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gresos están creciendo, mientras que los de la mayoría de los trabajadores estadounidenses se han mantenido estancados durante largo tiempo, o han descendido— . Pocos asiáticos o europeos se toman en serio las pre tensiones de un modelo económico cuyo incremento de productividad —tan pregonado— ha demostrado ser en gran parte ficticio, un modelo en el que las principales compañías se han convertido en poco más que fondos de cobertura con un elevado grado de apalancamiento, y que ha revelado ser tan receptivo al capitalismo de ca marillas como cualquier otro del mundo.
Sin duda el capitalismo estadounidense se renovará, como ya ha hecho en el pasado. Las empresas estado unidenses nunca han operado confinadas entre los estre chos márgenes de los modelos de libre mercado. A pesar de ello, las pretensiones universales de la más reciente versión del capitalismo estadounidense presentan un deterioro imposible de reparar. Se trata únicamente de un retorno a la realidad. Todos los sistemas económicos tienen defectos. Todos están sometidos a ciclos de de clive y recuperación. Ninguno posee la capacidad de replicarse a sí mismo en todas partes.
El capitalismo presenta un gran número de varie dades. L a acción económica no es una forma indepen diente de vida social. Es una consecuencia de las creencias religiosas, de las relaciones familiares y de las tradicio nes nacionales en las que se halla inserta. Las iniciativas empresariales actúan en las sociedades ortodoxas del Este de un modo distinto al que manifiestan en las so ciedades católicas. El capitalismo chino es muy diferen te del capitalismo japonés, y el indio del musulmán. Existen muchos híbridos. A medida que se van moder nizando, las variedades de capitalismo no se vuelven
más similares. Se renuevan de distinto modo. Ningún sistema económico está adaptado de forma única a las variables condiciones del mundo moderno.
Nunca ha habido la menor probabilidad de que las numerosas variedades de capitalismo se vieran sustitui das por una pálida monocultura anglosajona. Y sin em bargo, durante un tiempo, las políticas estadounidenses se han visto moldeadas por la creencia de que seme jante transformación histórica de envergadura mundial había de ser no sólo inevitable, sino también inminente. Las políticas estadounidenses han estado basadas en la creencia de que las diferencias culturales son manifes taciones superficiales de fuerzas económicas que de saparecerán, o bien quedarán reducidas a la insignifi cancia, con el avance del conocimiento y la tecnología —un punto de vista que muestra sorprendentes remi niscencias del determinismo marxiano— . Tal como Liah Greenfeld ha observado: «Curiosamente, el mar xismo, abandonado en los países tradicionalmente de dicados a su propagación, y habiéndose mostrado erró neo tras su confrontación con la experiencia, resulta notablemente similar a la cosmovisión angloestadouni- dense».16
Los misioneros neoliberales estadounidenses abra zaron los aspectos más débiles del pensamiento de Marx. Imitaron su determinismo histórico, pero carecieron de su homérica visión del conflicto histórico. Marx sabía que el capitalismo es endémicamente inestable. Sus se guidores estadounidenses imaginaron que había alcan
16. Liah Greenfeld, The Spirit o f Capitalism: Nationalism and Economic Growth, Cambridge, Mass., y Londres, Harvard Univer- sity Press, 2001, pág. 6.
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zado un equilibrio que duraría siempre. Marx percibió que el capitalismo estaba destruyendo la vida burguesa. Sus discípulos estadounidenses confiaban en que la vida burguesa habría de convertirse muy pronto en algo uni versal.
La cosmovisión submarxiana y neoliberal que dio forma a las políticas estadounidenses en los años noven ta no podía durar. Mucho antes de los ataques terroris tas, los Estados Unidos estaban perdiendo interés en la globalización. Más tarde, cuando el presidente Bush im puso barreras arancelarias al acero y a los productos agrícolas, se vio con claridad que el mantenimiento del mercado libre global había dejado de ser una prioridad. Probablemente sólo sea cuestión de tiempo que los Es tados Unidos dejen con un palmo de narices a la Orga nización Mundial del Comercio. En ese caso, el comer cio volverá a ser un asunto de negociaciones bilaterales entre gobiernos y bloques. El sistema internacional vol verá a ser una sociedad de Estados soberanos.
Tras haber sido los adelantados de la globalización, los Estados Unidos han optado por la globalización en un único país. El peligro consiste en que el viraje de la política estadounidense pueda producir una contrac ción del comercio mundial. En el peor de los casos, el proteccionismo de toma y daca podría conducir a una situación similar a la de la Gran Depresión. En cual quier caso, son los Estados Unidos los que han dado carpetazo al experimento neoliberal. No hay duda de que los ataques del 11 de septiembre han espoleado el cambio de las políticas estadounidenses, pero antes de este acontecimiento ya llevaban tiempo en marcha. La administración Bush pasará a la historia como la admi nistración que cavó la tumba del mercado libre global.
Por un lado, el mercado libre global ha venido de pendiendo del mantenimiento del compromiso de los Estados Unidos con el libre comercio. Por otro, reque ría que los inversores extranjeros siguieran aceptando al capitalismo estadounidense como modelo universal. Al venirse abajo estas condiciones, el mercado libre glo bal ha comenzado a desmoronarse.
LA G EO PO LÍTIC A Y LO S LÍM ITES D E L CRECIM IEN TO
Cuando el mundo entero está sobrecargado de habitantes, entonces el último de todos los remedios es la guerra, la cual dispone de cada hombre, por la victoria, o por la muerte.
T h o m a s H o b b e s 1
El período posterior a la Guerra Fría fue un inte rregno entre dos épocas de conflicto. Con el fin de las disputas ideológicas que lo caracterizaron, han resurgi do los antiguos motivos de rivalidad y enemistad. El mundo ha retornado a una condición en cierto modo similar a la que existía hacia el final del siglo xix, época en la que el eje principal de la guerra y la diplomacia pa saba por el control de los recursos naturales.
La teoría económica que sostiene el mercado libre global rechaza la idea misma de escasez de recursos. Si la demanda supera a los suministros, los recursos se vol verán caros. Como consecuencia, se encontrarán nue vos suministros, o se desarrollarán alternativas tecnoló gicas. Desde este punto de vista, mientras el mercado continúe dictando los precios y prosiga la innovación tecnológica, el crecimiento económico no puede descarri-
1. Thomas Hobbes, Leviathan, Oxford y Nueva York, Oxford University Press, 1996, pág. 230 (trad. cast.: Leviatán, prólogo y notas de Carlos Mellizo, Madrid, Alianza, 1989).
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lar por efecto de la escasez. A todos los efectos prácti cos, los recursos naturales son infinitos.
La idea de que la inventiva humana puede superar la escasez natural no es nueva. Los positivistas creían que la industrialización permitiría a la humanidad erra dicar la escasez. Compartiendo con ellos esta fe, Karl Marx imaginó que el industrialismo haría posible una situación de abundancia en la que tanto los mercados como el Estado quedarían obsoletos. Herbert Spencer —un pensador que hoy resulta casi desconocido, pero que era extremadamente influyente al comenzar el si glo xx— compartía la visión de Marx, ya que sostenía que el industrialismo haría de la guerra un anacronismo.2 Antes de Marx, ya hacía tiempo que la creencia de que el ingenio humano podría superar la escasez cons tituía uno de los fundamentos del pensamiento utópi co. Se dice que Charles Fourier creía que llegaría una época en la que los océanos serían convertidos en limo nada. Este pensador utópico francés de principios del siglo xix ha sido blanco de una interminable ridiculiza- ción, pero sus pronósticos no eran mucho más inverosí miles que los de los economistas del libre mercado de finales del siglo xx.
Al igual que los marxistas, los neoliberales imaginan que con el triunfo de la industrialización dejará de ha ber guerras provocadas por la escasez. Olvidan que las
2. Para la distinción que Spencer establece entre las socieda