Una cuestión que no se había incluido en anteriores estudios sobre la opinión públi- ca española y la cooperación internacional es la percepción que tienen los ciudada- nos acerca del efecto que esta ayuda al desarrollo tiene sobre los países receptores.
CUADRO5.6. Actitudes ante la cooperación al desarrollo por parte de CC AA
y Ayuntamientos, según características sociodemográficas
¿Piensa Ud. que las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos deberían dedicar parte de sus recursos a la cooperación con los países en desarrollo
o cree que tienen otras prioridades a las que dedicar sus recursos?
Deberían dedicar Tienen
recursos otras NS/NC Total
a la cooperación prioridades Total 43 46 11 100 Edad 18-24 49 37 14 100 25-34 46 46 8 100 35-44 48 45 7 100 45-54 40 50 10 100 55-64 40 52 8 100 65 y más 34 48 18 100 Nivel de estudios Sin estudios 30 50 20 100 Primaria 36 51 13 100 Secundaria 47 44 9 100 F. P. 44 47 9 100 Univ. Medios 58 35 7 100 Univ. Superiores 60 36 4 100 Ideología Izquierda (1-2) 57 38 5 100 (3-4) 53 41 6 100 Centro (5-6) 39 51 10 100 (7-8) 38 53 9 100 Derecha (9-10) 44 52 4 100 Voto PSOE 48 43 9 100 PP 39 51 10 100 IU-ICV 62 34 4 100 CiU 24 66 10 100
En este sentido, resulta en buena medida paradójico el hecho de que la convicción generalizada de que es necesario cooperar para el desarrollo de los menos favoreci- dos coexiste con un cierto escepticismo respecto a la utilidad de esa ayuda: sólo el 35% de los españoles sostiene que la cooperación ayuda mucho o bastante a resol- ver los problemas del desarrollo, mientras una clara mayoría (el 57%) piensa que sirve poco o nada a este fin (gráfico 5.13).
Hay que matizar que la interpretación de estas opiniones no puede ser excesivamen- te simple o mecánica. Cabe entender que la ayuda internacional sirve para poco por- que es insuficiente para afrontar la enorme magnitud de los problemas del desarro- llo, pero también puede entenderse que no sirve porque no es el camino más
La política española de cooperación
adecuado para resolverlos. En cualquier caso, sea por una razón o por otra, por ser insuficiente o por ser inadecuada, lo cierto es que se advierte un sentimiento de es- cepticismo respecto a la utilidad de esa ayuda.
Este escepticismo de la ciudadanía respecto a la contribución de la ayuda al desarro- llo para resolver los problemas de los países más pobres no guarda relación con las posiciones ideológicas o políticas, ni tampoco con características sociodemográficas de los ciudadanos. Tampoco guarda una relación significativa con el nivel de instruc- ción, que es la variable que determina el conocimiento sobre estas cuestiones y, por tanto, la posibilidad de emitir una opinión más informada. Es cierto que los españo- les con estudios universitarios tienden a percibir algo más de utilidad en la ayuda al desarrollo (supera el 40% el porcentaje de quienes creen que ayuda mucho o bastan- te a resolver los problemas del subdesarrollo), pero incluso entre ellos es mayorita- rio el sentimiento de escepticismo (gráfico 5.13).
Otra cuestión novedosa que se ha incorporado en este barómetro es la contraposi- ción como mecanismo para contribuir al desarrollo entre lo que representa, por un lado, la ayuda de los países ricos y, por otro, la eliminación de obstáculos a la impor- tación de productos procedentes de los países más pobres. De hecho, las opiniones se muestran divididas casi en dos porciones iguales acerca de cuál sería el mejor ca- mino para aliviar las condiciones de los países pobres, si aumentar los recursos que se destinan para su ayuda (como piensa el 43%) o eliminar los obstáculos que se oponen a la importación de sus productos (lo que defiende el 41%).
La única variable que parece mostrar alguna asociación con estas actitudes es el ni- vel educativo, de modo que los españoles con estudios universitarios son los que en
mayor medida se pronuncian por la eliminación de las barreras comerciales como vía para resolver los problemas del desarrollo de los países pobres, mientras que los ciudadanos que no alcanzan este nivel de instrucción se pronuncian en mayor pro- porción por incrementar los recursos destinados a la cooperación internacional.
La política española de cooperación
Si hasta aquí se ha venido analizando la percepción de los ciudadanos acerca del pa- pel que debe jugar el Estado en la ayuda al desarrollo, en este capítulo el énfasis se desplaza al papel de los ciudadanos y de las organizaciones no gubernamentales. Es- tas cuestiones se han tratado ya en una u otra medida en los barómetros de años an- teriores, por lo que en muchas ocasiones tiene interés fijar la atención en la evolu- ción que registran las opiniones de los ciudadanos, tanto cuando ésta se enmarca dentro de lo que cabría considerar unos parámetros lógicos y esperables como cuan- do rompe con las pautas que serían de esperar.
Además de ver cómo ha evolucionado la imagen de las ONGD y analizar las pautas de cooperación que siguen los ciudadanos en sus comportamientos cotidianos, se ha vuelto a incorporar un indicador ya utilizado en anteriores ocasiones, aunque con una formulación algo distinta, que no permite la comparación, para medir las actitu- des hacia la posible incorporación en la declaración de la renta de una opción, alter- nativa a las casillas de la Iglesia Católica y otros fines sociales, para destinar el 0,7% de la renta a la ayuda al desarrollo.