4.8. QUALITATIVE DATA COLLECTION TECHNIQUES
4.8.1. OBSERVATIONS
La función primordial que atribuye la opinión pública a las Organizaciones no Guber- namentales de Desarrollo es la de realizar proyectos en los países que los necesiten (41%); sólo en segundo término se considera que se encuentra entre sus funciones una labor de concienciar a las opiniones públicas de los países desarrollados (19%) o presionar a las autoridades para tomar medidas ante estas cuestiones (23%). A la hora de interpretar estos datos hay que tener en cuenta, sin embargo, que no se trata de funciones o de tareas excluyentes entre sí, sino que en la mayoría de las ocasio- nes son complementarias, lo que significa que la preferencia indica únicamente el distinto énfasis que se pone en una u otra de estas funciones, que cabría calificar de actuación, concienciación ciudadana o presión política.
El énfasis que se pone en estas funciones de las Organizaciones no Gubernamenta- les de Desarrollo no ha registrado cambio alguno en los años en los que se viene analizando este indicador en los Barómetros de la Fundación Carolina y, como se ha señalado en anteriores ocasiones, el decantarse o dar prioridad a una sobre otra de esas tareas no está asociado a características personales, políticas o ideológicas de los in- dividuos.
La cooperación no gubernamental para el desarrollo
La financiación de las ONGD
Por lo que se refiere a los mecanismos de financiación de este tipo de organizaciones existe un amplio acuerdo en que para llevar a cabo sus tareas, las ONGD deben reci- bir dinero del Estado; coincide en ello una amplia mayoría de los ciudadanos (el 54%), mientras que uno de cada tres (el 32%) piensa que deben contar únicamente con el dinero que les aporten sus afiliados y simpatizantes (gráfico 6.3).
La evolución registrada en los datos muestra que esta idea de que las ONGD deberían autofinanciarse está recibiendo cada vez más apoyo entre la opinión pública, aunque
GRÁFICO6.3. La financiación de las ONGD
Fuente: Centro de Investigaciones Sociológicas, Estudios 2.617 (septiembre de 2005), 2.653 (septiembre de 2006), 2.730 (septiembre de 2007) y 2.772 (octubre de 2008).
sigue siendo claramente minoritaria. De hecho, si en los años 2005 y 2006 alcanza- ban casi a dos tercios los ciudadanos que se mostraban partidarios de la financiación por parte del Estado de las ONGD (el 65%), el porcentaje se había reducido al 60% en la encuesta de 2007 y ha quedado en un 54% en la encuesta actual. Una vez más, la duda estriba en si estos datos responden a una tendencia consistente y continuada hacia una creciente demanda de autofinanciación por parte de las Organizaciones No Gubernamentales o si es un dato coyuntural, fruto de la influencia de circunstancias como la actual crisis económica, que está provocando un retraimiento en determina- das actitudes solidarias. Dado que la tendencia se advertía ya en la encuesta de 2007, no parece que pueda explicarse únicamente por el clima de crisis, sino que puede de- berse a la consolidación de la presencia de las ONGD en el escenario de la coopera- ción, lo que conllevaría una cierta «normalización» de la visión que de ellas tiene la opinión pública, incluyendo las noticias de mala gestión de recursos que han prota- gonizado algunas ONGD.
Las actitudes hacia la financiación pública de las ONGD están asociadas a las posicio- nes ideológicas y políticas de los individuos, de modo que los más reticentes hacia el hecho de que el Estado financie sus actividades son las personas que se ubican en posiciones ideológicas de centro y derecha y votan al PP (gráfico 6.4); por el contra- rio, entre los ciudadanos que se sitúan a la izquierda en el espectro ideológico es mu- cho más amplio el respaldo a esta financiación.
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Profesionalización o voluntariado
Una vez más, a la hora de valorar la eficacia de las Organizaciones No Gubernamen- tales para atender a sus fines de ayuda al desarrollo, prima la idea de que deben dis- poner de personal cualificado y profesionalizado, antes que de muchos voluntarios, que en ocasiones pueden no estar suficientemente cualificados. El 43% de los ciudada- nos sostiene que para llevar a cabo sus funciones con la mayor eficacia las ONGD deben disponer de personal muy profesionalizado, mientras que un 29% piensa que de- ben disponer de muchos voluntarios.
GRÁFICO6.5. La eficacia de las ONGD
Fuente: Centro de Investigaciones Sociológicas, Estudios 2.617 (septiembre de 2005), 2.653 (septiembre de 2006), 2.730 (septiembre de 2007) y 2.772 (octubre de 2008).
No obstante, hay que hacer mención del hecho de que los datos de esta encuesta vie- nen a romper la tendencia que se registraba en los últimos años a dar cada vez ma- yor importancia a la profesionalización frente al voluntariado en las tareas desarro- lladas por las ONGD. Esta pauta, que se mostraba muy consistente entre los años 2005 y 2007, con un aumento del 37 al 48% en el porcentaje de españoles que enfati- zaba la necesidad de profesionalización de las ONGD, se ha roto en la encuesta actual, con una disminución de hasta el 43%. La interpretación de este hecho resulta difícil dado que no es consistente con otros indicadores analizados.
Lo que no ha cambiado respecto a encuestas anteriores es la pauta de que sean los ciudadanos con un nivel de instrucción más elevado los que en mayor medida desta- can la necesidad de profesionalización para lograr una mayor eficacia en las tareas de ayuda al desarrollo. Así, mientras que los ciudadanos sin estudios o con estudios primarios no tienen una opinión formada o se inclinan por la presencia de muchos voluntarios para conseguir eficazmente los fines de las Organizaciones no Guberna- mentales de Desarrollo, la opinión de quienes tienen estudios secundarios o han pa- sado por la universidad es bien distinta, predominando la idea de que lo más eficaz es disponer de personal muy profesionalizado.
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