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El psicólogo Silvan Tornkins realizó una importante contribución a nuestra comprensión de la conducta humana al plantear la supremacía de las emociones. Nuestras emociones son formas de experiencia inmediata.

Cuando experimentamos emociones, entramos en contacto directo con nuestra realidad física. Debido a que nuestras emociones son una forma de energía, son físicas; se expresan en el organismo antes que nos percatemos conscientemente de que están allí.

Tomkins identifica nueve emociones innatas, que se manifiestan en diferentes expresiones faciales. Cada niño nace con estas expresiones grabadas con anticipación en sus músculos faciales, y los investigadores han mostrado que los seres humanos de todas las culturas identifican estas emociones de la misma manera. Son las comunicaciones básicas que necesitamos para nuestra supervivencia biológica.

A medida que nos desarrollamos, las emociones se convierten en el medio para pensar, actuar y tomar decisiones. Tomkins considera que

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las emociones son nuestros motivadores biológicos innatos. Las emociones intensifican y amplifican nuestra vida. Sin emociones, nada importa realmente; con emoción, cualquier cosa es trascendente.

Según la teoría de Tomkins, los seis motivadores principales son: el interés, el goce, la sorpresa, la pena, el miedo y la ira. Este autor 20nsidera a la vergüenza como una emoción auxiliar caracterizada como un súbito, inesperado descubrimiento que detiene o limita lo que está ocurriendo.

Nuestros mecanismos defensivos nos dan las respuestas innatas. Cuando olemos algo malsano, nuestro labio superior y nariz suben y la cabeza se va hacia atrás. Cuando probamos o ingerimos una sustancia perjudicial, el disgusto provoca que escupamos o que vomitemos. Como nuestros otros reflejos, éstos han evolucionado biológicamente para protegernos de las sustancias peligrosas, pero también los utilizamos para manifestar nuestras aversiones no físicas.

En pocas palabras, nuestras emociones son nuestras más grandes

facultades. Las tenemos para cuidar de nuestras necesidades básicas.

Cuando una de nuestras necesidades está siendo amenazada, nuestra energía emocional nos lo hace notar.

Se acepta que mostremos nuestra alegría, interés o sorpresa que, según Tornkins, son emociones positivas. O al menos eso se nos dice. Pero cuando reprimimos nuestro temor, tristeza y enojo, también activamos nuestra capacidad para sentir emoción, interés o curiosidad. Como eso es lo que les ha sucedido a nuestros padres, ellos no nos permiten tener estos sentimientos. A los niños se los avergüenza por ser demasiado emocionales, curiosos e inquisitivos.

El modelo de terapia de Harvey Jackins, llamado "Asesoramiento de revaluación", es similar al rescate del dolor original. Jackins sugiere que cuando la emoción que acompaña a una experiencia traumática es bloqueada, la mente no puede evaluar o asimilar esa experiencia. Cuando la energía emocional bloquea la resolución del trauma, la mente misma queda reducida en su habilidad para funcionar. Con el paso de los años, la capacidad de la mente se ve menguada cada vez más porque el bloqueo de la energía emocional se intensifica con cada experiencia similar. Cada vez que tenemos una nueva experiencia, que de alguna manera es similar al trauma original, nuestros sentimientos adquieren una intensidad desproporcionada con respecto a lo que realmente sucede. Previamente me he referido a esto como "regresión de edad espontánea".

Nos ocurre lo que al famoso perro de Pavlov, al que se le hacía oír el sonido de una campana cada vez que iba a recibir alimentos. Después de cierto tiempo, el oír la campana provocaba en el perro una intensa salivación, aunque

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no se le diera ningún alimento. De igual forma, nosotros podemos sentir una inmensa tristeza cuando escuchamos un villancico navideño que despierta en nuestra memoria la escena de nuestro padre embriagado, arruinando la Navidad.

El niño herido que se encuentra en nuestro interior está lleno de energía no resuelta, debido a la tristeza de los traumas de la niñez. Una de las razones por la que poseemos la tristeza es para finiquitar los sucesos dolorosos del pasado; así nuestra energía puede ser utilizada en el presente.

Cuando no se nos permite lamentamos, esa energía se congela.

Una de las características de las familias disfuncionales es que en ellas está prohibido sentir. Esta situación no le permitió a su niño interior saber siquiera qué era lo que usted sentía. Otra peculiaridad de este tipo de familias es que en ellas la norma es no hablar; por lo tanto, la expresión de las emociones está prohibida. En algunos casos, esto se refería a que usted solamente podía expresar ciertas emociones. Según las familias, existen diferentes variaciones sobre sus reglas de no hablar.

En mi familia, todas las emociones, excepto la culpa, estaban prohibidas. Se las consideraba una debilidad. Se me decía una y otra 'vez:

"No seas tan emocional." Mi familia no .era distinta de las miles de familias occidentales que cargan con la tradición de trescientos años de "racionalismo". El racionalismo es la creencia de que la razón es suprema. Ser razonable es lo que constituye ser humano, mientras que ser emocional es ser menos que humano. La represión y el tener que avergonzarse por tener emociones han sido la norma en la mayoría de las familias Occidentales.

Emociones reprimidas

Como las emociones son energía, claman por ser expresadas. Los niños de las familias disfuncionales no suelen juntarse con aliados, con alguien a quien expresar sus emociones; de modo que las expresan de la única manera que saben: "actuándolas exterior o interiormente", Mientras más temprano ocurre la: represión, más destructivas son las emociones reprimidas. Estas emociones que no han sido expresadas son lo que yo denomino dolor original". El rescatado dolor original pretende re experimentar estos traumas iniciales y expresar las emociones reprimidas. Una vez que esto se logra, la persona ya no tiene que actuar ni interior ni exteriormente las emociones reprimidas.

Hasta hace poco, había escasa evidencia científica que apoyara el rescate del dolor original. Freud escribió extensamente sobre represión, disociación y desplazamiento y los definió como defensas primarias del

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ego. Pensó que, una vez formadas, estas defensas funcionan automática e inconscientemente. Sin embargo, no pudo explicar exactamente cómo funcionan estos mecanismos. Por ejemplo, ¿qué sucede en nuestro cerebro cuando reprimimos nuestras emociones dolorosas?

Los terapeutas han podido describir algunas de las formas en que funcionan estos mecanismos defensivos. Por ejemplo, sabemos que una emoción puede ser atenuada tensando los músculos. A menudo, la gente rechina los dientes y tensa las mandíbulas cuando está enojada. También las emociones pueden ser frenadas conteniendo el aliento. Respirar rápida y ligeramente es una forma común de evitar el dolor emocional.

Las personas también detienen sus emociones por medio de una fantasía. Durante la primera etapa de mi vida, temía mostrar mi enojo. Tenía una fantasía acerca de expresarlo, que terminaba en un rechazo catastrófico o en castigo. Con esta fantasía me provocaba tensión muscular y respiración agitada.