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Model Specification

3. AN EXECUTABLE SYSTEMS MODELING LANGUAGE

3.4. Model Specification

Nereida Vallejo Rojas.

Uno diría que el hombre está destinado a exterminarse a sí mismo, después de haber convertido el globo terráqueo en un lugar inhabitable. Lamarck,1820.

así como desgastando los recursos naturales del ambiente. No se discute que se han hecho necesarias para la realización del trabajo y el estudio el uso del celular, la tablet, la computadora, las plataformas u otros artefactos. Todos ellos, acortaron las distancias para la realización de las distintas actividades del ser humano y el puente de comunicación entre la sociedad en esta nueva normalidad; si bien no son la panacea para salvar a la humanidad, siguen siendo necesarios en la casa, pues ésta se ha convertido en el lugar de trabajo, de la supervivencia, así como de la protección ante el temor de lo incierto y desconocido.

La humanidad cambió totalmente la ventana de la vida y la naturaleza, por la ventana de la computadora, el abandono y la pasividad que se adquiere con el uso de cualquier dispositivo tecnológico; hoy quizás, más por obligación que por gusto. No negaremos su influencia y su fuerte participación complementaria para todas las formas de trabajo. El ser humano como parte compleja de la vida, no estaba preparado para todos estos cambios y acontecimientos, menos para involucrarse en otras formas de contaminación.

Esta odisea ha marcado un hito entre una población mundial deshumanizada por otra más consciente ante la vida, con el entorno y la naturaleza. Hoy sí reconoce la importancia de respirar un aire limpio y libre de cualquier contaminante. Ha quedado atrás el hombre incomprensivo, desamorado, inhumano, belicoso e injusto con la mayoría de sus acciones, sobre todo con el otro, con la sociedad misma y con el medio ambiente. Hoy se da paso a una nueva concepción de la vida, se prioriza ésta por sobre todas las cosas. “Un minuto o un segundo de respirar oxígeno significa vivir o morir.” Sin embargo el planeta tierra, devastado, sigue soportando la vida. Esta pandemia ha llegado en el momento justo y perfecto para detener el tren de la humanidad, que corría desbocado al precipicio, a la devastación del hombre por el hombre, al poder por el poder mismo. La humanidad se había olvidado de estar conectada a la cadena de la vida y a la relación ecológica existente.

El tren tenía que detener su curso, diariamente pasaba por estaciones de valles de desolación aún la del olvido, de la guerra, la hambruna, las plagas, las inundaciones, la deforestación, los incendios de los bosques y pastizales, la contaminación del agua, las enfermedades: la fiebre amarilla, la viruela, el ébola, el sida, el ántrax, la influenza y hoy el SARS-CoV-2, con los estragos que todos conocemos.

Los países están colapsando nuevamente con esta pandemia del Covid-19, millones

de personas han muerto en todo el mundo, buscando un hospital para ser atendidas o clamando por un respirador artificial. Con ello se igualó la desesperación que la humanidad vivió en la primera cuarentena más conocida, cuando en “1896, en la Isla de Lazareto, la cuna del origen de la cuarentena de la peste bubónica, donde se guardaban a los tripulantes de los barcos que llegaban a los puertos de Venecia para quedarse ahí guardados, 40 días y cuarenta noches, hasta descubrir si se habían contagiado o no, en su navegación.” (Carrillo, 2001, p. 117). Esta peste eliminó más del 50% de la población mundial de esos tiempos.

Hoy, nuevamente China y Europa son los protagonistas de la extensión tan rápida y vertiginosa de este virus, en donde se reportan los mayores índices de contagios, mostrando al mundo que el hombre no es invencible, que de un minuto a otro, la diferencia entre la vida y la muerte queda determinada por el hilo delgado de la ciencia, con ello se comprueba la eficacia y relatividad de ésta.

La humanidad se detuvo, el tren paró totalmente en los inicios del año de 2020, las grandes empresas, las aerolíneas y las fábricas dejaron de contaminar y los modelos de consumo tuvieron su impacto. La tierra comenzó a respirar, su temperatura mejoró. El hombre viró hacia la estrecha relación entre la salud humana y la calidad ambiental.

El índice de la calidad del aire “hoy sí importa”, la necesidad de un aire limpio se hace imperante, con mayor concentración de oxígeno, que permita al hombre inhalar con mayor facilidad, sin ayuda de un

respirador artificial o de un tanque de oxígeno. La sociedad reconoce hoy la importancia de un aire limpio. El hombre vuelve a recordar la relación natural y estrecha que existe entre él y la naturaleza, la relación dicotómica que existe entre la salud y el ambiente. Nos hacía falta recordar que desde tiempos remotos, grandes filósofos como Aristóteles y Herodoto compartían las mismas preocupaciones por los efectos de la extensa deforestación.

Jenofonte y Hesíodo advirtieron igualmente los signos de destrucción a gran escala, que aparecieron por primera vez cerca de los años 650 a.c. Además fueron los primeros en asegurar la gran relación que existe entre la naturaleza y el hombre. “Hipócrates en su tercer libro de las epidemias afirmaba que el clima, los estados del aire, los cambios de estación y los cuerpos celestes engendraban epidemias” (Amazaga, 2000, p. 45). Pero el hombre descuidó por completo esta relación.

Tuvimos que sufrir esta pandemia para recordar la historia y reflexionar sobre la importancia que el ser humano siempre ha tenido al reconocerse como parte de la naturaleza y en concordancia con ella, así como la influencia que tiene sobre la faz de la tierra.

Hoy se hizo un alto total a la contaminación; de manera colateral, con este encierro se está ayudando al medio ambiente. Nuestra manera de vivir, pensar y sentir desde la razón o el sentimiento está relacionándonos con el entorno. Quedarse en casa no sólo permite cuidar a la humanidad de la pandemia o de los contagios que se pueden generar con la convivencia masiva, también se han beneficiado a los animales, a la naturaleza misma y el mismo aire que respiramos ha bajado bastante los niveles de contaminación. Distintos reportajes en el primer mes de encierro, mostraron al mundo los cambios sorprendentes de la naturaleza e incluso hubo animales de la vida silvestre que se sorprendieron tanto de la tranquilidad y la quietud que encerraba la atmósfera de las ciudades, que hicieron su aparición en distintos lugares, con toda la confianza de no sentir peligro de la humanidad, por

primera vez se sintieron libres de caminar por doquier y disfrutaron la baja contaminación, al pasear por las avenidas principales de grandes ciudades. “El puma un felino hermoso se observó por las calles de Santiago de Chile, las cabras paseando por Llandudno del Reino Unido, centenares de vacas asaltando las calles de la India, los jabalíes disfrutando las avenidas por Barcelona España, delfines nadando en las costas de Cagliari en Italia y Patos recorriendo tranquilamente las calles de París” (BBC, Noticias, 2020, p. 04). Resulta antagónico pensar y creer que los humanos nos encerramos por miedo y contagio a un virus, mientras los animales se acercaban a las grandes ciudades sin el temor a la agresión de los humanos e incluso a las aguas azules y cristalinas que mostraron los distintos cuerpos de agua del planeta. Ríos, mares y océanos de México y el mundo se limpiaron e invitaban a contemplar la belleza natural a su máximo esplendor. Hacía décadas que esto no se observaba, porque nunca estaban solitarios. Hoy se es consciente de que la supervivencia de la humanidad depende de la producción vegetal del planeta.

Encontremos en esta pandemia una nueva oportunidad de vida, realicemos cambios significativos en nuestro actuar en todos los aspectos, volvamos a ser uno con el planeta azul, sigamos preservando los grandes saberes ancestrales de nuestros antepasados, volvamos a reescribir la historia en cartas famosas de defensas de la vida y la naturaleza; como el texto epistolar clásico de la historia primitiva del ecologismo, donde se muestra al jefe indio Seattle de la tribu Suwamish del estado de Washington, al dar respuesta al gobierno sobre la compra de la tierra de su tribu:

“Cada pedazo de esta tierra es sagrada para mi gente, cada aguja brillante del pino, cada rivera arenosa, cada niebla en las maderas obscuras, cada claridad y zumbido del insecto, es santo, en la memoria y vivencia de la gente. ¿Qué es el hombre sin las bestias? Si todas las bestias se fueran, el hombre moriría de una gran depresión de espíritu. Cualquier cosa que le pase a los animales, le pasará también al hombre. Cualquier cosa que acontezca a la tierra acontecerá

también al hombre, si llegamos a un acuerdo, será para su conservación, como lo he prometido.” (Martínez, 2005, p. 114).

Sean estas palabras de reflexión, y criticidad las que se retomen en estos tiempos de pandemia; seamos como el gran jefe Seattle, el mundo necesita muchos como él para defender, cuidar y preservar los tesoros que nos brinda nuestra madre naturaleza, para no sucumbir como los dinosaurios con las toneladas de gases tóxicos en la atmósfera, las ondas gélidas inesperadas y un ecosistema devastado.

REFERENCIAS.

Amezaga, I. (2000). Introducción a la ecología, en Eusko ikaskunza/sociedad de estudios Vascos, Denostia San Sebastián.

Machado Carrillo, A. (2001). Restauración ecológica: Una introducción al concepto. Canaria.

Martínez Contreras, Jorge. (2005). “Senderos de la restauración ecológica”. Evaluación crítica y ética. Colección eslabones en el desarrollo de la ciencia. México. BBC News, http://news.bbc.con.uk/hi/world/europe/newsid-2027000/04/2020.

E

n los momentos actuales en los que estamos viviendo la caída de paradigmas en diferentes campos, donde lo único cierto es la incertidumbre, se gestan cambios importantes en los rumbos que orientan a las sociedades. Son tiempos de ruptura, discontinuidad y transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales. Ya algunos autores destacados plantearon que, desde finales del milenio pasado, estaban ocurriendo cambios en las sociedades que gestaban una sociedad posmoderna: “Un nuevo mundo está tomando forma en este fin de milenio” (Castells, 1997, p. 370); o bien, como escribió Ronald Inglehart “durante las últimas décadas las sociedades avanzadas han traspasado un punto de inflexión y han pasado de la fase de modernización, a la fase de posmodernización.” (Inglehart, 1998, p. 24). Para Bauman, la caída del muro de Berlín, cerró la época moderna que se había iniciado con la Revolución Francesa, dando paso a las realidades y visiones posmodernas (Bauman, 1991). Todo ello toma mayor sentido si nos referimos a las situaciones mundiales y nacionales derivadas de la pandemia por Covid-19, originada por el virus SARS COV-2.

Dicha pandemia ha expuesto a la humanidad en su fragilidad; sus consecuencias en lo económico, político y social dejan notar que se está ante una realidad compleja, donde no hay certezas, para muchos, sobrevivir es el pensamiento del día. La pandemia está dejando notar las carencias que antes se perdían, se disfrazaban, o se ignoraban, se hacen visible las diferencias económicas, las injusticias, los rezagos, al tiempo que se intenta resolver con los recursos (y visiones) de cada país y entidad una crisis para la cual no se estaba preparado. Estamos ante nuevas expresiones de las personas, las familias, las instituciones. Todo se transforma, se derrumba

LA CONSTRUCCIÓN DE VALORES EN ALUMNOS DE

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