La lista de Reyes empieza con el reino de Nabonasar en Babilonia (747 – 743 a. E.C.) Y concluye con el emperador romano Antonino Pío (138 – 161 E.C.). De F. K. Ginzel, Hanbuch der matematischen und technischen Chronologie, Vol. I (Leipzig 1906), pág. 139.
Ésta es la razón por qué el Profesor Otto Neugebanuer se expresó sobre el término del “Canon de Tolomeo” como un nombre equivocado:
Es un nombre equivocado el llamar la tal tablilla cronológica el ‘Ptolometic canon’. Tolomeo ‘Almagesto’ nunca contuvo un tal canon (al contrario a pesar de las aserciones hechas a menudo por la literatura moderna), pero nosotros sabemos que βασιλγϕν χρονογραφια [crónicas de los reyes] habían sido incluidas en sus ‘Handy Tables’ (Tablillas Accesibles)... Por otro lado, no hay en absoluto, ninguna razón para pensar que los cánones reales para los propósitos astronómicos no existieron mucho tiempo antes de Tolomeo. 16
El canon, o lista de Reyes, estaba por consiguiente en uso siglos antes de Claudio Tolomeo. Fueron heredadas y puesta la fecha−al día−de una generación de estudiosos al próximo.
Debe observarse que el canon no sólo presenta una lista corriente de los reyes y sus reinos; en una columna separada hay un resumen corriente de cada reino individual desde el primer rey, Nabonasar, hasta el final de la lista. Este sistema proporciona una revisión doble de las cifras individuales, asegurando que ellas se han copiado correctamente de un estudioso al próximo. (Vea “El Canon Real” en la página que antecede.)
¿De qué fuentes el recopilador(es) del Canon Real recibió la lista de Reyes? Se compiló evidentemente de las fuentes similares a aquéllas usadas por Beroso. Friedrich Schitke explica:
Con respecto a la dependencia de las fuentes, el Canon de Tol[omeo] ciertamente ha tomado en gran parte su material de las Crón[icas] de Bab[ilonia]. Esto está claro por las características αβασλγυτα γτη [años de interregno] 688 - 681, que también se encuentran en la Crónica (III, 28), mientras que en la Lista de Reyes A en este lugar introduce en cambio a Senaquerib, así como para los dos αβασλγυτα γτη 704 –703. El Canon de Tolomeo al igual que la Crónica reproducen aquí la tradición babilónica, que no reconoció a Senaquerib como un rey legítimo, ya que él había saqueado y destruido a Babilonia. 17
Hay también alguna evidencia que el Canon Real no sólo refleja las crónicas babilónicas, pero también listas antiguas de reyes babilónicos compiladas por los escribas babilónicos. De este modo los eruditos han concluido que estaban basados en las crónicas babilónicas y la lista de reyes, probablemente a través de las fuentes intermediarias, pero evidentemente independiente a
Beroso. 18 Ésta es una conclusión muy importante, ya que las cifras dadas en el canon para los
reyes neobabilónicos están en acuerdo sustancial con las cifras más tempranas de Beroso.
De modo que nosotros tenemos dos testigos independientes que reflejan que la longitud de la era neobabilónica partiendo de las crónicas antiguas, y aun cuando esas crónicas sólo se conservan parcialmente en las tablillas cuneiformes, sus cifras para la longitud del reino de los reyes neobabilónico tienen todas las apariencias de haber sido transmitidas correctamente a nosotros mediante Beroso y el Canon Real. 19
TABLA 1: LOS REINOS DE LOS REYES BABILÓNICOS DE ACUERDO CON BEROSO Y EL CANON REAL
EL NOMBRE BEROSO EL CANON REAL a. E.C.
Nabopolasar 21 años 21 años 625 – 605
Nabucodonosor 43 años 43 años 604 – 562
Awel Marduk∼ 2 años 2 años 561 – 560
Neriglisar 4 años 4 años 559 – 556
Labashi Marduk 9 meses — 556
Nabónido 17 años 17 años 555 – 539
∼Llamado Evil-merodac en 2ª de Reyes 25:27 y en Jeremías 52: 31. versión Reina Valera 1960
El Canon Real omite a Labashi Marduk, ya que siempre sólo cuenta los años enteros. El reino corto de Labashi Marduk de sólo unos pocos meses cayeron en el último año de Nerigasar (qué también era el año de asenso de Nabónido). 20 Por consiguiente, el Canon Real podría
omitirlo.
Si esta lista de las tesis es correcta, el primer año de Nabucodonosor sería el 604 a. E.C., en su decimoctavo año, cuando él desoló a Jerusalén, sería el 587 a. E.C., no el 607 a. E.C., como en la cronología de la Watch Tower.
¿Pero aun cuando ésta lista dé una verdadera representación de las longitudes de los reinos cedidas en las crónicas neobabilónicas originales, cómo nosotros sabemos que originalmente la información cronológica contenidas en esta crónica es fiable? ¿Cómo las longitudes de los reinos de los reyes se pueden convertir en una “cronología absoluta”? 21
12. Los tres manuscritos más antiguos de Tolomeo los Handy Tables (“Tablillas Accesibles”) contienen las fechas de la lista de Reyes desde el octavo hasta los décimos siglos. Vea de Leo Depuydt, “‘More Valuable than all Gold’: Ptolemy Royal Canon and Babylonian Chronology,” [“Más Valioso que todo el Oro: Tolomeo el Canon Real y la Cronología Babilónica”], en el Journal of
Cuneiform Studies [Periódico de Estudios Cuneiformes], Vol. 47 (1995), pp. 101 – 106. La lista de Reyes fue continuada por
astrónomos después de Tolomeo bastante adentrado en el período Bizantino.
13. G.T. Toomer Ptolemy Almagest [Tolomeo, en su obra, Almagesto] (Londre: Gerald Duckworth & Co., 1984), pág. 10, nota 12. Los fragmento, sin embargo, llega a más tarde que Tolomeo.
14. Franz Xaver Kugler, Sternkunde und Sterndienst in Babel,IIBuch, II. Teil, Heft 2 (Münster in Westfalen: Aschendorffsche Verlagsbuchhandlung, 1924), pág. 390. Traducido del Alemán.
15. Eduard Meyer, Forschungen zur alten Geschichte, Zweiter Band (halle a. S.: Max Niemeyer. 1899), pp. 453 - 454. Traducido del Alemán. Énfasis añadido.
16. Otto Neugebauer, “‘ Years in Royan Canon,” A loscust Leg. Studies in honour, of S.H. Taqizaden, ed., W.B. Henning and E. Yarshater (Londres: Percy Lund, Humphries & Co., 1962), pp. 209, 210. Compare también con, por J.A.Brikman en A Political
History of Post −Kassite Babylonia, 1158 — 722 E.C. (Roma: Pontifcium Institum Biblicum, 1998), pág. 22.
17. Fredrich Schmidtke, Der Aufbau der Babylonischen Chronologie (Münster, Westf.: Ashendorffsche Verlagsbuchhandlung, 1952), pág. 41. Traducido del Alemán.
18. Burstein, por ejemplo, señala que el canon, “representa a una tradición Babilónica aproximadamente del primer milenio A.C., que eso es independiente a Beroso como puede verse por el orden y las formas de los nombres de los Reyes. (Obra citada en pág. 38). En la misma página Burstein da una traducción del canon que, desgraciadamente, contiene un par de errores. Los años del reinado mostrados para ser el “23” de Nabucodonosor, son una errata escrita por el “43”; y el nombre “Illoaroundamos” en el canon corresponde a “Awel Marduk”, no a “Labasi Marduk”. Para una publicación fiable del canon, vea, por ejemplo de E. J. Bickman,
Chronology of the Ancient World, [“Cronología del Mundo Antiguo”], la edición revisada (Londres: Thames and Hudson, 1980) pp.
109 – 111.
19. De las dos fuentes, el Canon Real es claramente el mejor testigo. Como el Profesor J.A. Brinkman señala, el canon, “es de exactitud conocida y laudable.” (En Obra citada [nota anterior núm. 16], p. 35) Los descubrimientos modernos de las crónicas babilónicas, la lista del Rey, textos astronómicos, etc., escritos en los textos cuneiforme pueden mostrarse que están en acuerdo completo con todos los cánones desde el octavo siglo hasta el primer siglo a. E.C. La evidencia de esto se discute brevemente en “The Faundatons of Assyro-Babylonian Chronology,” Chronology & Catatropism Review, de C.O. Jonsson, (“Las Fundaciones de la Cronología Asirio-Babilónica”, Revisión de Cronología & Catastrofismos”) , Vol. IX ( Harpenden, Inglaterra,: Society For Interdisciplinary Studies, [La Sociedad para los Estudios interdisciplinarios] 1987), pp. 14 – 23.
20. Como es mostrado por los documentos cuneiformes contemporáneos, Neriglisar se murió en el primer mes de su cuarto año de reinado (a finales de abril o principio de mayo). Su hijo y sucesor, Labashi Marduk, lo mataron en una rebelión después de un reinado de aproximadamente dos meses. La cifras dadas por Beroso vía Josefo, de “9” meses, normalmente se consideran como un error de transmisión para un original de “2” meses, la señal griega (= Letras) para “9” (θ) y el “2” (β) son bastante similares. (R. A. Parker y W. H. Dubberstein, Babylonian Chronology 626 A.C. - D.C. 75, Providence: Brown University Press, 1956, pág. 13.) La Lista de
Reyes de Uruk (discutida debajo) indica un reinado de tres meses para Labashi Marduk, que indudablemente se refiere a la ciudad de
Uruk, dónde a él se le reconoció como el rey por parte de tres meses (Nisanu, Ayyaru, y Sumanu) según las tablillas de contrato.— Paul Alain Beaulieu, “The Reign of Nabonidus King of Babylon” (“El Reinado de Rey de Nabónido de Babilonia”) 556 – 539 A.C. (New Haven and London: Yale auniversity Press, 1989), pp. 86 – 90.
21. Como señalamos en el capítulo anterior, una cronología absoluta se establece mejor por la ayuda de fechas astronómicamente fijadas. Claudio Tolomeo, en su famoso trabajo Almagesto, registra un número grande de observaciones astronómicas antiguas, muchas en las que detalla descripciones de eclipses lunares. Una de éstas fechó al quinto año de Nabopolasar y se ha identificado con una que tuvo lugar en el 621 a. E.C. Si éste fuera el quinto año de Nabopolasar, se registraría sus 21 años de reinado al 625 – 605 a. E.C. El primer año de su hijo y sucesor, Nabucodonosor, habría empezado entonces en el 604 a. E.C. y su año 18 (cuando él desoló Jerusalén) al 587. Algunos eruditos, sin embargo, han cuestionado la fiabilidad de las observaciones astronómicas grabadas por Tolomeo. En su sensacional libro, The Crime of Claudius Ptolemy [“El Crimen de Claudio Tolomeo”] (Baltimore and London: The John Hopkin Press, 1977), el Dr. Robert R. Newton reclamó que Tolomeo friccionó, no sólo un cuerpo grande de las observaciones que él dice que‚ él mismo las hizo, también a un número de varias observaciones que él registró de períodos más temprano. (Sin embargo, la evidencia es, que todas las observaciones de más tempranas registradas por Tolomeo se tomaron del matemático Griego Hiparco [del segundo siglo a. E.C.], quién a su vez las recibió directamente de los astrónomos Babilónicos. Vea el artículo de G.T. Toomer, “Hipparcho and the Babylonian astronomers,” in A Scientific Humanist. Studies in Memory of Abraham Sachs, [“ ‘Hiparco y la Astronomía babilónica’, en Un Científico Humanista. Los Estudios en Memoria de Abraham Sachs”], eds., E. Leichty, M de J. Ellis, & P. Gerardi, Filadelfia, en pp. 335 – 362 ) En la asunción de que Tolomeo fuera el creador de “El Canon de Tolomeo”,
Newton también sentía que la supuesta falsificación de Tolomeo se puede haber extendido al inventar de longitudes de reinos en su lista del Rey. Pero como la lista del Rey no era una creación de Tolomeo, Newton estaba equivocado en cuanto a esto. En las ediciones anteriores de ésta obra presente las reclamaciones de Newton y los debate resultante de ellos causados en los periódicos eruditos se discutieron extensamente. Esta digresión del asunto principal no sólo se ha omitido en ésta edición por las razones de espacio, pero también porque las observaciones registradas por Tolomeo realmente son de poca importancia para nuestra discusión. Se debe notar, sin embargo, que “muy pocos historiadores de astronomía han aceptado las conclusiones de Newton en su entereza.”— El Dr. James Evans en el Journal For the History of Astronomy, (“Periódico Para la Historia de la Astronomía), Vol. 24. Parte ½, 1993, pp. 145, 146. (El Dr. Newton murió en el 1991.)
B. LOS DOCUMENTOS CUNEIFORMES.
∼Hoy día, los historiadores no necesitan ni de Beroso o el Canon Real para ajustar la longitud del período neobabilónico. Su longitud puede establecerse firmemente de muchas otras maneras, gracias a los numerosos documentos cuneiformes descubiertos de ese período.
Es un notable hecho que se han excavado más documentos cuneiformes del período neobabilónico que de cualquier otra época antes de la era cristiana. Literalmente se han encontrado decenas de miles de textos, que han consistido principalmente de tablillas de asuntos de negocio, documentos administrativos y legales, pero hay también documentos históricos como las crónicas y las inscripciones reales.
Lo más importante es el descubrimiento de textos cuneiformes astronómicos que registran las fechas de observaciones de la luna y los planetas de ese período. La mayoría de este material que está escrito en el idioma de Akkadia, (akadio) se han desenterrado en Mesopotamia desde la mitad del decimonoveno siglo.
El primer grupo de documentos de interés para nosotros cae dentro de la categoría mostrada en la página siguiente, con los otros en las páginas subsecuentes.
∼ “Cuneiforme” se refiere la escritura de “forma de cuña” usada en estas antiguas lápidas o tablillas de arcilla.
Los signos se imprimían en la arcilla húmeda con un palo puntiagudo o caña (estilete).
B – 1: Crónicas, lista de Reyes, y las inscripciones reales
a) Las Crónicas neobabilónica
Una crónica es una forma de narrativa histórica que abarca una secuencia de eventos.
Varias crónica cuneiforme se han descubierto que abarcan partes de la historia neobabilónica todas de las cuales se guardan en el Museo Británico en Londres. La mayoría de ellas probablemente son copias de (o extractos de) los documentos originales contemporáneo escrito con los eventos. 22
La más reciente traducción de ellos se ha publicado por Grayson en el Assyrian and
Babylonian Chronicles (“Crónicas babilónicas y Asiría”). 23 Grayson subdivide las crónicas
babilónicas en dos partes, las primeras se llaman la Serie de la Crónicas Neobabilónica (Crónicas
1 – 7). Crónicas 1 (= B. M. 92502) empieza con el reino de Nabonasar (747 –734 a. E.C.) y
comenzando con el año de ascensión de Nabopolasar (538 a. E.C.). y continúa en el principio del reinado de Ciro (538 a. E.C.).
¿De qué consisten estas “crónicas”? Con respecto al contenido de las crónicas, Grayson explica:
La narrativa normalmente es dividida en párrafos con cada párrafo normalmente dedicado a un año del reinado. El texto se concentra sólo con las materias relacionadas a Babilonia y, en particular, a su rey, y los eventos, cuales son casi exclusivamente de carácter políticos y militares, son narrados de una manera lacónicamente seca y objetiva. 24
Gráfica eliminada