Se refiere a cuando la adolescente ya se embarazó. En este caso,
proponemos las intervenciones para reducir la muerte materna y lograr una
maternidad segura. Para ello proponemos:
Mejorar en las mujeres adolescentes su capacidad de decidir. Es
sobre su vida reproductiva; cuándo y con quien iniciar su vida sexual,
cuándo embarazarse, con qué frecuencia y hasta qué momento. Esta
propuesta tiene que ver con la prevención primaria.
Elevar las coberturas y la calidad de la atención prenatal, atención
calificada del parto y del puerperio. Insistir en esta última etapa porque
las muertes maternas ocurren con mayor frecuencia en el posparto.
Aquí tiene lugar la aseveración de que el puerperio hay que cuidarlo
las 6 primeras horas, los 6 primeros días y las 6 primeras semanas.
Reducirla frecuencia de patología crónica en las mujeres, como la
tuberculosis.
Aumentar la disponibilidad y uso de los COEm (cuidados obstétricos
de emergencia) de acuerdo las recomendaciones de los organismos
de Naciones Unidas.
Potenciar la referencia, con la participación de la familia y la propia
comunidad para acercar a las mujeres los COEm.
Atender la demanda no satisfecha de planificación familiar, puesto que
esta actividad contribuye a mejorar la salud reproductiva, reducir la
tasa de embarazos no deseados y el aborto inducido.
Manejo humanizado del aborto, que aún ocupa en nuestro medio un
lugar importante como causa de muerte materna.
Control social de los programas de atención a la salud reproductiva,
con el propósito de que las intervenciones sean duraderas y la
sociedad se apropie de ellas. La FIGO nos ha mostrado una
Si las intervenciones del MINSA sobre la salud de este grupo humano no se
logran concretar en su nuevo plan de atención integral según ciclos de vida,
nos seguiremos lamentando dentro de algún tiempo
PROCEDENCIA:
Es la localización geográfica o dirección donde reside habitualmente la
persona de que se trate. Éste no necesita ser el mismo lugar en que aquella
persona se encontraba en el momento en que ocurrió el hecho o su
residencia legal. A los efectos de la tabulación, el lugar de residencia debe determinarse de la siguiente manera: • para nacidos vivos: lugar de
residencia de la madre en el momento del alumbramiento del nacido vivo;
para defunciones fetales: lugar de residencia de la madre en el momento de la expulsión del feto muerto; • para defunciones de menores de un año: lugar
de residencia de la madre en el momento de la muerte del niño (o la del niño si la madre ha muerto) y • para defunciones: lugar de residencia del fallecido
al morir. Lugar de ocurrencia Es la localidad u otro lugar geográfico donde
ha ocurrido el nacimiento, la defunción, la defunción fetal, etc.
GRADO DE INSTRUCCIÓN:Es el grado más alto completado, dentro del nivel más avanzado que se ha cursado, de acuerdo a las características del
sistema educacional del país, considerando tanto los niveles primario,
secundario, y universitario o superior del sistema educativo no reformado,
como la categorización del sistema educativo reformado (18).
PARIDAD:El efecto de la paridad materna sobre el crecimiento fetal parece ser un marcador indirecto del medio ambiente emocional/social y nutricional
que tiene el concebido durante su desarrollo (11,18).La multiparidad se
asocia a mayor índice de masa corporal de la madre previo al embarazo, el
cual, asociado a la ganancia ponderal, contribuyen al mayor desarrollo fetal
y aumento en las medidas corporales del feto (peso, talla, perímetro cefálico).
Aunque no contamos con la variable ganancia ponderal en este estudio, para
realizar el análisis correspondiente de la contribución de esta variable, se ha
demostrado que las mujeres multíparas presentan mayor índice de masa
corporal que las nulíparas, debido a mayor ganancia ponderal en cada
embarazo y aumentan de peso conforme aumentan en edad (21,22).
Controles Prenatales: Se entiende por control prenatal a la serie de contactos, entrevistas, o visitas programadas de la embarazada con
integrantes del equipo de salud, con el objetivo de vigilar, la evolución del
embarazo y obtener una adecuada preparación para el parto y la crianza.
El control prenatal es la evaluación que se efectúa en la mujer embarazada,
con enfoque de riesgo, lo cual significa que se toma en consideración la
presencia de ciertos factores los cuales pueden aumentar el riesgo de
enfermar o morir de dicha mujer.
A través de él se puede vigilar el bienestar tanto de la mujer como del
producto de la gestación, de tal manera que se puede establecer y predecir
el curso normal del embarazo, parto y puerperio.
Un control prenatal de calidad debe ser precoz, efectivo y humanitario,
El apoyo emocional brindado elimina la ansiedad que suele existir en esta
etapa tan importante en la vida de la mujer.
Para el control prenatal con enfoque de riesgo se utiliza la historia clínica del
CLAP (Centro latinoamericano de Perinatología, con sede en Montevideo), la
cual debe ser llenada correctamente y sin omisiones desde la primera
consulta. Figuran en ella datos, tales como antecedentes familiares en
relación a enfermedades del tipo de la diabetes mellitus, la hipertensión
arterial, la tuberculosis, embarazos múltiples, fetos con malformaciones.
Dentro de los antecedentes personales se debe averiguar acerca de Diabetes
mellitus, hipertensión arterial, Tuberculosis; cirugía pélvicouterina, o
infertilidad. En lo concerniente a antecedentes obstétricos, si hubo
embarazos previos, partos previos, Cesárea o parto prematuro, natimuertos
o restricción del crecimiento intrauterino.
Con relación al embarazo actual es de singular importancia el conocer el día
del inicio de la última menstruación, ya que puede permitir precisar la edad
gestacional y calcular la fecha probable del parto. Al efectuar el examen
clínico, se evalúa el estado nutricional, el peso, la talla, la presión arterial y la
frecuencia cardiaca.
Este examen debe ser minucioso e incluir evaluación mamaria, abdominal,
pélvica (permite tener una idea de las dimensiones de la pelvis). De no haber
cáncer de cuello del útero o haber transcurrido más de un año desde la última
prueba se procederá a tomar la muestra. Se buscará apoyo en análisis de
laboratorio como dosaje de hemoglobina, grupo sanguíneo y Rh, glicemia,
VDRL, examen completo de orina, subunidad beta. Si se dispusiera, se hará
uso de la ecografía.
Concluida la primera consulta, se comunicará a la paciente sobre su situación
y nivel de riesgo y se programará la periodicidad del control, el cual será una
vez por mes hasta el séptimo mes, luego cada 15 días y luego semanalmente
hasta el día del parto. Se dará información acerca de la alimentación,
actividad física, actividad sexual, viajes. Es importante que se conozca los
signos de peligro durante la gestación como sangrado vaginal, dolor
abdominal o lumbar intenso, irritabilidad uterina, pérdida de líquido amniótico,
escalofríos, fiebre, edema generalizado.
Dentro de los factores de tipo médico se debe considerar malnutrición,
anemia, hipertensión arterial, tuberculosis, enfermedad cardiovascular y
renal, diabetes mellitus, procesos convulsivos, enfermedad tiroidea, asma,
obesidad, peso inferior a 35 kg., Sífilis, enfermedades inmunológicas,
trastornos siquiátricos. Dentro de los factores de tipo obstétrico cabe
mencionar el aborto habitual, la incompetencia cervical, edad mayor a 35
años o menor a 17 años, talla inferior a 1.45 m., gran multiparidad, cesárea
previa, embarazos múltiples, historia de preeclampsia o eclampsia,
inmunización Rh. Factores sociales como pobreza, analfabetismo,
inestabilidad conyugal, drogadicción, promiscuidad.
El Ginecólogo, médico general, u otro personal de salud sugerirá el uso de
sales ferrosas, ácido fólico, vitaminas y minerales. Cualquier otra medicación
se utilizará bajo el concepto de riesgo-beneficio. Se resaltará la importancia
del espaciamiento entre los embarazos, las opciones anticonceptivas a
disposición desde el postparto. Un adecuado control prenatal puede asegurar
una feliz culminación del embarazo.
Con el control prenatal se persigue:
la detección de enfermedades maternas subclínicas,
la prevención, diagnóstico temprano y tratamiento de las complicaciones
del embarazo,
la vigilancia del crecimiento y la vitalidad fetal,
la disminución de las molestias y síntomas menores asociados al
embarazo,
la preparación psicofísica para el nacimiento,
la administración de contenidos educativos para la salud, la familia y la
crianza.
Un control prenatal eficiente debe cumplir con cuatro requisitos
básicos:
precoz,
periódico,
completo,
PRECOZ: tratando que sea en el primer trimestre de la gestación. Esto
permite la ejecución oportuna de las acciones de fomento, protección y
recuperación de la salud que constituyen la razón fundamental del control.
Además torna factible la identificación temprana de los embarazos de alto
riesgo aumentando por lo tanto la posibilidad de planificar eficazmente el
manejo de cada caso en cuanto a las características de la atención
obstétrica que debe recibir.
PERIÓDICO: la frecuencia de los controles prenatales varía según el riesgo
que presenta la embarazada. Las de bajo riesgo requieren un número
menor de controles de alto riesgo.
COMPLETO: los contenidos mínimos del control deberán garantizar el
cumplimiento efectivo de las acciones de fomento, protección,
recuperación, y rehabilitación de la salud.
AMPLIA COBERTURA: solo en la medida que el porcentaje de población
controlada sea alto (lo ideal es que abarque a todas las embarazadas) se podrán disminuir las tasas de morbi –mortalidad materna y perinatal.
En general, para realizar un control prenatal efectivo, de por sí ambulatorio,
no se precisan instalaciones costosas, aparatos complicados, ni
laboratorios sofisticados; pero sí se requiere el uso sistemático de una
historia clínica que recoja y documente la información pertinente, y el
empleo criterios de tecnología sensibles que enuncien tempranamente la
existencia de un riesgo mayor que el esperado.
El control prenatal adecuado en cantidad, calidad, contenidos y
contribución a la salud familiar y es un claro ejemplo de medicina
preventiva.
Es importante que la embarazada comience su control prenatal en el primer
trimestre, es decir que a la falta de menstruación durante dos periodos
consecutivos concurra al servicio de salud.
El comienzo del control en los tres primeros meses de embarazo (captación
precoz) es de gran importancia, ya que pueden garantizar que el desarrollo
del embarazo sea dentro de la normalidad, evitando riesgos para la madre
y su futuro hijo.
Además de la captación precoz se requiere que los controles subsiguientes
se realicen en forma periódica.
En embarazos normales la frecuencia del control prenatal es:
1 vez por mes hasta el sexto mes
1 vez cada 15 días en el séptimo y octavo mes
1 vez por semana hasta el nacimiento.
Aplicando en forma rutinaria y extensiva, conjuntamente con otras medidas
de salud pública como la atención institucional del nacimiento, el empleo
de criterios de riesgo para determinar referencias y niveles de asistencia y
la atención inmediata de los recién nacidos, contribuye a evitar muertes
lesiones maternas y perinatales.
Además de la reducción de algunos puntos de la tasa de mortalidad
extensivo en los programas materno infantiles, hay posibles efectos
adiciónales de impacto difíciles de medir pero no menos importantes.
Alejar las dudas de las gestantes, despejar los miedos y tabúes, lograr
mayor acercamiento y confianza hacia el sistema de salud, una actitud más
positiva hacia la maternidad, hacia el espaciamiento de los hijos, y
mejoramiento de los hábitos de vida familiares, mejor disposición para el
control de crecimiento y desarrollo uterino del niño, fomentar la actitud hacia
la lactancia natural, dar a conocer el plan de vacunación, son ejemplos de
beneficios colaterales.
Son barreras para el control perinatal efectivo:
su costo, cuando no es gratuito para la usuaria; a esto hay que agregar
gastos de transporte, pérdidas de horas laborales entre otros.
La inadecuada capacidad del sistema de salud
Problemas en la organización, en la práctica y hasta en la atmósfera
con que se brinda el control
Barreras de orden cultural
Insensibilidad geográfica
Descreimiento en las bondades del sistema de salud y en la necesidad
del control.
5. MORTALIDAD PERINATAL (TMP)
Es la proporción de defunciones perinatales en el total de
nacimientos. Las defunciones perinatales normalmente incluyen las
defuciones de fetos de 28 semanas o más de gestación (también
dentro de los primeros 7 días de vida. El total de nacimientos incluye las
defunciones fetales de 28 semanas de gestación más el número de
nacidos vivos, o sea, todos los nacimientos después de 28 semanas de
gestación (nacidos vivos más mortinatos). La OMS recomienda el uso
de un límite de 22 semanas o 500 gramos. (9) Estos límites deben
utilizarse en la medida de lo posible. Una tasa de mortalidad perinatal que
incluye defunciones fetales de 22 semanas o más es mayor que una tasa
de mortalidad perinatal que usa como límite 28.
B. MARCO CONCEPTUAL
Enfoque del riesgo: Es un método de trabajo para la atención en salud de las personas, familia y comunidad; basado en el concepto de riesgo. La
valoración del riesgo es necesaria para identificar a la mujer embarazada,
al feto y/o al recién nacido en peligro de presentar una enfermedad o
desarrollar una lesión residual permanente.
Factor de riesgo: Es toda característica o circunstancia identificable en una persona (embarazo, parto, feto y/o neonato) o grupos de personas que
se asocia a una probabilidad mayor de sufrir un daño.
El embarazo de alto riesgo es aquel en que la madre, el feto y/o neonato tienen una mayor probabilidad de enfermar, morir o padecer secuelas antes
Riesgo Peri natal: Son factores que pueden incidir negativamente en la evolución de su embarazo y de su producto. El riesgo perinatal se puede
definir como un embarazo que tiene la probabilidad de dar como resultado
un feto muerto, una muerte neonatal o una lesión residual grave
incompatible con una vida de calidad razonable para un individuo. Se deben
distinguir los que se asocian a riesgo potencial y aquellos que se asocian a
riesgo real.
Factor de riesgo predictivo: Las características que integran el factor de riesgo tienen una conexión con el daño, pero están asociadas a causas
subyacentes no totalmente identificadas o mal entendidas. Por ejemplo,
una mujer que ha perdido ya un feto o un recién nacido corre mayor riesgo
de perder su siguiente hijo.