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Los postulados de la fenomenología plantean una nueva manera de analizar el mundo y lo que en él acontece; pero este análisis se alimenta a partir de una preocupación sobre las tareas y el sentido mismo del pensar (Maldonado, 1999).Por tanto el objetivo de esta postura filosófica es enfatizar los significados y dimensiones de la realidad con relación a la subjetividad abriendo un campo de análisis que sin duda aporta al entendimiento de las relaciones de los sujetos sociales y la manera como los grupos sociales construyen sus realidades. A este respecto Merleau-Ponty(1993), señala que, “la adquisición más importante de la fenomenología estriba, sin duda, en haber unido el subjetivismo y el objetivismo extremos en su noción del mundo o de la racionalidad. (1993,20).

Maldonado (1999) señala que los seres humanos pensamos con el cuerpo, entendido este como un todo. El cuerpo siente, envía información, la procesa con los parámetros culturales y actúa en consecuencia, conformando lo que se ha denominado el mundo de la vida, enfoque que alimenta la perspectiva teórica metodológica de la presente investigación.

El mundo de la vida es entendido como un conglomerado sociocultural integrado por opciones de valor, experiencias subjetivas y sedimentos históricos; es el mundo donde se nace y se muere, donde se hereda una tradición cultural, donde se comunica un lenguaje, donde se vive intersubjetivamente (Herrera, 1999); es también el mundo donde se han generado relaciones de los grupos sociales con los fenómenos naturales, concepciones sobre su génesis y su significado para el grupo. Desde allí es posible

comprender porque los Nasa piensan que la avalancha que los afectó ocurrió porque ellos no habían seguido preceptos como grupo y se habían desorganizado.

Es el mundo de la vida la fuente que nutre el análisis fenomenológico, es el escenario para la investigación entendida desde una perspectiva que valida la subjetividad y con ella las experiencias, los discursos, las prácticas y los conocimientos. El conocimiento que no sea afirmación de la vida misma sería inválido de acuerdo a los planteamientos enunciados por Maldonado (1999).

La fenomenología permite alimentar un análisis sobre los imaginarios, las percepciones y las prácticas cotidianas con relación a los fenómenos naturales y los factores que influyen en determinados patrones de apropiación territorial, dado que el enfoque metodológico de análisis para encontrar las interrelaciones que se establecen entre los seres humanos, su ambiente y los producción de escenarios de riesgo requieren entender la producción de espacios geográficos desde una perspectiva social (Lindon, 2007), pero teniendo en cuenta que debe ir más allá involucrando la perspectiva relacional sociocultural.

Es gracias a estos procesos de interacción de intersubjetividades que se construyen socialmente los lugares. Para Lindon (2007) los imaginarios urbanos en el caso de sus análisis orientan las prácticas espaciales. Un tema muy importante que recalca Lindon y que refuerza el planteamiento metodológico de la tesis, es que esos imaginarios y percepciones son presentados a través del lenguaje. Pero ante todo siguiendo a Najmanovich (2008) es conveniente precisar que no es posible creer que exista un único método para conocer el mundo, y que no es posible un conocimiento producto de un sujeto abstracto, sin historia e inmaterial, y la misma autora plantea un nuevo reto ante una nueva visión del mundo y del conocimiento “no solo tenemos que ser capaces de inventar nuevas cartografías, nuevos paradigmas, sino también de ir más allá, de construir formas diversas de cartografiar, es decir, nuevas figuras del pensar” (Najmanovich, 2008,82).

La fenomenología permite fundamentar la base sobre la cual se construye la geografía constructivista, dado que plantea un análisis profundo acerca de las relaciones que los seres humanos establecen con el medio, construyen lugares y los transforman en una dinámica de retroalimentación continua.

La geografía se ha interesado por el tema de los imaginarios a partir del enfoque del constructivismo geográfico o espacial. Particularmente con investigadores como Guy Di Meo (2005) y Lindon (2007), se plantea desde esta perspectiva la construcción de una geografía espacial compleja.

El geógrafo Guy di Meo (2005, 6,7), plantea que “la complejidad es la realidad, es la vida”, y señala que la complejidad desde la perspectiva geográfica hace un énfasis en las relaciones, en las interacciones, sobre la dinámica de los fenómenos y con ello en las categorías espacio temporales.

En el contexto del enfoque de Guy di Meo (2005, 7) se plantean cuatro aproximaciones para los lineamientos de una geografía espacial compleja; su cuarta aproximación permite tender un vínculo con el marco general de la investigación planteada en esta tesis y es el que habla de la producción mental de imágenes y esquemas de la realidad, particularmente se plantea que, “Estas representaciones resultan de una intensa elaboración social. De una parte la información y las influencias diversas surgen de nuestro medio ambiente, pero también la “hiper-realidad” surgida de los sistemas de comunicación de todos los órdenes que influyen en nuestra interpretación del mundo”.

Es desde este último lineamiento que señala un punto de articulación entre la producción cultural de imágenes y percepciones con las formas de apropiación del espacio físico y la construcción del lugar y de las categorías y variables a tener en cuenta en la gestión del riesgo, dado que estas imágenes, representaciones son determinantes en la manera de pensar, de experimentar, de producir el espacio vivido y por tanto son claves en el entendimiento de las formas de adaptación de fenómenos naturales al devenir cotidiano de los grupos sociales.

Desde esta perspectiva de análisis, se concibe al sujeto como un constructor cotidiano del espacio. Lindon (2007) señala que los sujetos habitantes que tienen un conocimiento de su medio, construyen los lugares en su actividad cotidiana, y estos lugares a su vez influyen en esos sujetos. Estas relaciones entre sujeto y lugares modelan las tramas de sentido y las acciones que se llevan a cabo en dichos lugares.

De acuerdo con Lindon (2007), el espacio se construye socialmente a través de los procesos de interacción entre los individuos, mediante el intercambio de subjetividades, la gente hace intercambios simbólicos con los lugares en un constante proceso de modificación, allí los imaginarios juegan un papel preponderante en la construcción del espacio y por tanto en la construcción de escenarios de riesgo.

En esta misma línea de la construcción simbólica del espacio, Lindon (2007) señala que “las sociedades, los grupos sociales, las personas le incorporan al espacio la semiósfera”, es decir una red de signos culturales que caracterizan a una sociedad, es un proceso continuo que tiene como resultado el territorio.

Los postulados teóricos de Di Meo (1999), pueden condensarse en el siguiente planteamiento:

“La construcción social permanente de los territorios no puede resultar más que de una interacción poderosa entre las estructuras objetivas del espacio (obras de las sociedades) con las estructuras cognitivas (que se traducen en imágenes, representaciones y distintas ideologías) individuales, aunque con esencia social, que dan forma a la conciencia de todo ser humano. (Di Meo, 1999: p. 91, citado por Lindon 2007).

El concepto de imaginario como el material que permite alimentar prácticas, que se configura en el lenguaje, que hace parte de una matriz cultural no puede ser aprehendido por metodologías que segmenten, que fraccionen lo que ellos representan. Lindon habla de alternativas metodológicas de tipo denso y plantea para ello la utilidad del concepto de hologramas espaciales.

La metáfora de los hologramas espaciales viene de la física y el resultado de generar imágenes a partir de un proceso de intervención de la luz sobre una placa sometida a un rayo. La metáfora se relaciona así con el proceso de análisis e interpretación de un fenómeno. Esa interpretación es la aplicación de la fuente luminosa sobre el fenómeno. ¿Cuáles serían entonces los instrumentos para hacer esa holografía espacial?. En primera instancia se encuentra el papel de los grupos de discusión que permiten entender como un colectivo vive, percibe e imagina un fenómeno. Otro instrumento son las fotografías. Los relatos de las personas permiten construir estos hologramas. En su propuesta metodológica; la autora plantea que aunque estos relatos puedan ser aparentemente simples, dan claves sobre los procesos como se construye el lugar.

En la presente tesis se hace reconocimiento del sujeto como constructor de procesos de conocimiento sobre las amenazas naturales. Para Lindon los individuos almacenan ese conocimiento sobre la realidad en esquemas, conceptos, representaciones, imaginarios, los cuales dan cuenta de contextos más amplios, presentados a través del lenguaje (2007,14).

El constructivismo geográfico reivindica estas ideas y reconoce la acción del sujeto para construir los lugares, no solo materialmente sino también a través del conocimiento sobre ellos que acumula, a través de los valores asignados a los diferentes lugares, a través de esas tramas de sentido complejas que van tejiendo las personas en interacción, llamadas imaginarios, y que en última instancia dotan a los lugares de ciertos atributos, los cualifican.

En concordancia con el objetivo del estudio, de encontrar los imaginarios sobre los temas relacionados con fenómenos naturales, la generación de conocimiento en este tipo de investigación se basa en las construcciones que los individuos hacen sobre estos conceptos y por consiguiente están relacionados con conocimientos cotidianos o interiorizados a través de procesos de comunicación, que permiten configurar marcos referenciales para su interpretación y reinterpretación.

El fenómeno de la comunicación se manifiesta como una realidad compleja y unitaria. La estrategia de análisis se puede organizar de acuerdo a un enfoque discriminatorio que permita realizar comparaciones entre lo que plantea cada uno de los grupos sobre su imaginario creado respecto a los temas de amenaza, vulnerabilidad y gestión del riesgo. La tarea consistiría en recobrar el sentido que cada uno de los grupos, habitantes, administradores del territorio, especialistas en riesgos, le dan al tema, lo cual permitirá a través del análisis encontrar las diferencias sistemáticas que facilitarán el inferir orientaciones y enfoques sobre los imaginarios.

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