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Next step: Anomaly detection with HTM system

En la década del setenta el geógrafo Capel (1973), realiza un artículo sobre la percepción humana señalando que ésta tiene un papel decisivo en la formación de una imagen real del medio sobre lo cual enuncia “el engarce de la percepción del medio con el comportamiento se realiza mediante el acto de la decisión, el cual está directamente relacionado con la imagen que el hombre se forma del medio” (Capel, 1973: 58), lo cual se señala como un tema clave para entender la acción de los seres humanos sobre lo que el geógrafo llama “el medio terrestre”.

En sus estudios se plantea que en los programas de prevención y manejo de desastres existe un “imaginario formal de la vulnerabilidad y de los desastres” desde el cual no se reconocen los distintos imaginarios que tiene la población sobre un fenómeno natural.

Lavell & Maskrey (1994), señalan que desde esos imaginarios “formales” o institucionales tratan las vulnerabilidades de la población como si fueran una sola, desconociendo las particularidades locales; para Maskrey (1994,43), “La aplicación de soluciones

aparentemente irreprochables desde una visión “objetiva” de la ciencia y la tecnología choca contra múltiples imaginarios y realidades en los cuales las mismas soluciones no sólo pierden racionalidad real sino que aparecen contradictorias y hasta agresivas.

Otro aspecto relacionado por Maskrey (1994) es metodológico, dado que los divorcios entre imaginarios no se subsanan solamente con recoger datos “objetivos” sobre las condiciones de la población si no se incorporan en los análisis percepciones y lecturas de la población y junto con ellos la complejidad de factores que intervienen en sus estrategias y decisiones.

Otros planteamientos han enfatizado sobre el tema de la percepción social del riesgo, entre ellos se menciona el estudio de Armas (2008), sobre la percepción del riesgo sísmico en el centro Histórico de Bucarest. En este estudio la autora tiene como objetivo mostrar las relaciones entre vulnerabilidad social y percepción del riesgo sísmico, para ello relaciona variables como pobreza, edad, género y nivel de educación. La autora encuentra una diferencia significativa en el nivel de percepción alta de las dos muestras que se compararon, en el sentido de que en el contexto de un mayor nivel de vulnerabilidad social, la gente en general, reconoce mejor el riesgo sísmico.

En esta misma orientación pero con algunas variaciones sobre vulnerabilidad se encuentra la tesis de doctorado de López (2008), sobre la construcción social del riesgo en Medellín, gobernanza local y representaciones. En esta tesis, la autora se propone hacer un análisis de carácter holístico sobre el riesgo plantea que esta perspectiva puede redundar en la eficacia de la gestión oficial. Para desarrollar esta investigación, López, plantea algunas cuestiones como las siguientes ¿Cuáles son las poblaciones en riesgo? ¿Cuáles son los elementos históricos, políticos, demográficos y económicos que explican como las comunidades habitan territorios de riesgo? ¿De qué manera los desastres son guardados en la memoria y son interpretados por la sociedad local? ¿Cómo son representados los desastres y qué lugar ocupan en la sociedad y en la vida de las personas que los sobrevive? ¿Qué estrategias y cuáles medios utilizan las sociedades para hacerles frente a los desastres? y ¿cómo interactúan los diferentes actores que participan en la gestión?

 Riesgos y geografía

Dentro de esta tendencia pero más enfocada hacia el marco conceptual mismo del análisis, es importante resaltar las contribuciones de Hogan (2007) en sus investigaciones sobre riesgo, población y medio ambiente, que plantean como objetivo encontrar algunas relaciones que permitan el fortalecimiento de campos de investigación común entre geógrafos y demógrafos. Para los autores la Geografía fue una de las primeras disciplinas que incluyó el análisis del riesgo en su dimensión ambiental involucrando un análisis de la dinámica social y natural. Por su parte la demografía tardíamente ha incorporado la dimensión ambiental en su ámbito científico.

Para Marandola & Hogan (2007) un punto de relación entre la demografía y la geografía respecto al riesgo y la vulnerabilidad es la preocupación con la situación ambiental de las

poblaciones en sus diversos contextos geográficos. Para los autores el interés de los geógrafos se basa en el espacio, que en una perspectiva holística incluye a las personas en su dimensión social. Para los demógrafos, la preocupación se basa en las propias poblaciones y los resultados deben ampliarse incorporando el tema ambiental como un factor esencial para la delimitación de las condiciones de vida de estos grupos. Para encontrar una relación interdisciplinar entre la demografía y la geografía se señala el carácter multidimensional y polisémico de las categorías de riesgo, el peligro y la vulnerabilidad.

Otro aspecto que señalan Marandola & Hogan (2007) tiene que ver con lo metodológico en el análisis de las áreas (de riesgo y vulnerabilidad de los lugares y áreas) y en el análisis de acuerdo a las personas (de riesgo y vulnerabilidad de las personas/familias). Para los autores, los geógrafos han utilizado enfoques culturales y humanistas, que se centran en las relaciones de participación, pertenencia e identidad de las personas y colectividades, utilizando métodos cualitativos y metodologías inspiradas en la antropología y de inspiración fenomenológica. Señalan a su vez que los demógrafos, especialmente aquellos que participan en las cuestiones ambientales, han hecho hincapié en el análisis de acuerdo a las áreas específicas, incluido el análisis espacial y la geoestadística.

Marandola & Hogan (2007), señalan la importancia de analizar la “vulnerabilidad” utilizando enfoques que tengan perspectivas de análisis escalar, se aproximan a un análisis complejo sobre el tema, dado que recomiendan tener en cuenta en los análisis las relaciones entre las distintas dimensiones y que sean transdisciplinarios. Adicionalmente, proponen trabajar con los aspectos sociales, demográficos y medioambientales al mismo tiempo que centrarse en la perspectiva de las experiencias relacionadas con la construcción socio-cultural y la percepción del riesgo y el cambio ambiental global. Particularmente proponen “la búsqueda de un enlace que conecta estos procesos aparentemente distintos, pero que en su génesis o en el análisis final, tienen vínculos claros que indiquen el sentido general del futuro de la sociedad”.

Tornel (2000), en su análisis sobre el estado del arte de los estudios sobre riesgos en la geografía española considera que si bien lo que él denomina Geografía de los riesgos, tiene un importante espacio en los análisis actuales, sin embargo predominan enfoques relacionados con casos concretos, señala igualmente que existe una confusión entre procesos de riesgo y su desenlace catastrófico y lo que es más importante, relacionado con el tema de la presente tesis es que hay un descuido en el análisis de los aspectos sociales y económicos. Los estudios en la geografía de los riesgos, señala Tornel (2000) le dan mayor énfasis a los análisis minuciosos sobre los mecanismos naturales y descuidan los análisis de vulnerabilidad de las poblaciones.

Por su parte Caballero (2007), propone una corta reflexión sobre el tema de la percepción social de los desastres y sus implicaciones en el desarrollo de las políticas públicas relacionas con su gestión. El artículo señala que la percepción es un resultado de condiciones psicológicas particulares y de ideas que acepta la sociedad en relación a

un marco cultural determinado. En su análisis plantea cuatro momentos en el desarrollo de la percepción social con relación a los desastres, a saber: el mito judeo-cristiano con el imaginario de que los desastres son un castigo divino; en segundo lugar, se plantea la existencia de un imaginario sobre el desastre como resultado de la fuerza de la naturaleza, lo cual llevaría a la idea de inacción dado que las personas piensan que a ellos no les va a pasar nada; luego un imaginario sobre una falsa percepción de seguridad por la excesiva confianza en la ciencia y la técnica, por tanto se cree que las personas con más poder adquisitivo pueden comprar esos adelantos técnicos, lo cual lleva a generar vulnerabilidad y, por último, el imaginario acerca de que los desastres tienen causas antrópicas, enfocado al tema del cambio climático.

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