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Multiple entity loyalty

Empirical research

Chapter 3: Understanding customer loyalty

3.5 The nature of customer loyalty

3.5.5 Multiple entity loyalty

en un estado de desconfianza, miedo, inseguridad, ante el inesperado surgimiento de “problemas” con integrantes de estos grupos. Las amenazas y los señalamientos se presentan por diferentes situaciones: Rodolfo, oriundo del municipio de Barbacoas, en la Costa Pacífica Nariñense, dedicado a la orfebrería, tanto en su lugar de origen como ahora en la ciudad e Ipiales, persona humilde amenazado al parecer por grupos paramilitares, tuvo que salir con su esposa en estado de embarazo y un hijo de escasos seis años en el momento de la salida (año 2001); es una persona que a pesar de que ya han transcurrido cerca de nueve años de vivir en Ipiales, aún se percibe en él temor y desconfianza. Casos similares al de Rodofo, enfrentaron Rosa y Carmen, a quienes el problema se les presenta cuando integrantes de la Policía y el Ejército Nacional se vuelven clientes de sus establecimientos comerciales.

Como allá andan los grupos armados y por cualquier cosa ya se arma problema. Como por decir un ejemplo, si uno se está hablando con el ejército, con la policía, brinda algún tinto o alguna cosa, ya lo llaman que uno está informando, le dicen que uno es “sapo” y del otro equipo ya lo llaman…. ¡Váyanse! nos dijeron, porque si no van a matarlos. A mí, por lo menos iban era a matarme, por eso me toco salir de allá (Entrevista Nº 2)

En estos territorios como lo menciona Serje, impera la ley del más fuerte, la presencia de instituciones estatales como el Ejército y/o la Policía no son garantía de seguridad y mucho menos de protección; al contrario la población como en el caso de Rodofo, Rosa y Carmen, la presencia de estas instituciones en algunos momentos representó una amenaza para sus vidas y las de sus familias. El establecer cualquier tipo de relación: prestar un servicio, ofrecer un tinto, incluso saludar de manera amable a los integrantes de estas instituciones, significó ser señalados como `sapos` por parte de los grupos al margen de la ley, principalmente por parte de los grupos guerrilleros.

Por otro lado, el establecer cualquier tipo de relación accidental o intencional con grupos guerrilleros significó la amenaza y señalamiento como `sapos´ por parte de grupos paramilitares, quienes intimidan a la población con matarlos o matar a sus familiares y/o amigos. Este es el caso de Pablo, una persona oriunda del municipio de Ricaurte en Nariño, quién debido a la “bonanza cocalera” en el departamento del Putumayo en el año 1996 decide viajar a este departamento buscando una oportunidad laboral como “raspachín”5. Para los años 80 y 90 en el departamento del Putumayo se consolida el modelo cocalero como una vía ilegal para la inserción de la región en el proceso de internacionalización y globalización que se imponía a nivel mundial; debido a este tipo de economía, el departamento se convierte en receptor de pobladores ligados a los sucesivos “booms” exportadores, que en gran medida, fueron campesinos del departamento de Nariño expulsados desde allí por causas económicas y políticas (Gonzales y otros, 2002: 155). Para Pablo migrar al Putumayo era una oportunidad para poder salir adelante y mejorar sus ingresos en corto plazo, ya que ni en Ricaurte ni en la ciudad de Ipiales donde vivió por algún tiempo, encontró un trabajo bien remunerado, como lo que él buscaba. Como raspachín se desplaza por varios municipios del departamento del Putumayo, pero especialmente se ubica en Puerto Asís donde adquiere un compromiso de unión libre con su actual pareja y de donde sale desplazado por amenazas de grupos paramilitares, quienes lo señalan como informante y colaborador de la guerrilla, por el trabajo que desempañaba en el sector rural y montañoso de este departamento.

…bueno, me tocó salirme, o sea allá tocó salirse por lo que ya entraron los paras y empezaron a matar gente, entonces tocó salirse de allá. A uno lo señalan o lo equivocan por colaboración, por colaborador, dicen que uno colabora con la guerrilla. (Entrevista Nº 9)

5 Nombre dado a los cosecheros y recolectores de coca: son población flotante involucrada en algunas de las fases de la transformación de hoja de coca en pasta de coca (Gonzales y otros, 2002: 162)

Como se puede analizar en los dos casos la figura de informante o `sapo` es reiterativo y ha conllevado a que la población tenga que abandonar los lugares donde se habita y trabaja como se muestra en los testimonios.

Las amenazas también surgen debido al incumplimiento en el pago de las llamadas vacunas, es decir la extorsión como una de las formas de financiamiento tanto de los grupos insurgentes como de los grupos paramilitares. Pedro es un hombre de aproximadamente cuarenta y cinco años de edad, quien viva en Puerto Asís en el departamento del Putumayo, era propietario de un Centro de Servicio Autorizado Sony, vivía con su esposa y un hijo; es una persona que ha estudiado mucho y tiene conocimiento sobre leyes y normas que protegen los derechos de la población desplazada, razón por la cual en su situación de desplazamiento en la ciudad de Ipiales se ha destacado por ser cofundador y líder una de las Asociaciones de población desplazada que existe en la ciudad. En Puerto Asís, Pedro pertenecía a una familia adinerada, como él mismo lo manifiesta y desde hace varios años la familia pagaba vacunas a grupos insurgentes y a grupos paramilitares; cuando él logra independizarse con su negocio de Centro de Servicios, fue notificado por parte de grupos paramilitares de que tenía que pagar vacuna, pero no pudo cumplir con el pago mensual que se le habían solicitado para que pudiera trabajar “libremente”:

…mis tíos todos ellos están allá, son familias de dineros, entonces en ese tiempo existía muchas vacunas…ellos han podido sostener esas vacunas y todo su patrimonio lo tenían allá, entonces les quedaba a ellos muy difícil salir de la noche a la mañana, entonces aguantaban esas vacunas. La verdad yo apenas estaba empezando, hacía poco que había terminado el bachillerato, había hecho algunas capacitaciones y llegaba a trabajar. Estuve trabajando un tiempo, luego ya me independicé…y pues duré como tres años y pico trabajando en lo mío ya como independiente, y ya empezaron a llegar los problemas con esta gente. O sea yo tuve un problema con un tipo que era un financiador de las autodefensas, digámoslo así, y a mí me secuestraron. Una vez me pidieron la vacuna, la pagué fue un millón de pesos apenas, luego por cuestiones con ese tipo me exigieron una de diez millones de pesos, la cual ya me quedaba bastante duro, estaba apenas empezando… (Entrevista Nº 11)

Las vacunas son sistemas impositivos de cobros fiscales sobre las diferentes actividades económicas de la región, recaudadas por organizaciones guerrilleras, paramilitares y bandas criminales, especialmente sobre los transportadores, los comerciantes y medianos propietarios, a través de amenazas para obligar el pago de las imposiciones, utilizando la extorsión y el boleto. Este control fiscal también se ejerce sobre la economía basada en los cultivos de uso ilícito, ya que estos grupos insurgentes mediante amenaza y presiones dominan varios de los procesos de la economía cocalera (Gonzales y otros, 2002: 161). Los recursos recaudados mediante esta estrategia extorsiva son utilizados por los grupos insurgente para financiar parte de los gastos de funcionamiento de la organización; como lo menciona Pérez Murcia las vacunas les permite captar importantes ingresos para mantener y ampliar su proyecto político y militar (Pérez Murcia, 2004: 54). Lo difícil del pago de estas vacunas son los altos costos, no todos los extorsionados tienen la capacidad para poder sostener los pagos de manera permanente, como en el caso de Pedro quien no `aguantó esas vacunas` y se vio obligado a salir de Puerto Asís.

Como ya se ha mencionado, el ambiente de conflicto y la lucha por el poder territorial son una constante en Colombia, principalmente en aquellas regiones consideradas estratégicas para los grupos armados, como los cordones fronterizos y de alta montaña en la zona andina. La lucha por el poder territorial lleva a que uno y otro grupo diseñe estrategias para ejercer dominio absoluto en lo que consideran son ‘sus’ territorios, estrategias que buscan doblegar a la población civil. En este sentido, las amenazas y señalamientos se vuelven persistentes en las zonas de conflicto, los asesinatos a presuntos simpatizantes del grupo enemigo, el reclutamiento de un integrante de la familia, el señalamiento de “sapos”, el hostigamiento, la extorsión, el equivocarse de persona a la hora de cometer un asesinato, son las dinámicas que los grupos al margen de la ley le imprimen a las formas de vida de las personas que habitan dichas zonas de guerra.

1.2.2 La participación en programas de erradicación de cultivos