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¿Qué, exactamente significaría el final de “Los Tiempos de los Gentiles” para la humanidad? Aunque se proclamaron eventos monumentales que lo relacionaban al retorno de Cristo acontecido en el 1874, dijeron que todos éstos eventos fueron invisibles, que ocurrieron en el reino espiritual y pasaron inadvertidos ante los ojos humanos. ¿Sucedería igual en el 1914 y al finalizar los tiempos de los gentiles, o traerían cambios visibles, tangibles para la tierra y la sociedad humana?

En el libro The Time is at Hand [“El tiempo se ha acercado”], publicado en el 1889 (después llamado el Volumen II de Estudios en las Escrituras), Russell declaró que había “la evidencia bíblica que prueba” que la fecha del 1914 “que esa fecha será el límite extremo del gobierno de hombres imperfectos”. ¿Cuáles serían las consecuencias de esto? Russell enumeró sus expectativas para el 1914 en siete puntos:

En primer lugar, que en esa fecha el Reino de Dios, para el cual nuestro Señor nos enserió a orar, diciendo, “Venga tu Reino”, habrá obtenido control universal completo, y será ‘instalado’, o firmemente establecido, sobre la tierra.

En segundo lugar, probará que él que tiene derecho para así tomar dominio estará entonces presente como el nuevo Regente de la tierra;

En tercer lugar, probará que algún tiempo antes del fin del 1914 de nuestra era común el último miembro de la divinamente reconocida Iglesia de Cristo, del “sacerdocio real”, “del cuerpo de Cristo”, será glorificado con su Cabeza... En cuarto lugar, probará que desde ese tiempo en adelante Jerusalén no será pisoteada más por los gentiles, sino que se levantará del polvo del disfavor divino, a posición de honor; puesto que los “tiempos de los gentiles” serán cumplidos o completados.

En quinto lugar, probará que para esa fecha, o antes, la ceguera de Israel comenzará a desaparecer; porque su “ceguera parcial” había de durar sólo “hasta que la plenitud de los gentiles haya entrado” (Rom. 11:25)...

En sexto lugar, probará que el gran “tiempo de calamidad cual no ha habido desde que las naciones son”, culminará en anarquía mundial;... y los “nuevos cielos y nueva tierra” con sus bendiciones pacíficas comenzarán a reconocerse por la humanidad afligida y turbulenta.

En séptimo lugar, probará que antes de esa fecha el Reino de Dios, organizado en poder, estará en la tierra y entonces golpeará y aplastará la imagen gentil (Dan.2:34)—y completamente consumirá el poder de estos reyes.53

Éstas de hecho, fueron unas predicciones muy atrevidas. ¿Russell realmente creía que todas estas cosas extraordinarias se harían realidad dentro de los próximos veinticinco años? Sí, así lo creyó: de hecho, él creía que su cronología era la cronología de Dios, y no la suya propia. En 1894 él escribió en cuanto a la fecha del 1914:

No vemos ninguna razón para cambiar las cifras calculadas aún si quisiéramos no podríamos hacerlo. Nosotros creemos, que ellas son fechas de Dios, no nuestras. Pero recuerden que la fecha del 1914 no es una fecha del comienzo, sino la fecha del final del tiempo de angustia 54

De modo que la convicción era que el “tiempo de angustia” comenzaría algunos años antes del 1914, “no más tarde del 1910,” alcanzando su clímax en el 1914. 55

Sin embargo, en 1904, sólo diez años antes del 1914, Russell alteró su punto de vista en cuanto a éste asunto. En el artículo, del 1º de julio de 1904 en la edición de la Torre del Vigía de Sión en inglés, titulado: “Anarquía Universal... Inmediatamente antes o después de octubre del 1914 A.C.”, él argumentó que los tiempos de angustia, con su anarquía mundial, empezarían después de octubre, del 1914:

Ahora esperamos que la aflicción, que precederá las bendiciones mileniales, ocurrirá después de octubre del 1914 D.C., inmediatamente después, en nuestra opinión ‘en una hora,’ ‘súbitamente’ porque ‘nuestros cuarenta años’ de la cosecha, habrán finalizado en octubre del 1914 D.C., no debe esperarse que incluya el período horrible de la anarquía que las Escrituras señala que será el destino de la cristiandad. 56

Este cambio causó que algunos lectores pensaran que podría haber otro error también en el sistema cronológico, un lector incluso sugirió que la cronología de Obispo Ussher podría ser más correcta, cuando ésta fechó la destrucción de Jerusalén de haber sucedido en el 587 a. E.C., en lugar del 606 a. E.C. Entonces el final de los 2,520 años sería alrededor del 1934 en lugar de 1914. Pero Russell firmemente reafirmó sus creencias en la fecha de 1914, refiriéndose a otras reclamaciones de “tiempos paralelos” señalando:

Nosotros no conocemos ninguna razón para cambiar una cifra: él hacerlo estropearía la armonía y paralelos tan notables entre los judíos y edades del evangelio. 57

Contestándole a otro lector, él dijo:

La armonía de los períodos proféticos es una de las pruebas más fuerte de la exactitud de la cronología de la Biblia. Ellos se engranaron juntos como las ruedas dentadas de una máquina perfecta. Cambiar la cronología incluso por un año destruiría toda esta armonía, así es la precisión de las diversas pruebas atraídas en los paralelos entre los judíos y las edades del evangelio. 58

Estos argumentos fueron apoyados aún más allá por unos artículos escritos por los hermanos Edgar de Escocia. 59

53. C. T. Russell, The Time is at Hand (“ El Tiempo ha llegado”) (=Vol. II de la serie del Millennial Dawn series [“Aurora del Milenio”]; después se les llamó Studies in the Scripture [“Estudios en las Escrituras”] ), Pittsburgh: Watch Tower Bible & Tract Society, 1889, pp. 77,78. Algunas de las predicciones se cambiaron ligeramente en las ediciones posteriores.

54. Zion’s Watch Tower (La Torre del Vigía de Sión en inglés), el 15 de julio de 1894 (= las Reimpresiones, pág. 1677).

55. Ibid., Del 15 de septiembre de 1901 (= reimpresiones, pág. 2876 en inglés).

56. Ibid. , Del 1º de julio de 1904, pp. 197,198 (= reimpresiones, pág. 3389 en inglés).

57. Ibid. , Del 1º de octubre de 1904, pp. 296, 297 (= reimpresiones, pág. 3436, 3437 en inglés).

58. Ibid. , 15 de agosto de 1904, pp. 250, 251 (= reimpresiones, pág. 3415 en inglés) énfasis añadido

59. Ibid. , 15 de noviembre de 1904, pp. 342−344; 15 de junio de 1905, pp. 179−186 (= reimpresiones, pp. 3459, 3460, 3574−3579 en inglés)