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– Separar el lexema del prefijo o el sufijo. – Buscar las frases hechas en el diccionario.
– Explicar, por el contexto, el significado de locuciones y frases hechas. – Formar la familia léxica de una palabra.
– Reconocer las diferentes variedades sociales de la lengua, tener conciencia de la importancia de domi- nar más de un registro y ser capaz de usar uno u otro según las circunstancias comunicativas.
Por último, señalamos que debe valorarse la capacidad de consultar, individualmente o en equipo, diver- sas fuentes de información, mediante el manejo de índices, fichas, diccionarios, enciclopedias, etc. En el apartado de Comunicación se evaluará la capacidad de razonamiento del alumnado en el momento de exponer sus argumentos, de acuerdo con los propios conocimientos y la edad.
Para la valoración del aprendizaje del alumnado, pueden considerarse como indicios de su aprovecha- miento la curiosidad por los diferentes registros y formatos discursivos, la capacidad de relación de la teo- ría con la realidad comunicativa de su entorno. También es digno de atención y aprecio el progreso que manifiesten los alumnos y las alumnas a lo largo del curso en sus producciones escritas, en sus interven- ciones orales y en la inclusión de diversa y variada terminología en sus análisis. La capacidad de compene- tración con un equipo o grupo es otro aspecto notable, puesto que implica un trabajo considerable, un esfuerzo de negociación de los significados de la tarea con los compañeros y compañeras, y una exposición sobre los puntos de vista de éstos, tanto en lo que se refiere a contenidos como a aspectos formales y de norma.
Asimismo, se tendrá en cuenta la soltura, fluidez y riqueza de vocabulario en la exposición oral de un tema. En lo que atañe al ámbito oral, se comprobará que el alumnado es capaz de comprender los mensajes con- ceptuales y literarios que se expresen. En cuanto a la producción de mensajes orales, tendrá que demos- trar su aptitud a la hora de preparar y exponer un tema: planificación, orden, fluidez, precisión y dominio de las técnicas de comunicación.
Por lo que respecta a la lengua escrita, se deberá comprobar el grado de comprensión de los textos litera- rios, así como la capacidad para sintetizar sus núcleos de significado y para analizar los principales recur- sos estilísticos. Un aspecto fundamental será la práctica escrita, en la que se valorará la coherencia, la expre- sividad, el nivel de conceptualización y la corrección ortográfica.
Como criterios generales de evaluación se proponen los siguientes:
• Saber reconocer las características fundamentales de los diferentes tipos de escritos.
Este criterio pretende que el alumnado sepa identificar cómo está estructurado un texto narrativo, un texto argumentativo, un texto expositivo, un texto descriptivo y un texto periodístico. Asimismo, se valora que el alumno y la alumna sepan distinguir las diferentes clases de textos narrativos, descriptivos, argumentativos, expositivos y periodísticos.
• Elaborar diferentes tipos de textos (narrativos, descriptivos, argumentativos, expositivos, periodísticos) y adecuarlos a las diversas situaciones comunicativas.
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• Captar las ideas esenciales de distintos tipos de textos.
Este criterio trata de comprobar si el alumnado comprende el contenido primordial del texto que lee y si sabe desestimar la información complementaria.
• Sintetizar las ideas esenciales de los diferentes tipos de textos y elaborar opiniones razonadas. Se pretende evaluar si el alumno y la alumna, una vez hayan reconocido la parte principal de un texto, son capaces de resumir, esquematizar la idea o puntos más importantes y aportar una opinión personal.
• Saber expresarse, de forma oral y en público, con soltura y corrección adecuadas a la situación comu- nicativa.
Este criterio centra su atención en la utilización correcta de la lengua oral por parte del alumnado. En las lecturas de textos o en las exposiciones se cuidará la entonación, el volumen de la voz, las pausas y la dicción.
• Saber participar en debates o asambleas.
Este criterio contempla que el alumnado sepa adecuarse a las normas que regulan las manifestaciones ora- les en la vida pública y social: respetar el turno de palabra, saber escuchar las palabras de los compañeros, no alzar la voz ni discutir, mostrar una actitud tolerante, comprensiva y considerada hacia los demás.
• Saber sintetizar informaciones de diferentes textos sobre un mismo tema con el fin de crear docu- mentos de síntesis que reflejen las ideas principales de los diversos escritos.
Con este criterio se pretende evaluar la capacidad del alumnado de integrar y de resumir en un mismo texto distintas informaciones. Con ello logrará una mayor capacidad comprensiva de los relatos y podrá elaborar ya ideas propias y compararlas con las expuestas en los diferentes textos que maneje.
Los conocimientos de ortografía, léxico y gramática deberán basarse en la práctica continuada, para mejorar así la expresión oral y escrita. Aunque podrían evaluarse por separado, es fundamental que el alumnado entienda que son aspectos relacionados entre sí y que deberá contemplar en el análisis y ela- boración de cualquier tipo de texto.
La ortografía, el léxico y la gramática se valoran en función del uso que el alumnado haga de ellos a la hora de crear textos orales y escritos.
En el caso concreto de la gramática, el seguimiento y la evaluación de los alumnos puede orientarse a través de estos aspectos de referencia:
a) El trabajo del alumnado en el aula. Para ello se aconseja siempre realizar algún ejercicio en cada sesión. No parece aconsejable dedicar todo el periodo a la explicación teórica, sino que es conve- niente hacer una explicación que abarque de 15 a 25 minutos y se programe el tiempo restante para la realización de ejercicios.
b) El trabajo del alumnado en casa se puede evaluar a partir de las tareas que debe realizar en su cua- derno, así como su corrección en el aula. Esta parte nos permitirá valorar la escritura, el orden, el
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d) Debe acostumbrarse al alumnado a que sea riguroso en la utilización de los signos con los que repre- senta en el análisis una función o un elemento (SN, SV, CD); las abreviaturas deben estar uniforma- das para todo el grupo y el libro del alumnado insiste en ello en algunas lecciones.
e) Parece oportuno señalar que la evaluación se establezca de forma gradual, como corresponde a la distribución y alternancia de los ejercicios propuestos, y que tenga siempre presente que el objetivo es alcanzar el análisis del texto.
En lo que respecta al apartado de Literatura, resulta casi imprescindible, al comienzo del curso, la rea- lización de una evaluación inicial, que servirá al profesorado para determinar los conocimientos litera- rios, en especial los relacionados con el comentario de textos (géneros literarios, técnicas narrativas, recursos expresivos, métrica, etc.). El profesorado tendrá que sistematizar los resultados obtenidos con el fin de detectar errores y orientar su trabajo en clase, adaptando el nivel o efectuando los cambios nece- sarios.
No se pretende que el alumnado memorice datos, sino que conozca el lenguaje literario plasmado en las obras de los principales autores a través de la lectura y el análisis de textos diversos.
Una manera de comprobar este conocimiento puede ser el cotejo de diferentes textos de una misma época para que el alumnado deduzca las características comunes a todos ellos. Por otra parte, la com- paración entre textos de distintas épocas servirá para que el alumno y la alumna descubran las diver- gencias entre los diversos movimientos literarios.
En cuanto a la caracterización de cada uno de los géneros literarios, será imprescindible que el alum- nado observe los aspectos formales de los textos y extraiga sus propias conclusiones a partir de la lectu- ra y el análisis de los mismos.
El comentario de textos es un buen instrumento para que el alumnado analice los recursos de la expre- sión y del contenido que organizan los diferentes escritos literarios.
En las cuestiones relativas a la literatura no se pretende que el alumnado memorice datos y fechas, sino que sepa reconocer los grandes rasgos que definen las distintas épocas de la historia de la literatura, así como los autores más significativos. Debe recordarse que el último objetivo de un estudio literario es el texto y los elementos que lo caracterizan.
La producción de textos con intención literaria pertenecientes a distintos géneros servirá para que el alumnado ponga en práctica y demuestre sus conocimientos adquiridos acerca de la lírica, la dramatur- gia y la narrativa.
Se valorará especialmente la sensibilidad del alumno y de la alumna ante el hecho literario y su capaci- dad para comprender y comentar los aspectos relevantes de un texto determinado de manera crítica y razonada.
En lo que se refiere a los contenidos, el alumnado ha de ser capaz de:
a) Leer y comprender textos literarios diversos e identificarlos como tales a partir del reconocimiento de las características de los diferentes géneros literarios.
b) Realizar el esquema métrico de un poema (medida, rima y estrofa) y reconocer en un texto los recur- sos literarios más importantes: metáfora, personificación, etc.
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e) Reconocer y analizar los temas propuestos por los diferentes autores y obras.
f) Analizar textos literarios breves explicando su organización o estructura, los recursos estilísticos y téc- nicos más significativos y, en su caso, el papel que desempeñan los personajes, además de determinar el tema o temas.
g) Caracterizar los periodos más importantes de la historia de la literatura e indicar su conexión con las ideas estéticas y culturales del momento.
• La evaluación formativa permitirá al profesorado recoger información sobre los progresos de sus alumnos y alumnas, los puntos que presenten dificultad, la validez de los materiales empleados y la adecuación metodológica que se ha puesto en marcha. Todo lo cual ayudará a enmendar posibles errores y a tener un conocimiento lo más exacto posible del alumnado. En este sentido, conviene ela- borar una ficha personal de cada alumno y alumna en que se anote lo siguiente:
a) nivel de oralidad: capacidad discursiva, pronunciación y entonación, ordenación de las ideas; b) comprensión conceptual: asimilación de los temas;
c) comprensión lectora: capacidad de lectura y de interpretación; d) conocimientos de literatura;
e) conocimientos de cultura en general; f) conocimiento de las técnicas literarias; g) redacción de trabajos;
h) actitud ante la materia.
Las actividades de aprendizaje que se diseñen pueden servir también de evaluación. Se debe ayudar al alumnado a participar responsablemente en su autoevaluación y en la de sus compañeros y compañeras. Por lo que respecta a la escritura, conviene que el profesorado oriente constantemente la formación de criterio por parte de los alumnos y las alumnas.
Madrigal se inicia con una unidad dedicada a la evaluación inicial del alumnado para detectar los cono- cimientos previos de éste.
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Uno de los objetivos de cualquier proyecto educativo es conseguir que el alumnado sea capaz de desen- volverse en diferentes ámbitos de la vida, para que en un futuro se pueda integrar como miembro acti- vo en una cultura y una sociedad determinadas. Para conseguir este objetivo plenamente, es necesario que algunos aspectos de nuestra sociedad, como por ejemplo los derechos humanos y la paz, la salud, el consumo, la tecnología de la información, la circulación viaria, la igualdad entre los sexos, etc., también formen parte del currículo, aunque no aparezcan formulados explícitamente en los contenidos y obje- tivos de las diferentes áreas y créditos comunes de la etapa.
Los proyectos curriculares de los centros educativos deben prever estos aspectos, denominados ejes o temas transversales, y articular y coordinar las diferentes áreas con la finalidad de que estos tipos de contenidos sean recurrentes en todas las áreas.
Los temas transversales son, por lo tanto, procesos activos, permanentes y preventivos que pretenden infor- mar y formar al alumnado. Tienen que ver, pues, con su actitud ante la vida y de esta manera el profeso- rado tiene que inculcarlos. Se trata de temas muy actuales que están presentes en mayor o menor grado en los medios de información social y reclaman su presencia en la educación para poder luchar contra sus efectos negativos.
El área de Lengua, como el resto de las áreas curriculares, debe potenciar la enseñanza de estos temas transversales; por esta razón, los libros de Lengua castellana y literatura de los cuatro cursos –Cantiga, Endecha, Madrigal, Zéjel– están diseñados para contribuir a difundir estas enseñanzas y conseguir que los alumnos y las alumnas lleguen a ser ciudadanos y ciudadanas responsables.
En el ámbito de la educación cívica y moral, se pretende fomentar la elaboración de juicios propios a tra- vés de debates o discusiones y, en general, mediante la participación activa en el aula, que permitirá al alumnado expresar sus ideas y valorar las de sus compañeros y compañeras. Se potencia el trabajo coope- rativo y, por consiguiente, la responsabilidad personal en el cumplimiento de las tareas, la valoración de los distintos puntos de vista y la aceptación de decisiones colectivas. Así pues, a través de las actividades que se proponen, el alumnado interioriza y elabora normas y de esta forma avanza en la formación de su perso- nalidad.
El currículo del área de Lengua que aparece en el Decreto 51/2002 de 22 de abril por el que se estable- cen las enseñanzas de la Educación Secundaria Obligatoria en el ámbito de la comunidad autónoma de Canarias estipula lo siguiente: «educar para la paz, la igualdad, la salud, la sexualidad, el medio ambiente, el consumo, etc., son realidades que proponen una formación más completa, democrática e igualitaria para el alumnado». Es tarea del área de Lengua y literatura, pero no únicamente de ésta, poner de mani- fiesto estos aspectos y mostrar a los alumnos y las alumnas los elementos necesarios para analizarlos y evi- tarlos. Asimismo es tarea de todas las áreas potenciar las actitudes de respeto por todas las manifestaciones humanas. Los alumnos y las alumnas han de concienciarse de que un idioma no es solamente un código indiferente e intercambiable para transmitir información, sino un vehículo de pensamiento, una exterio- rización de la propia personalidad y una manifestación de la tradición y la cultura. Y uno de los conteni- dos actitudinales de esta área que el alumnado debe conseguir es la sensibilización crítica hacia los aspec- tos de la lengua que reflejan valores y prejuicios (clasistas, racistas, sexistas) para eliminarlos.
En un contexto intercultural como el nuestro, la educación cívica y moral implica tomar conciencia de las diferencias sociales, culturales y étnicas de la sociedad. Los libros que componen este proyecto de Lengua