5.5 Discussion and cost benefit analysis for current maintenance
5.5.2 Monetary influences on current maintenance process
Por actividad externa se entiende la interacción del sujeto con su medio físico y social y con su propio organismo biológico; ella es mediada por la personalidad y los procesos psíquicos, y dirigida a satisfacer las necesi- dades y exigencias sociales que el individuo experimenta como personal- mente significativas y los requerimientos biológicos e individuales del ser humano.
La organización social de la actividad humana y el hecho objetivo de la división del trabajo condicionan el carácter de dicha actividad. Debido a la división del trabajo, la labor del hombre no sirve directamente para satisfacer las necesidades orgánicas, individuales, sino para cumplir las exigencias y necesidades sociales, lo que determina tanto la convergencia como la divergencia entre el motivo y el fin de la actividad.
El fin directo de la actividad humana, organizada socialmente, es la realización de una determinada función social. El motivo para el indivi- duo puede ser la satisfacción de sus propias necesidades puramente per- sonales (orgánicas, individuales), sin embargo, en el proceso de formación de la personalidad el fin social se convierte en un motivo por sí mismo, y la actividad del hombre, dirigida a la realización de una determinada
función social, resulta el aspecto esencial y predominante de la actividad humana.
La actividad del ser humano es social, va dirigida al cumplimiento de una función social y es regulada por la conciencia social asimilada por el individuo. Este es un rasgo esencial, distintivo y predominante, del que está penetrada toda la actividad. Pero la actividad del hombre también está dirigida a satisfacer, de manera socialmente condicionada, las nece- sidades orgánicas y puramente individuales: el hambre, la sed, la necesi- dad sexual, de afecto, de contacto social, de diversión, de nuevas impresiones, de actividad física, los intereses cognoscitivos, etcétera.
Así concebida, la actividad externa es una interacción con el mundo externo y social, cuyo componente específico y fundamental es su carác- ter sociohistórico: la relación del hombre con la sociedad (su cultura y conciencia social), e incluye la interacción del sujeto con su propio orga- nismo biológico.
En la actividad externa del hombre se pueden encontrar diferentes niveles: el nivel de la actividad con objetos materiales (o interacción su- jeto-objeto); el nivel de la comunicación elemental (o interacción emo- cional sujeto-sujeto) y el nivel de la comunicación superior (o interacción simbólica sujeto-sujeto).
Cada nivel de la actividad tiene una estructura y naturaleza diferen- tes, pero actúan inseparablemente unidos en la determinación y expre- sión de la motivación humana.
A diferencia de los procesos psíquicos, la actividad externa tiene como componente específico su carácter material y primario. En primer lugar, la actividad incluye la interacción con el medio sociohistórico que es externo, primario y relativamente independiente con respecto al psiquismo. Así, la sociedad es anterior con respecto al psiquismo del sujeto; lo engendra y transforma, en última instancia, en cuanto a su contenido esencial. En segundo lugar, la actividad incluye la interacción con el organismo biológico del propio sujeto y con sus condiciones mate- riales de existencia que son externas, primarias y relativamente indepen- dientes con respecto a la personalidad y sus procesos psíquicos. El psiquismo debe su existencia al funcionamiento del organismo biológico del hombre y en especial al de su cerebro.
La compleja integración de procesos psíquicos que participan en la motivación regula la dirección y la intensidad de la actividad externa; de este modo, se expresa en ella y en sus objetos y estímulos. Así, la activi- dad externa es una actividad motivada y tiene un carácter psicológico que constituye un importante objeto de estudio de la psicología y que a continuación exponemos.
Lo que distingue principalmente una actividad de otra es el objeto- meta del motivo que orienta la actividad y que constituye el reflejo psí- quico y personalizado del objeto-meta de la actividad, el cual existe fuera de este reflejo subjetivo, por ello son diferentes: el primero es un reflejo psíquico del segundo, pero, a su vez, el objeto-meta del motivo regula la actividad y la dirige hacia la obtención de su objeto-meta, por ejemplo, beber agua, en cuanto a interacción externa, material, es el objeto-meta de la actividad dirigida a satisfacer la sed, la cual es un motivo psicobiológico consolidado en la personalidad, con una estructura cognoscitiva que refleja esta acción.
Los estímulos y objetos externos indicadores de la posibilidad de obtener el objeto-meta de la necesidad se reflejan perceptualmente en el sujeto y provocan el motivo reactivo que participa en la regulación y dirección de la actividad, junto a los motivos no reactivos ya estableci- dos: el motivo-fin, el motivo-convicción y el motivo sentimiento, que por lo general resultan predominantes si se establece un conflicto con las incitaciones que evocan los objetos externos. Toda actividad responde a los estímulos u objetos externos motivantes (incentivos o incitantes) o no motivantes y a los fines, proyectos, intenciones, convicciones y senti- mientos que ya están previamente instalados en la personalidad.
En algunas actividades predominan los motivos reactivos evocados por los incentivos o incitantes externos, y en otras los motivos no reactivos. Por lo general, la actividad humana adulta responde fundamentalmente a los motivos no reactivos, pero que tienen su génesis u origen, en última instancia, en los estímulos u objetos externos.
El estímulo u objeto externo (incitante o incentivo) que responde a una necesidad nunca puede ser un motivo. El motivo siempre es interno, psíquico, ya sea reactivo o no. El objeto externo puede engendrar en el sujeto el motivo-objeto, o sea, la percepción del objeto-meta de la activi- dad como algo posible de obtener y por ello incorpora la tensión activa e impulsora de la necesidad. Sin embargo, los motivos más frecuentes e importantes de la actividad no son reactivos, sino sistemas de fines, in- tenciones, convicciones y sentimientos que, si bien contienen un reflejo de las circunstancias y posibilidades externas de satisfacción, son media- dos por la palabra y adquieren independencia de los estímulos y objetos que actúan sobre el sujeto.
El motivo puede ser de diferente naturaleza (reactivo o no reactivo, dado en los procesos cognoscitivos, en los afectivos o en las tendencias), pero en todos los casos constituye la indisoluble unidad del reflejo cognoscitivo de la posibilidad objetiva de satisfacción con las necesida- des implicadas, que por ello le brindan a este reflejo psíquico su poder motivante.
Los componentes principales de las actividades humanas son las ac- ciones o actos. El acto o acción es aquel componente de la actividad humana que se supedita a los fines parciales conscientes. Si el motivo impulsa a la realización de la actividad, el fin parcial moviliza hacia la ejecución del acto. La actividad humana se compone de diferentes actos, cada uno de los cuales tiene un fin subordinado al motivo de la actividad. Las acciones o los actos van dirigidos hacia la obtención del objeto- meta de la actividad, reflejado psíquicamente en el motivo, el cual puede ser inconsciente o consciente. Si el motivo es consciente se expresa en el fin general o motivo-fin.
La actividad está compuesta por un acto cuando se trata de una acti- vidad simple, pero, por lo general, en el hombre la actividad se compone de un conjunto de actos. La actividad responde al motivo; el acto, al fin parcial.
Es necesario distinguir 2 aspectos en las relaciones entre la actividad y la acción, entre el motivo y el fin parcial. El significado de la acción, dado por el fin parcial y cuyo substrato es la lengua, es independiente del motivo, pues resulta un producto de la experiencia histórico-social de la humanidad. Un individuo no crea significaciones, sino que se las apro- pia, pero el sentido de un acto depende de su relación con el motivo de la actividad y tiene un carácter personal, subjetivo (Leontiev, 1966), por ejemplo, el significado "prepararse para el examen" es dado por la con- ciencia social y constituye el fin parcial de la acción.
Sin embargo, según sea el motivo que impulsa al estudiante de mane- ra predominante, variará el sentido del acto. Si su motivo va dirigido a recibir la aprobación social inmediata, el sentido del acto será diferente si, por el contrario, el motivo va dirigido a prepararse para realizar una función profesional futura. Así, aunque los actos son los mismos en los diferentes alumnos, su sentido variará según sea el motivo predominante que los impulsa.
La actividad psíquica interna y la actividad externa, en su indisoluble interconexión, constituyen la actividad del hombre, la que a su vez puede subdividirse en actividad orientadora y ejecutora. La actividad orientadora es la preparatoria para la acción, que puede contener componentes psí- quicos y externos.
La actividad ejecutora es dirigida por la actividad orientadora hacia la obtención del objeto-meta de la necesidad, y también puede contener componentes psíquicos y externos, por ejemplo, el planteamiento de fi- nes, el conflicto entre ellos, la elaboración de planes o proyectos y la decisión definitiva, forman parte de la actividad orientadora. A su vez, la ejecución de las acciones que culmina con la obtención del objeto-meta es la actividad ejecutora.
Si se tiene en cuenta que la actividad se compone de diferentes nive- les: primero, con objetos materiales; segundo, comunicación elemental y tercero, comunicación superior, es necesario precisar en qué nivel se encuentran los diferentes actos y actividades, por ejemplo, la actividad del profesor es eminentemente una comunicación superior, pero en ella se encuentran actos con objetos materiales: el uso de la tiza y la pizarra, o de la pluma y el retroproyector, por el contrario, la actividad del torne- ro es eminentemente con objetos materiales, sin embargo, contiene ac- tos comunicativos cuando el obrero habla con sus compañeros y con el responsable del taller, etc.
Así, es necesario considerar los niveles de los diferentes actos que componen una actividad, pues aunque existen actividades que se encuen- tran por completo en un solo nivel, lo más frecuente es que una misma actividad se realice a diferentes niveles, porque en su vida normal el hom- bre interacciona con los demás hombres y con los objetos materiales que le rodean.