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Mission Essential Task List Development

In document FM 7 0 Training the Force pdf (Page 39-43)

Ahora bien, si queremos encontrar las características de la inteligencia y del instinto, habrá que disociarlas hipotéticamente. Las características esenciales que vamos a enumerar son entonces de derecho porque de hecho inteligencia e instinto son indisociables.

La primera de las características esenciales se refiere a la facultad de la inteligencia para fabricar instrumentos no organizados, es decir, instrumentos artificiales127. Para Bergson la definición del hombre como un homo sapiens no es muy precisa, puesto que si pudiésemos desprendernos de nuestro orgullo y nuestras vanas pretensiones, veríamos que la historia de la raza humana – desde la prehistoria hasta nuestros días – se caracteriza por la creación de herramientas. Por ende, más que homo sapiens, el hombre es un homo faber ya que fabrica herramientas, “herramientas para hacer herramientas y varia indefinidamente su fabricación”128. En cambio, el instinto es la capacidad para construir e incluso fabricar instrumentos organizados. Por ejemplo, los insectos poseen instrumentos organizados: los órganos de sus cuerpos. Ellos poseen un conocimiento innato de la utilización de sus órganos como instrumentos de trabajo de una precisión sorprendente. Luego, el instinto es la facultad “natural de utilizar un mecanismo innato”129.

La segunda característica de la inteligencia se desprende de la diferencia entre los instrumentos organizados y los instrumentos no organizados. El instinto es capaz de fabricar y de utilizar instrumentos organizados. Esto quiere decir que para una necesidad determinada, un instrumento perfecto y determinado. El órgano que el instinto utiliza es

126 Cf. Ibid., 136. 127 Cf. Ibid., 152. 128

des outils à faire des outils, et d’en varier indéfiniment la fabrication ibid., 153. 129

entonces de una complejidad y detalle infinito, aunque de una simplicidad de funcionamiento sorprendente. El órgano permanece en lo esencial inmutable, puesto que su cambio implica por necesidad un cambio de toda la especie. Al contrario, el instrumento fabricado por la inteligencia es imperfecto. Como está hecho de materia no organizada puede cambiar y adoptar cualquier forma que se quiera. En relación al instrumento organizado del instinto, el instrumento fabricado por la inteligencia es inferior cuando se trata de resolver necesidades inmediatas, pero una vez éstas son superadas, su potencial es casi ilimitado. En realidad, el instinto y la inteligencia aseguran el emporio de los seres vivos sobre la naturaleza y lejos de preguntarse cuál es superior, Bergson concluye que ambas “representan entonces dos soluciones divergentes, igualmente elegantes, de un solo y mismo problema”130.

La tercera característica de la inteligencia se refiere al grado de consciencia o de inconsciencia que ella posee. ¿Hasta que punto la actividad de la inteligencia es consciente o inconsciente? La consciencia es definida por Bergson como “una diferencia aritmética entre la actividad virtual y la actividad real. Ella mide la separación entre la representación y la acción131”. Podemos recordar lo dicho a lo largo de nuestro segundo capítulo sobre el tiempo de reacción a las percepciones exteriores de los seres vivos: la distancia entre la representación del acto y el acto mismo es aquello que se convertirá en “consciencia”. Es en la separación entre el uno y el otro que se presenta la decisión, la hesitación y la duda al momento de actuar. En cambio, el instinto ofrece poca separación entre la idea de la acción y la acción misma, por lo cual está así orientado hacia la inconsciencia, mientras que la inteligencia esta orientada a la consciencia.

La última característica de la inteligencia constituye también la diferencia esencial con el instinto. Hemos dicho que el instinto es la facultad de fabricar y de utilizar instrumentos organizados y la inteligencia la facultad de fabricar y utilizar instrumentos no organizados. Luego, si el instinto tiene algo de innato, esto debe ser el conocimiento de las cosas, mientras que la inteligencia debe ser un conocimiento o una tendencia

130

Instinct et intelligence représentent donc deux solutions divergentes, également élégantes, d'un seul et même problème. Ibid., 156.

131

Une différence arithmétique entre l’activité virtuel et l’activité réelle. Elle mesure l’écart entre la représentation et l’action.

innata a conocer las relaciones entre las cosas. Siguiendo una distinción filosófica de la materia y la forma de nuestro conocimiento, Bergson dirá que la inteligencia “en aquello que ella tiene de innato, es el conocimiento de una forma, el instinto implica en cambio una materia”132. El conocimiento formal de la inteligencia tiene como ventaja el hecho que se puede extender a varios objetos. En cambio, el instinto está limitado a un único objeto. Sin embargo, si esta forma de conocer es absoluta, la inteligencia no es sino una forma relativa de conocimiento. El instinto es el conocimiento absoluto y, por ende, perfecto del objeto : él es “infinitamente sabio en las cosas para las cuales fue hecho y maravillosamente ignorante, puesto que él no mira ni a la derecha ni a la izquierda, él es prisionero de su perfecta rigidez e ignora todas las cosas excepto una que conoce con la seguridad de la inconsciencia”133. De esta forma llegamos a la diferencia más importante entre las dos tendencias evolutivas que se encuentran en el hombre. En una frase que se ha hecho celebre, Bergson escribe: “Hay cosas que sólo la inteligencia es capaz de buscar, pero que, por sí misma, no encontrará jamás. Estas cosas, sólo el instinto es capaz de encontrarlas, pero él no las buscará jamás”134. Como lo habíamos dicho, el objetivo de Bergson no era mostrar únicamente la forma en la que la inteligencia y el instinto se oponen, sino también la forma como se complementan. No obstante, antes de profundizar este punto, tenemos que examinar el mecanismo de la inteligencia.

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