Chapter 3. Gorilla++ language
4.4 Engine compiler
4.4.2 Multi-threaded engines
Hemos tratado de evidenciar en líneas anteriores los motivos que justifican la presencia del uso didáctico de los medios de comunicación en la escuela. Sin lugar a dudas, los usuarios y los receptores deberían co- nocer la forma como éstos representan la realidad: las técnicas, los códi- gos, las estrategias utilizadas… En el caso concreto de los niños y jóve- nes que están expuestos a un bombardeo permanente de mensajes a dia- rio, los peligros de no analizar el contenido de éstos son aún mayores, pues los más jóvenes se encuentran entre la mayor audiencia, pero tam- bién es la menos sofisticada de la sociedad. Según Tyner y Lloyd (1995: 15), «si fracasamos en ayudarles a adquirir una formación audiovisual que les permita analizar de forma crítica lo que ven y más tarde lean, contri- buiremos a que desarrollen visiones de sí mismos controladas por perso- nas ajenas a ellos y a nosotros mismos, cuyos valores y visiones pode- mos o no compartir». En este contexto, una persona que posea una co- rrecta educación en medios de comunicación está capacitada para contro- lar sus experiencias con ellos. Por este motivo, como indica Aparici (2004), la finalidad de la educación para los medios es que los alumnos sean ca- paces de controlar el uso que hacen de éstos, o sea, «si se les ofrece unas pautas de análisis adecuadas y una propuesta pedagógica y comu- nicativa reflexiva, crítica y lúdica», deberán ser capaces de tener una acti- tud reflexiva ante los mensajes que reciben de los medios de comunica- ción.
Vamos ahora a justificar las finalidades de la educación en medios de comunicación a través de los objetivos, cuyo enfoque principal es el comunicativo en la enseñanza. Con relación a la cultura comunicativa, co-
mo indica Bernabeu (1996: 81), se destaca el resultado de la educación en medios de comunicación para alcanzar una metodología participativa en el aula, con diversidad de recursos, cauces de información y comuni- cación entre los distintos miembros de la comunidad escolar y de líneas de cooperación e intercambio con el exterior. De esta forma según este autor, los objetivos de la educación en medios son:
1) Desarrollar la personalidad de los alumnos partiendo de una visión holista, a través de la adquisición del espíritu crítico y de la formación de valores.
2) Actuar sobre su ambiente social, promoviendo las actitudes de la familia en tareas educativas, tales como beneficiar un consumo adecuado y unos hábitos saludables en relación con los medios.
3) Crear hábitos de lectura, entendida en un sentido amplio (libros, revistas, mensajes audiovisuales…) y capacitar a los alumnos de las destrezas necesa- rias para el tratamiento de la información.
4) Fomentar su autoestima y autorrespeto, ayudando a tomar conciencia de su propia valía y de la necesidad de definir y expresar su opinión personal.
5) Fomentar la cultura comunicativa en el aula y en el centro escolar, convir- tiéndolo en un lugar de encuentro, en un espacio de comunicación e intercam- bio.
6) Desenmascarar los medios, a través de un distanciamiento racional y de un análisis crítico de sus mensajes, llevando a conocer sus claves, sus lenguajes, sus limitaciones y sus intenciones aparentes y encubiertas.
7) Valorar la función social de los medios de comunicación de masas y de los nuevos medios técnicos y su importancia como instrumentos de cooperación y solidaridad entre los pueblos.
Se confirma que la educación en medios de comunicación implica una adquisición no tanto de conceptos, sino más bien de actitudes y valo- res. Por ello Piette (1998: 64) señala, que «no es en términos de adquisi- ción de conocimientos de los medios como los autores describen, el obje- tivo fundamental de la educación para los medios, sino en términos de de- sarrollo del pensamiento crítico del alumno». En este sentido, tratamos de clarificar los objetivos establecidos según Area (1995: 3):
«Ayudar, capacitar al alumnado, es decir, a los ciudadanos más jóvenes, a tomar conciencia del papel de los medios en nuestra vida social; a que conoz- can los mecanismos técnicos y de simbología, a través de los cuales los me- dios provocan la seducción del espectador; a promover criterios de valor que permitan a los alumnos discriminar y seleccionar aquellos productos de mayor calidad cultural; sacar a la luz los intereses económicos, políticos e ideológicos que están detrás de toda empresa y producto mediático, etc.».
Puede constatarse que la función de la educación en medios de co- municación es capacitar a los alumnos para una actitud crítica hacia éstos y aún «la adquisición de habilidades para que puedan no sólo utilizarlos, sino también expresarse y comunicarse con ellos» (Cabero, 1997: 41). Por su parte, Bazalgette (1991: 14) señala que la educación en medios pre- tende:
«Desarrollar de manera sistemática las destrezas críticas y creativas de los niños mediante el análisis y la creación de productos propios de los me- dios. Esto hace que su comprensión del placer y del entretenimiento que éstos proporcionan sea más profunda. La educación sobre medios de comunicación pretende preparar usuarios más atractivos y críticos que demanden y puedan contribuir a un conjunto más amplio y mayor diversidad de productos de dichos medios».
Vemos que se reiteran en las diversas aportaciones que es un pro- ceso activo, lo cuál incide en el desarrollo crítico del alumnado. El plantea- miento de una educación crítica en torno de los medios de comunicación es vital, pues de ella dependen los lectores conscientes y reflexivos. Se- gún Piette (1998: 65) «el término ‘crítico’ está estrechamente vinculado a la educación para los medios». Como señala este autor respecto al pano- rama francófono, se utilizan para describir el estudio de los medios las ex- presiones «educación crítica para los medios» o «educación para los me- dios». Con relación al panorama de los Estados Unidos, el término más utilizado es la «educación para los medios», la cuál es equivalente a estu- dio crítico, además, son utilizados los términos de visionado crítico -«criti- cal viewing»-, de habilidades críticas -«critical skills»-, o de habilidades de recepción crítica -«critical receivership skills» e incluso de «televisionado crítico» -«critical televiewing»- para clarificar el objetivo de este campo. Por último, en el panorama canadiense, en concreto en el programa «La compétence médiatique» su objetivo culmina en la «adquisición de un pen- samiento crítico autónomo».
Es evidente que la educación en medios de comunicación como se ha podido verificar se apoya en el pensamiento crítico. Morduchowicz (2003: 41) indica que la educación en medios:
«Consiste en analizar la manera en que los medios de comunicación, en plural y de manera integrada, construyen el mundo y se presentan como me- diadores entre el universo y nosotros. (…). Buscan estructurar nuestra com- prensión del universo, incluyendo y excluyendo realidades, y ofreciendo mapas y códigos que marcan nuestro territorio. Los mensajes de los medios llevan consigo mecanismos significadores que estimulan ciertas manifestaciones y suprimen otras».
Alonso y Matilla (1997: 14) señalan en cuanto al «distanciamiento crítico», que la formación técnica permitirá «la distanciación en el momen- to de recibir el mensaje, paliando el poder de fascinación de la imagen» y además, después de la recepción del mensaje, tener una actitud reflexiva conducirá a que se cree una «propia opinión, coincidente, divergente o paralela a la del emisor».
En los casos de programas llevados a cabo en otras partes del mun- do el objetivo del pensamiento crítico también se hace sentir. El Ministerio de Educación de Portugal plantea como objetivos (Pinto, 1988: 45):
1) Ayudar a los alumnos en su vida cotidiana a adoptar una actitud y un com- portamiento adecuado en función de un análisis crítico de los medios.
2) Desarrollar, a través de la reflexión sobre los contenidos y los procesos de los medios, una perspectiva de educación moral y cívica.
3) Identificar y comprender las principales funciones y propósitos de los me- dios, especialmente el divertimento, la información y la formación.
4) Ayudar a los educandos a conocer el funcionamiento de los medios, el mo- do en que se constituyen como industrias culturales, los intereses y poderes asociados y su papel en la sociedad.
5) Educar para el pluralismo y la tolerancia a través del contacto con la diversi- dad de culturas, de expresiones y de formas de vida, al mismo tiempo que pro- porciona una visión de la vida, de la historia y de los factores que favorecen, o que no permiten el cambio.
6) Comprender el desarrollo y evolución de las sociedades contemporáneas en relación con las técnicas de comunicación.
7) Desarrollar en los educandos instrumentos de observación, análisis e inter- pretación de los mensajes vehiculados por los medios.
8) Incentivar en los educandos la formación de opiniones propias relativas a la comunicación social y otras fuentes de información.
9) Identificar las necesidades y asimetrías existentes en el plano de la comuni- cación a nivel institucional, local y mundial.
10) Facilitar la comprensión y evaluación del consumo de los medios poten- ciando un abordaje de las posibilidades y formas de intervención en la comuni- cación.
11) Desarrollar en los educandos el espíritu de creatividad, de innovación y cooperación, especialmente a través de la expresión y comunicación con los medios, mediante la elaboración de sus productos.
Es oportuno referir que se desarrolló una redefinición del concepto de educación en medios de comunicación y de sus objetivos, la cuál sur- gió de la Conferencia Internacional «Educar para los medios en la era di- gital», en Viena, en Abril de 1999, organizada por la Comisión Nacional Austriaca de la UNESCO y por el Ministerio Federal Austriaco de la Edu- cación y de la Cultura con la colaboración de la UNESCO, cuyo gran obje- tivo se centró en la presentación de nuevas líneas de actuación de la edu- cación en medios de comunicación y de acciones futuras de la UNESCO en este campo, considerando la «nueva realidad de la era digital» (No- vais, 2002: 29-30):
• Encierra todos los medios de comunicación, incluso el texto impreso y gráfi- cos, el sonido, la imagen fija y en movimiento, en cualquier tipo de tecnología. • Permite a los individuos la comprensión de los medios de comunicación utili- zados en la sociedad en que viven, la manera como funcionan, la adquisición de competencias en su utilización para la comunicación en la sociedad.
• Garantiza que los individuos adquieran competencias para: - Reflexionar críticamente, analizar y crear textos mediatizados.
- Identificar las fuentes de los textos mediatizados, sus intereses políticos, sociales, comerciales y/o culturales, y sus contextos.
- Interpretar los mensajes y los valores vehiculados por los medios.
- Seleccionar los medios adecuados para comunicar sus propios mensajes de manera que llegue a las audiencias pretendidas.
- Obtener o pedir acceso a los medios tanto para la recepción como para la producción.
La integración de la educación en medios de comunicación implica algo más que un simple uso de los medios. Significa ante todo, como se- ñala García Matilla (1998: 104), tener la preocupación «del desarrollo evo- lutivo del niño partiendo de las formas expresivas más elementales y de las tecnologías más accesibles, hasta llegar al conocimiento de las formas de expresión y análisis más sofisticadas». Como indica este autor, el pro- fesor deberá desarrollar una educación en medios que considere los si- guientes objetivos:
• Crear conocimiento en el alumno a través del pensamiento y del desarrollo de los lenguajes y formas expresivas, no sólo a través de la lectoescritura, sino también mediante el audiovisual y el multimedia. Se buscará así una formación más crítica e integral del propio individuo.
• Proporcionar herramientas para que los diferentes agentes sociales conoz- can el contexto histórico, político, económico, social, informativo, comunicati- vo,… del mundo que comparten, ampliando sus miras culturales.
• Valorar y desarrollar la doble faceta: expresiva y analítica del individuo. A tra- vés del uso de medios de carácter individualizado, «self media», desde el ví- deo hasta el ordenador; y el análisis de los medios de comunicación social, de la prensa a la televisión.
• Promover la difusión de valores de tolerancia, solidaridad, igualdad, respeto por el entorno, fomento de hábitos saludables, etc., y combatir algunos de los contravalores promovidos desde los medios de comunicación social.
• Crear puentes de comunicación entre la familia, la escuela y los medios. • Influir en la mejora de los formatos, tratamiento de contenidos, formas de participación e interacción, que caracterizan a los actuales medios de comuni- cación social.
• Desarrollar estrategias de investigación para un análisis cualitativo de las preferencias y gustos de la audiencia.
• Facilitar el conocimiento de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación desde planteamientos que mejoren las relaciones de conviven- cia en el aula y procuren una mayor formación crítica en el individuo capaz de fomentar nuevos procesos de participación e interacción social.
Una educación en medios de comunicación que no sea una solución didáctica en las aulas, tampoco el entretenimiento en las familias, ha de (González, 2000: 198):
• Problematizar el contenido de los medios, para alejar la concepción «natura- lizada» que presentan de sí mismos.
• Desideologizar sus mensajes, cuya función es reforzar actitudes, conductas e ideas sobre el mundo.
• Evidenciar la articulación de los medios con el entramado comercial, empre- sarial, financiero y político de forma que clarifique su pretendida «independen- cia y neutralidad».
Es importante que los profesores de medios sean capaces de ense- ñar a pensar sobre los mensajes transmitidos por las instituciones y agen- cias mediáticas. Como indica Masterman (1993: 256) «es importante que dicho material no se consuma inocentemente, sino que sea leído de un modo crítico. Parece obvio que los profesores de todas las asignaturas deben favorecer la técnica básica de alfabetización audiovisual consisten- te en relacionar los mensajes de los medios con los intereses políticos, sociales y económicos de quienes los producen». Por su parte, Novais
(2002: 30) afirma que nuestra misión en cuanto educadores es producir «consumidores más competentes, que comprendan y evalúen críticamen- te los contenidos de los medios y los procesos implicados en su produc- ción y posteriormente, en su recepción».
Finalmente, coincidimos con Piette (1998: 66) en cuanto a una pro- puesta pedagógica que aboga por «que el concepto de pensamiento críti- co y su operacionalización en los programas de enseñanzas, es precisa- mente lo que debería constituir la base sobre la cuál han de erigirse los fundamentos teóricos de la educación para los medios».
La educación en medios de comunicación pretende aportar al alu- mnado las herramientas necesarias para su desarrollo en cualquier cir- cunstancia del mundo actual, permitiendo estar capacitado para el análisis de los mensajes recibidos. De esta forma surge la necesidad de una edu- cación integral que le permite su desenvolvimiento laboral, social y perso- nal, siempre con una actitud crítica y creativa ante los innumerables len- guajes que invaden su vida.