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RESEARCH DESIGN AND METHODOLOGY 4.1 Introduction

4.3 Model derivation

Sobre las 26 haciendas, de las que hemos podido encontrar información de su extensión, sabemos que ésta variaba entre 100 y 3,141.45 hectáreas, lo que en promedio nos daría una extensión de 1,022.72 hectáreas por hacienda (Cuadro V). Si este promedio lo hacemos extensivo a las 30 propiedades de este tipo que localizamos hacia 1800, podemos suponer que ocupaban un aproximado de 30,681.81 hectáreas.

Por otra parte, tomando como base la Carta General del Estado de Veracruz elaborada por la Comisión Geográfica Exploradora en 1905108 hemos podido

establecer con mayor precisión la ubicación que tenían las haciendas, incluso los municipios a los que actualmente corresponderían, estos son los de Córdoba, Fortín, Amatlán, Cuichapa, Yanga (antiguamente conocido como San Lorenzo), Atoyac, Cuitláhuac (antiguamente San Juan de la Punta) y Tepatlaxco. El territorio

aproximado ocupado por el conjunto de estos municipios es de 916.73 km2,109 lo

que nos permite suponer, como una aproximación, que la extensión de 30,681.81 hectáreas ocupadas por las haciendas correspondía a un 33.29% de esa superficie municipal, y que el resto de la extensión territorial, un 66.71%, correspondía a los pueblos, la villa de Córdoba, los fundos legales, así como a los ranchos y tierras llamadas realengas.

En relación a su ubicación, las haciendas se concentraban, o se hacían más densas, en los municipios más cercanos a la villa de Córdoba que constituía el 108 .- Comisión Geográfica Exploradora, Carta General del Estado de Veracruz de 1905.

núcleo poblacional, administrativo y comercial más importante de la región en donde, además, tenían su residencia los hacendados. Esta situación se explica por el hecho, de que las mercedes otorgadas a los españoles que fundaron la villa, fueron las tierras más cercanas a ella. En este orden hemos encontrado que, hacia 1800, en el municipio de Córdoba se localizaban 7 haciendas, en el de Amatlán, que es aledaño al de Córdoba 11, y en los municipios ubicados hacia el sureste y oriente de la zona había 6 en el de Yanga, 3 en Cuichapa, 2 en Paso del Macho y 1en Cuitláhuac.110

Luc Cambrezy, señala que Córdoba-Orizaba, puede considerarse como una región en “donde una ciudad es el centro de un núcleo más o menos denso de haciendas” en contraposición con otras regiones del Estado de Veracruz y otros aledaños, donde una densa presencia de haciendas carece de un centro urbano de gran importancia; o de otras, en donde la concentración de propiedades hacendarias es menos densa debido quizá al gran tamaño de los latifundios. Otro caso, señalado por los autores, es el de aquellas regiones que aparentemente están sin haciendas.111

110 .- En fuentes de la época el número de haciendas pertenecientes a la antigua jurisdicción de la

villa de Córdoba es muy variable y adolecen de planos que las ubiquen. Para fines de este trabajo se han tomado como base los registros hechos por la Comisión Geográfica Exploradora en 1905, en cuyas Cartas se delimita con claridad la superficie cantonal, figura importante en la división política del Estado de Veracruz. La riqueza de esta fuente permitió la ubicación de las haciendas, lo cual se corroboró al cruzar la información con los datos que proporciona la Sinopsis de la División Territorial del Estado elaborada en 1900, la cual indica los nombres de ciudades, pueblos, congregaciones, rancherías y haciendas por municipio, lo que da un margen de confiabilidad a nuestras apreciaciones. También se han considerado datos de los documentos del AMC y de los informes de los gobernadores del Estado de Veracruz, en diferentes épocas.

CUADRO V.

Extensión de las haciendas azucareras de Córdoba

Nombre de la hacienda y su alías (o sobrenombre más conocido)

Año Superficie (Hectáreas)

Fuente 1 Nuestra Señora de la Concepción

(a) Palmillas. 1809 3,141.45 ANO, 29 de Mayo de 1809.

2 Nuestra Señora de la luz

(a) Monte Blanco 1919 2,737.00 Mabel Rodríguez, p. 445.

3 Nuestra Señora de Guadalupe 1758 2,011.37 Adriana Naveda, p. 86.

4 Nuestra Señora de la Candelaria

(a) El Potrero 1825 1,711.81 Vicente Segura, p. 69.

5 San José de Enmedio 1825 1,305.25 Ibid., p. 68.

6 San Francisco

(a) Las Mesillas 1825 1,283.85 Ibid., p. 68

7 Nuestra Señora Santana

(a) Santísima Trinidad 1744 1,369.44 Adriana Naveda, p. 77.

8 San José de la Laguna

(a) San Francisco Toxpan 1924 1,369.44 Mabel Rodríguez, p. 447.

9 San Joaquín 1753 1,283.85 Adriana Naveda, p. 84.

10 San Nicolás de Bari 1736 1,155.47 Ibid., p. 86.

11 San Antonio 1722 1,027.08 Ibid., p. 76.

12 San José de Gracia 1714 855.90 Ibid., p. 80.

13 Sacatepeque 1878 855.90 ARPPC, 9 de marzo de 1878.

14 San José de Abajo 1825 834.50 Vicente Segura, p. 68.

15 Nuestra Señora de la Concepción

(a) Toluquilla 1898 800.00 ARPPC, 1898, Secc. I, número 161.

16 Nuestra Señora de los Dolores

(a) Ojo de Agua Grande 1937 699.00 Mabel Rodríguez, p. 445.

17 San José de Tapia 1930 684.00 Ibid., p. 450.

18 La Defensa 1825 599.06 Vicente Segura, p. 68.

19 San Miguel o San Miguelito 1825 564.00 Mabel Rodríguez, p. 448.

20 Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza

(a) Palmillas Chicas 1825 556.33 Vicente Segura, p. 68.

21 San José Buenavista 1924 520.00 Mabel Rodríguez, p. 442.

22 Nuestra Señora de la Concepción 1723 388.00 Adriana Naveda, p. 77.

23 San José Cacahuatal 1880 256.77 ARPPC, 1880, Secc. I, número

202.

24 Nuestra Señora de Cosamaluapan 1719 256.77 Adriana Naveda, p. 74.

25 San Francisco de Paula (a) Peñuela 1841 224.67 ANC, 13 de marzo de 1841.

26 San Miguel El Grande 1825 100.00 Vicente Segura, p. 69.

Total 26,590.91

Promedio 1,022.72

Fuentes: ANC, ARPPC y ANO. Adriana Naveda, Esclavos Negros en las Haciendas Azucareras de Córdoba, Veracruz, 1690-1830, UV, 1987. Vicente Segura, Estadística del Departamento de Orizaba, 1831, Gobierno de Veracruz, Reimpresión de 1935. Mabel Rodríguez Centeno, Paisaje Agrario y Sociedad Rural, Tenencia de la Tierra y Caficultura en Córdoba, Veracruz (1870-1940), Tesis Doctoral, Colegio de México, 1997.

Otro caso similar en la zona central del estado es el conjunto denso de haciendas cuyo centro era la ciudad de Xalapa; aquí se localizaban propiedades con extensiones similares a las de Córdoba como son la de Lucas Martín que para 1747 tenía 2525 hectáreas, la de La Orduña en 1850, con 4612 hectáreas, y la de El Encero, que hacia 1900 había acumulado 5264 hectáreas.112 Las tres haciendas

tuvieron varios cambios de propietarios y acrecentaron sus extensiones a lo largo de su desarrollo durante la época colonial y siglo XIX. El Encero y La Orduña fueron haciendas productoras de azúcar, en tanto que Lucas Martín incursionó en otros cultivos, llegando a convertirse en productora de textiles.

En esta misma región tenemos el caso de las haciendas de San Cayetano (a) Pacho con 1,642 hectáreas en 1843, Mahuixtlán, con 4,000 hectáreas en 1800, Consolapan con 350 hectáreas en 1858 y Zimpizahua con 650 hectáreas en 1869, en donde además de cultivarse la caña de azúcar, se explotaban otros productos como

maíz, fríjol, naranja y, hacia la segunda mitad del siglo XIX también el café.113

Todas estas haciendas también forman parte del núcleo denso de haciendas cuyo centro es la ciudad de Xalapa.

En términos de su extensión, resulta interesante comparar el caso de Córdoba con el de las haciendas morelenses, que desde la etapa colonial formaban un bloque importante como productoras de azúcar. Particularmente, sobre la región de Cuautla-Cuernavaca Gisela Von Wobeser afirma que la extensión que tenían la mayoría de los ingenios se situaba entre 400 y 1,500 hectáreas, es decir

112 .- Socorro Benítez Guevara, La hacienda de Lucas Martín a través de la historia, p. 36; Rosa María

Acosta Domínguez, La Orduña, historia de una hacienda del siglo XVII-XX, pp. 49-51; Rosa Catalina Sánchez Gómez, El Encero, Historia de una hacienda xalapeña, p. 37.

113 .- Nelly Josefa León Fuentes, Conformación de un capital en torno a la cefeticultura en la región de

dentro del rango que considera como pequeña propiedad.114 En dicha región la

hacienda con mayor extensión era la de Temixco, con 10,417 hectáreas, y las de menor San Nicolás Cuamecatitlan y Cuatetelco, ambas con superficie de 43 hectáreas.

En la explicación de que en esa región se haya desarrollado la pequeña propiedad, Wobeser argumenta que obedece a factores como la gran concentración de la población desde épocas prehispánicas, a la ausencia casi total de terrenos baldíos en el momento de la repartición de tierras a los españoles y al surgimiento de múltiples unidades productivas en manos de españoles desde época temprana.115

En la zona de nuestro estudio, la mayoría de las haciendas tenían una extensión entre las 500 y la 1,400 hectáreas (Véase Cuadro V) que pueden considerarse dentro del rango de la pequeña propiedad que señala Wobeser. La explicación de que estas propiedades se circunscribieran a esta categoría obedece, desde nuestro punto de vista, a las limitaciones del territorio disponible donde, en los albores del siglo XVII, se fundara la villa de Córdoba.

Establecer el tamaño de las extensiones en Córdoba puso de manifiesto la variabilidad de las mismas, tanto para la etapa colonial, como para el siglo XIX. Ello se debe, entre otros factores, a los movimientos de compra-venta, de

repartición por herencia y de arrendamiento de terrenos,116 que provocaron la

ampliación de las propiedades para algunas haciendas y, en el caso contrario, la disminución para otras.

114 . - Gisela Von Wobeser, op. cit., pp. 208-210. 115 .- Ibid., p. 208.

116 .- Ver también a Ángel Fernández Arriola, Construcción/reconstrucción del Veracruz central (1597-

No obstante, es importante decir que, las diversas transacciones cobran sentidos diferentes si se contemplan en el marco del proceso que siguió la tenencia de la tierra en cada época. Como hemos visto, en los albores del siglo XIX, un grupo reducido de personas detentaban la mayoría de las propiedades en Córdoba, y esto es indicativo del proceso de concentración que había tenido la tenencia de la tierra en la etapa colonial. Una situación diferente sucede hacia la segunda mitad del siglo XIX, pues como veremos, tras la variabilidad de las extensiones de las haciendas, y de otro tipo de propiedades, subyace la apertura del mercado de tierras, que permite el acceso a la propiedad de nuevos individuos.

Por otra parte, el conjunto de haciendas que se fue conformando en la zona de Córdoba desde el siglo XVII fue un proceso que transformó el paisaje, semejando un mosaico de propiedades cuya actividad económica principal fue la producción de azúcar y aguardiente. El uso del suelo destinado en gran parte a las siembras de caña, la utilización de los bosques como combustible para los trapiches, para las construcciones y para uso domésticos, el aprovechamiento del agua para las actividades de producción, la población negra avocada a las principales tareas del proceso productivo del azúcar, y el tejido de caminos vecinales que comunicaban a los diversos trapiches o fábricas de hacer azúcar, como comúnmente se les conocía, a los caminos principales son, entre otros, los rasgos que dibujaron el paisaje.

2.3.- RANCHOS Y TIERRAS DE PROPIOS: ELEMENTOS