Chapter 4 Blocking Observations for Estimation and Prediction in Gaus-
4.4 An analysis of SARCOS data
4.4.1 Models
Los antecedentes más cercanos de Atalaya, como se dijo anteriormente, se encuentran en la redacción de Musicalia (1929) y en lo aprendido bajo la tutela de María Muñoz y de Antonio de Quevedo en las faenas de esa empresa.
Como la vida misma de Alejandro García Caturla, Atalaya también fue efímera, duró desde el verano de 1933 hasta el mes de septiembre de ese año. Su frecuencia fue quincenal y el número de páginas que predominó fue de ocho; pero, como se verá, hubo cierta irregularidad tanto en la fecha de emisión como en la cantidad de páginas que tuvieron los diferentes números.
Los seis que llegaron a existir salieron de la siguiente manera:
Número 1: 15 de julio, contó con 8 páginas.
Número 2: 30 de ese mes, tuvo igualmente 8 páginas.
Número 3: 5 de agosto, salió retrasado y contó con 12 páginas. La explicación del porqué ocurrieron esas variaciones aparece en la sección Notas12 de este ejemplar.
Número 4: 30 de agosto, retomó las 8 páginas habituales.
Números 5-6, salieron unidos el 30 septiembre, contó con 16 páginas. Al parecer por algún atraso en las gestiones de los impulsores del proyecto, el número cinco no pudo salir el 15 de septiembre como correspondía sino adherido al número seis, en la fecha que le correspondía a este; no aparece alguna nota explicativa de las razones que justifiquen la fusión.
El compositor compartió la dirección y administración de la revista con su hermano Othón García Caturla, joven destacadísimo en la vida sociocultural de San Juan de los Remedios. Los ejemplares fueron impresos en la Imprenta “El Cayo”, situada en la calle Máximo Gómez número 36, en Remedios; el valor de suscripción fue de 30 centavos mensuales.
42 Acercarse al nombre elegido para bautizar a su revista puede ser un mecanismo para conocer algo más que el aspecto nominal, esto nos conducirá a los propósitos que perseguía con ella. Se tiene constancia de que existió un periódico en Remedios llamado La Atalaya13 en el ocaso del siglo XIX. Alejandro García Caturla nació ocho años posteriores a la circulación del último número del periódico.
Después de tener la oportunidad de analizar ejemplares de cada publicación, se puede constatar que ambas ̶̶̶ El periódico La Atalaya y la revista Atalaya ̶̶̶ no coinciden en la estructura que presentan, en los asuntos que tratan ni en las personas que colaboraron. El punto de coincidencia mayor está en que las dos compartieron el mismo espacio de existencia, es decir, Remedios, pues se sabe que no convivieron al mismo tiempo.
Al tomar secciones escogidas del primer número de la revista Atalaya se puede confirmar, sin temor a la duda, que el nombre respondía a una postura de acción. En su manifiesto inicial se refieren los objetivos que se perseguían, los que están recogidos en la sección Palabras liminares:
APARECE esta Revista en el mundo de las letras con el ánimo decidido y el empeño arraigado de laborar por la propagación de la cultura, y la elevación del plano intelectual en que desenvolverá sus actividades.
(…) Este vehículo de propagación intelectual se sitúa en el justo plano que le corresponde, y desde él avizorará el horizonte brumoso, atalayará la inmensa llanura (…)
José Martí será nuestro guía. ¿Quién mejor que él, Maestro excelso, puede fijarnos los derroteros a seguir, él que oteó en todos los horizontes y en cada uno dejó muestra de su genio proteico? Hacemos nuestros los propósitos que le guiaron a fundar su Revista Venezolana en Julio de 1881…
ATALAYA de Remedios sale, y un remedio para Remedios será.
Para procurar la satisfacción de las amplias y urgentes necesidades culturales de la roja Ciudad, tendrá el suficiente y mejor escogido material informativo que la mantenga al corriente del movimiento de las ideas universales; y en fiel
reciprocidad a este aliento, se expansionarán en sus páginas, jóvenes y selectos espíritus remedianos que sientan algo que decir y encuentren la forma bella y adecuada de decirlo…
ATALAYA será un vocero de la actualidad infinitamente proteiforme de las manifestaciones artísticas y literarias, ajustándose desde luego, su directriz ideológica –de vida nueva, conceptos inéditos e ideas de avance–a los más imprescindibles cánones de sinceridad y honradez intelectual y limpieza y decencia espiritual.
ATALAYA: selección depurada de la producción intelectual en devenir, a favor de la liberación y el progreso del espíritu colectivo14.
Las palabras de este componente de la revista, por sí solas, permiten visualizar los matices de su próspera existencia, pero pueden comprenderse mejor si se realizan algunas acotaciones al respecto.
Remedios está situada en una región caracterizada, desde el punto de vista físico- geográfico, por un terreno que constituye una gran llanura. Con la fundación de Atalaya, se garantiza “una vigilancia”; que, como es obvio, no tiene un carácter cívico-militar defensiva como había sido necesario durante la etapa colonial, cuando la villa era asediada por corsarios y piratas y durante las gestas independentistas, sino cultural.
Pretendía Atalaya, además, ser una “remediadora” para los males de Remedios, asunto que tampoco evocaba correspondencia con alguna enfermedad física de aquel tiempo, sino que, según lo que se plantea, guardaba relación con la ignorancia, con la escasez intelectual que percibía el creador de la publicación. Se aclara en estas Palabras liminares, de manera reiterada, que pretendía ser un espacio de divulgación progresista en el ámbito artístico y literario que se ocuparía en mejorar a la ciudad que la acogía, invadiendo sus páginas con temas que contribuyeran al conocimiento y propagación de sus valores históricos, basándose en las tradiciones y ocupándose, además, de tratar asuntos de la vida y obra de las personalidades menos conocidas de la ciudad, aunque no se limitó, en estos
44 aspectos, a Remedios. Se pretendía alcanzar al país y a otros de hispanoamérica, asunto que se logró poco después de la existencia de Atalaya.
Se declaraba con insistencia que el ejemplo inspirador lo constituía José Martí y que los propósitos de la Revista Venezolana fundada por este, serían asumidos en la publicación remediana de Caturla. En muchas ocasiones de su vida, el músico evocó a esta figura que él consideraba genio proteico.
Se ha podido constatar que la publicación, de modo general, estuvo dedicada fundamentalmente a la juventud. Aunque en este manifiesto inicial no se declara, sí lo hace en dos números posteriores. Varios de los temas y acontecimientos abordados en los números que llegaron a existir demuestran la veracidad acerca de que este grupo específico fue el destinatario fundamental.
La estructura de la Revista fue bastante estable, tal vez por su corta duración. Además de secciones fijas en todos los ejemplares, también hubo algunas en números específicos. Seguidamente se describirá dicha estructura, abordando cada una de sus secciones en la medida en que se estime necesario. Para esto se enunciarán y comentarán cada una de ellas y se acompañarán con porciones escogidas para una mejor comprensión y divulgación de esas piezas patrimoniales. En Elementos de introducción aparecían el nombre de la revista y de los directores de la misma, también la fecha, el lugar y el número del ejemplar.
Como su nombre lo indica, el Sumario se reservaba para mostrar los títulos de los artículos, críticas, poemas u otros con el nombre de sus autores.
En el primer ejemplar el número comienza con la sección Palabras liminares, expuestas recientemente; ya en los otros, el mensaje inicial, también en la portada, aparece con la designación de Palabras marginales, siempre a cargo de los directores. Se aborda en estas “palabras” los asuntos más candentes del país en cuestiones políticas y sociales, y se dialogaba con otras revistas de la época. Se percibe que los directores de esta revista “vigilante” utilizaban el espacio como tribuna de denuncia social para hacer llamados de alerta y de acción ante la situación sociocultural del momento.
La sección que se analiza tiene especial valor investigativo porque mediante esta, los directores expresan su pensar y sentir en relación con los asuntos específicos
que se abordan, los cuales no tienen que ver únicamente con la faceta musical, que es como más ha sido estudiado Alejandro García Caturla. Al escoger porciones de más de un ejemplar se notará que lo expresado en esta sección es coherente con otros temas tratados en los mismos números escogidos y de otras publicaciones. Las preguntas del cuestionario de esta sección que se publican en el número tres pudieron ser respondidas con toda autoridad, pues estaban muy relacionadas con el tratamiento jurídico a varios aspectos de importancia para los cubanos, temas en los cuales los dos directores de Atalaya eran dignos de confianza por sus condiciones de abogados.
En el ejemplar número cuatro (30 de agosto) se presentó un manifiesto que ratificaba la postura antimachadista y de vocero a favor de la juventud. El trabajo titulado ¡Estudiantes, uníos! tuvo como hecho motriz el fin forzado del gobierno de Gerardo Machado, perpetuado el 12 de agosto de ese año 1933. En el capítulo 2 se analizará este artículo.
Juntarse es la palabra de orden. JOSÉ MARTÍ.
¡Estudiantes, uníos! Si desde que el machadato comenzó su destructora e ignominiosa labor de tiranía se encuentran las fuerzas estudiantiles formando un solo núcleo; si las balas que mataron a Julio Antonio Mella en México las sintió en su pecho cada estudiante digno; si en la Revolución que comenzó con la tángana del parque Alfaro todos los estudiantes se sintieron uno (…) TODOS deben estar unidos en estos momentos críticos de la República e iniciales de la Revolución, porque ahora empieza la Revolución, en contra de los que creen que con la ida bochornosa del Tirano y la caída de sus esbirros todo está terminado. Este es el fin del principio15.
En el ejemplar número 5-6 (30 de septiembre) aparecen las Palabras Marginales con un título cautivador El Porvenir de Cuba. En este trabajo se realiza un análisis histórico donde se refleja la insatisfacción sobre la relación que había existido desde antaño entre los cubanos que gobernaban y el pueblo, se reitera la postura antimachadista de Caturla, achacándole a este mandatario la catástrofe social del momento. Así se refleja en este fragmento:
46 Cuba se encuentra en el momento más crítico de su historia. La situación general de Cuba se ha ido agravando (…) El pueblo de Cuba ha vivido olvidado siempre por sus gobernantes, los cuales nunca se preocuparon de las necesidades y ansias colectivas (…) De la caída de Machado el día 12 de agosto hasta estos momentos, en nuestro pueblo han ocurrido cosas trascendentales16.
En una revista cultural dirigida por dos hermanos abogados es lógico que se trataran temas políticos como los anteriores e igualmente era de esperarse que ellos, que también eran músicos, incluyeran en su publicación un componente que se ocupara de abordar asuntos musicales, este acápite respondía a la nominación de Música.
Esta sección trató fundamentalmente temas de crítica musical, cooperaron cubanos y extranjeros. Entre los primeros estuvo José Ardévol, del que se publicaron fragmentos de su conferencia Entorno a la música nueva. Resulta importante que los extranjeros que colaboraron trataron temas esencialmente cubanos, estos autores fueron: Henry Cowel con Los sones de Cuba y Nicolás Slonimsky con Música en Cuba.
Como era de esperarse Caturla también ejerció la crítica en Atalaya. Aparece en el ejemplar número 3, del 15 de agosto de 1933, un trabajo suyo titulado Conciertos de la Sociedad Coral de La Habana. En este aborda la meritoria trayectoria de María Muñoz de Quevedo, en el que destaca su trabajo de creación de la Sociedad Coral de La Habana en 1931. Se detiene a criticar de manera favorable el concierto que dicha coral ofreció el 26 de julio en el Teatro Nacional.
Se considera como el más relevante el artículo que denominó Música Cubana en el número 2 (30 julio). Aquí se presentan ideas renovadoras en cuanto a los presupuestos ideoestéticos a tener en cuenta para la realización de la música que Caturla consideraba verdaderamente cubana.
La motivación para escribir dicho artículo fue la necesidad de dialogar con la revista Carteles, la que había publicado severas críticas a una de las obras más representativas de su catálogo musical: La Rumba.
Esta pieza fue concebida por su creador para un considerable aparato orquestal y evocaba una musicalidad referente a lo africano, idea respaldada, además, por el texto que contenía: el poema de igual nombre de José Zacarías Tallet; el tema rumbero también cautivó el pincel de Eduardo Abela, quien pintó un lienzo al óleo que lleva el mismo título de la obra musical y poética citadas, fue considerado como indigno de permanecer entre los pentagramas sinfónicos. A esto le respondió como sigue:
El factor negro es una realidad efectiva en nuestro medio y se ha impuesto no caprichosamente (…) sino por la fuerte raigambre, por la potente veta rítmica que ha traído originalmente, que lo han hecho irse infiltrando en las producciones y dominándolas con sus giros: de allí que la rumba constituya hoy en día lo típico cubano -tanto en música como en poesía- aunque los timbales y maracas molesten (…) Sabido es que Ignacio Cervantes, genial maestro del piano, creó un género de danzas cubanas especial para él solo, del cual ha tomado mucho nuestro también genial Ernesto Lecuona (…) nosotros deseamos ardientemente la creación de la escuela netamente cubana (…) La escuela musical cubana surgirá no seguirse produciendo criollas y boleros más o menos sentimentales y llorones (…) sino el día en que los compositores, tomando los distintos ingredientes de nuestro mosaico musical, produzcan obras de síntesis, de envergaduras y robustez, y entonces holgarán los adjetivos de afrocubano y criollo, para decirse con justeza MÚSICA CUBANA17. Un aspecto curioso de los artículos de Caturla que aparecen en esta sección es que los firmaba con el pseudónimo de ADO QUIN. Esto último, por los significados léxico-semántico del componente, exige que se continúe investigando, ya que la razón que le impulsaba a firmar así aún es desconocida. Isnel Pérez, antiguo director del Museo de la Música Alejandro García Caturla considera, no obstante, que exactamente no escribía la denominación atribuida a los pedazos de rocas planas utilizadas para pavimentar calles coloniales u otros usos, a pesar de que San Juan de los Remedios fue la octava villa erigida por los colonizadores españoles, las calles permanecieron con su estado natural todo el tiempo que le correspondió vivir
48 a Alejandro, ellas fueron asfaltadas después de su muerte, por lo que no constituyó esto una vivencia cercana. (2013: 20)
Según los documentos a nuestro alcance, el director de Atalaya firmaba sus legajos judiciales con su nombre completo, se sabe que tales documentos requieren una formalidad establecida por la naturaleza de la profesión. Sus partituras poseen la firma de la misma manera que sus documentos de procesos jurídicos, con su nombre y dos apellidos. Solamente encontramos una firma diferente con el pseudónimo Alex en otros documentos de uso más informal como fotos, postales y cartas.
La revista dedicó un espacio para aspectos que recreaban al lector, sin una denominación específica, dicha parte se reservaba para Pensamientos y poemas. Al revisar los diferentes ejemplares existentes se puede comprobar que los poemas tuvieron el protagonismo en este espacio, estuvieron ausentes solo en el número 2. Sin embargo, según los directores de Atalaya, los Pensamientos que se publicaron, solo en el número 3, dieron honor a la efímera publicación por causa de su autor: Enrique José Varona.
ATALAYA se siente honrada al publicar estos pensamientos inéditos que le han sido enviados por el Maestro, una de las cabezas geniales de la generación contemporánea y mentor y guía de nuestra juventud18.
Dichos Pensamientos del insigne maestro cubano estuvieron publicados como una colección agrupada bajo la denominación Con el Eslabón. PENSAMIENTOS INÉDITOS. De los seis que aparecen se escogieron los dos últimos para incorporarlos a este trabajo:
Lo más alto en la vida, y lo más difícil es saber en qué consiste el bien, y poder realizarlo.
El mundo está lleno de ruidos. Es una caja de resonancias y cada uno de nosotros es una nota del concierto…o desconcierto19.
Los poemas que se dieron a conocer fueron varios y de diversos autores, se comprueba que eran de reciente creación, la mayoría aparecían acompañados por
18 Atalaya, número 3. Remedios, 15 de agosto de 1933, p. 3. 19 Ídem.
la fecha en que fueron creados, casi todos en el mismo año 1933, por esa razón se aprecia que la revista cumplió con el encargo de ofrecer primicias a los lectores. Figuran los poemas: Balada del Güije de Nicolás Guillén, Canción campesina para ser cantada en la ciudad de Manuel Navarro Luna, Salutación a la mujer nueva de José Antonio Portuondo, Seda y no sigas de Agustín Acosta (Jagüey Grande); Canción de seis pétalos de Eugenio Florit, Elegía de Tomás Cumbá también de José Antonio Portuondo e Insinuación de la panameña Clemencia Isaura, se acota entre paréntesis que este poema fue tomado de la revista Social.
Para los gestores de Atalaya fue inevitable incluir la sección Divulgación martiana, ella constituía una nueva posibilidad para reafirmar la veneración que sentían por el Héroe Nacional de Cuba, fervor heredado de algunos remedianos como Don Silvino García Balmaceda y que demostraron durante muchas ocasiones.
Desde el comienzo la revista fue una reveladora de esos ideales, se recuerda que en Palabras liminares se dejaba clara la postura martiana de la publicación, por lo que fue un hecho significativo la declaración hecha de que los propósitos de Atalaya eran los mismos que tuvo Martí cuando fundó la Revista Venezolana, algunos de ellos reproducidos de manera textual.
Existía en Alejandro García Caturla una convicción total acerca de que Martí era el ejemplo más indicado para imitar, así lo habían señalado en la expresión: «José Martí será nuestro guía. ¿Quién mejor que él, Maestro excelso, puede fijarnos los derroteros a seguir (…)?» Las mismas ideas serían reafirmadas de manera reiterada en casi todas las páginas de la publicación. Atalaya fue una revista fundada por directores martianos y ella era una revista que tenía ese signo. La sección que más influyó en ese carácter fue precisamente Divulgación martiana. La primera de todas, que aparece en el ejemplar número uno, es el mejor vehículo para vislumbrar los objetivos específicos que se deseaban alcanzar:
José Martí será el conductor espiritual de nuestra Revista. Su obra, en la que está contenido todo su ideario político, social, económico, moral, artístico y literario, debe divulgarse profusamente, y a ello va encaminada esta sección20.
50 Entre los asuntos de la obra de Martí que se divulgaron se encuentran: los primeros párrafos de su discurso pronunciado en Tampa, la noche del 26 de Noviembre de 1891 en la velada ofrecida por el Club Ignacio Agramonte, también un fragmento de Nuestra América, valoraciones acerca de las frases Trincheras de ideas valen más