3.2 Technical Approach
3.2.5 Model Implementation
Fritz Perls describió la neurosis como un "desorden del crecimiento". Esta frase me gusta. Es una buena manera de expresar el problema de la vergüenza recurrente de su niño herido interior, y la resultante codependencia. No seríamos adultos codependientes si nuestras necesidades de desarrollo hubieran sido satisfechas. Al no haber sido satisfechas adecuadamente estas necesidades en la infancia, surgieron graves problemas. El índice de sospecha mencionado al principio de este capítulo describe algunos de estos problemas, que pueden ser resumidos en la expresión privación narcisista. No tuvimos ni reflejo ni eco cuando los necesitábamos. No fuimos amados incondicionalmente; como resultado, no desarrollamos un sentido básico de confianza. Esto origina que algunas personas se desahoguen con adicciones ingestivas. También establece la necesidad de que nos confirmen continuamente, casi como si dejáramos de existir sin dicha validación. Otras consecuencias pueden ser deseos inagotables de ser acariciado o abrazado; atender exageradamente nuestra sexualidad, en el aspecto oral; no tener contacto con nuestras necesidades físicas (las señales de nuestro cuerpo); una tendencia "a tragar las cosas enteras", a ser el lactante que nace cada minuto. Pero, sobre todo, cuando no se satisfacen las necesidades de la infancia, el individuo se siente avergonzado de sí mismo, tiene la sensación profunda de que algo anda mal en él.
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No crezca
Tal vez usted aprendió a seguir siendo niño a fin de poder cuidar de las heridas narcisistas de sus padres. Si usted fue un niño obediente, papá y mamá supieron que podían contar con usted siempre. Tenían la seguridad de que usted nunca los abandonaría como lo hicieron sus propios padres; sería una fuente constante de valor y estimación para ellos. Así, usted se convirtió en aquel que satisfizo las necesidades narcisistas de ellos.
Abandono emocional
Cualquier niño que se desarrolle en un sistema familiar disfuncional sentirá privación y abandono emocionales. La respuesta natural al abandono emocional es una vergüenza tóxica muy arraigada que engendra ira inicial y una intensa sensación de lesión. No hubo manera de que usted pudiera quejarse de esto en la infancia. No había nadie que estuviera con usted y valorara su dolor; nadie que lo abrazara mientras lloraba o se enfurecía por las injusticias de la vida. Para sobrevivir, las principales defensas de su ego protestaron y su energía emocional quedó congelada, sin resolver.
Sus necesidades no satisfechas han insistido en ser cubiertas desde su infancia. Diríjase al bar más cercano y escuchará la quejumbrosa voz de un niño que llora: "Tengo sed, anhelo ser amado, quiero importarle a alguien y relacionarme."
CUESTIONARIO
El primer paso para recuperar al niño que vive en su interior es un proceso llamado cuestionario. Cuando una persona ha sufrido un trauma severo, es importante que le dedique tiempo a hablar de eso. El interrogante primero no es parte integral del rescate del dolor, no es experimentar los sentimientos originales. Sin embargo, es una manera de empezar el rescate del dolor.
Le sugiero que recabe toda 1a información que pueda acerca de su sistema familiar. ¿Qué ocurría cuando usted nació? ¿De qué clase de familias procedían su padre y su madre? ¿Eran su mamá y/o su papá adultos con un niño herido en su interior? Conviene anotar los datos, claros y precisos, de cada etapa de desarrollo de la infancia. Es probable que sienta usted alguna pena mientras transcribe esos datos.
Sólo trate de concentrarse en obtener información precisa sobre su infancia.
Por ejemplo, los padres se casaron por su causa. Ambos eran muy . jóvenes, de diecisiete y dieciocho años. Su madre era una víctima no atendida de incesto, tanto emocional como físico; su padre era un alcohólico, Qwenella recuerda que, desde muy pequeña, su padre la maldecía por
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haber nacido. También sentía que su madre la culpaba de haber arruinado su vida. Sus padres provenían de estrictas familias católicas y se negaban a utilizar algún método de control natal. Su madre consideraba las relaciones sexuales un ineludible deber marital. Cuando la madre de Qwenella cumplió veinticuatro años, ya tenía cuatro hijos. ¡Imagínese a una mujer de veinticuatro años, con cuatro hijos y un irresponsable esposo alcohólico! Como el fruto de un embarazo no deseado, Qwenella era objeto del odio y el desprecio de su madre. La recuerda diciéndole lo fea que era y que no servía para nada. En la teoría de los sistemas familiares, Qwenella tenía el papel de la Niña Perdida y Víctima de su Madre. Con estos papeles, los miembros de una familia con problemas pueden cubrir sus necesidades. Si la familia no necesita otro niño, o tiene demasiados, el niño no deseado aprende a ser tomado en cuenta, desapareciendo. La familia dice: "Desaparece, niño, realmente no queríamos tenerte"; o bien: "Ya tenemos suficientes niños."
Qwenella aprendió a ser una niña modelo. Era excesivamente obediente y demasiado amable y servicial. Recuerda que cuando era una beba, se quedaba horas en su cuarto, sin llorar ni hacer ruido. Ya más grande, jugaba durante mucho tiempo para no molestar a su madre ni a nadie de la familia. Éste es el comportamiento clásico del Niño Perdido. Qwenella creció y repitió esos patrones en su vida laboral y social. Si no se somete a tratamiento, ella los utilizará toda su vida