3.4 Fragmentation to minimize the average completion time
3.4.1 Optimal policy
Este manuscrito corresponde al arreglo que se realiza en el siglo XIX, por iniciativa de Andrés Bolognesi (maestro de capilla de la Catedral), en el que colabora el organista Melchor Tapia.
En el Folio numerado F11200064 (Nº 3) se transcribe en la carátula:
“Pasion del Viernes Santo. A dos coros con Violines flautas trompas y Bajo Por Dn Jose Aparicio Presbítero Andres Bolognesi
En el Folio F11200069 se transcribe el texto: “Passion del Viernes Santo”
Passio texto
Jesum Nazarenum Quam accusationen Si non esset hic malefactor Nobis non licet
Tu es Rex Judeorum Tu es Rex Judeorum Ave Rex Judeorum Ecce adduco vobis Crucifige
Tolle tolle Non scindamus Et inclinato Videbunt
En la traducción al español, 127señalamos los sujetos y las expresiones que faltan en el texto
seleccionado por Orejón y Aparicio.
La pregunta de Jesús: “¿A quién buscáis?” falta en el texto de Orejón y Aparicio. El texto se inicia con la expresión de la cohorte y los aguaciles de los pontífices y fariseos que señalan el objeto de su búsqueda: “A Jesús Nazareno” […] Otra vez le preguntó: ¿A quién bucáis? Ellos dijeron: “A Jesús Nazareno”.
Salió pues Pilato fuera y dijo: “¿Qué acusación traéis contra este hombre? Ellos respondieron: “Si no fuera malhechor no te lo traeríamos.” Díjoles Pilato: tomadle vosotros y juzgadle según vuestra ley. Le dijeron entonces los judíos: “No es permitido a nosotros dar muerte a nadie” […] Entró Pilato de nuevo en el pretorio y llamando a Jesús le dijo: “¿Eres tú el Rey de los judíos? […] Le dijo entonces Pilato: luego “¿tu eres rey?” Respondió Jesús […]. Y dicho esto, de nuevo salió a los judíos y les dijo: “Yo no hallo en éste ningún delito [él ninguna causa].”
[…] Tomó entonces Pilato a Jesús y mandó azotarle. Y los soldados, tejiendo una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le vistieron un manto de púrpura y, acercándose a El le decían:
[59]
127Sagrada Biblia. Versión de Eloino Nacar Fuster y Alberto Colunga Cueto, O.P. Madrid. BAC. MCMLXXVII. Pp.
“¡Salve Rey de los Judios!” […] Otra vez salió fuera Pilato y les dijo: “[…] aquí os lo traigo para que veáis que no hallo en él ningún crimen” […] y Pilato les dijo “Ahí tenéis al hombre”. Cuando le vieron los príncipes de los sacerdotes y sus servidores, gritaron diciendo: ¡Crucifícale, crucifícale! Díjoles Pilato: tomadlo vosotros y crucificadle pues yo “[…] no hallo delito en El” […]
[…] Dijo a los judíos: Ahí tenéis a vuestro rey. Pero ellos gritaron “¡Quita! ¡Quita! ¡Crucifícale!”
[…] Los soldados tomaron sus vestidos haciendo cuatro partes […] y la túnica. […] Dijéronse, unos a otros: “No la rasguemos sino echemos suertes sobre ella para ver a quien le toca.”
[…] Cuando hubo gustado el vinagre, dijo Jesús: Todo está acabado, “e inclinando la cabeza, entregó el espíritu.” […] Y otra escritura dice también: “Mirarán al que traspasaron”.
El logos de Juan evangelista en la interpretación adoptada por José de Orejón y Aparicio. Características del texto
A continuación se transcriben las palabras introductorias de las frases y núcleos del significado de los distintos hechos:
La búsqueda de Jesús por los aguaciles que lo apresaron y lo condujeron ante Anás, primero y luego ante Caifás, el pontífice.
La pregunta de Pilato sobre qué acusación tienen los judíos contra él y la ausencia de una causa real en la respuesta de los judíos. Lo consideran malhechor, pero cuando Pilato le señala que lo juzguen ellos según su ley, la aclaración de que no les es permitido dar muerte a nadie, pone en evidencia una causa oculta: Caifás había señalado “la conveniencia de que un hombre muriera por el pueblo”.
El interrogatorio de Pilato a Jesús y su sospecha de una revelación; las burlas de los soldados; el intento de Pilato por salvar a Jesús: la reacción de los judíos: su ira, en las expresiones de un odio inexplicable: “crucificadle y quita”; la actitud de los soldados de no dividir la túnica sino de sortearla para ver a quién le tocaría. El conjunto de circunstancias que constituyen la paradójica situación de complicidad múltiple -aún por los enemigos de Cristo- para que el Hijo de Dios cumpliera su misión y confirmara lo escrito. Cada tema -expresión de una circunstancia determinada- se expone como una ampliación de un trasfondo y como cumpliendo una expectativa creada por la escritura: tras-fondo textual o hipotexto que se revela constantemente a Juan testigo directo de los acontecimientos.
En la presentación de los acontecimientos se pone de relieve la organización del poder humano sobre una ley instituida y que resulta incomprensible a los mismos judíos, la decisión arbitraria de Caifás que dispone de la vida humana: “Conviene que un hombre muera por el pueblo”.
La intuición de injusticia por Pilato, que no encuentra en Jesús causa de condena, su sospecha de una verdad desconocida que lo impulsa a escribir en la cruz: “Jesús Rey de los Judíos”. Ese trasfondo de verdad en surgimiento orienta una articulación especial del texto.
Consideramos que la transcripción utilizada por José de Orejón y Aparicio se basa en una interpretación acabada del “Evangelio de San Juan”. Intuimos que en ella, este autor peruano, intentó poner en evidencia el pensamiento de Juan evangelista y el “logos” cristiano. El texto se articula sobre la incertidumbre, en el dialogismo entre verdad frente a opinión engañosa: Cristo -su mensaje y la palabra de las Escrituras- frente al poder y a la ley de los judíos. Pilato es una voz intermedia, marca la injusticia de los judíos, advierte la ausencia de delito en Jesús y señala el vacío de legislación entre los judíos.
La articulación o dispositio textual puede caracterizarse como un juego polifónico de discursos superpuestos. 1) La voz en el discurso de José de Orejón y Aparicio: “secundum Joannem”; 2) La voz del relator, en el discurso de Juan: “et inclinato tradidit spiritum”, o cuando cita la 3) la voz de la Escritura: “Videbunt […]” 4) La voz de los ministros y fariseos: “Iesum Nazarenun”; 5) La voz en el discurso de Pilato: “Quem accusationem?”; 6) La voz de la muchedumbre judía con matices y tonos distintos en discursos diversos: “Si non esset hic maefactor” […] “¡Crucifige, crucifige!” […] “¡Tolle, tolle!”; 7) La voz ausente de Cristo; todas en conjunto se articulan como proyecciones o ecos de un trasfondo: la voz de Dios en el discurso de la Escritura. Todas, en conjunto, instalan la revelación de ese discurso, que juega siempre como hipo/hipertexto. En efecto, la remisión a la escritura es constante, no sólo en el discurso en que Cristo recuerda lo dispuesto o en el relato de su accionar que ajusta a lo que estaba escrito; sino que, en ejemplar articulación, cada discurso particular sobre los actos de todos juega sobre esa remisión. Hay una línea sutil en juego de paradoja. Jesús ha dicho a Pilato: “Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo el que es de la verdad oye mi voz”. Pilato preguntó: “¿Qué es la verdad?” Y luego de sus intentos por liberar a Cristo escribió sobre la cruz “Jesus Rey de los Judíos” dando otra dimensión al discurso.
Su expresión a los judíos: “lo escrito escrito está” remite a los dos textos: al de su propia escritura en la cruz y a la Escritura de Dios.
Esta amplificación juega también con el tiempo: el futuro rescata el presente y el pasado: “se verá para quién será la túnica” y “mirarán a Aquél a quien han traspasado”. El trasfondo instala la trascendente presencia de Cristo.
Los recursos compositivos del músico barroco peruano responden a la dexcripta intencionalidad de resaltar esta estructura dialógica de contrapunto y la polifonía. Las marcas de
Allº- corresponden más a las voces de la “turba” cuando condenan a Cristo con las expresiones: ¡Crucifige, crucifige! ¡Tolle, tolle!
Léxico y sintaxis en campo semántico
El léxico gira sobre sí mismo en una particular dispositio de fragmentación y complementación:
“Affertis/adversus”: en los dos términos la preposición ad (hacia) como prefijo de versus y de (contra) fertis (de fero fer ferris tuli, latum) lleva el campo semántico de la hostilidad de la incomprensión.”
“Accusatio/ nem”: en el texto es el acusativo que, como objeto directo, corresponde a affertis (verbo en 2º persona del plural, presente de indicativo); pero - en la dispositio formal del texto- es también verbo: “accusatio” es la 1º persona singular del presente del indicativo, cuyo sujeto tácito/ implícito es Pilato.”
El testimonio elegido desde el texto por José de Orejón y Aparicio juega con la ambivalencia: Pilato intuye la injusticia desde el momento que se ubica como cómplice de la acusación de los judíos, o se le insinúa después de la voz de Cristo. Y lo expresa en una construcción de oración circunstancial final donde todas las palabras completan el campo semántico de la injusticia: “ecce” lugar preciso: aquí, “vobis”: a vosotros, ante vosotros (dativo de interés, objeto indirecto); “ ad- ad/duco”: traigo, conduzco “ut cognoscatis” con la preposición de fin: “ut”: de modo que, de manera que; a fin de que COGNOSCATIS (subjuntivo presente, segunda persona del plural (cognosco, is, ere, evi, itum: conocer, comprender) comprendáis, conozcáis “NULLAM invenio”: el verbo compuesto, 1º persona singular del presente del indicativo; “causam”: acusativo en función de Objeto Directo. Por la disposición abrazada, “nullam”: ninguna, funciona para las dos categorías: la verbal y la nominal. La negación alcanza al verbo (nullam invenio: nada encuentro) y alcanza también al objeto directo: “nullam causam” (ninguna causa).128
Orejón y Aparicio insiste en destacar este movimiento de negación eligiendo una grafía particular: qui/ a/ ad/: qui =que adnullam (agrega ad: hacia ; ne-ullus , es decir la preposición que niega: ne y el pronombre illam demostrativo ille, illa, illud= aquél, aquélla, aquello.
Ecce: adverbio que señala. Funciona para llamar la atención, hacer presente.
Adduco: conducir, guiar, hacer comparecer a juicio. Acción donde Jesús es objeto.
In eo: (a veces “in rige” ablativo. En este caso eo es el ablativo de la forma neutra del pronombre demostrativo: is, ead, id (él, ella, aquél).
Quem/quam de qui, qua, quod: pronombre relativo: que, quien.
Non scindamus: scindo: romper, rasgar.
Sortiamur: subjuntivo presente-voz pasiva: que sea sorteada.
illa de illa: qué parte de ella cuyus sit (cuius geneitivo de qui, quae, quod = que, cual, quien) de quien sea.
El campo semántico de la manifestación ante testigos completa el del legado: una luz en Juan, en Pilato, en los soldados que no dividen la túnica sino que la sortean para ver a quien le toca, de quien sea. El logos iluminado en la intuición de otra cosa: de un margen, un desconocido que se va convirtiendo en centro. La negación de Cristo, el desconocimiento por los judíos se expresa en: “tolle”, (forma imperativa, 2º persona el singular de “Tollo, is ere, sustuli, sublatum”: hacer desaparecer, quitar, suprimir, destruir); “interficere” (inter/ficio, is ere, fico, fectum: de inter y
facio: aniquilar, arruinar, dar muerte) .
El reconocimiento de la antigua ley: “Nobis non Licet” (licet, ere: ser lícito).
El testimonio de la inmolación de Cristo en el discurso de Juan: “Inclinato”: participio pasado de “inclino, as, are, avi, atum”: inclinar, bajar. Por la construcción de ablativo absoluto - construida con un participio de presente y una forma nominal- introduce la expresión sobre el cumplimiento de lo dispuesto. Funciona como subordinada circunstancial (ablativo instrumental): “[…] después de haber inclinado la cabeza […]” que antecede a “tradidit” (de trans y do. Do: dar y
trans: a otro, a través. Entregar y poner en manos de otro, transmitir). Tradidit es entregar y transmitir, legar. “Spiritu”: soplo, aliento, vida. Es la expresión sobre la culminación de la misión de Cristo. Es el nodo del campo semántico del legado de Cristo. Un legado que es un transferir Dios a los hombres; y un regreso de sí a Dios. Un hacer pasar a través del doble vínculo: entregó su espíritu a Dios y lo legó a los hombres.
128En San Juan se repite: “iterum exivit ad Iudaeos, et dicit eis:‟Ego nullam invenio in eo causam” (18,28) y en el de Pilato por liberar a Jesús: “exivit ergo Pilatus foras et dicit eis: „Ecce adduco vobis eum foras, ut congnoscatis quia
nullam invenio in eo causam? (19, 4).
Predomina este tema del legado porque se encadena con otros campos semánticos: el de la Resurrección, el del Testimonio de Juan y la Misión de María. Así el léxico y su morfología “Videbunt” instalan el futuro.