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III. Development of Rapid Pulse Sequences for Diffusion MRI and Functional

7.3. Novel DW Ss-STEAM Modifications

Una vez hice una donación para un caso de alto perfil y me sacaron en televisión… Aunque mis motivos fueron correctos debo confesar que me gustó ser casi una “estrella‟…

Y como lo que hizo la mano izquierda no sólo lo vio la derecha, sino todo el país, la bendición se convirtió en problema, y por primera vez en mi vida las cosas me salieron mal.

¡Por querer ser una estrella, me estrellé!

Incumplí la instrucción de Romanos 12:8. “El que da, hágalo con sencillez”. Y en mi falta de sencillez, hasta me pusieron maquillaje para salir en la entrevista.

‘Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa. Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha, para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. Mateo 6:2-4

4. Da sólo bendiciones.

La Biblia promete ‘Bendeciré a quien te bendiga’, pero también dice, ‘ maldeciré al que te maldiga’.

Esta promesa es para todos, lo que significa que si en lugar de dar bendiciones, de desear el bien y lo mejor, maldices o deseas el mal a alguien (aunque sea tu enemigo), en este caso, eres “el que maldice”, y por lo tanto, recibirás cosas malas.

Por eso, repartir bendiciones a la derecha y a la izquierda, dar nuestro tiempo, apoyo, guía, buenos consejos, ser mentor, ser maestro… Esta es quizá la forma más elaborada y más recompensada del dar

b. ¡Sirve!

Si queremos bendiciones tenemos que sembrar bendiciones. Y podemos hacerlo a través del servicio. Una manifestación del servicio que a veces tendemos a ignorar, es el voluntariado. Hace poco leímos un libro que habla de la importancia de ayudar en obras de bien social, y de las recompensas personales que se obtienen.

Luego, leímos un reportaje sobre un ho mb re que descubrió estas recompensas. Hace 20 años, Marc Gold, de 41, decidió viajar por el mundo sirviendo a los demás. Su servicio lo inició regalando pequeñas sumas de dinero destinadas a cambiar la vida de personas. $35 dólares para comprar un aparato para escuchar; $40 dólares para reparar el motor de la lancha y poder volver a pescar; $50 dólares para comprar una máquina de coser para poder trabajar y alimentar a los hijos… Gold se dedicó a cambiar el mundo sirviendo una persona a la vez, y se calcula que ha tocado a más de cincuenta mil personas.

Gold no es un filántropo millonario, sino un profesor retirado de clase media. Pero la falta de dinero nunca fue obstáculo. Empezó recogiendo pequeñas donaciones de sus amigos en la sala de su casa. En 20 años, su círculo de amigos ha subido a cuatro mil.

Dicen que un buen líder solo se puede crear o descubrir en alguna labor de bien social. Un empresario trabaja al 100% por su propio beneficio;

y un empleado lo hace por el salario. Pero el trabajo voluntario se hace por amor. Y allí, sin esperar recompensa, los verdaderos líderes toman la batuta en sus manos y guían a los demás. Por eso los grandes líderes de la historia, han servido.

Martin Luther King, fue un pastor que tomó conciencia de la situación de segregación social y racial en Estados Unidos, y con sólo 39 años, su espíritu de servicio le llevó a perder su vida por luchar por los derechos civiles de otros.

Un caso similar fue el de Mahatma Gandhi, q u i e n luchó por la libertad de la India con su filosofía pacífica.

Diana de Gales, una princesa joven, inteligente y bonita, dedicó su tiempo a luchar por causas sociales como la hambruna en África o las minas personales, y cautivó al mundo con sus obras.

La Madre Teresa de Calcuta sirvió a una escala quizá mayor que los demás seres humanos, recogiendo a cientos de moribundos, y demostrándoles que aún ellos tenían valor y dignidad. Ninguno de ellos estaba obligada a ver el sufrimiento humano. Pero entendieron que el verdadero propósito del ser humano es amar a los demás. Que ‘ amar al prójimo como a mí mismo,

Los Pilares de tu éxito 153

como Dios nos ama’, significa que si otro ser humano está sufriendo o le están haciendo daño, es como si me lo hicieran a mí. No puedo sólo taparme los ojos y los oídos porque no soy yo….

Esta es la actitud de compasión y de cuidado que debemos exhibir hacia otros. Y siempre tener palabras de aliento; ser sensibles a las necesidades de otros; y ayudar a aliviar el sufrimiento y mostrar misericordia. Dejar de pensar ‘No puedo; estoy

ocupado trabajando, y cuando tengo tiempo libre

lo dedico a descansar, para recobrar energía, y lo

único que quiero es encender el televisor y que

nadie me hable o me moleste’

‘…El que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor y el que quiera ser el primero deberá ser siervo de los demás; Mateo 20:26-28.

Terminamos este libro, con una cita que resume en mucho nuestro mensaje de acción.

No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica. El que escucha la palabra pero no la pone en práctica es como el que se mira el rostro en un espejo y, después de mirarse, se va y se olvida en seguida de cómo es. Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla. Santiago 1:22-25

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