Chapter 3: The protection of sensitive information and the associated risks of disclosure
3.2 Intelligence in counter-terrorism proceedings.
3.2.1 Intelligence versus evidence
3.2.1.2 Minimum standards of accuracy
Para guiar un sentido de lo que el sujeto pretende realizar en su intervención en la realidad, un acercamiento al concepto de praxis permite resolver cuestiones como el por qué resulta problemático pensar que el lenguaje en sí mismo es un paradigma de transformación.
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El uso del concepto de praxis no se constriñe a las concepciones pragmáticas del lenguaje, éstas responden al cómo las condiciones (situaciones) de enunciación se reflejan en el significado de lo que se dice; mientras que el lenguaje como praxis apela a cualidades de potencia para cambiar algo.
El concepto de praxis tiene una genealogía vasta y por tal los significados que llega a tener se entremezclan. Desde el griego clásico se le relaciona con la “acción de llevar a cabo algo” y se establece que es, en general, la actividad práctica realizada por el hombre.56 También se le delimita como la acción en contraposición con la teoría, esta última denotada como una relación meramente contemplativa con la realidad. Bajo esta acepción el referente de praxis se vuelve sumamente vasto, ya que podría abarcar cualquier actividad humana con excepción de la contemplación. 57
Si existiera una consideración completamente material o de acuerdo a efectos de lo que debe ser “algo que produce”, considerar que el lenguaje en sí mismo tiene la calidad de transformar algo, paradójicamente, es una acepción que fácilmente puede radicalizarse en escepticismo. En vista de ello, en este primer acercamiento se introducirá el sentido de praxis desde la arista del lenguaje, para más tarde condicionarla a su pertenencia en una acción práctica.
La premisa a partir de la cual surge la praxis como inquietud del pensamiento, se relaciona con lo que tiene que hacer el hombre en relación con sus condiciones de existencia y se desarrolla a partir de la tesis 11 de Feuerbach. En ella Karl Marx apunta una limitación
56 Actividad práctica, refleja que la práctica tiene la condición de ser actividad reflexiva; es decir que tiene un nivel de consciencia de la práctica que no es meramente intuitiva o “automática”.
57 Para explicar qué es la praxis, “los griegos llamaban τράξις a un quehacer…El término τυράξις fue usado asimismo para designar la acción moral… La praxis puede ser "exterior", cuando se encamina a la realización de algo que trasciende al agente, e "interior", cuando tiene por finalidad el agente mismo. En efecto, en el marxismo la llamada "praxis humana" constituye el fundamento de toda posible ‘teorización’…unión de teoría y práctica” (Tomado de Ferrater Mora, José, Óp. Cit., p. 467); en la reflexión sobre esta unión “la filosofía de la praxis considera en unidad indisoluble el proyecto de emancipación, la crítica de lo existente y el conocimiento de la realidad a transformar.” Sánchez Vázquez, Adolfo, “La filosofía de la praxis como nueva práctica de la filosofía”, Cuadernos Políticos, número 12, abril-junio 1977, pp. 64-68.
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primera, en la que el pensamiento o la reflexión sobre la realidad no es cualidad que concrete una intervención en la misma, y por tal, que la transforme.58
Con el afán de restituir el alcance de una proposición en sí misma ambigua (si no se le considera desde su carácter completamente moral), usualmente se observa a la praxis desde cualidades epistemológicas y se le diferencia del lenguaje (este último se caracteriza como vitral para observar la realidad, no transformarla por sí mismo). No obstante, desde la perspectiva de algunos teóricos pragmáticos y también desde Ricoeur, el discurso se vuelve acontecimiento que en su uso y actualización transforma la realidad. El inconveniente de este último planteamiento es que, si bien advierte el tránsito del lenguaje a su aparición en la realidad, no resuelve que incluso el pensamiento se da en los términos del signo lingüístico y por ello, darle el carácter de praxis resulta problemático.
En orden de evitar caminos sinuosos que dificulten la reflexión, en este capítulo se considera que el lenguaje puede volverse praxis, no por una inmersión pragmática o material en un ámbito de la realidad —que se considerará más adelante—,59 sino por el uso que le da un individuo en los ejercicios de reconocimiento que rebasan esta dinámica e intervienen en las construcciones de lo conocido como realidad. 60 La praxis es un concepto que enmarca una consciencia reflexiva ya que, para producir algo y dotar de intencionalidad a aquél que la realiza, necesita de una orientación simbólica previa. Se aleja de la práctica cotidiana que —por tener un uso específico en el mantenimiento de la realidad–, tiende a ser refleja.
“La práctica utilitaria inmediata y el sentido común correspondiente ponen a los hombres en condiciones de orientarse en el mundo, de familiarizarse con las cosas y
58 Engels, Friedrich, Óp. Cit., p.80.
59 En el capítulo 3 se establece una distinción más acabada para distinguir al lenguaje como praxis: hacer con conocimiento, hablar con conocimiento lleva a actuar bajo el mismo fundamento.
60 En la filosofía de la praxis, retomada por Gramsci y Sánchez Vásquez, el contenido de la congruencia práctica en la realidad se ve como una necesidad y un imperativo de transformarla.
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manejarlas, pero no les proporciona una comprensión de las cosas y de la realidad”;61 no busca desenajenar al sujeto. Por inscribirse en el campo de lo cotidiano, tiene la característica de hacer intuitiva la posición y prácticas del hombre en el mundo.
En cambio, la praxis, a pesar de proyectarse hacia el exterior, se refleja en el que la realiza. Inicia como una actividad crítico-práctica que busca una permuta objetiva y subjetiva. Tiene una trayectoria dialéctica en la cual lo particular se relaciona con el todo en la exploración reflexiva de la transformación del entorno y, en casos concretos, esta “coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria”. 62
Según esta apreciación, la praxis se puede definir como la experiencia de las ideas en el mundo práctico, por lo que tiene dominio en un plano que procura necesidades que van más allá del carácter simbólico y, en específico, en el ejercicio sobre la identidad rebasa la búsqueda de discursos y construcciones simbólicas que nutran el terreno en el que un sujeto puede significar.
El campo por “excelencia” en el que un individuo puede hacer un ejercicio desde la praxis, es el político. La expresión en este campo, además de acontecimiento, tiene como objetivo que se reconozca a un individuo como sujeto político con capacidades que, además de referirlo en el mundo, le permitan transformarlo radicalmente. En este terreno, la diferencia entre lo que es un acto lingüístico y lo que no, habita en su potencia para convertirse en acontecimiento. La oración que pase a discurso y más tarde a acción, no sólo tiene como premisa fundar una identificación con la realidad, también debe verificarse realizada en sus dimensiones simbólica y material a través de lo verdadero y lo verosímil.
61 Kosík, Karel, Dialéctica de lo concreto: estudio sobre los problemas del hombre y el mundo, Editorial Grijalbo, México, D.F, 1976, p. 26.
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A pesar de que esta referencia al contenido material de la realidad podría pensarse una necedad metodológica, si se sigue la sentencia de que “la lingüística es una parte de la semiótica, no de la física”.63 Si se toma como guía una consciencia de lo que se expresa en el discurso de contenido político, las condiciones transversales de dominación simbólica/material son conceptos que no pueden dejarse de lado. Lo político como campo concreto de la praxis está habitado por determinaciones concretas, no obstante, incluso si se llegara a retomar como un concepto del todo abstracto y por tal carente de una naturaleza material que encauce su conocimiento; sí se puede afirmar que se alimenta de lo material (histórico) bajo una trama conformada por acontecimientos del hombre que constituyen lo social.
Ahora bien, como condición ontológica y como particularidad, en este capítulo se han analizado algunos de los aspectos del lenguaje que son clave en la figuración del conocimiento social de un individuo: cómo se construye la preparación simbólica en la realidad, su cambio como consecuencia de su uso por los sujetos lingüísticos, así como en qué medida ésta ubica y da apertura a sus potencias de actuar bajo una representación limitada de la realidad. En el siguiente apartado se repasa cómo el lenguaje se vuelve acción social y de qué manera la realidad antes mencionada se articula alrededor de estructuras duraderas de significado. El propósito de este pasaje es evitar una disipación ontológica y “abonar” a la regulación de la subjetividad en el sentido objetivo. Sentido objetivo que más tarde repercuta en una mayor o menor lógica cimentada en la relación discurso-identidad--realidad estructurada (contexto inteligible y fenoménico), con el fin de identificar en esta relación un principio de congruencia.
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