Esta nota trata de visualizar los principales retos a superar como son: la reducción del uso de piensos medicados, la alimentación y su implicación sobre criterios de bienestar animal, la emisión de gases y medio ambiente (pisada del carbono) y su interacción con alimentación y, por último, cómo la percepción del consumidor sobre la producción establece una diversidad de consumidores en un mercado único euro-
peo. Las necesidades de mayor aprovisionamiento en ingredientes para la alimentación animal no es objeto de esta nota.
Prohibición del uso de antibióticos como promotores del crecimien- to (APC) y sus consecuencias.
La nueva regulación para aditivos pienso se ha modificado de forma importante. Por ejemplo, se han introducido conceptos, como los de seguimiento y monitorización del uso. Los antibióticos promotores de crecimiento se prohibieron y se estableció un período de adaptación. El período de adaptación duró tres años entre 2003 y 2006, y tuvo co- mo objetivo investigar el comportamiento de substancias alternativas. No se puede decir que la investigación efectuada hubiera encontrado la poción mágica, pensar que en tres años se encontraría la solución, posi- blemente fue demasiado optimista. Lo que se ha hecho ha sido empezar a entender el funcionamiento de los antiguos promotores de crecimiento autorizados hasta ese momento.
Las funciones de los antibióticos promotores de crecimiento, aceptadas hasta el momento, son: (1) Que inhiben las infecciones en- démicas subclínicas, reduciendo el coste que genera el sistema inmune; (2) Que reducen los metabolitos, tales como el amonio y la degradación de bilis producidos por microbios; (3) Que reducen el consumo de nu- trientes por los microbios, (4) Que mejoran la absorción de los nutrien- tes a través de la pared intestinal, hacen que la barrera intestinal sea más delgada y permeable.
A pesar de todo, actualmente, según uno de los más influyentes investigadores flamencos (Niewold, 2007), los diferentes mecanismos propuestos son bastante difíciles de aceptar. Por ejemplo, indica que es bastante improbable considerar que las dosis de incorporación de los antibióticos promotores de crecimiento, que están por debajo de la con- centración mínima inhibitoria de multiplicación de cultivo (MIC), pue- dan tener un efecto protector. Por lo tanto, los tres primeros argumentos son difíciles de soportar por la acción de los antibióticos promotores de crecimiento. Pero, más directamente, porqué la relación entre pienso y microbiota intestinal es muy compleja (Niewold, 2007).
En relación a la cuarta función, existe una aparente relación in- versa entre el grosor de la mucosa y la absorción. Sobre este aspecto no existe en la literatura científica ninguna demostración clara sobre el
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de la mucosa. Lo que se puede afirmar es que la capacidad de absorción se puede ver incrementada por la superficie o el área del endotelio y no por el grosor de la mucosa (Pappemheimer, 1998). Por lo tanto, parece lógico que un incremento del órgano (intestino) estuviera asociado con un coste energético superior (Pond et al., 1988).
Llama la atención el hecho que los antibióticos promotores de crecimiento no autorizados en Europa, son conocidos por influenciar la respuesta innata del proceso digestivo, entre otras funciones. Este as- pecto permite no prevenir, pero si aumentar, la eficacia del rendimiento nutritivo de las dietas, en especial, en animales en fase de altos reque- rimientos nutritivos y de gran respuesta en animales de gran capacidad en crecimiento diario, como son pollos y cerdos en fase de destete y crecimiento. Por lo tanto, parece ser que los animales con un nivel re- ducido de dosificación de antibióticos mejoran el índice de conversión, dado que reducen el efecto antiinflamatorio y, por lo tanto, tienen un componente considerado per Niewold como no-antibiótico. Esta fun- ción, según Niewold (2007) puede explicarse porqué los antibióticos se acumulan a las células inflamatorias y éstas son más destructoras para las bacterias y, por lo tanto, inhiben la respuesta inmune innata.
Como consecuencia a la prohibición de antibióticos promotores de crecimiento en Europa se ha producido un efecto repunte del uso de piensos medicados en especial en la producción porcina. En este senti- do países como Dinamarca iniciaron un seguimiento anual en un pro- grama denominado DANMAP. Esta publicación anual trata de valorar el uso y consumo de los antibióticos, tanto por parte del ganado como por parte de la prescripción clínica humana. De este documento se pue- de comprobar cómo el uso de medicación con antibióticos para el gana- do de forma clínica ha aumentado desde la suspensión y prohibición del uso de APC.
Según el informe sobre el estado legislativo de piensos medica- dos en la UE (FCEC 2010), el volumen de producción de pienso medi- cado en España es del 6.6%, Francia del 4.4% e Italia del 9.1% sobre el total de pienso producido. Alemania, dado su sistema de legislación, no produce piensos medicados y la medicación se hace en la propia granja. ¿Es posible aportar una mejora sobre el bienestar animal gracias a la alimentación animal? ¿Los aditivos tienen algo que decir?
La nueva regulación sobre aditivos Reglamento (CE) 1831/2003 ha introducido el concepto de aditivo para mejorar el bienestar animal
“animal welfare”. En este sentido la Directiva habla de ello pero el
reglamento no lo tiene en cuenta. Es por esto que EFSA (2007) ha pu- blicado una opinión propia “Self-task of the Panel on Additives and
Products or Substances used in Animal Feed”, donde valora y visualiza
el futuro uso de aditivos en piensos.
Antes de entrar en materia, vamos a pensar qué significa el con- cepto de bienestar animal en el mundo de la producción, y qué significa bienestar animal desde un punto de vista etológico. La gran dificultad radica, por lo tanto, en cómo presentar los posibles beneficios que se pueden aportar a través del pienso. Así pues, tendremos que contestar también, a la pregunta presentada por el profesor de la Facultad de Ve- terinaria de Bristol (Humphrey, 2006) en su conferencia en el Gordon Memorial, con el título: “Are happy chickens safe chickens? Poultry
welfare and disease susceptibility”. En general, para definir lo que pue-
de ser objeto de mejora por parte de la alimentación y los aditivos en el campo del bienestar, ha de considerarse como una mejora de la capaci- dad de resistencia, o bien tolerancia, por parte de los animales frente a complicaciones en el tracto digestivo. Por otra parte, tenemos que hacer constar que los etólogos están más por la valoración del significado del concepto de libertad, confort, dolor, espacio, miedo, etc. Por lo tan- to, no siempre las gallinas en libertad (“free range” o gallinas campes- tres) tienen un nivel de bienestar superior, ya que son más sensibles a quedar infestadas y ser más transmisoras de posibles zoonosis, como la
Salmonella.
Otra aportación muy interesante es la del grupo de fisiología de la reproducción y del comportamiento del INRA, de Tours (Beaumont
et al., 2010), en la que intentan formular y definir bienestar animal. En
su publicación valoran qué puede hacer la mejora genética para conse- guir un mejor componente genético, y así superar los retos que el bie- nestar animal requiere. Lo más interesante de esta publicación, según mi opinión, es el capítulo dedicado a las definiciones que pueden hacer- se sobre bienestar animal. En conclusión, la definición es un tema que ha ido cambiando conforme ha incrementado el conocimiento, pero también de acuerdo con la percepción individual de las relaciones entre el hombre y los animales y las variaciones que pueden modificar las conclusiones sobre el bienestar, tanto desde el punto de vista de la ge- nética como de la alimentación u otros conceptos zootécnicos, como indica Larrère (2007) del INRA.
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Así pues, podemos considerar que el futuro de las producciones estarán valoradas por cómo los técnicos (ganaderos, veterinarios, nutri- cionistas, ingenieros y diseñadores de equipamientos) actúen sobre los cinco elementos principales que actualmente son cuestionados sobre la libertad de los animales, reivindicaciones dictadas por parte del “Farm
Animal Welfare Council” (1992). Como podemos comprobar, las
reivindicaciones hablan de “5 Freedom (cinco grados de libertad)”, concepto muy relacionado con el comportamiento ético y ligado al sen- timiento de libertad del hombre, que son libertad, confort, dolor, espa- cio y miedo. Todos los conceptos introducidos por parte del Consejo son perfectamente asumibles por la mayoría de ganaderos como verda- deros criterios del bienestar animal. La parte criticable es cuando el concepto es utilizado con criterios de valoración de la capacidad de maltrato de los animales y no de bondad del sistema productivo. Por lo tanto, el gran reto del bienestar animal pasa por dar a conocer los crite- rios de valoración o niveles de bienestar animal de las granjas de los diferentes sistemas de producción de forma positiva.
Volviendo al tema de lo que la alimentación animal y los aditi- vos pueden hacer para incrementar el bienestar animal es interesante considerar lo que el Comité de FEEDAP de la Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea (EFSA) sugiere en su publicación del 11 de Di- ciembre de 2008, y expuesto anteriormente. Cabe destacar que esta opi- nión del Comité valora principalmente los criterios de bienestar animal relacionado con la salud del animal en producción, medible en un con- texto zootécnico y no tanto etológico.
En esta opinión del FEEDAP (Scientific Opinion, 2003), se va- lora la necesidad de visualizar la funcionalidad de nuevos aditivos te- niendo presente los objetivos como son el bienestar animal o la mejora de la calidad del producto final. Todo se valora como consecuencia de que en la actualidad existe una cantidad importante de nuevas substan- cias que pueden aportar beneficios en el sentido funcional y que, según la calificación funcional vigente, no son definidos en ningún grupo. Por tanto, recomiendo la lectura de esta opinión. De esta opinión se visuali- zan dos nuevos grupos funcionales dentro de los capítulos de zootécni- cos: aditivos con efectos favorables sobre el bienestar animal y aditivos que mejoran la calidad del producto. Dentro del primer grupo de bie- nestar animal se podrían considerar los reguladores metabólicos, inmu- no-moduladores, detoxificantes y otros. En referencia al segundo grupo de mejora del producto final se consideran los controladores de conta- minación microbiana (reductores de prevalencia de zoonosis), los mejo-
radores del valor nutritivo (enriquecedor de funcionalidad en el produc- to final) y los aditivos sensoriales.
La conclusión final de esta opinión sobre nuevos grupos de adi- tivos funcionales es que mediante esta propuesta se puede aportar más transparencia a los productores y facilitar la identificación de todos los aditivos, clarificar el proceso de desarrollo de nuevos dossiers para el proceso de autorización y permitir seleccionar con más precisión los criterios de estudio, lo que permite reducir el número de animales de experimentación.
Conflicto entre producción de alimentos y cambio climático, nece- sidades de una población en crecimiento.
La producción animal debe de ser sostenible y es su principal re- to. Ésta pasa por ser eficiente económicamente, y proteger al consu- midor, al medio ambiente y al animal. Es un sector considerado esen- cial para cubrir las necesidades del crecimiento de la población mun- dial. Sin embargo, el impacto de esta producción sobre el cambio cli- mático no deja de ser un problema (Gerber et al., 2013 /FAO) (“Ta-
ckling climate change through livestock”). En este aspecto la emisión
de gases del sector alcanza el 14 % siendo semejante al del transporte 13 %. (Metz, 2007). Según el informe de la FAO las emisiones de gases producidos por la producción animal difieren según sea una producción de rumiantes ó monogástricos. Siendo para monogástricos 1,3 giga to- neladas y para rumiantes 5,7 giga toneladas de gases asimilados como CO2. En conclusión, el gran reto para una población próxima de 9*109 de personas en el 2050, será : “¿quien se comerá nuestro almuerzo?”, es decir, de cómo la estructura productiva de la producción animal se adaptará a la demanda de la población y cómo se ajustará la producción de alimentos del ganado para cubrir nuestras necesidades (CAST 2013. Issue 53).
Percepción del consumidor: actualmente un factor importante y notable; ¿Europa un solo modelo de consumidor?
La percepción del consumidor sobre la seguridad alimentaria pe- sa y pesará en el desarrollo de la distribución de alimentos en un mer- cado globalizado (Buzby et al., 2002). En este sentido, se pueden men- cionar, por ejemplo, las diferencias de percepción entre culturas real- mente próximas, como son la norte-americana y la europea, en aspectos
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alimentación de terneros en América y su prohibición en Europa. Otros ejemplos pueden ser la diferencia de confianza que existe en relación a los productos de origen biotecnológico, como son los genéticamente modificados. Tenemos que recordar que, si bien la EFSA ha valorado como seguros los productos genéticamente modificados, hay gobiernos de países europeos que insisten en no aceptar su aplicación.
Los diversos incidentes sobre la seguridad alimentaria han in- fluenciado en la percepción del consumidor a nivel regional. Según el informe SAM (2008) de Seguridad Alimentaria y Medios de Comuni- cación, de la Universidad Pompeu Fabra, preparado por el Observatorio de la Comunicación Científica en Cataluña, en el año 2008, indica que se publicaron 1911 artículos sobre seguridad alimentaria y 14,5 % de los mismos salieron publicados en portada, mientras que los temas de salud fueron portada en un 9%. Esta actividad mediática ha provocado una modificación de la percepción del consumidor generando cambios en las regulaciones gubernamentales, afectando de forma muy impor- tante al movimiento y al comercio de productos, tanto de origen propio como de importación.
Una pregunta todavía sin respuesta, según economistas de la Universidad de Lovaina (Swinnen y Vandermoortele, 2009), es si la valoración científica es sensible a la naturaleza de las condiciones pro- pias de los alimentos, o bien, si puede depender de forma más notoria de otras condiciones, como aspectos sociales y éticos. De los datos aportados en esta publicación, los autores concluyen que las relaciones entre la naturaleza de los alimentos y las decisiones tomadas por el público y el comercio, sobre las definiciones de los estándares de segu- ridad, son complejas. Así pues, actualmente, las valoraciones de seguri- dad no se pueden considerar solamente por un concepto científico (em- pírico), y en consecuencia, requieren mayor investigación sobre el te- rreno.
Sobre la percepción del riesgo alimentario en Europa la EFSA ha requerido una encuesta sobre la población de los diferentes estados miembros de UE. Estos datos han sido publicados en un Eurobarómetro Especial (TNS/EFSA 354/2010). De estos datos se puede concluir que la percepción del riesgo sobre los alimentos es muy diversa en función de los estados. Como ejemplo, los consumidores de los países nórdicos tienen una motivación por los aspectos del bienestar animal; los países centro-europeos por la contaminación por plaguicidas, y en el caso de España, Portugal, Irlanda y Dinamarca por la calidad y la frescura de
los alimentos. En conclusión, no se puede aceptar que en la EU existe un solo modelo de consumidor.
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MESA REDONDA SOBRE RECOPILACIÓN DE PALABRAS