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2.3 The Development of the Philosophical Problems

2.3.3 Novel Predictions

De conformidad a la Encuesta Nacional de Adicciones 2011, el consumo del alcohol es el principal problema de adicción en México, dicha encuesta revela que en el año 2008, de la población total, entre 12 a 65 años de edad, 61.3% aceptaron haber consumido alguna vez bebidas alcohólicas, para 2011 la cifra subió a 71.3%. La cifra personas que aceptaron tener dependencia al alcohol se incrementó de 5.0% en 2008, a 6.2% en 2011.

Sin embargo, el consumo del alcohol se dispara entre los jóvenes de 12 a 17 años, ya que estos son el principal blanco en lo que al consumo de alcohol se refiere. El estudio encontró que en este grupo, el consumo de alcohol aumentó significativamente. El consumo por “alguna

vez” pasó de 35.6% en 2008 a 42.9% en 2011. La dependencia se disparó de 2.1% en 2008 a 4.1% en 2011. La principal bebida de preferencia es la cerveza, seguida de los destilados como el brandy, tequila, ron, whisky, coñac y vodka, entre otros.

Es importante señalar que, según datos de la Organización Mundial de la Salud, el abuso en el consumo del alcohol se encuentra directamente relacionado con el desarrollo de más de sesenta enfermedades; concretamente, se estima que constituye un factor de riesgo considerable para la salud de los ciudadanos, casi a la par del tabaquismo y la hipertensión arterial; estas consecuencias pueden ser aún más dañinas si el consumo se produce en menores, especialmente durante la adolescencia.

De conformidad al artículo “Consumo de Alcohol en Adolescentes”, presentado por la Fundación Universitaria Los Libertadores, las principales consecuencias que se tienen por el consumo de alcohol en adolescentes, se encuentran las siguientes:

• Como adictivo para todos y cuando se inicia su consumo antes de los 18 años aumenta 5 veces la probabilidad de que se genere una adicción.

• Se corre un riesgo mayor que los adultos a desarrollar enfermedades como la cirrosis del hígado, pancreatitis, infartos hemorrágicos y algunas otras enfermedades.

• Están más expuestos a iniciar actividad sexual temprana, situación que los expone a un mayor riesgo de contagio del virus del SIDA, las infecciones de transmisión sexual y los embarazos no deseados. De igual modo, incrementan la probabilidad de verse afectados por la impotencia y la disfunción eréctil.

• Son 4 veces más vulnerables a la depresión severa que aquellos que no tienen un problema de alcohol.

• El consumo de alcohol entre adolescentes ha sido asociado con muertes por suicidio y accidentes de tránsito.

• Al ser un depresor del sistema nervioso central, lentifica funciones cognoscitivas (percepción y juicio), motoras (equilibrio y reflejos), y emocionales (sensatez y madurez).

• El alcohol afecta la absorción de nutrientes en el intestino delgado siendo esto contraproducente para el período de crecimiento en el que se encuentran los adolescentes.

• Incrementa la vulnerabilidad de los jóvenes frente al consumo de otras sustancias adictivas, entre ellas la mariguana y la cocaína.

• Existe una correlación importante entre el consumo de alcohol y la violencia; como efecto de la embriaguez no se piensa en las consecuencias de los actos o estas dejan de importar y el bloqueo de las funciones frontales del cerebro incrementa la agresividad. Pueden involucrarse en riñas callejeras, en pandillas y en actividades delictivas.

• El inicio de su consumo en la adolescencia incrementa 4 veces la probabilidad de padecer trastornos de personalidad e incrementa al doble el riesgo de ser alcohólico antes de los 24 años.

Por lo anterior, el consumo del alcohol de manera irresponsable e inmoderada en adolescentes es alarmante, básicamente por las características propias que vive el individuo en la adolescencia. La Fundación Universitaria en dicho artículo lo señala como:

Usualmente no eligen sólo una persona sino que van tomando rasgos que les agradan de diferentes personas y van construyendo su propia personalidad. En este período los amigos se convierten en las personas más importantes de su vida y en para algunos la familia pasa a segundo plano o incluso se evade totalmente”.

La realidad nos muestra un problema serio de consumo de bebidas alcohólicas en nuestros jóvenes, lo cual no sólo habla de la implementación de políticas públicas, sino también que se involucra directamente a la familia en este problema. Hemos sido testigos en los últimos años, el abuso en el consumo del alcohol ha dado lugar a una variedad de problemas sociales, como las alteraciones familiares o escolares, comportamientos violentos o la adopción de conductas de riesgo tales como la conducción de automóviles, prácticas sexuales con posibilidad de contraer infecciones o embarazos no deseados.

Con base al artículo “Consumo de Alcohol en Adolescentes” por la Fundación Universitaria Los Libertadores, “el consumo de alcohol en adolescentes puede interpretarse como la

consecuencia de la interacción de un sinnúmero de factores, entre los que se pueden presentarse”:

• Falta de comunicación y afecto, o una relación con los padres basada en excesos, carente de límites.

• Influencia de los medios de comunicación que inducen el consumo de alcohol o enaltecen sus efectos personales y/o sociales.

• Presión social, caracterizada por influencia de otras personas para beber.

• Soledad, depresión, hiperactividad, timidez, conflictos con las figuras de autoridad, traumas, problemas familiares o relacionales, impulsividad, falta de autocontrol y ansiedad, entre otros.

El Diputado Rodolfo Ondarza Rovira, Presidente de la Comisión de Salud de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, VI Legislatura, durante la inauguración del Foro “Prevención del Uso Nocivo del Alcohol” celebrado el pasado 06 de marzo del presente, señalo que dicho Foro

“tiene como objeto construir una estrategia de acción enfocada a prevenir y reducir el consumo de alcohol en la población, principalmente entre adolescentes y jóvenes, ya que las cifras señalan que, es en este sector donde el asunto se ha convertido en un grave problema de salud pública, que no solamente afecta a los consumidores, sino también a sus familias y a la sociedad en general”.

Por su parte, el Secretario de Salud del Distrito Federal, Armando Ahued Ortega, afirmó el pasado 19 de enero del presente, en entrevista, “que el consumo de alcohol y tabaco en la

Ciudad de México está arrancando entre los jóvenes de 11, 12 y 13 años de edad, por lo que exhortó a los padres de familia a vigilar a sus hijos”.

Además, comentó que una pequeña muestra que se realizó con estudiantes de secundaria de la capital, se detectó que 52 % consumen alcohol hasta tres veces a la semana.

Asimismo, señaló que “en el caso de las mujeres se ha incrementado el consumo de alcohol y

tabaco, incluso ya estamos uno a uno. Es decir, por cada hombre que toma hay una mujer que lo hace”.

Tras recordar que el alcohol y tabaco son drogas legales, el secretario agregó: se habla de que

quien fuma y toma tiene siete veces más riesgo de probar drogas ilegales, indicó al ser cuestionado, sobre la encuesta de usuarios de drogas ilegales que presentó la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).

También comentó que se ha visto que cuando “los jóvenes salen de los antros, ya con alcohol,

obviamente no hacen conciencia del riesgo ni de tener sexo seguro, y de ahí el incremento de embarazos no deseados y de enfermedades de transmisión sexual en adolescentes”.

Por lo anterior, hizo un llamado a los padres de familia a que estén muy cerca de sus hijos, supervisen que hacen, con quien salen, si manejan, si toman, es una corresponsabilidad de los padres y de los jóvenes, quienes también tienen que entender que hay que vivir adecuadamente.

En este sentido, el tema de esta iniciativa no es desconocido, puesto que las estadísticas no se pueden ocultar, por ello, se deben sumar esfuerzos, pues la prevención y combate al consumo abusivo del alcohol no es terreno exclusivo de las autoridades del sector educativo y de salud, ello requiere la suma de voluntades de otros sectores de la población, principalmente de los padres de familia, para construir un frente amplio, plural e incluyente que permita a los adolescentes que crezcan dueños de sí mismos y de su futuro, y quienes sean presa de la enfermedad, recuperen su salud y se reincorporen a la sociedad.

Con base en los razonamientos antes precisados, el suscrito Diputado, propone a esta Honorable Asamblea Legislativa del Distrito Federal, la siguiente: INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMAN EL ARTICULO 83 DE LA LEY DE SALUD DEL DISTRITO FEDERAL:

ARTÍCULO ÚNICO: Se adiciona una fracción al artículo 83 de la Ley de Salud del Distrito

Federal.