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En la actualidad somos testigos del lastre inmaterial que dejaron la conquista y la colonia en nuestra sociedad, en nuestro inconsciente colectivo. Tanto así, que muchas de nuestras tradiciones, expresiones, comidas y rituales religiosos, son legado de estos años de choque de culturas35.
En el proceso de evangelización, durante el período de colonización, para garantizar un óptimo aprendizaje de las costumbres católicas, la Iglesia había
35STEIN, Stanley J. La Herencia Colonial de América Latina.México: Siglo Veintiuno,
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nutrido continuamente, las imágenes como medio explicativo que sin palabras lograba trasmitir a los indios las ideas que los conquistadores necesitaran36.
Así, el adoctrinamiento a través de imágenes, durante estos períodos, fue imperativo y fundamental para la expansión del Cristianismo en toda Latinoamérica. La imagen, poseía una fuerza inmensa, lograba lo que el lenguaje no lograba, enseñaba y explicaba lo que los hombres no podían. Este proceso es análogo al que actualmente estamos viviendo en lo que se
ha lla ado la iviliza ió de la i age 37, es la era de la representación. El
constante bombardeo de imágenes al que estamos sometidos es algo nunca antes visto38.
U a fa áti a eligiosidad de lo isual a a te iza el e to o,
un vicio de poseer imagen espectacular (vouyerismo, dicen los
36 FRASCARA, Jorge. El poder de la imagen: [reflexiones sobre comunicación visual].
Buenos Aires: Infinito, 1999.
37 FONT, Domenec. El poder de la imagen.Barcelona: Salvat, 1985.
38 Y de hecho es bastante interesante la relación que existe entre cultura de masas
en el periodo de entreguerras, y feminización de la sociedad, para la comprensión de los estereotipos femeninos (visuales –publicitarios-) actuales; los cuales se explican a profundidad en “o iedad de o su o ultu a de asas de Luisa Passerini, en
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franceses) el poder del hombre en un intento por alcanzar lo real de forma imaginaria, como si de una magia de aprehensión se tratara y, al igual que el hombre del paleolítico creía dominar el objeto representado en sus pinturas captar sus cualidades, el contemporáneo acumula imágenes de, lo que es
de lo ue o es, de lo deseado lo i al a za le 39
.
Desde el barroco hasta nuestros días de la “o iedad del Espe tá ulo ,
asistimos al éxito irrefutable de la imagen y al protagonismo del cuerpo con su enorme poder de seducción de multitudes (sensualidad y pedagogía). Así, esta lo u a de ve , encuentra en el cristianismo un amplio laboratorio para experimentar un repertorio de figuras y cuerpos.
Además, las imágenes tienen un distribuidor unidireccional40, el cual tiene un propósito determinado, tal y como se realizaba en la época colonial. Igualmente, no aceptan declaración alguna por parte de los receptores, son sentencias que sólo esperan ser acogidas por los destinatarios, de manera intransitiva – de hecho, es tanto el poder de la publicidad que es considerada
39 Ibíd.
40 A pesar de lo que expertos en comunicaciones y medios, como Jesús
Martin-Barbero, digan sobre la reciprocidad y la actitud crítica de los interlocutores.
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La “Virgen de la Leche” fue una imagen bastante producida en los inicios del
catolicismo.
como una institución de sometimiento-41; de la misma manera que lo hacían las imágenes religiosas del colonialismo.
En estas imágenes, a los personajes representados, se les atribuía dotes especiales en ocasiones relacionados con elementos (naturales o inertes) que siempre hacían de símbolos anecdóticos que resumían su manera de actuar, y asimismo los poderes que a éstos les
serían imputados. Estas imágenes
adquieren connotaciones míticas y místicas. Por ejemplo, la leyenda de Santa Lucia cuenta que ella había sido prometida a un joven romano, y se arrancó los ojos para dejar de agradar a su prometido. Se la representa con la palma del martirio (en su mano izquierda), y con una copa con dos ojos incrustados (en su mano
41 FOUCAULT, Michel. La Verdad y las Formas Jurídicas. Barcelona: Gedisa,
75 La Virgen se hace triangular para
asemejar la montaña, símbolo adorado por los indígenas.
derecha).
Igualmente, en estas imágenes se logra apreciar un trasfondo de discriminación sexista. En efecto, los valores comunales posteriores a la conquista se basaron en un sistema
que ha inculcado la autoridad del padre –patriarca– y propagado el valor de la virginidad como elemento de dominación sexual, propios de la tradición judeo–
cristiana42.
En este modelo implantado por la Iglesia Católica desde su arribo a tierras americanas, claramente todas sus construcciones, tanto ideológicas, como de poder y hasta iconográficas, están basadas en un poder masculino que se dio desde sus propios inicios.
42 MONTOYA, Víctor. La mujer en América, antes y después de la conquista.
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A su vez, la imagen de la Virgen es sólo una excusa para una mejor asimilación de la religión católica en épocas de la conquista. Los conquistadores notaron la fuerte influencia de la figura femenina y maternal en las culturas indígenas, que decidieron impulsar el culto a María, especialmente durante la Reforma y Contrarreforma. Su función como madre abnegada, asexuada, y sin voluntad propia, fue altamente promulgada.
Y es así, como a través de una mujer (Virgen María), se pretende unificar a todas las mujeres. Éste ejemplo, se convierte en el modelo femenino a seguir. La singularidad intenta alcanzar un grado de objetividad tal, que se convierte en un canon de belleza, de moral y de rol, para todas las mujeres43. De esta manera y como lo explica su i ta e te Ca ps: Nietzs he di e E
cuanto un acto se hace consciente deja de ser particular y único. En cuanto una vivencia se convierte en lenguaje, la singularidad desaparece y habla lo
ole tivo, pues el o epto us a la iguala ió de lo desigual. 44
De este modo, en la actualidad, se pretende hacer lo mismo desde la publicidad.
43 Practicantes o sólo inmersas en éstas sociedades católicas (patriarcales). 44 CAMPS, Victoria. Concepciones de la Ética. Madrid: Trotta, 1992 Pág. 15
77 La Constanza
Pintura acrílica sobre lienzo, 40 x 40 cm. 2007
E la i agi e ía ediáti a, la uje o solo ocupa un rol social, sino que también se vuelve un producto, una estrategia de venta y consumo. Como objeto de consumo está sujeta a condiciones que debe asumir: la circunstancia de mostrarse y ser mostrada. El volverse objeto implica siempre una <<relación fundamental que pone a la mujer en la posición de ser percibida como condenada a ser vista a través de las categorías dominadoras, es decir, masculinas.>> Esto nos lleva a mirar a la mujer como un objeto estético con cánones formales específicos que atraen la mirada del otro.45
Como resultado de todas estas inquietudes nace mi propuesta. Una propuesta que busca dirigir la mirada a una imagen que se parece a las otras, pero que realmente interroga acerca de su construcción. Una imagen, que se apropia de
45NARANJO H., Luisa. Muje . Casos de la vida eal , e No te Quito “u . , de
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estrategias publicitarias y de mercadeo, y se inserta en sus mismos niveles de circulación46. Una imagen que estará en la mitad de la pintura y de la fotografía, como las distingue Berger: en la fotografía, la transformación es mecánica en gran medida. En la pintura, sin embargo, cada transformación es el resultado de una decisión consciente del artista 47, dejando el espacio tanto para la intuición, como para la automaticidad.
46 Yo anteriormente, ya había encontrado fascinación por el lenguaje publicitario, y
he trabajo en varias oportunidades en consecuencia a ese gusto, como se logra apreciar en la imagen lateral.
47 BERGER, John. Sobre las propiedades del retrato fotográfico. Barcelona: Gustavo
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