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IV Results and Discussion

IV. 1.1.2.1 Gene Expression Analysis by RT-PCR

IV.2.2 Mouse Study III Transgenic Mouse Study

Unidad de implementación de

políticas Descripción Atributos

PLAN

Un plan es el concepto de planificación más general que define las políticas y estrategias de desarrollo que permitan transformar una si- tuación. Se materializa a través de objetivos, es- trategias, programas y proyectos, sustentados con metas, instrumentos y recursos específicos. Es un término de carácter global, expresa las lí- neas políticas fundamentales, las prioridades, la asignación de recursos acorde a esas prioridades, las estrategias de acción. Pretende trazar el curso deseable y probable de desarrollo en un campo establecido.

Carácter global

Fija objetivos y metas generales Identifica los medios que se deben emplear para lograr esos objetivos

Generalmente es de largo plazo

PROGRAMA

Es la articulación de un grupo de proyectos que apuntan al mismo objetivo, lo cual implica una vi- sión más global para la solución de los problemas, mientras un proyecto sería una solución parcial. En este sentido, un programa puede definirse como un conjunto organizado e integral de pro- yectos, por lo general orientados por un ámbito sectorial.

Es más específico que el plan Establece objetivos y metas específicas

Identifica proyectos que lo componen

Generalmente es de mediano plazo

PROYECTO

Un proyecto es un conjunto de acciones interre- lacionadas y dirigidas a lograr unos resultados es- pecíficos para contribuir a mejorar una situación en un plazo limitado de tiempo y con recursos presupuestados.

Fija objetivos y metas específicas a corto plazo

Proporciona un detalle de las actividades para lograr los objeti- vos y las metas (planes trienales, planes quinquenales)

Generalmente es de corto plazo

Fuente: (Acción Social, 2006)

La cooperación internacional viene trabajando desde hace un tiempo en establecer marcos de acción e impulsar una agenda que promueva mecanismos de intervención asociados a la política pública. Esta preocupación también es recogida por la Cooperación Española a través de sus Planes Directores Trianuales30.

La cooperación en políticas públicas se ha centrado principalmente en el valor de una política determinada como instrumento, es decir, cómo un programa de acción gubernamental en un sector de la sociedad o un espacio geográfico (Müller, 2008). Sin embargo, no ha profundizado en el proceso mismo que hace que los problemas se definan, se incluyan en las agendas políticas o se tomen las decisiones sobre su diseño e implementación. Esto puede ser entendido como la “caja negra” del proceso de construcción de las políticas públicas, la que debe ser abordada para entender el origen, concepción y efectiva implementación de una política.

81 El marco conceptual que se presenta en el capítulo 2 de este documento permite realizar un primer análisis de dichos procesos políticos, aplicando conceptos como: las diferentes dimensiones de las políticas públicas, el ciclo, las ventanas de oportunidad y el concepto de “emprendedor político”, constituyéndose en un tipo de acercamiento que posibilita adentrarse de forma más integral al problema de la construcción de las políticas y lograr una mejor comprensión del mismo.

Los elementos de este enfoque fueron aplicados de manera más o menos completa en el marco de las estrategias de intervención desarrolladas en los proyectos regionales “Estrategia contra el hambre y la desnutrición crónica infantil” y el proyecto de “Apoyo a la Iniciativa 2025”, además de otros proyectos que han formado parte del Programa España-FAO en el periodo 2009-2013, los que tuvieron el reto de apoyar políticas públicas innovadoras, y la valentía necesaria de buscar entender la mencionada “caja negra” de los procesos políticos en los países.

Es necesario reconocer que la FAO, a través de sus proyectos y acciones del programa regular de trabajo, lleva dando apoyo a las políticas desde su conformación como agencia especializada de Naciones Unidas, sin embargo lo innovador, en este caso, es que este apoyo se realizó de forma más integral y buscando entender los procesos políticos en el seno de la estrategia, lo que significó mejorar el proceso de diagnóstico, el tipo de intervención, los recursos humanos y las capacidades para implementar diferentes tipos de políticas o programas sectoriales (principalmente), bajo la dinámica de su relación con los ministerios de agricultura de los países y otras contrapartes en el territorio.

En este apartado se busca presentar unas primeras reflexiones en el marco del trabajo realizado por el proyecto regional “Estrategia contra el hambre y la desnutrición crónica infantil”, con el objetivo de aportar a la discusión sobre cuáles serían los principales retos para la cooperación internacional en general, y para la FAO en particular, en su apoyo a las políticas públicas de SAN bajo su nuevo enfoque organizacional, el que tiene un carácter más integral en reconocimiento de las tres dimensiones de la políticas públicas (policy,

polity y politics).

Esta nueva mirada respecto de la estrategia de intervención de un proyecto no es producto de un conjunto de hechos aislados, sino más bien el resultado de una serie de situaciones institucionales y construcciones conceptuales en diferentes contextos, externos e internos de la FAO, que se han desarrollado dinámicamente en los últimos años y que están relacionadas con:

La evolución del estudio de los asuntos públicos hacia una más mirada integral y e interdisciplinaria, en donde el estudio de las políticas públicas, la ciencia política, la economía, la sociología y otras disciplinas tienden a complementarse y generar sinergias de valor.

Los nuevos enfoques en los procesos de la cooperación internacional para el desarrollo31

31 La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) organizó en estos últimos años cuatro importantes foros de alto nivel sobre la eficacia de la ayuda: Roma (2003), París (2005), Accra (2008) y Busan (2011). Cada uno de estos foros supuso un paso adelante en el establecimientos de criterios para mejorar la ejecución de la ayuda, de modo que ésta sea útil para sus beneficiarios finales.

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La evolución del concepto de seguridad alimentaria hacia un enfoque más multisectorial (donde los aspectos políticos han comenzado a tener mayor relevancia frente a los aspectos técnicos, implicando la participación de nuevos actores)

El desarrollo de nuevas políticas e instituciones cada vez más eficientes en la región en materia de lucha contra el hambre, inseguridad alimentaria y malnutrición, como fueron las experiencias de Brasil alrededor de la estrategia Fome Zero

Los cambios en el contexto institucional y de capacidades de los países en temas de políticas de SAN, en el marco del desarrollo de estados democráticos de creciente consolidación.

Con esta reflexión, se busca ser un aporte en un momento de intensa transformación global y que sitúa a la cooperación para el desarrollo y en concreto a la FAO, en un contexto de grandes cambios, donde la agenda de la comunidad internacional de los próximos años estará marcada por la finalización de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y la elaboración de la nueva agenda post-2015.

5.2. El caso del proyecto regional “Estrategia contra el hambre y la

desnutrición crónica infantil”

El proyecto regional “Estrategia contra el hambre y la desnutrición crónica infantil” (2009- 2013) buscó mejorar los impactos de políticas públicas y el reforzamiento de capacidades institucionales con el objeto de lograr una acción pública multisectorial para la ejecución eficiente y efectiva de las intervenciones de seguridad alimentaria y nutricional, en poblaciones de alto grado de pobreza y desnutrición crónica infantil.

Su ámbito de ejecución regional, focalizado en tres países (Ecuador, Perú y Paraguay), y su integración en el Programa España-FAO, hacen que este Proyecto sea parte de una estrategia integral en apoyo a la Iniciativa 2025. El presupuesto total alcanzó cerca de 8,5 millones de dólares, siendo distribuido de acuerdo al Plan Operativo Anual (POA) en 6 componentes. La fecha de inicio de sus actividades fue en noviembre de 2008, cerrándose en febrero de 2012. El problema central que se abordó con este proyecto fue el de la desnutrición crónica infantil, pero su elemento diferenciador estuvo dado por su estrategia de intervención, cuya estructura central le permitió alinearse con los diferentes programas gubernamentales que a la fecha existían en los países intervenidos en materia de lucha contra la inseguridad alimentaria. De acuerdo con el contexto en el que se desarrollaron sus acciones, la persistencia, en varios países de la región, de elevados indicadores de pobreza extrema, subnutrición y desnutrición crónica infantil, que comprometía el trabajo asumido para el logro del ODM- 1, tenía su origen mayoritariamente en una muy desigual distribución del ingreso, de los activos (tierra y agua, entre otros), de la ineficiente llegada de las políticas públicas a los territorios y el escaso acceso a la educación en general.

A pesar que a partir del año 2003 la mayoría de los países habían ampliado su agenda y el gasto social, además de implementar diversos programas de fomento productivo y desarrollo social en las áreas rurales, tanto funcionarios de alto nivel de gubernamental como

83 representantes de la sociedad civil compartían un amplio desencanto con los resultados alcanzados. Las políticas y programas, en esa percepción, no estaban logrando los impactos deseados, en términos de reducción de pobreza, desnutrición crónica infantil, ni tampoco, la dinamización de los territorios más desfavorecidos, que es precisamente donde se concentra la mayor parte de los déficit sociales que esas políticas intentan subsanar.

En la perspectiva de mejorar el desempeño de dichas políticas y programas, dos fueron los desafíos identificados y en los cuales era necesario apoyar a los gobiernos:

La debilidad de los sistemas y servicios públicos, tanto en materia de recursos humanos como materiales.

Las dificultades provenientes de los nuevos desafíos de los procesos de gestión de políticas públicas, reconociéndose que las políticas sectoriales “tradicionales”, unidimensionales e implementadas verticalmente con un enfoque de “arriba a abajo” no tenían en cuenta la participación social y las realidades diferenciales de los territorios, lo que afectaba continuamente sus niveles de eficacia.

Otro aspecto importante en este contexto, fue que para enfrentar el reto del logro de la seguridad alimentaria, los enfoques y estrategias de desarrollo debían tener cada vez más un carácter multisectorial, de articulaciones y coordinaciones entre múltiples actores, de una mayor participación ciudadana real y de acciones a realizarse en diversos niveles articulados en objetivos compartidos y territorios concretos, donde el monitoreo y la evaluación, junto a la gestión por resultados y la rendición de cuentas, se convirtieran en elementos principales de esta nueva estrategia de implementación de políticas y programas públicos utilizando un enfoque territorial.

Figura Nº5. Elementos del modelo de intervención del proyecto regional