clave la sintonía entre los objetivos del proyecto de “Apoyo a la Iniciativa 2025” con la revisión del Marco Estratégico de la Organización del año 2013, cuyo primer objetivo estratégico se aboca a la contribución a la erradicación del hambre mediante un enfoque político (recogiendo de esta forma la esencia de la Iniciativa 2025 para su consolidación en la Organización). Otro hecho destacado ha sido la participación del Proyecto en los denominados “grupos prioritarios multidisciplinarios” al interior de la Oficina Regional para América Latina y Caribe, particularmente en el tema de seguridad alimentaria. Las actividades también se han orientado a crear sinergias y buscar complementariedades con proyectos y actividades impulsados por la oficina mundial de FAO en Roma en temáticas como el derecho a la alimentación, el fortalecimiento de relaciones con la sociedad civil, y la nutrición; así como también al interior de la Oficina Regional de Santiago, especialmente en el marco del Programa España-FAO y el Fondo de Cooperación Internacional Brasil-FAO.
Calidad y realismo de los planes de trabajo: El proyecto de “Apoyo a la Iniciativa 2025” busca incidir principalmente a nivel político, desarrollando marcos normativos, institucionales y de políticas en torno a la SAN. Ello ha requerido enfocarse en los tomadores de decisiones, así como en la creación de capacidades técnicas en la materia, 42 Grupo de Trabajo de la Iniciativa 2025. El GT 2025 se reúne anualmente para para su conducción y seguimiento, y en él participan representantes de los gobiernos de toda la región, la sociedad civil, organismos de integración regional y otras partes interesadas. Ver http://www.rlc.fao.org/es/iniciativa/seguimiento/gt2025/
99