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Mixture subclass discriminant analysis

3. Mixture subclass discriminant analysis and other general-

3.3. Mixture subclass discriminant analysis

Calificación: cada prueba se califica con el principio de todo o nada; es decir, o saca 0 punto o saca el máximo de puntos completando así un puntaje total que oscila entre 0 a 15 puntos, lo cual se expresa en la tabla número 4.

Tabla número 4. Clasificación del paciente según la puntuación total de la escala de sugestibilidad. Clasificación en la escala de sugestibilidad. Puntuación

(NS) No susceptible a la inducción hipnótica 0 (PS) Poco susceptible a la inducción hipnótica 1-3

(SM) Susceptibilidad media a la inducción hipnótica 4-6 (AS) Alta susceptibilidad a la inducción hipnótica 7-10 (ST) Susceptibilidad total a la inducción hipnótica 11-15 Observaciones:

Fecha: ……… Aplicada por: ………

Así, por ejemplo, un paciente que responde afirmativamente a la primera prueba acumulará un punto, en la segunda acumulará dos puntos, haciendo un total de tres puntos, y así sucesivamente. Si el sujeto saca cero en una de las pruebas, se intentará realizar la siguiente; si obtiene cero en dos pruebas consecutivas, se descontinuará la aplicación del resto y se pasará a la tabulación total.

En el protocolo que se expresa en la tabla número 3, aparecen las puntuaciones correspondientes a la variación que se da a cada una de las pruebas. Una vez obtenida la puntuación acumulativa, se buscará el lugar correspondiente en la escala, tal como aparece en la tabla número 4 del protocolo, y de esta forma se tiene la clasificación del sujeto.

Las características de cada categoría en la escala son las siguientes:

1. No susceptible a la inducción hipnótica (NS). Dentro de esta categoría consideramos a

aquellos sujetos que han sacado cero puntos en la escala y en los cuales, por lo tanto, no debe intentarse la inducción hipnótica por personal que no esté altamente calificado en el dominio de los métodos de inducción. Jacobson, considera que sólo una parte de todas las personas son hipnotizables, pero teniendo en cuenta que el concepto de -hipnotizabilidad- debe interpretarse en relación exclusiva con el empleo de métodos clásicos de inducción, que requieren de la cooperación y sugestibilidad mínima del sujeto, ya que todo individuo puede ser hipnotizado cuando se emplean otros métodos tales como los tóxicos, los instrumentales, la electrohipnosis y la narcohipnosis.

Las características más frecuentes en los sujetos considerados dentro de esta categoría son: retrasados mentales, que por su falta de comprensión de las consignas son incapaces de ejecutadas, aunque estos sujetos pueden autosugestionarse, y psicópatas, que por su caracterología van en contra de todas las consignas que se les imparten o se niegan a realizar las pruebas.

2. Poco susceptible a la inducción hipnótica (PS). Dentro de esta categoría consideramos a

aquellos sujetos que han obtenido de uno a tres puntos en la escala. Se incluyen en este grupo aquellos sujetos que solamente son capaces de alcanzar una inducción hipnótica parcial, es decir, que con ellos se consigue una hipnosis superficial con catalepsia palpebral y levitación de los miembros superiores. Aquí se pueden ubicar, entre otros, los ancianos y los niños menores de 12 años.

Un método adecuado de inducción para este grupo es el pestañeo sincronizado y, específicamente en el caso de los niños, el método de imágenes sensoriales.

3. Susceptibilidad media a la inducción hipnótica (SM). Aquí se incluye a los sujetos que

obtienen puntuaciones entre cuatro y seis, que son susceptibles a todos los métodos de inducción que utilicen fijación de la mirada, como por ejemplo: fascinación, vista fija, punto luminoso. También se pueden utilizar los métodos auditivos, de estimulación vestibular y de oscilación lateral. Estos sujetos se caracterizan por un predominio instintivo y poca madurez de carácter. Pueden llevarse a un grado de inducción media (anestesia local, fenómenos sensoriales de tipo térmico.). Se incluyen en esta categoría, entre otras, las personas supersticiosas, personalidades afectivas, narcómanos, alcohólicos, personalidades, histéricas y con neurosis histérica de conversión.

4. Alta susceptibilidad a la inducción hipnótica (AS). Comprende a los individuos que obtienen

de 7 a 10 puntos en la escala. En este grupo predominan aquellos sujetos que son capaces de llegar a grados profundos de la hipnosis (abrir los ojos sin despertar, cambios endocrinometabólicos). Estos individuos se caracterizan con frecuencia por tener signos de hiperhidrosis, labilidad vegetativa y vasomotora, así como otros signos psicofisiológicos. Los sonámbulos y los casos de personalidad múltiple (una forma de manifestarse la neurosis histérica disociativa) presentan características de AS y ST.

5. Susceptibilidad total a la inducción hipnótica (ST). Se incluyen en esta categoría los

individuos que alcanzan de 11 a 15 puntos en la escala. Estos sujetos son capaces de llegar a la etapa de sonambulismo hipnótico, donde se obtienen fenómenos tales como catalepsia general, anestesia general, flexibilidad total, amnesia total, hipermnesia, regresión y progresión de la edad, sugestiones posthipnóticas de corta y larga duración.

Es necesario tomar en consideración que la valoración obtenida por un sujeto cuando se aplique la escala nos refleja únicamente las condiciones del mismo en el momento de utilización de las pruebas, y que esta valoración está sujeta al reflejo psicosomático del individuo, el cual puede variar por diversos factores. Es decir, que la valoración que se obtenga con esta u otra escala en un momento dado puede ser diferente o igual algún tiempo después o en otras condiciones, lo cual no indica necesariamente que haya habido error o deficiencia en la aplicación de las pruebas, sino que el individuo ha variado sus patrones de sugestionabilidad.

ASPECTOS TÉCNICOS QUE SE DEBEN TENER EN CUENTA EN LA APLICACIÓN DE LA HIPNOSIS.

La hipnosis es una técnica terapéutica y experimental para cuya aplicación hay que tener en cuenta no sólo las características individuales de cada sujeto, es decir, su capacidad intelectual, personalidad, conciencia social, sexo, estado civil, sino también las del hipnotizador, pues la misma se desarrolla mediante la relación entre ambos.

No podemos comenzar nunca un tratamiento psicoterapéutico sin conocer perfectamente la anamnesis del paciente. Pero si el tipo de tratamiento es hipnoterapia, este aspecto se hace aún mucho más necesario.

Un estudio detallado del paciente permite al hipnotizador conocer las características de la estructura de su personalidad y esto facilita la determinación de las distintas variables que se deben tener en cuenta en la aplicación de la hipnosis, atendiendo a las particularidades de cada individuo.

CARACTERÍSTICAS DEL HIPNOTIZADOR.

Mucho se ha hablado acerca de las características de la personalidad del hipnotizador, pues se centraba la técnica en las cualidades de éste.

A medida que se han desarrollado los métodos de la hipnosis, se ha ido desplazando la centralización hacia el sujeto, apoyándose en la autosugestión.

Es importante señalar que, independientemente del desarrollo científico que ha tenido esta técnica y de que se busque un papel activo del sujeto, esto no implica que el hipnotizador no tenga que poseer ciertas características y aptitudes exteriores que permitan que el paciente adquiera absoluta seguridad y no vea la más mínima posibilidad de que la terapia que se va a utilizar sea susceptible de fallo.

Hipnosis terapeutica. Teoria, metodos y tecnicas aplicadas. Septima parte.3

El autocontrol y la confianza en sí mismo son aspectos importantes para el éxito, además de tener un buen dominio de los pasos de la técnica hipnótica que se vaya a seguir.

El hipnotizador debe saber disimular ante el paciente los errores que cometa, de modo que éstos no sean notados por el mismo.

Existen muchos profesionales que comienzan con la aplicación de las técnicas hipnóticas y rápidamente alcanzan buenos resultados. Sin embargo, es necesario advertir que estos éxitos no deben producir en el hipnotizador algo así como un sentimiento de poder sobrenatural, una voluntad irresistible o un don especial, pues incluso sin que el hipnotizador tenga o manifieste esa autovaloración, el paciente verá en él a la persona que domina el poder de la voluntad.

En realidad, cualquier médico, odontólogo o psicólogo puede ser un buen hipnotizador en la medida en que domine la técnica y aprenda la teoría y práctica indispensables.

Un adecuado control de los impulsos emocionales es una de las características que debe poseer un buen hipnotizador. Nunca debe tener expresiones de disgusto, incomodidad, cuando no aparezca enseguida el estado hipnótico, pues estas expresiones provocan inseguridad en el paciente y lo pueden hacer pensar que no existe dominio de la técnica. No se debe olvidar que el sujeto idealiza un poco al hipnotizador, por lo que no podemos desaprovechar esta relación deontológica positiva.

El hipnotizador debe cuidar de su presencia, de sus hábitos higiénicos y estéticos. La presencia de halitosis, conjuntivitis o enfermedades contagiosas establece una influencia inhibidora negativa en el paciente, por lo que consideramos que cuando estén presentes estas condiciones no es conveniente proceder a utilizar técnicas hipnóticas, pues se tiene gran posibilidad de fracasar. Existen tres cualidades que deben estar presentes en todo hipnotizador:

1.

Ser objetivo; es decir, que en ningún momento se puede dejar llevar por la acción emocional, hay que tener dominio de los impulsos emocionales.

2.

Poseer cierta flexibilidad, que evite tener una conducta rígida que no facilite modificar estilos de trabajo, programas y actitudes ante situaciones que lo requieran.

3.

Ser capaz de establecer relaciones de empatía con los sujetos que le faciliten la relación interpersonal como técnica de ayuda.

En conjunto, la personalidad del hipnotizador debe tener la característica de ser capaz de inspirar confianza al sujeto para que éste se entregue libremente al proceso de inducción hipnótica.

El hipnotizador puede expresar sentimientos de consideración, respeto, comprensión y afecto, pero en ningún momento dejará que esto se pueda relacionar con un sentido de posesión.

Independientemente de que las cualidades personales del hipnotizador, su actitud, mímica, gestos y el control de la afectividad tienen importancia, lo fundamental radica en el dominio que se tenga de la técnica.

EL TONO DE LA VOZ.

Son varias las características que debe tener la voz del hipnotizador y dependen de la situación y del fenómeno que se quiera producir.

Cuando se desea profundizar en el sueño, el tono debe ser bajo y preferiblemente en forma de susurro, mantenido y monótono.

No es recomendable aplicar sugestiones que lleven implícita una misma acción con distinta tonalidad de voz. Por ejemplo, cuando se le va a indicar al sujeto que duerma, que va a sentir sueño y que está cansado, como son acciones similares, siempre debe existir en la voz el hipnotizador el mismo tono.

Todas las indicaciones verbales deben ser de forma imperativa y nunca se brindará la posibilidad de que el paciente pueda tomar conciencia de que el hipnotizador tiene inseguridad. Por eso la voz de éste debe ser pausada, firme y segura; es decir, que la posibilidad de éxito aumenta en la medida en que existe un mejor dominio de la voz.

Cuando se emplace al sujeto a que trate de ir en contra de una sugestión mediante la consigna Intente..., ésta debe darse en voz baja, y, automáticamente, de forma imperativa, y con una tonalidad de voz más fuerte, sugerir No puede... imposible... no puede... para contrarrestar el efecto.

Un medio de provocar una mayor participación del sujeto o de darle un papel activo es bajar la voz, ya que esto lo obliga a concentrar más su atención para poder captar las consignas del hipnotizador.

En algunas oportunidades es necesario alzar el tono de la voz para llamar la atención del sujeto, sobre todo cuando se da una sugerencia verbal que indique una acción motora.

La utilización de un murmullo bajo que se haga algo ininteligible por parte del paciente provoca profundización en el sueño hipnótico; por el contrario, una voz clara con intensidad normal o incluso mayor se utiliza cuando se va a sugerir que se termine el sueño hipnótico.

El entrenamiento y la práctica van indicando las distintas tonalidades que en cada momento se necesitan, pero repetimos que el reforzamiento del reflejo condicionado que deseamos formar en el sujeto se consolida dando siempre el mismo tonó de voz a las sugestiones verbales que lleven implícitas la misma acción o fenómeno.

LA PALABRA COMO ELEMENTO CLAVE.

La palabra es el elemento clave para realizar la sugestión hipnótica, y si se emplea algún otro objeto, ella potencializa su acción sugestiva, por lo cual seguirá predominando.

Las orientaciones sugestoras deben ser precisas, ordenadas y bien definidas, pues la coherencia de la intención verbal y de su propio contenido, permite que lo captado por el sujeto sea bien interpretado y que este comprenda qué se persigue, pudiendo establecer en si mismo los mecanismos de cooperación en función de sus necesidades y adoptando una actitud igualmente hipnótica.

Aunque hay autores que emplean frases con intervalos rápidos, la experiencia nos revela que mientras más pausadas son las sugestiones, es mucho mejor, porque se convierten en estímulos monótonos que provocan una tendencia generalizada a un estado de modorra y luego el sueño. El timbre ha de ser estable y no muy agudo, pues los estímulos con estas características suelen ser contraproducentes con los estados físicos.

Actualmente se discute si se debe ser imperativo o no. En la hipnosis empleada en Europa, que es bien directiva -y la que más ha influido en Cuba- se utilizan normas de inducción imperativas, al igual que en los adultos; sin embargo, hay modelos menos directivos como el ericksoniano, que hacen que el paciente sienta al terapeuta más cerca de él.

La experiencia asistencial en nuestro caso demostró que con niños se debe aplicar una hipnosis suave, tierna, y en ello tiene mucho que ver el empleo de métodos no autoritarios, sino más bien fantasiosos, melódicos, y que se correspondan con las características psicológicas de los infantes. Este proceder debe ser idéntico en adultos con antecedentes de ser personas que se subvaloran o han recibido maltratos y humillaciones. Ello facilita un clima de confianza para que éstos no se sientan "inferiores".

Hipnosis terapeutica. Teoria, metodos y tecnicas aplicadas. Septima parte.4