5. DEVELOPMENT PROCESS & SAMPLE MODEL
5.2. Sample Implementation
María del Rocío Núñez Hernández. Neli Silva Castro.
“Como educadores sólo podemos ser optimistas. Con pesimismo se puede escribir contra la educación, pero el optimismo es necesario para ejercerla.” (Fernando Savater).
lo establecido y no siempre existe una propuesta visible ni concreta que oriente los rumbos de las sociedades; apenas podemos aspirar a construirla en conjunto. Sin embargo, se hacen necesarias al menos líneas esbozadas que permitan construir en medio de la incertidumbre, por supuesto que la forma de construir aprendizaje y sociedades será diferente; no es posible generalizar, homogenizar, pero se requiere de bases generales que permitan orientar procesos formativos de los sujetos en medio de un mundo convulsionado. En este entorno, la formación de los pequeños de educación primaria resulta retadora, dado que viven en situaciones sociales y familiares complejas, están contra el mundo, luchando por la propia supervivencia y sin embargo, no se les puede dejar solos, a la deriva. Bauman (2004), escribió que una de las características de la “sociedad líquida” es la caída de las instituciones sólidas que marcaban nuestra realidad y una de las instituciones que está en profunda transformación es la familia. Los pequeños de la escuela pública viven en familias muy diversas, muchas de éstas en crisis, con papás y/o mamás, ausentes o que están poco en casa por situaciones laborales; en estos tiempos de pandemia, los alumnos (as) permanecen demasiado tiempo solos, acompañados de “mamá televisión”, o “papá consola de juegos”, algunas veces bajo la “supervisión” de los abuelos, quienes ya no tienen la energía suficiente para orientar su formación y establecer límites; por tanto, los niños y niñas no siempre están teniendo el mejor acompañamiento para su formación. Ante el “Quédate en casa”, nuestros pequeños (as) están creciendo sin jugar, sin interactuar sanamente con sus iguales, sin un ambiente que les permita construir valores e identificar límites. Esto sin duda, plantea nuevas necesidades para su proceso educativo en las
escuelas primarias ( o aulas virtuales), aún y cuando también las instituciones escolares están cuestionadas en esta sociedad posmoderna, por lo que, se requiere analizarlas y replantear su rumbo, enfoques y funcionamiento; sin embargo, el tema que ocupa el presente documento, es el cómo favorecer en los pequeños, el desarrollo de su moralidad aún alejados de los centros educativos, que son un importante medio de socialización .
Se considera que una de las necesidades sociales a trabajar fuertemente por profesores de la escuela primaria y de la mano con los padres de familia es la construcción de valores. Éstos son entendidos como construcciones personales, principios que orientan el actuar, que permiten la toma de decisiones en el día a día. Para Montuschi (2010), los valores son significados compartidos que adquieren los fenómenos, objetos y procesos para los diferentes sujetos sociales, en el contexto de la actividad
práctica, correspondientes a una sociedad determinada, que regulan comportamientos en función de metas individuales y grupales con carácter histórico cultural; éstos configuran una escala que se estructura jerárquicamente y funcionan como referentes en tanto se convierten en patrones de comportamientos funcionales a un tipo de sociedad.
Resulta innegable la importancia de contribuir a que las personas construyan valores que fortalezcan lazos entre las sociedades, que promuevan la inclusión, favorezcan la democracia como forma de vida, fomenten la colaboración, la justicia; que permitan condiciones de humanidad, de respeto a la vida y de cuidado del medio ambiente, entre otros necesarios para esta sociedad posmoderna. Desde los actuales planteamientos de la Nueva Escuela Mexicana, se expone que los procesos de desarrollo moral se orienten hacia valores como valores para la paz, para la justicia, el respeto a la dignidad humana, la equidad, el respeto hacia sí mismos y hacia los demás, la formación para la ciudadanía responsable y participativa, ¡enorme reto! En la actual situación sanitaria, se vuelve aún más complejo favorecer valores en los educandos de las escuelas primarias, sobre todo si esta acción queda solamente en manos de los docentes que trabajan solamente a través de los dispositivos electrónicos.
¿Cómo promover la formación y vivencia de valores necesarios para la ciudadanía? ¿Cómo apoyar el proceso formativo en los padres de familia, que muchas ocasiones desean, pero no pueden colaborar con los docentes? Los padres de familias de la escuela pública, en muchas ocasiones no dominan el uso de las tecnologías, o no cuentan con suficiente presupuesto
para pagar acceso a internet o tener un equipo con características para interactuar con los docentes y otros padres de familia. Además, la forma en que ayudan a formar- desarrollar valores, generalmente está basada en la forma en que ellos fueron educados (no se está cuestionando el valor de estas formas, se destaca más bien, que las formas no han sido consensadas, ni analizadas en trabajo colaborativo maestros-padres de familia); en muchas ocasiones los padres de familia no cuentan con los elementos y el tiempo suficiente para orientar la formación de sus hijos. Siempre hacen lo mejor que pueden, pero no siempre tienen la información (y/o formación) para acompañar los procesos de sus pequeños, o bien para trabajar en un mismo sentido con los profesores. Sin duda, será la capacidad de gestión, organización entre docentes, la posibilidad de acceso, de comunicación con los padres de familias y la creatividad para vincularse con quienes pueden apoyar durante este tiempo desde casa, teniendo claro que, incluso los propios adultos requieren de apoyo en sus procesos formativos para acompañar, en un acto de corresponsabilidad, el desarrollo moral de los alumnos (as).
Ante dicha situación, se sugiere que los profesores en los diferentes centros escolares construyan un pequeño proyecto y busquen formas de interacción con los padres de familia (hay medios que permiten video llamadas desde zoom, meet, incluso whatsapp, o bien envío de archivos pequeños por este último medio); dichos proyectos demandan de comunicación por llamada o mensaje (de voz o escrito), para informar a la comunidad de padres de familia de la intencionalidad de las actividades, para dejar claros los roles y cómo apoyar desde casa a la formación de valores en sus hijos.
Algunas acciones de dichos proyectos pueden ser pequeñas conferencias virtuales, talleres, rallys, encuentros, pijamadas en familia, mañanas ( o tardes) de lectura de fábulas o cuentos donde los alumnos y sus papás escuchen, dialoguen, analicen el contenido y mensaje de las mismas, atención en video llamada a necesidades de los pequeños, apertura de
espacios virtuales para que los alumnos expresen lo que están viviendo, lo que pueden aprender en estos tiempos, para que se les propongan actividades en casa que les lleven a involucrarse en las tareas del hogar, desarrollando así la responsabilidad y el auto cuidado, emprender juegos en casa (pueden ser con uso o no de la tecnología), pedir un tiempo para el juego en familia (lotería, serpientes y escaleras, dominó, entre otros juegos tradicionales de mesa); incluso pueden asignarse actividades como preparar una receta sencilla en casa y platicar el procedimiento, o escribirlo; este tiempo de encuentro en familia puede resultar formativo para el respeto, la solidaridad, la colaboración, entre otros valores. Además de resultar formativos en cuanto a valores, pueden ser un espacio de liberación de estrés, de relajación y reencuentro para los integrantes de una familia. Los docentes de educación básica pueden acercarse a los padres de familia en forma virtual, con algunas reuniones semanales, de preferencia en horarios en que ellos ya estén en casa, interactuar en pequeños talleres virtuales de análisis de lo que está ocurriendo con los pequeños al estar tanto tiempo en casa, sin actividad donde canalicen su energía, proponer acciones lúdicas para los niños, analizar la relevancia del desarrollo moral, diseñar en conjunto actividades de pequeñas responsabilidades en casa, incluso, puede invitarse a algún psicólogo (a), todo ello como procesos de intervención socioeducativa.
A pesar del poco acceso a internet, puede intentarse el trabajo de una sesión vespertina semanal, compartir audios, videos con pequeñas preguntas de análisis, abrir chats para interactuar con padres y madres de familia, pueden crearse materiales audiovisuales breves, presentaciones,
actividades lúdicas, entre otras opciones; todo ello permaneciendo sensibles a la problemática que los propios padres de familia están enfrentando como consecuencia de esta crisis sanitaria, desde sus propias pérdidas ( de trabajo, de familiares, personas cercanas), para acompañar el proceso formativo de nuestros alumnos de la mano de papás y mamás que saben que los docentes son empáticos con ellos, que les saben escuchar. Es necesario que
los padres de familia se sepan tomados en cuenta y se sientan partícipes de actividades en la formación de sus pequeños, hasta donde sus posibilidades actuales les permitan.
Una de las tareas de la educación formal es desarrollar valores en los niños y las niñas, los valores sólo se pueden consolidar a través del trabajo de la escuela en sintonía con padres y madres de familia. Sin embargo, hoy día, se ha delegado a la escuela la tarea de formar conductas, hábitos y actitudes que antaño se creaban dentro del seno familiar; los padres de familia cuestionan si el maestro (o maestra), acaso no ha enseñado a los niños a comer correctamente, pedir permiso, dar las gracias, no tomar cosas ajenas, entre otras cosas; han dejado que sea el profesor quien oriente en todos sentidos a los alumnos, sin su valiosa presencia. Es momento de que maestros y padres de familia se unan en un verdadero equipo en favor de la educación de los futuros ciudadanos. Sólo de esta manera se logrará que los pequeños construyan valores en su día a día en colectivo, que permitan una mayor calidad de vida en lo individual y social.
Los tiempos actuales demandan de sujetos críticos, reflexivos, participativos, propositivos para construir una mejor sociedad; para tal fin, el trabajo que se realice desde la escuela, con el apoyo decidido de los padres de familia resulta vital. Cada colectivo de profesionales de la educación conoce la realidad de los hogares de sus alumnos, por lo que, podrán construir ideas en función de esas condiciones; son tiempos de creatividad, de innovar y adecuarnos a las difíciles circunstancias que se están viviendo; por supuesto se entiende la situación por la que muchas familias están pasando; sin embargo, también es un momento en el que los alumnos demandan de apoyo y formación, una forma de ayudar será el crear ideas que los mantengan ocupados en algo productivo, aprendiendo en casa, desplegando su potencial mientras pasa lo difícil y qué mejor si construyen valores mientras juegan o realizan actividades agradables. Los valores se construyen en un proceso individual-social, donde el aspecto cognitivo y los procesos de socialización van en estrecha interrelación; como lo plantea Payá (2008), al aseverar que la persona es un ser social, de y en relación, pero también es un ser individual, específico, único e indeterminado; plantea que las personas nos movemos en un plano individual y otro social, en una relación dialéctica entre sí. Los valores se van construyendo desde la interacción con los demás y en procesos de reflexión
e interiorización individuales, en un ir y venir de lo personal a lo social. Por ello es relevante cuidar los ambientes en que se desenvuelven los alumnos, desde lo familiar, escolar y local. Seguramente emprender este tipo de proceso no será sencillo, demandará de un trabajo en colaborativo de los profesores para construir ideas apropiadas a los entornos, de tener la preparación y sensibilidad para ser un agente que incentive a los padres, ganar
su confianza poco a poco, trabajar una presencia que les regrese su liderazgo, plantear la necesidad de forma tal, que se vea la relevancia de contribuir en la formación del alumnado en colaboración.
Para ello, también será necesario contar con herramientas como la resolución de conflictos en forma pacífica, ya que, es un proceso de convencimiento, de trabajo codo a codo; más que de aplicación de leyes, normas o reglamentos. El trabajo de maestros con padres de familia, más que requerir de leyes o reglas, requiere de una plena conciencia de la necesidad de formar a los alumnos para favorecer mejores sociedades, y de un profundo deseo de colaborar, cada quien en la medida de sus posibilidades, avanzando a través del diálogo. La época que nos tocó vivir, esta pandemia, ha resultado sumamente compleja ( y retadora a la vez), lo que implica buscar formas de continuar la educación de nuestros pequeños, priorizando lo que es importante, dirigiendo los esfuerzos hacia la formación en sintonía con la información. Los contenidos son importantes, pero no están por encima de las personas, de su bienestar ; tan importante es el saber, como el ser y convivir con los demás.
Hoy más que nunca, se hace necesaria la unidad de padres de familia y maestros para contribuir en la formación de nuestros alumnos, para buscar su desarrollo integral en ambientes propicios. La comunicación, la capacidad para gestar ideas en medio de la crisis, la iniciativa y liderazgo son habilidades que podemos utilizar los profesores para generar ambientes formativos en situaciones como la que actualmente se vive.
REFERENCIAS.
Bauman Z. (2004). Modernidad Líquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
Castells, M. (1997). La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Vol 3. Madrid: Alianza.
Inglehart R. (1991). El cambio cultural en las sociedades industrializadas avanzadas. Madrid: CIS.
Montuschi, L. (2010). Desarrollos recientes en los instrumentos para integrar la RSE a las operatorias de las empresas. - 1a ed. - Buenos Aires. Universidad del CEMA. Disponible en: http: // mba.americaeconomia.com/system/files/ luisa_montuschi.pdf. Consultado el 10 de febrero de 2020.
Payá M. (2008) “Finalidades y valores en educación para la ciudadanía: Un enfoque desde la teoría de la educación”. Revista digital Infocam. Noviembre de 2008. Año 2. Vol. 5. En: https://issuu.com/inafocam/docs/revista5/21. Consultado el 12 de septiembre de 2020.
L
os procesos de formación profesional requieren que los futuros docentes cuenten con los elementos necesarios para propiciar el aprendizaje en niños, niñas, adolescentes y jóvenes con barreras para el aprendizaje, para atender los problemas que se presenten en este campo y favorecer el gusto por el conocimiento y la convivencia. En estos procesos de formación es importante que se tenga una parte experiencial que permita comprender los propios procesos formativos y la conformación del estilo del docente.En este sentido, es indispensable tener el contacto con los alumnos y alumnas de educación básica, mantener el contacto con lo que será su campo profesional y reflexionar sobre la situación académica en condiciones de pandemia: ¿cómo se viven estas transformaciones educativas?, ¿qué retos implica pasar a una educación no presencial?, ¿qué papel juega la tecnología y cómo podemos apoyarnos en ella para desarrollar nuevos procesos educativos? Estas interrogantes ayudan a visualizar los retos que enfrentan los maestros de educación básica en su proceso de formación docente y a buscar formas creativas a través de la tecnología para ejercer una docencia estratégica.
En el tercer semestre de la Licenciatura en Educación Especial se desarrolla el curso de Observación y práctica docente I. Aquí, los estudiantes normalistas conocen las habilidades y actitudes que conforman las competencias didácticas del maestro de educación especial, detectan a los alumnos que presentan barreras para el aprendizaje y la participación en la escuela regular para proponer estrategias de intervención.
Es importante considerar los factores del contexto, además se enfocan a aprender acerca de la adquisición y desarrollo de la lengua materna con bases pedagógicas que les permitan dar continuidad a los aprendizajes, ser promotores de la lectura y la escritura con una amplia visión de lo que implican estos procesos educativos e involucrarse de forma vivencial en ellos. A continuación abordaremos algunos aspectos derivados de la experiencia educativa que se tuvo en el semestre: