Teresita M aría Victoria Fuentes1
R esum en:
La creación de la Escuela Superior de Teatro en 1988y luego el advenimiento de la Facultad de Arte en 2003 fueron momentos cruciales del proceso de institu- cionalización y afianzamiento de la actividad artística en el espacio de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Por ello, en el presente trabajo se advierte cómo la crítica periodística, en su carácter de mediadora, contribuyó a posi- cionar al teatro universitario dentro del campo teatral local
Palabras clave: Teatro en Tandil. Teatro universitario. Crítica teatral
A b stra ct:
The beginning o f the Theatre College in 1988 and the forthcoming Faculty o f Arts in 2003 were crucial moments in the process o f institutionalization and consoli dation o f the artistic activities in the programme o f the UNCPBA. That's w h y , in the present work it is remarkably noticeable how the journalistic review ,as a mediator,
contributed to place the university theatre into the local theatre field.
Key words: Tandil’s Theatre. University’s Theatre. Theatre’s criticism
Introd u cción
El 26 de noviembre de 2006 se cumplieron 25 años del estreno de El Reñidero de Sergio de Ceceo, puesta en escena dirigida por Carlos Catalano en el Aula Magna de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. La puesta no sólo inau guró el Teatro Universitario en Tandil, también consolidó los esfuerzos que se venían rea lizando desde el nuevo espacio social y cultural para otorgarle un lugar al arte dramático.
1 Teresita María Victoria Fuentes es Licenciada en Teatro (UNCPBA) -Se desempeña como profesora del Área de Historia y Teoría del Arte de la Facultad de Arte de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. [email protected]
Fuentes: 73-78 ANUARIO DE LA FACULTAD DE ARTE
La creación de la Escuela Superior de Teatro en 1988, luego el advenimiento de la Facultad de Arte en 2003 configuran las etapas siguientes de un proceso de institucionalización y afianzamiento de la actividad artística en el espacio académico y en la región.
Como ha sido estudiado la aparición del teatro universitario obedeció a la conjun ción de múltiples variables (L. Iriondo, 2007) que confluyeron en el mundo cultural local (R. Pasolini, 1996). Diversos actores sociales propiciaron y contribuyeron a la instalación y desarrollo de la institución, entre otros la recepción periodística, que acompañó a casi todos los espectáculos de la época. En este trabajo consideraremos el punto de vista de la crítica que contribuyó a posicionar el teatro universitario de modo tal que entre 1981 y 1988 pudo fundarse e instalarse como uno de los espacios universitarios dedicado a la for mación de teatristas en el país.
El teatro un iversitario
La década del setenta se había iniciado para la actividad teatral en Tandil de modo promisorio. Ello obedecía por un lado, a la llegada del maestro Juan José Beristain -egre sado del ITUBA, alumno de Oscar Fessler- y, por otro, a la creación de la Escuela Municipal de Teatro en 1973, Ambos episodios, reclamados desde fines de los cincuenta por los gru pos locales, propiciaron el acercamiento a la “segunda modernidad” (O. Pellettieri, 2003) del teatro tandilense, señalada principalmente por la suma de conceptos stanislavskianos en la práctica actoral.
Si bien este auspicioso inicio se vio interrumpido en 1976 con la dictadura mili tar, la llegada a fines de los setenta de Carlos Catalano abrirá nuevas oportunidades para el teatro de la ciudad. Así los ochenta fueron recibidos con una profusa actividad teatral2 entre la que se encontraba el estreno en el Aula Magna de la Universidad Nacional del Centro El reñidero de Sergio de Cecco, primera producción del teatro universitario.
La prensa de tradición liberal, existente en la ciudad, que estaba representada principalmente por los diarios: El Eco de Tandil (1882) y Nueva Era (1919) recep- cionaron El Reñidero dirigido por Carlos Catalano considerando la propuesta cercana a
- El teatro local cerró el año 1981 con la percepción de haber transitado una de las más intensas temporadas' en la historia de su quehacer escénico. Durante el ciclo se pusieron en escena unipersonales y propuestas del con- cert’ tales como El show es m i historia de Walter Ferreira Ramos. La tijera y y o de Jorge Bruno. La vuelta del chorizo colorado de Julio Lester, Música y h u m o r sin telón, creación colectiva grupo Medical Show. También fueron representados textos didácticos como Mensaje de esperanza de Rodolfo Nigro y las Escenas de la reden ción de Luis J. Actis para la Semana Santa. El teatro de arte representó Giácomo de Armando Discépolo, La balsa
de Slawomir Mrozek, Será por eso que la quiero tanto, versión de E. Gudiño Kieffer adaptada por Roberto Leal y El reñidero de Sergio De Cecco, entre otras muchas actividades. Las salas de El Teatrillo de la Biblioteca Rivadavia, el Auditorio Municipal y el Anfiteatro Kennedy compartieron el público tandilense con otros espacios abiertos en el Club Excursionistas, en el Nuevo Teatro de los Altos de Dionisios y en el Aula Magna de la Universidad Nacional del Centro. (Iriondo, Liliana: 2007)
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su “horizonte de expectativa”. Los críticos, más allá de subrayar “la fluidez” del relato, se ocuparon particularmente de las actuaciones, destacando “la pasión” y “el compromiso” en la interpretación y distribuyendo adjetivos para casi todos los personajes.
De todos modos la intención explícita de los periodistas en todos los casos estaba dirigida principalmente a resaltar la apertura del Teatro Universitario y la posibilidad que esto generaría en la ciudad. Juan Carlos Gargiulo (El Eco de Tandil) critico de arte, traba jador universitario, actor y director teatral, visualizaba la propuesta del Teatro Universitario como “una alternativa estética” y a la vez ética, novedosa y cercana a la rea lidad cotidiana del hombre. Mientras, Julio Varela (Nueva Era) periodista, dramaturgo, actor y director teatral, precisaba que la puesta del Teatro Universitario era el resultado de la combinación de “varios factores de valiosas implicancias culturales” y poseedor de una considerable “altura profesional”.
Así la crítica periodística se posicionó como una práctica de “intermediación múltiple” (López, L; 1995a) por su carácter de enlace entre productores y receptores va riados que a su vez dirige su discurso a un potencial espectador o al lector espectador que corrobora sus juicios o discrepa con ellos. Sin duda, con la puesta de Catalano se creaba el Teatro Universitario que durante la década de los ochenta consolidará su figura a través de una profusa cantidad de puestas en escena, dirigidas por él mismo, entre las que se encuentran: Marathón (Ricardo Monti) -1984-, ¡Qué cruz la de Sauce Tumbado! (Julio Varela) -1985-, El herrero y el diablo (Juan Carlos Gené) -1986-, Las paredes (Griselda Gambaro), Visita (R. Monti), El gigante amapolas (J.B.Albcrdi) en 1987 y El viejo cria do (Roberto Cossa) y Pericones (Mauricio Kartun) en 1988.
Si el teatro universitario o “de la Universidad” debió recorrer un intenso camino para su reconocimiento institucional que se construyó desde el trabajo de numerosos artistas, no fue menor el respaldo que la crítica periodística le brindó. Pues coincidimos con Ann Ubersfeld cuando afirma que “Si el teatro es un arte, el metadiscurso (de la críti ca) también lo es” (1993, 63) Con su argumentación la prensa legitimó paulatinamente aquellos que consideró focos de atención particulares y novedosos.
En primera instancia -como referimos anteriormente- la prensa leyó la interde pendencia de su objeto de estudio respecto del contexto de producción en éste que nacía y se desarrollaba. Esto es, vinculó y valoró la producción teatral por estar inserta en el espacio de la Universidad. Mas tarde, certificó la eficacia de la actuación como eje de su propuesta estética. Y por último, encontró la ratificación de sus aseveraciones legiti mantes en una propuesta de circulación provincial, nacional e internacional que junto a la puesta en competencia de sus productos hizo que en más de una oportunidad obtu viera el reconocimiento de campo teatral.
Entonces, en la segunda etapa, la crítica centró su atención en la calidad del pro ducto, avalando la corrección en la acción y el trabajo con el actor. Privilegiaba en su lec
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tura, la atención en el actor y en una búsqueda estética reflexiva, que en su opinión, evi denciaba un tratamiento nuevo de lo teatral. Por ejemplo, en una elogiosa crítica a la pues ta de Marathón de R. Monti (1984) aparecida en Nueva Era, titulada: "Lapuesta en esce na - un teatro de actores", Julio Varela recalca "Catalaño (asume) la puesta de
Marathón en base a una premisa; el teatro son los actores siguiendo así los dictados
que Grotowski había sentenciado".
Asimismo consideraba favorablemente las puestas con frecuentes propuestas escenográficas despojadas de decorados, iluminación, utilería (Nueva Era, 1984). Allí mismo se evidencia la construcción de los personajes siguiendo criterios stanislavskianos:
"En la pareja Eva Vera - Gustavo Iturrioz (Asunción y Pedro Vespucci') encontramos el trabajo de mayor coherencia, lo que es un mérito en un espectáculo de más de dos horas de duración. Aquella sobresale nítidamente en base a emociones transmitidas con una conmovedora credibilidad; él alcanza una justa dimensión con el albañil enfermo y acierta en la personal manera de abordar el mito."
Por otra parte, en la nota aparecida en 1985 en Nueva Era, firmada por María Inés Alonso de Nicola, profesora de literatura y frecuente colaboradora del mencionado perió dico durante los ochenta y noventa- a propósito del estreno de Qué cruz la de Sauce Tumbado de Julio Varela (autor local) afirma: "... vale racalcar la posibilidad de ver un teatro propio que nos identifique, vale recalcar que cuando hay dirección de actores, se puede ver buen teatro sin spots, con un banco, una mesa y un cordel de ropa aforo, máxime cuando se ha encontrado la medida justa en base a un libro donde el humor no es lo esencial pero que bien así se podría haber intepretado. " La preocu pación por la dirección de actores y los pocos elementos escenográficos son items que recurrentemente aparecen en los análisis de la crítica de la época y de los espectadores y participantes consultados
Con El herrero y el Diablo de Gené la crítica registró nuevamente la fluidez en la actuación: "Catorce actores jóvenes-en su mayoría- intercambian en general 37 o más roles, una clara identificación de los personajes en cuanto a las características de cada uno y un lenguaje criollo bien logrado, un juego que se recrea constantemente con soltura, con plástica, con alegría, trasuntando la picardía y el humor criollo sin esfuer zo. "(R. Echegaray, 1986)
Sobre fines de los ochenta, ya con la puesta en marcha del Plan de Estudios de la Escuela Superior de Teatro, Julio Varela en una crítica aparecida en Nueva Era en 1988 decía: "Tamaño desafío les cabe a Gladys Carnevale, Roberto Tassara, Julio Lester y Augusto Galeota que componen un elenco, sin fisuras, dirigidos por Carlos Catalano que de este modo rubrica un año particularmente feliz para el teatro universitario ya que al hecho escénico se debe sumar un logro de real trascendencia como lo es la creación, como nueva unidad académica de la UNCPBA, de la Escuela de Teatro", con
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solidándose así un espacio no sólo en el ámbito de la Universidad sino también en el del mundo teatral local.
Por último la circulación, por la que optó el teatro universitario distó de la del ofi cial y el independiente de la ciudad, Mientras, estos circulaban por la ciudad y las locali dades vecinas, el teatro universitario se proyectó con sus puestas un tanto más allá. Sin olvidar la zona marchó además hacia la Capital Federal y hacia los Encuentros Nacionales de Teatro Universitario (ENTU) en varias provincias. Son ejemplos del primer caso la pre sentación de Marathón (1984) en Sala "Enrique Muiño" del Centro Cultural "General San Martín" y de El herrero y el diablo (1986) en el Auditorio de la Facultad de Derecho de Buenos Aires y en el "Centro Cultural Ricardo Rojas" de la ciudad de Buenos Aires, y son ejemplos del segundo las puestas de Las paredes de Griselda Gambaro y El gigante Amapolas de J. B. Alberdi en el marco del ENTU 87, en San Luis, Pericones de M. Kartun,
en el marco del ENTU '88, en Tucumán.
A m o d o d e sín tesis
Claramente el periodismo local avaló y reconoció la actividad del teatro universi tario que durante la década supo conquistar un lugar. El diario Nueva Era del 18-06-84 bajo el título "Teatro - Marathón y su éxito en Bs. As." planteaba que: "La presentación de elencos del interior en la Capital Federal resulta un hecho infrecuente. Fue por eso, en prim er orden, que la Sala "Enrique Muiño" del Centro Cultural "General San Mart'in" se encontraba colmada el miércoles pasado para asistir a la presentación del Teatro Universitario de Tandil. Transcribe el mismo artículo palabras del propio Monti: "A m í me cuesta mucho ver en escena las obras que escribo -confesó- creo que ni siquiera he visto completa la versión de Kogan, pero lo que aprecié hoy aquí me dejó gratamente sorprendido, además hay un nivel de actores que llama la atención". Por su parte Mauricio Kartun, otro de los autores presentes ratificó esos conceptos aclarando que "es poco frecuente encontrar grupos del interior con estas condiciones que aquí se realzan porque resulta un verdadero desafío asumir una obra como Marathón".
Esta particularidad la vio con claridad la prensa que a propósito del estreno de Visita de R. Monti expresa en Nueva Era: "Una obra difícil y profunda que exige un gran esfuerzo al elenco y a los espectadores. Trabajada con solvencia y sentido estético acorde con los antecedentes del grupo teatral. Digna de un grupo universitario que debe estar en búsqueda y creación continuadas El público recibe el cimbronazo del espectáculo, queda en el asombro que es el comienzo de su recepción creativa." (Alonso de Nicola, 1987)
Fuentes: 73-78 ANUARIO DE LA FACULTAD DE ARTE
Fuentes consultadas
Nueva Era, Tandil, provincia de Buenos Aires. Años 1973-1990.
El Eco de Tandil, Tandil, provincia de Buenos Aires. Años 1973-1990.
Entrevistas
Carlos Catalano, Raúl Echegaray, Julio Varela.
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2a C ró n ica de la h o rm ig a
arg en tin a
de Carlos Alsina. Dirección: Carlos Alsina
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Cosa de hom bres A p a rtir de los cuentos de Roberto Fontanarrosa. Dirección: Rubén M aidana Boty C icopiedi yT ucho Balladares.
A p e rtu ra del III C oloquio Internacion al de
Teatrolo gía
15 de noviembre de 2 0 0 7
Dra. Adela C u n ib e rti, Dr. Juan C. Catalano y Dr. Pablo M. M o ro
Rodríguez
Mesa redonda de d ram aturgos. III C oloquio Internacion al de Teatrolo gía
/ 7 de noviembre de 2 0 0 7
T ío Vania
de Antón Chéjov Dirección:Juan Carlos Catalano
R o b e rto Tassara, Gladys Carnevale, Laura Lafourcade,
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Creación colectiva. Dirección: Gabriela González
Daniela Ferrari, Silvio Torres, Julia Lavatelli y Sergio Sansosti
Daniela Ferrari y Julia Lavatelli.
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