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3. Results and discussion

3.2. Laser modified surface

3.2.1. Microstructure analysis

La etnia de los yakuto —habita en Siberia Oriental- está antropológica y físicamente vinculada con los grupos originarios del Turquestán y de Mongolia del norte (los túngidas). Se piensa que el lugar de origen de los yakuto es la cuenca superior del río Yenisei, en donde su grupo turco logró constituirse en una unidad étnica propia. La lengua yakuta es una de las ramas más divergentes de las túrcicas, pertenece a su vez a la familia altaica, tal distancia es el resultado de una larga separación del cuerpo principal de hablantes túrcicos y la influencia de las vecinas lenguas tungús y mongólicas. El autónimo (como se denominan así mismos) de los yakuto es saxa®.

De la misma forma que otros pueblos del norte de Asia, tos yakuto tenían una concepción del mundo dividida en tres partes: el mundo superior, el subterráneo y un mundo terrestre intermedio en donde habitaba el hombre. El mundo superior (o de arriba) se componía de siete cielos superpuestos, en donde habitaban los seres sobrenaturales benéficos conocidos como ajy, los "blancos" o los "buenos seres creadores", gobernados por una deidad suprema del cielo denominada, Ürü Ajy Tojon, que se traduce como el soberano creador blanco94, habita el séptimo o noveno cielo,

el más alto o superior de todos los cíelos, las otras deidades de jerarquía menor, ocupan las capas del cielo más bajas, entre otras, ahí se encuentra la diosa de los nacimientos denominada Ajysyt, "la creadora", la que concede a los hombres una de las siete almas (kut) según sus creencias neumatológicas. De conformidad con su cosmovisión, los yakuto reconocían a Ürü Ajy Tojon como la suprema deidad creadora del universo y de los hombres, aparte de los animales de cría (caballos y ganado), estos tenían en el cielo sus propias deidades creadoras y protectoras95.

de los huicholes, y los meen de los mayas, la tipografía en negritas para me resalta la similitud de la raíz fonética del término en culturas tan distantes como la china y las mesoamericanas, entre otras. Nota del autor.

93 Las Lenguas del Mundo. Yakuto. http://www.proel.org/mundo/yakuto.htm

94 Oro Ajy Tojon, la deidad suprema que habita en el séptimo o noveno cielo, el más alto de todos según los yakuto, es un concepto idéntico al de Ometeotl habitando el Omeyocan, el cielo más alto de la cosmovisión náhuatl. Nota del autor.

95 Paulson, Ivar. Op.c/f., pp: 464-465.

Los yakuto dividían también el plano horizontal del universo (la superficie de la tierra) de acuerdo a los cuatro puntos cardinales, estableciendo también un espacio y dirección dominante o suprema, siendo el oriente, la dirección solar por excelencia, la mejor de las orientaciones y la primera del mundo. Las diferentes direcciones eran habitadas por diversos seres sobrenaturales: en el oriente del mundo superior (o celestial) vivía el dios del cielo con su propio séquito de deidades; en el cielo del poniente vivía el dios maléfico denominado Ulu Tojon, acompañado por una parte de los espíritus malignos o abassylar (singular de abbasy, el negra, o e! devorado/), el resto de los espíritus malvados y el dios de los infiernos, el cruel Arsan Duo-lai o Allara-Orgoñon (se traduce como el viejo subterráneo), vivían en el inframundo o mundo subterráneo. En el poniente vivían ordinariamente las almas errantes de los muertos {vór), espíritus maléficos capaces de producir desorden y daños cuando andaban en el mundo intermedio96 (el plano terrestre). Los división en cuatro rumbos, y deidades regentes en cada parte, es muy similar a la concepción mesoamericana.

La dualidad dentro de la cosmogonía yakuta, al igual que entre los turcos de Altai, y los ganaderos mongoles, se manifiesta en la división del universo entre el mundo del cielo y el de la tierra (incluyendo lo que hay debajo de ella), el primero regido por el dios del cielo (Tangri, o Tangara entre los yakuto) es masculino y la segunda (la tierra) es del género femenino97, la relación entre ambos es a veces complementaria y en otras marcadamente antagónica. Los yakuto tenían ge/7/7 loci, espíritus o señores de ciertos lugares, que les ubicaba en el circulo exterior de la naturaleza, en el bosque, en las montañas, junto a los ríos, y otros lugares naturales. En los bosques reinaban los espíritus o señores de la tierra, conocidos como doidu ¡celta, la deidad de mayor importancia era sin duda Bai Bajanai o Bal chara ta iccitá Bai, Bajanai Bai Barilach, el rico señor del bosque negro, el rico Bajanai, el rico Barilach. Vivían junto a Bai Bajanai, en calidad de asistentes, sus hijas, sus hermanos y servidores formando una especie de corte de deidades del bosque. Por otra parte, los animales que habitaban el bosque tenían sus propios espíritus, formaban parte de las divinidades buenas o blancas (ajy) del bosque, se les conocía como ásákán (padre), o bajanai recordando la

96 Paulson, Ivar. Op.cit, p. 464. La división del cielo y del plano terrestre según los cuatro puntos cardinales, determinando el establecimiento de casas particulares en donde habitaban deidades específicas, es extraordinariamente similar a los conceptos de la cosmovisión y teogonia de la mayor parte de las etnias americanas. Nota del autor.

97 El concepto de yin y yang del taoísmo chino, y los principios de omecihuatl y ometecutli en la cosmovisión náhuatl, son propiamente idénticos. Nota del autor.

imagen de la suprema divinidad del bosque, su función era favorecer la reproducción de los animales y pájaros, y permitían una caza abundante para quien se portara bien con los animales y sus espíritus protectores. En el agua dominaban los señores del agua o u-iccitá, entre ellos Ukulan

Tojon el príncipe del agua, o simplemente Ukulan, el dios del

agua, a quien se le hacían ceremonias para pedir una buena pesca98.

Los yakuto tenían una concepción dualista-pluralista y neumatológica de las almas, en donde el hombre (igual en las plantas y animales, exceptuando los peces) estaría dotado de un alma corporal residente en el aliento, un alma vital o alma del aliento, tyn de la respiración, de la vida, que se apaga con la muerte del individuo. El hombre tiene además un alma corporal personal, principio que rige el conjunto de las funciones de la vida psíquica, denominada sur, la que efectúa un papel de alma libre, sombra o retrato de la persona. Reconocían una entidad anímica compleja conocida como alma o kut, la que se componía de tres elementos o tres almas: el buor-kut, el alma corporal funcional de la tierra; el salgyn-kut, el alma libre y secundaria del aire, ija-kut, o alma corporal funcional de la madre. Después de la muerte el sur, o alma libre primaria, continuaba viviendo en calidad de yór o espíritu del muerto, en una vida o existencia subterrá- nea muy similar a la terrenal".

Cuando el alma de un difunto se mantenía existiendo en la superficie terrestre, el yór se reconocía como el alma de un muerto sin reposo que terminaba por unirse a los espíritus maléficos o abassylar, para producir todo tipo de males, enfermedades y muerte, en este caso, los chamanes tenían la función de combatir los abassylar y permitir la curación de las personas enfermas por esa y otras causas. Los chamanes yakuto que podían ser hombres (oyun), o mujeres {udagan, udahan, se les reconocía mayor poder a las chamanas), tenian la virtud de intervenir de diferentes maneras entre las personas y los diversos espíritus. Como resultado de su cosmovisión dualista, los yakuto clasificaban a los chamanes en: blancos o ajy ayuna (se les confundía con los sacerdotes sacrificadores o sacha ababyta, o sábáki) que tenían relación y poder con los buenos espíritus creadores del cielo; y los chamanes negros o abassy ayuna, que tenían la difícil tarea de comunicarse con los espíritus maléficos o abassy que causaban males y enfermedades.

98 Paulson, Ivar. Op.cl, pp: 466-467. Los espíritus del bosque, del agua, y en general los gen» loa son entidades animista presente en las diferentes culturas americanas autóctonas, se les conoce por ejemplo entre los nahuas como chaneques para el bosque, tlaloquθs para el agua; entre los mayas como alux, aπix, o alush para el bosque, y chaak las deidades de la lluvia. Nota del autor.

99 Paulson, Ivar. Op.cl, pp: 468-469.

Para el cumplimiento de sus funciones el chamán contaba con el apoyo de algún espíritu de chamán poderoso muerto hacía tiempo al que se le conocía como ámágét, igual podía recibir el soporte de las almas del propio chamán representadas por diversos animales: su alma del aire le permitía elevarse al mundo superior en forma de pájaro; su alma de la tierra, en forma de pez, le facilitaba la inmersión en las aguas de las enfermedades y males subterráneos; y su alma madre o alma animal, en forma de animal fantástico que remedaba a un reno gigante, le respaldaba en la lucha contra chamanes hostiles que también habían adoptado formas de animales100. La indumentaria y utilería de los chamanes

yakuto y tungús, destacándose su tambor ritual, su vestido, y sus colgantes que le adornaban, formaban parte del soporte material de los diferentes seres y espíritus sobrenaturales de su propia cosmología, todos de gran riqueza.

Los samoyedo

La etnia samoyedo se subdivide actualmente en cuatro pueblos propiamente autónomos: samoyedo ostiaco (selkup, hombres del bosque); los samoyedo tavgi (nganasarí); los samoyedo yenisei {enz); y los samoyedo iurak {nenz). Para el objeto de esta obra se destaca el sentido solar que se le atribuía a la deidad suprema del cielo, dando claridad a la falsa apariencia de que las religiones siberianas y árticas sustituyen la deidad solar suprema, por la celestial, en realidad tal y como ocurre entre los samoyedo, la deidad solar y el supremo dios del cielo, son de cierta manera manifestaciones particulares de la misma deidad, aplicando un sentido lógico a la teología, el cielo es una entidad más etérea, más grande o más bien de una dimensión infinita, en donde reside el sol, la luna, y las estrellas, sin embargo, el sol es el señor, el ser más importante en el mar ilimitado del cielo, así lo dejan sentir las diferentes religiones siberianas.

De esta forma los cuatro grupos samoyedo reconocían una gran divinidad o ser supremo, conocido como Num (significa cielo, dios, al parecer habitaba en el séptimo cielo) entre los enz y nenz, Nom para los selkup y Nuo o Nguo para los nganasan, en todos los casos tenía un carácter uránico y atmosférico, los nenz precisaban atribuyéndole un

™ Paulson, Ivar. Op.cíf., pp: 468-469. Mientras más se profundiza el estudio de la cosmovisión y religión yakuta, más son las similitudes y paralelismos que se pueden encontrar con las correspondientes americanas. La descripción de las funciones del chamán, su forma de acción y transmutación en los espíritus de ciertos animales, es la Imagen en el espejo del nagual entre los nahuas, por dar un ejemplo. El tambor es Igualmente el instrumento preferido de los chamanes de América del Norte, como entre los del resto del continente. Nota del autor.

carácter masculino. Num es el cielo visible, reside en el viento, en el aire, enviando desde ahí el trueno, la lluvia, la tormenta, la nieve, las estrellas o numgy (propiedad del sol) le son propias, el mismo sol es venerado bajo el nombre de Num, quien garantiza el orden del universo, soberano y señor de todas las cosas, el hombre y los animales. Constituido de esencia, el cielo, el sol, Num, el dios supremo no tiene forma, representa al universo que se manifiesta en toda la naturaleza101.

La dualidad padre-madre, cielo (sol)-tierra se dibuja con nitidez en la religión de los samoyedo, sobre todo entre los nganasan que veneran al lado de Nuo o Nguo, a la diosa celeste de los nacimientos, Na o Nuo Nam, y los enz a Yale

Nabe (la Madre del Mundo). Los nganasan y los enz

veneraban al sol bajo los nombres de Ku en los primeros y

Haier en los segundos. La divinidad solar Ku ocupaba un

lugar preponderante entre los nganasan, sobre todo durante el año nuevo o ceremonia de purificación de la tienda que se realizaba en el mes de febrero de cada año, el ritual incluía un saludo al sol que salía después de la larga noche del invierno polar Ártico, cuando al igual que la casa o tienda, se purificaba a las personas, y todos los utensilios del hogar102.

En algunas representaciones, la divinidad suprema de la muerte era una entidad femenina, la vieja de la tierra, en otras representaciones, Nga (ngaa significa muerto), el soberano de los muertos era masculino, hijo de Num, reinaba en el mundo subterráneo, le obedecían los espíritus de la enfermedad y todos los seres malévolos del inframundo, no obstante se creía que Nga no podía disponer de la vida de los hombres sin el permiso de su padre Num103.

Los ket

La etnia ket (la palabra ket significa hombre) ocupa las orillas del rio Yenisei, desde la desembocadura de su afluente el Tungusa Pedregoso o Medio en el sur, hasta la ciudad de Turujansk, en el Norte. Anteriormente eran un pueblo siberiano muy expandido y numeroso. La religión antigua de los ket reconocía al Señor del Cielo, como el supremo creador y patrón del mundo, se le representaba como un anciano residente del séptimo cielo que tenía como función cuidar de los hombres, concederles la caza

101 Paulson, Ivar. Op.dt., pp: 473475

102 Paulson, Ivar. Op.c/t., pp: 476-477. Un paralelismo más, los aztecas realizaban las ceremonias del fuego nuevo cada 52 años (un siglo azteca), en el que se hacían sacrificios en espera del nuevo sol, se destruían todos los utensilios caseros y se establecía un fogón de fuego nuevo en cada hogar con utensilios igualmente nuevos. Nota del autor.

i» Paulson, Ivar. Opel, p. 477.

abundante, cuidar de su salud y bienestar, esto además de regular la marcha del mundo y del universo.

La mitología dice que había tenido una mujer, la diosa madre, la divinidad de la tierra conocida como Hosadam o

Hosedabam, quien lo engaño con el dios de la luna Hys

(Gran Padre), por su infidelidad el dios del cielo la arrojó a la tierra, transformándose en la regente del mundo de los muertos, rodeada de su corte de espíritus maléficos, ella reina desde la isla de los muertos en el último extremo del mundo norteño, mucho más lejos que la desembocadura del río Yenisei en el océano Ártico, o en el mundo subterráneo desde donde envía las enfermedades y la muerte para los hombres. Al igual que el primer chamán, héroe mítico y salvador, Doh, sus seguidores, los chamanes ket, libran una lucha sin tregua en contra de Hosadam y su séquito de espíritus maléficos, que se introducen en las personas para secuestrar o destruir sus seis almas corporales, y la séptima, el alma principal, libre, conocida como ulwei, también ulbij {sombra-reflejo)m, concepto muy similar al alma-sombra,

reflejo luminoso o tonalli, de los nahuas y otros grupos indígenas mesoamericanos.

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