4.4 Data analysis
4.4.4 Neural network development
La consideración de diferentes alternativas selvícolas ha ido evolucionando con la incorporación de nuevos objetivos orientados a servicios ecosistémicos que van más allá de la producción de madera (Augustynczik et al., 2018a; Fahey et al., 2018; Sullivan y Sullivan, 2019). En esta Tesis Doctoral, también se observa esta evolución entre los tres modelos desarrollados: Modelo inicial, Modelo con sistemas de retención y Modelo de idoneidad selvícola.
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En el primer modelo se realiza una primera aproximación en la que se considera únicamente la opción de cortar (en una sola actuación, por lo que se ha decidido no incorporarla junto al resto de alternativas como se verá más adelante) o no cortar una unidad de gestión en función del objetivo/s considerado/s en cada caso. Este primer modelo constituye por tanto un esquema de partida sobre el que desarrollar los siguientes modelos.
A continuación, el Modelo con sistemas de retención considera tres posibles alternativas selvícolas. La primera de ellas representa el sistema de cortas tradicionalmente empleado en el caso de estudio BAU (Business As Usual) que consiste en aclareo sucesivo mediante una secuencia de cortas en 4 tiempos de diferente intensidad (Serrada et al., 2008) (esta alternativa se presenta también en el Modelo de idoneidad selvícola denominada como BAU1). Como alternativa a ésta, se propone un tratamiento denominado VR (Variable Retention) que consiste en la retención de superficies de arbolado en pie con fines de conservación. En este caso, se permitía la retención total de la superficie de cada unidad de gestión; sin embargo, en el Modelo de idoneidad selvícola se define un cierto porcentaje de superficie a retener para las alternativas GTR1 y GTR2 como se verá más adelante. Finalmente, se ha introducido la posibilidad no intervenir la masa NOM (NO Management), también considerada en el siguiente modelo.
En el Modelo de idoneidad selvícola, se ha generado un conjunto de posibles alternativas teniendo en cuenta objetivos de producción, así como las diferentes figuras de protección existentes en el Pinar. De esta forma, se ha intentado definir un conjunto amplio y realista de posibles selviculturas a aplicar en función de las características de cada cantón, con el último fin de elegir la mejor selvicultura posible en cada uno de ellos en función de un conjunto de criterios, restricciones y opiniones de expertos. Llegados a este punto, conviene aclarar que como tratamientos intermedios solo se ha considerado la realización de claras y atendiendo a su carácter, se consideran dos tipos de claras (moderadas o fuertes).
La idea de proponer un amplio conjunto de alternativas reside en aplicar en cantón la selvicultura más adecuada, teniendo en cuenta que en el caso de estudio coexisten cantones muy diversos, como se ha explicado anteriormente. Así, es preciso diferenciar cantones con carácter productivo, otros con presencia de nidos (donde se respetan superficies sin cortar alrededor de los nidos), cantones que han quedado incluidos dentro del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama (donde se deja en pie una reserva importante de arbolado en pie),
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cantones pertenecientes a los cuarteles de Protección y/o Recreo y otros caracterizados por presentar selviculturas especiales (orientados a la creación de masas mixtas irregulares).
En síntesis, se plantean siete tratamientos selvícolas que se muestran en la Tabla 3, los cuales son susceptibles de aplicarse en el Pinar de Valsaín. Ténganse en cuenta que en la actualidad se aplica un tratamiento para los cuarteles productivos (BAU1), un tratamiento de entresaca por bosquetes en cantones especiales (GS), una alternativa diseñada para ser aplicada en el Parque Nacional (asimilable a la alternativa PN que aquí se propone) y cortas por huroneo con carácter de policía en los cuarteles de Protección y Recreo. Por tanto, para el Modelo de idoneidad selvícola, los dos primeros tratamientos denominados mediante las siglas BAU (Business As Usual) consisten en la aplicación de un aclareo sucesivo en una secuencia de 4 cortas (diseminatoria, primera aclaratoria, segunda aclaratoria y final) cada diez años. La diferencia entre BAU1 y BAU2, reside en que el primero de ellos proviene de claras de moderadas y por lo bajo, mientras que el segundo de ellos lleva asociado la aplicación de claras fuertes y también por lo bajo. El tercer tratamiento denominado Group Selection (GS) consiste en la aplicación de una selvicultura orientada a obtener una masa mixta con cierta estructura irregular, con los beneficios ecológicos que ella conlleva (Nolet, 2018), a través de cortas de entresaca por bosquetes medianos de una hectárea (Serrada et al., 2008). Los tratamientos correspondientes a las siglas GTR (Green-Tree Retention) consisten en la aplicación de la secuencia cortas propuestas en BAU (tratamiento definido anteriormente) pero señalando inicialmente un porcentaje de retención del 15% (GTR1) o del 30% (GTR2) según algunos porcentajes propuestos en la literatura (Venier et al, 2015; Sullivan y Sullivan, 2018; Basile et al., 2019). A continuación, se ha definido un tratamiento para aplicar a priori en las zonas que han quedado incluidas dentro del Parque Nacional, que dan nombre a esta alternativa PN. Las particularidades de este tratamiento se encuentran en la literatura (Cabrera, 2014). A grandes rasgos, esta selvicultura consiste en un BAU moderado, pero sin efectuar la corta final. Por último, NOM (NO Management) considera la posibilidad de no intervenir la masa, es decir, respetar zonas sin cortar.
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Tabla 3. Posibles alternativas selvícolas a aplicar en el Pinar de Valsaín.
Alternativas Programa de cortas
Claras Año inicio cortas Operación Intensidad (%) Retención BAU1 Moderadas 120-130 Diseminatoria 50 130-140 Primera Aclaratoria 12 140-150 Segunda Aclaratoria 12 150-160 Final 24 2% BAU2 Fuertes 120-130 Diseminatoria 50 130-140 Primera Aclaratoria 12 140-150 Segunda Aclaratoria 12 150-160 Final 24 2% GS Moderadas 120-130 Diseminatoria 60 130-160 Final 35 5% GTR1 Moderadas Retención 1 15 15% 120-130 Diseminatoria 45 130-140 Primera Aclaratoria 10 140-150 Segunda Aclaratoria 10 150-160 Final 18 2% GTR2 Fuertes Retención 2 30 30% 120-130 Diseminatoria 35 130-140 Primera Aclaratoria 10 140-150 Segunda Aclaratoria 10 150-160 Final 13 2% PN Moderadas 140-150 Diseminatoria 40 150-160 Primera Aclaratoria 10 160-170 Segunda Aclaratoria 10
170-180 Sin corta final 40%
NOM Moderadas Sin cortas
BAU1 (Business As Usual 1): Régimen moderado de claras y Aclareo Sucesivo a nivel de cantón.
BAU2 (Business As Usual 2): Régimen fuerte de claras y Aclareo Sucesivo a nivel de cantón.
GS (Group Selection): Régimen moderado de claras y Entresaca por bosquetes.
GTR1 (Green-Tree Retention 1): Régimen moderado de claras, Retención 1 y BAU1.
GTR2 (Green-Tree Retention 2): Régimen fuerte de claras, Retención 2 y BAU2.
PN (Selvicultura a aplicar en el Parque Nacional).
NOM (NO Management): Sin intervención.
*Retención: Porcentaje de arbolado (en volumen) que permanece sin cortar tras cortas finales. En este tipo de arbolado se incluye la reserva de árboles padre.
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Como se indica en la Tabla 3, se ha tomado 120 como el año de referencia en el que se puede iniciar las cortas (a excepción de la alternativa PN-Parque Nacional, donde se ha dilatado hasta los 140 años), valor que se ha tomado como edad de referencia para comenzar las alternativas selvícolas consideradas. Este valor coincide con la edad de madurez propuesta para el pino silvestre en la Sierra de Guadarrama (Pardos et al., 2017). Sin embargo, hay que tener en cuenta que los valores indicados en la tabla correspondientes a los periodos de referencia se pueden extender hasta los 180 años, de forma que los periodos de corta se irían dilatando (como ocurre para la alternativa PN que comenzaría en el periodo de 140-150 años) hasta llegar a este valor. De esta forma, el turno se plantea como un abanico temporal que oscila desde los 120 a los 180 años, cuyo límite superior proporciona la posibilidad de alargar el turno propuesto para el pino silvestre como medida de protección de la biodiversidad (Díaz et al., 2018). Por último, conviene resaltar el hecho de que a estas edades se puede incrementar notablemente el peligro de chamosidad en el monte según Cabrera (2014). Desgraciadamente, dado que no se ha encontrado ninguna forma de modelizar este riesgo, se ha decidido no incluirlo en el análisis.