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3.4 MODIS LST image processing
En el origen de todo mensaje está un emisor. En la mayoría de los mensajes va involucrada una autodefinición del emisor: el autor se presenta, se atribuye cualidades, se autocaracteriza. También, por lo regular, el mensaje define de alguna manera a su receptor ideal: expli- ca a quién quiere hablar, a qué persona o tipo de persona va dirigido.
El tema central del mensaje populista afirma explícitamente la identidad del partido con la nación. Es decir, sostiene la identidad del emisor con el receptor. Así Rómulo Betancourt concluye, en el mitin inaugural de Acción Democrática el 13 de septiembre de 1941, di- ciendo: “Acción Democrática aspira a ser —y será— el cemento que amalgame a todos los venezolanos que amen su nacionalidad. El ce- mento que amalgame —para hacerla cada vez más fuerte y viril— el alma inmortal de la nación.”94
De tal modo, la identidad del partido con Venezuela es afirmada en la propia partida de nacimiento político.
Aseveraciones similares, diversamente matizadas, aparecen en el discurso de dirigentes de otros niveles. Por ejemplo, David Mo- rales Bello:
Nada difícil resulta derivar, de lo dicho hasta aquí, que estamos hablando de un partido auténticamente popu- lar, que se desenvuelve y desarrolla como lo hace el país nacional, y no cae, a causa de superficialidades efectistas, en el populismo carente de fundamentación (sic), enrai-
zado en el devenir institucional de una nación.95
Para Rubén Carpio Castillo, Acción Democrática es el partido: que ha logrado una mayor identificación con las clases populares oprimidas de nuestra sociedad, como son las clases obrera y campesina y la clase media compuesta de pequeños comerciantes, artesanos e intelectuales, com- prendidos en las diferentes profesiones no directamente vinculadas con la clase trabajadora propiamente dicha.96 Para disipar toda duda, el ex presidente Carlos Andrés Pérez afirma:
¿Qué es Acción Democrática? Acción Democrática, des- de el punto de vista humano, es la expresión más cabal de nuestro país, con su grandeza, con sus errores, con sus vicios, con defectos y virtudes. Así es Acción Democráti- ca. No pretendemos ser una cosa distinta a nuestro pue- blo, sino su exacta expresión; y dentro de ella entonces se confunde todo lo positivo y todo lo negativo, todo lo afirmativo y todo lo dañino que hay en la vida nacional.97 95. “Acción Democrática hoy, ayer, mañana”. Conferencia del 26/03/1976 en la Universidad del Zulia, en el ciclo “Pasado, presente y futuro de los partidos venezolanos”.
96. Carpio Castillo, Rubén. Acción Democrática, bosquejo histórico de un partido. p. 8.
97. “AD es la imagen y destino del pueblo venezolano”. Discurso pronunciado en la Asamblea de los fundadores y veteranos de AD, en Maracaibo, el 06/03/1985. p. 12.
Jaime Lusinchi define a la organización como “un partido mo- derno hecho a imagen y semejanza del pueblo venezolano”.98 La cam- paña que lo lleva a la presidencia de la República va un paso más ade- lante, pues insta al pueblo a elegirlo porque “Jaime es como tú”.
En el informe de la XXIII Convención Nacional del partido, realizada en Caracas en diciembre de 1985, el secretario general, Manuel Peñalver, afirma sin más: “Acción Democrática es el pueblo venezolano, y ese pueblo como en la frase del luchador y novelista, Romero García, no cree en reputaciones consagradas ni en nulidades engreídas”.99
En el mensaje de AD en sus 45 años, Gonzalo Barrios reitera la equiparación, pero atribuyéndosela a un adversario y negando toda autoría de ella:
...un importante vocero de Copei expresó, con ironía amarga, su convicción de que el pueblo venezolano era ‘desgraciada- mente accióndemocratista’, o mejor dicho, adeco (...) nunca por nuestra parte hemos sugerido siquiera esa apreciación, ajena al respeto que merecen los compatriotas que difieren de nuestras tesis políticas de buena fe y en ejercicio de derechos políticos indiscutibles.
Para adjudicarle, de inmediato, valor de hecho y hasta de profecía: Pero lo que es desahogo de un derrotado tiene sin embargo vigencia, porque llama la atención sobre hechos y fenómenos del pasado y de la actualidad. (...) No será culpa nuestra si esta táctica aprobada y proclamada, con su rechazo indiscrimina- do, logra lo contrario de lo que se propone cuando establece indirectamente una identificación entre los intereses del par- tido y los del país. (...) Por eso cuando en cualquier próxima
98. Jaime Lusinchi en un discurso del 1 de octubre de 1981, citado por Samuel Robinson en
Los últimos días. p. 163.
99. Peñalver, Manuel. “Informe de la XXIII Convención Nacional de AD”. Edición encartada en el diario Últimas Noticias. 19/01/1986.
confrontación se termine el recuento de votos, no será extraño oír de nuevo la voz del despecho exclamar: desgraciadamente hay que reconocer que el pueblo venezolano es adeco.100
La especie es criticada duramente por acciondemocratistas arre- pentidos:
El comportamiento de los afiliados a Acción Democrática define su propia condición ética, la cual les permite atribuir a sus opo- sitores políticos y a la población venezolana los defectos, vicios y corruptelas de que se les acusa. Acción Democrática es lo más parecido que hay al país —dicen—. El venezolano es irresponsa- ble, peculador, ladrón, malversador, corrompido, y el partido po- see la virtud de ser lo más consustanciado con su condición.101
La repetición continua ha hecho que el eslogan adquiera credi- bilidad incluso entre los adversarios. Es por ello que, lúcidamente, Moisés Moleiro trata de
impugnar la leyenda según la cual es necesario ‘parecerse’ a los adecos para atrapar así una esencia o extracto del modo de ser venezolano y tener expedito el camino al triunfo. Esta superchería, nacida de la derrota de una izquierda que se equi- vocó a más y mejor, no sólo es inexacta sino dañina.102
La alegada identificación de AD con el pueblo venezolano permea todo el resto de su mensaje y es el tema más repetido de la propaganda. Así, el escudo del partido reúne cuatro alusiones a la venezolanidad. El himno afirma que “Venezuela en Acción Demo- crática quiere ser democracia en acción”, y sugiere identificaciones de Venezuela con una madre arquetípica, y de ésta con el partido. La organización apropia para sí el “Juan Bimba”, nombre usado por varios autores como apelativo genérico del venezolano.
100. Barrios, Gonzalo. “Mensaje de AD en sus 45 Años”. El Nacional. Caracas, 13/09/1986. p. D-l.
101. Rojas, Juan Bautista. Los adecos. Tomo II. p. 48.
102. Moleiro, Moisés. El partido del pueblo. p. 12.
De creerle a la repetida propaganda, Acción Democrática es Ve- nezuela, y Venezuela es Acción Democrática. El “adeco” sería el vene- zolano típico, así como el venezolano típico sería “adeco”. Por argu- mento a contrario, lo no accióndemocratista sería extranjerizante y traidor a la venezolanidad: los adversarios de Acción Democrática se- rían enemigos de la patria. Por ello, los izquierdistas son presentados como títeres de gobiernos extranjeros; los militaristas, como agentes de dictadores foráneos.
Este mensaje es, en realidad, la puesta en práctica de la más ob- via estrategia psicológica para obtener el consenso. Como bien indica Edwin A. Hollander:
...el propagandista puede presentarse él mismo de modo de maximizar la identidad grupal positiva. Apela entonces a la técnica de ‘seguir la corriente’, destacando que, como él, mu- chas otras personas, semejantes a los miembros del público, forman parte del ‘bando triunfador’, o compran ‘el automóvil más popular de Estados Unidos’.
Mediante la técnica del ‘hombre sencillo’, utilizada especial- mente por el político, puede presentarse ante el público afir- mando que es ‘uno de ellos’.103
En el mismo sentido, señala Kaufmann que “una afinidad reco- nocida entre comunicador y receptor favorece al cambio de actitud”. Dicho autor adhiere al criterio de Marsh, Simons, Berkowitz y Mayer en el sentido de que el comunicador
puede subrayar la afinidad recordando que tienen mucho en común él y el receptor, que los dos son gente sencilla, ya que la afinidad es una de las principales determinantes de cohe- sión y atracción, las cuales a su vez producen uniformidad de actitud.104
103. Hollander, Edwin A. Principios y métodos de psicología social. p. 276.
Pues la identidad entre el emisor y el receptor, al situar en un su- puesto plano de igualdad a ambos, facilita la comunicación. Según el análisis transaccional, las comunicaciones que se cruzan de un ni- vel de autoridad a otro se interrumpen —por ejemplo, cuando una persona, actuando como figura autoritaria, tomando para sí todos los atributos de un padre estricto, recrimina a otra como si ésta fue- ra un niño—. La igualdad suprime distancias. De hecho, no habría ninguna entre un receptor y un emisor que se dice idéntico a él. En fin, tras esta estrategia comunicacional podría estar una dificultad para reconocer diferencias o antagonismos sociales. Como dice Ro- land Barthes:
El pequeñoburgués es un hombre impotente para imaginar lo otro. Si lo otro se presenta a su vista, el pequeñoburgués se enceguece, lo ignora y lo niega, o bien lo transforma en él mismo. En el universo pequeñoburgués todos los hechos que se enfrentan son los hechos reverberantes, lo otro se reduce a lo mismo.105
¿Basta repetir tal afirmación de identidad entre pueblo y partido para que debamos tenerla por verdad? Es obvio que no.
La afirmación plantea por lo menos tres problemas: 1) Su confrontación con niveles más profundos del mis-
mo mensaje, para verificar si estos la corroboran o la desmienten.
2) Su confrontación con las relaciones del receptor del mensaje.
3) Su confrontación con el contexto histórico y social dentro del cual se formula.
En las secciones inmediatas acometemos el estudio de di- chos problemas.
105. Barthes, Roland. Mitologías. p. 249.