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Después de la propuesta de un sistema de lectura propio, del repaso historiográfico y del estudio de algunos casos, llega la hora de la interpretación de los datos. La contextualización dentro del marco arqueológico, pero apoyados también en la historia de la escritura y la antropología pensamos que permiten superar parte de los problemas que persiguen a la escritura ibérica del sudeste.

Para abordar este análisis de un modo lo más riguroso posible se ha elaborado un modelo de ficha que se encuentra recogida en el catálogo que forma parte del anexo final. Aunque a lo largo del texto hemos discutido sobre la presencia de hasta tres signarios diferentes presentes en nuestra zona de estudio, el catálogo final recoge únicamente la epigrafía escrita con el signario del sudeste –salvo alguna excepción que queda clara en el anexo-.

Son varios los motivos que nos llevaron a esta decisión final, que he de confesar no fue nuestra primera intención. Por una parte la coherencia que proporciona trabajar con un solo sistema a la hora de estudiar la evolución y cuestiones como la cronología. Por otra parte, que los signarios grecoibéricos y levantino tienen un acuerdo casi unánime en lo que las transcripciones se refiere. Nuestra aportación está en la lectura de signos problemáticos en la del sudeste, en tanto que son estos los materiales que en su mayor parte hemos visto de modo directo y para los que tenemos nuevas propuestas y ejemplos que justifican esas decisiones.

Puesto que son los contextos los que permiten en la mayor parte de los casos alcanzar interpretaciones, este apartado ocupa una parte fundamental dentro de la ficha que constituye el análisis de cada uno de los items.

No podemos pensar, ni aspiramos a ello, que somos los primeros en recurrir a la arqueología para profundizar en los datos de los epígrafes. El monumental trabajo de Untermann en sus Monumenta tiene un espacio importante dedicado a la información que los excavadores daban sobre las piezas, en el caso de existir. No menos ingente, y mucho más actual es el trabajo iniciado por el profesor de Hoz y que ahora dirige Joaquín Gorrochategui y que supone una actualización de todos estos datos, así como la incorporación de todos aquellos datos que han aparecido después de la publicación de los MLH. En este trabajo el contexto arqueológico de las piezas supone también una parte importante de las fichas informatizadas y

organizadas en un Banco de Datos que permite búsquedas. En cualquier caso el equipo está formado en exclusiva por filólogos y epigrafistas y la crítica arqueológica está absolutamente ausente. Las zonas referidas a las G y H de Untermann y objeto principal de nuestro trabajo, se encuentra aún en proceso, como ya dijimos en otro apartado de esta tesis. Es de justicia repetir aquí que gracias a la amabilidad del equipo, en la persona de Eugenio Lujan me han proporcionado el acceso a dichos materiales que han sido de enorme utilidad para este trabajo, aunque la consulta no haya podido realizarse hasta el último momento de nuestro trabajo: septiembre del 2015. Esta consulta es la que explica la citación BDHesp que aparece repetidamente en el catálogo final.

En (de Hoz, 2001) se pergeñan dos de los males que aquejan la interpretación en la paleohispanística: el “positivismo ingenuo” y el “apriorismo ingenuo”. No resulta fácil desprenderse de ellos y más en lo que se refiere a la variante del sudeste, pero los análisis comparativos y el perspectivismo en tanto que teoría de aproximación a estos momentos en los que la cultura bascula entre lo ágrafo y el deseo de dejar huella nos hacen ser optimistas en el futuro de la disciplina.

Con todo, si hay una característica que defina nuestro sistema esta sería la de la hibridación unida a la heterogeneidad de las formas. No vamos a repetir aquí nuestra adscripción de valores a los distintos signos, pero como prueba de esta dimensión variable y de las concomitancias y diferencias que un texto tiene con el del “vecino” reproducimos el estudio de Pérez Rojas (1993, 182) sobre los signos aparecidos en la Camareta.

Figura 79: El signario de la Carmareta comparado con el de otros epígrafes meridionales. Resulta muy significativo que el autor se refiera al signario de la Camareta, lo que a nuestro juicio tiene un valor apriorístico razonable. En una sociedad donde la escritura es un valor relativo, quizá no debemos hablar de un solo signario sino de tantos como conjuntos analizamos. Cierto es, que eso nos haría caer en el positivismo que antes denunciábamos pero también muestra una realidad profundamente poliédrica de la que no podemos (o no sabemos) huir.

En esta realidad aplastante que aportan los datos, la geografía de las inscripciones, a la que ya hemos dedicado algunas páginas resulta de un valor innegable y más si esta representación va unida a otros criterios como el de la cronología o el soporte. Los trabajos en esta línea del profesor de Hoz no tienen paragón y suponen un esfuerzo, en su caso constante, de visualización de la realidad. Es de agradecer que en buena parte de sus trabajos, y en concreto en los que

citamos a continuación (figuras 80 y 81) haya incorporado también las inscripciones griegas y las fenicias que ayudan a enriquecer el panorama.

Figura 80: Epigrafía meridional anterior al siglo II (de Hoz, 2015, 399).

Como finalmente el sistema del sudeste no permanece ajeno a lo que sucede en el resto de la península, hemos querido recoger a continuación la cartografía general de los epígrafes también elaborada siguiendo criterios cronológicos, lo que permite ponderar el uso en nuestro ámbito de estudio respecto a la realidad escrituraria en el resto de la geografía hispánica.

Figura 82: Inscripciones anteriores al siglo IV a.C.

Figura 84: Inscripciones de los siglos II-I a.C.

Una cosa parece inferirse a primera vista, el mundo meridional participa con su sistema escriturario en la misma amplitud y en los mismos tiempos que el resto de sistemas.

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