7.5 Application to a Pulsating White Dwarf
7.5.2 Oscillation Modes
La Red del Buen Trato nació por una iniciativa institucional que buscaba reducir los niveles de maltrato infantil en la ciudad de Cali, a mediados de los años 90. La decisión vino de un grupo de funcionarios de la Administración Municipal, en particular de la Secretaría de Salud, respondiendo a la exigencia de la Procuraduría delegada para asuntos de familia, quienes asumieron la responsabilidad de dar cumplimiento a los compromisos del Gobierno Nacional en la Convención Internacional de los derechos de los niños realizada en 1990 y ratificados por la Ley 12 de 1991.
Los lineamientos técnicos de la iniciativa provinieron de la capital del país, específicamente del Ministerio de Salud y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF, fundamentados en el enfoque pedagógico del programa de cultura ciudadana11 impulsado por Antanas Mockus, en su primera Alcaldía (1995-1997), y en las estrategias contra el maltrato infantil de la psiquiatra María Isabel Cuadros, directora de la Asociación Afecto. Desde esos referentes, se definió la conformación de redes intersectoriales y la realización de acciones de vigilancia epidemiológica para hacer frente al maltrato infantil, las cuales se complementaban con eventos públicos que incluyeron las jornadas de vacunación
11 El programa se basó en la autonomía y la fuerza relativa de los tres sistemas reguladores del comportamiento humano -ley, moral y cultura- al tratar de cambiar conscientemente el comportamiento interpersonal dictado por normas sociales y culturales en los lugares públicos, así como de regular aquellas interacciones entre el público y las autoridades que fortalecen o menoscaban la “ciudadanía” y crean o destruyen un sentido de autoridad imparcial (Mockus, 2002)
contra el maltrato, los actos simbólicos de expresión y manejo de la agresividad y la adopción de compromisos de cambio personal por parte de los agresores.
Es desde el Ministerio de Salud Pública que se definen dos estrategias: la conformación de redes de prevención contra el maltrato y la vigilancia epidemiológica
Todo viene desde la Declaración de Alma Ata que plantea salir de los hospitales a la comunidad y se crea la figura de promotoras de salud… En el 92, ya estamos hablando del Plan de Atención Básica, y eso nos lleva a preguntarnos qué es eso de la promoción de la salud…de allí se empieza a hablar de buen trato y no de
maltrato. Nibia Guardela. Fundadora de la RBT.
Estos lineamientos se encontraron en la ciudad con un camino allanado por el Comité de prevención del maltrato infantil que funcionaba en el Hospital Universitario del Valle y con el liderazgo de Nibia Guardela, una psicóloga costeña recién llegada a la Secretaria de Salud Municipal. Nibia se encargó de formular el primer proyecto de la Red del Buen Trato, que contó con recursos de la Alcaldía de Cali, el cual consistía en poner en marcha una campaña de sensibilización frente al problema del maltrato infantil que luego fue ejecutado acertadamente por los equipos de profesionales con que contaba la Secretaría de Salud en las diferentes comunas de la ciudad.
En el contexto nacional, uno de los hechos que generó la necesidad de pensar estrategias como las redes del buen trato fue la movilización social impulsada por las organizaciones de mujeres para que el Estado se comprometiera con la reducción del problema de la violencia familiar y de pareja. La creación de instituciones para la atención de la violencia familiar estuvo ligada directamente con la presión que ejercieron los movimientos feministas de la época a las autoridades gubernamentales llevando a la puesta en marcha de centros de atención a las mujeres víctimas del maltrato y la violencia, los cuales se convirtieron a mediados de los ochenta en las Comisarías de Familia12.
La primera tarea que se le encomendó a la nueva organización fue realizar las jornadas de vacunación contra el maltrato infantil en toda la ciudad de Cali y como resultado de esta experiencia novedosa se fueron creando las condiciones necesarias para juntar y afianzar los vínculos entre las personas interesadas en promover el buen trato y la convivencia familiar.
Las jornadas de vacunación 12
Decreto 2737 de 1989 – Código del Menor. Creación de las Comisarias de Familia en todos los municipios del país.
En los primeros 4 años, la Red desarrolló campañas de prevención contra el maltrato y logró sensibilizar a diferentes actores sociales frente al tema. La idea principal de la campaña era realizar jornadas simbólicas de vacunación contra el maltrato infantil que sensibilizaran a los padres de familia, docentes y adultos en general mediante el reconocimiento de las formas de violencia que se utilizaban contra los niños conllevando a un compromiso personal para transformar estas relaciones. Entre octubre y diciembre de 1996, se llevaron a cabo jornadas de vacunación en todas las comunas y corregimientos del municipio de Cali, que provocaron la motivación de un buen número de líderes locales para organizarse y darle continuidad al proceso educativo.
Ellos recibían una charla informativa sobre el Buen Trato y el afecto y luego recibían unas góticas en la boca que asemejaban a las vacunas orales. Se realizaron también rituales de liberación de sentimientos de rencor y odio… eso tuvo que ver con lo que venía haciendo la Fundación Afecto de Bogotá, era como una réplica de lo que se estaba haciendo allá. Teresa Cabezas. Red Local Comuna 20.
El trabajo en las localidades fue orientado por un equipo de profesionales de los SILOS13 y el apoyo de agentes comunitarios formados como “lideres afectivos”; la actividad central consistía en adecuar un espacio público apropiado en las comunas donde se convocaba a los habitantes para realizar un acto simbólico de reconocimiento de las experiencias de maltrato y de reflexión colectiva que apuntaba a la celebración de un pacto individual por erradicar esas conductas de la vida familiar.
En los años siguientes, estas prácticas se extendieron por todas las comunas de la ciudad de Cali donde se efectuaron jornadas de vacunación y sensibilización contra el maltrato infantil, generando un ambiente ciudadano de rechazo frente a esta problemática y promoviendo la conformación de grupos de personas interesadas en continuar trabajando por su prevención y atención. La gente empezó a reunirse con el pretexto de planear acciones informativas y educativas con las comunidades locales, especialmente con instituciones educativas.
…se trataba de vacunar a los padres para que no maltrataran a los hijos, y a los esposos y esposas los vacunaban para que no maltrataran a sus parejas, se daban unas góticas que les aplicaban en la boca… esto era responsabilidad de la Secretaria de Salud Municipal, que organizaban las jornadas de vacunación y
llevaban agua de panela ó gaseosa y con un gotero les aplicaban 2 o 3 góticas a los asistentes; luego les hacían firmar un compromiso para no seguir maltratando a los niños; pero antes se hacía una jornada de reconocimiento de los momentos en que maltratan a su familia, hijos ó hijas… Luego se escribían los tipos de maltrato y se hacía la jornada simbólica de vacunación. Eso se fue regando por toda la ciudad y fue tomando fuerza la Red del Buen Trato, y una persona clave en ese proceso era la doctora Nibia Guárdela, ella era la encargada de la Red Municipal y la encargada de la Secretaría de Salud. Elena Pérez. Red Local Comuna 21.
Los eventos simbólicos se realizaban esencialmente en las instituciones educativas, centros de salud, parques, canchas deportivas, centros comunitarios y calles principales de las comunas. Algunas jornadas combinaron la vacunación con ejercicios vivenciales para descargar la agresividad con muñecos de plástico, replicando la estrategia de Bogotá. Esta experiencia sirvió de motivación para la conformación de redes del buen trato en cada una de las comunas de Cali.
…la Vacunación contra el maltrato ayuda a reconocer que hay mucho capital humano y mucha gente interesada, es donde surge la idea que cada comuna tuviera su representante en la Red y que pudiera participar en este programa y esto obliga a salir del hospital. Nibia Guardela.
Aunque inicialmente las jornadas estaban encaminadas a la sensibilización frente al maltrato infantil luego se extendieron a la sensibilización frente a la violencia familiar, la violencia sexual, la violencia contra las mujeres y otros tipos de violencia social. En el desarrollo de esta actividad se reconocieron las capacidades con que contaban los integrantes de las redes locales quienes adaptaron las jornadas de acuerdo con los recursos humanos y materiales disponibles, así como con las características del contexto y la población participante. La actividad se enriqueció con estrategias pedagógicas y técnicas lúdicas que aumentaron la convocatoria y la participación de la comunidad.
Una sensación muy agradable es ver a las personas cómo se les iluminan los ojos cuando reciben las gotitas de agua de panela diciendo ‘ya quede vacunada’,
la gente cambia su estado de ánimo con algo tan sencillo. Elena Pérez.
Simultáneamente, se desarrollaron procesos de capacitación para la formación de líderes afectivos que tenían la misión de impulsar la creación de equipos de trabajo en las diferentes localidades buscando multiplicar y darle sostenibilidad a los procesos educativos. En las jornadas de capacitación participaban funcionarios públicos, agentes institucionales y líderes comunitarios, y se llamaron inicialmente como la “Escuela de líderes afectivos”.
En esa época se consideraba que el proceso de la Red era un proceso académico, de formación, por parte de la Secretaría para los integrantes de la Red. Nibia Guardela.
La vinculación de la comunidad a la Red
La propuesta inicial de conformación de redes locales del buen trato estaba orientada a la participación de funcionarios públicos y agentes institucionales con competencias en el tema de maltrato infantil y violencia familiar. La presencia de la comunidad no era considerada importante en este asunto de carácter técnico y profesional.
En esa época quienes conformaban la Red eran en su mayoría de instituciones: estaba el Núcleo de atención primaria que, en ese entonces, estaban divididas por núcleos o Silos, en el Vallado estaba una educadora en Salud y la trabajadora social. También estaba la policía comunitaria, la inspectora de Policía, una persona del ICBF, de la escuela Enrique Olaya Herrera había un profesor muy interesado en el tema, al igual que de la escuela Ciudad Córdoba. Gloria Peña. Red Local Comuna 16.
La promoción de la salud y la prevención de la violencia, a nivel de las comunas de Cali, era responsabilidad de las UPAS (unidades primarias de atención en salud) que estaban conformadas principalmente por funcionarios y profesionales de la salud. Con el crecimiento de la Red del Buen Trato, los equipos de trabajo fueron apoyados y fortalecidos por agentes comunitarios con experiencia en la temática. En particular, para el trabajo relacionado con la violencia familiar y el maltrato infantil, las promotoras y voluntarias de salud y las madres comunitarias del ICBF jugaron un papel determinante en la contribución de la comunidad al desarrollo del trabajo intersectorial en los territorios urbanos; poco a poco, las instituciones competentes vieron la importancia de operar articuladamente con estas lideresas comunitarias quienes conocían de primera mano las características de la problemática y eran buscadas por las víctimas de violencia como puntos de referencia y de ayuda para la resolver su situación.
Las madres comunitarias teníamos un proceso muy ligado a lo que realizaban los equipos de Salud; nosotras realizábamos actividades en promoción y prevención, y a partir de este trabajo se empezaron a detectar muchos casos… Esto se realizó hasta que las madres comunitarias que estaban en las labores de detección comenzaron a ser amenazadas por los padres de familia y la comunidad, porque ellas hicieron denuncias en muchos casos donde los niños estaban siendo o abusados o maltratados.
Desde el Bienestar Familiar se estableció la asistencia a la red como parte del horario de trabajo de las madres fami. Teresa Cabezas.
La participación comunitaria en las redes locales del buen trato también se vio fortalecida con la vinculación de los promotores de convivencia formados por Plan Internacional y Edupar, sobre todo en las comunas de Ladera y del Distrito de Aguablanca. Otros proyectos que motivaron la presencia de líderes comunitarios en la RBT fueron las consejeras de familia (Fundación Paz y Bien) y los educadores familiares (Fundación Funof). Desde los primeros años, la discusión acerca del papel que debían jugar los agentes comunitarios en la atención de la violencia familiar fue uno de los asuntos que mayor atención reclamaba a los integrantes de la RBT. En un comienzo, la dirección central del proceso estaba en manos de la Secretaría de Salud Municipal y la orientación se daba a través de los equipos de profesionales y técnicos de los SILOS encargados de la promoción de la salud a nivel comunitario. Sin embargo, en la dinámica de las redes locales no se llegaba a un consenso acerca de los roles y las funciones que podían cumplir los líderes comunitarios en los procesos de atención de la convivencia familiar.
Algunos funcionarios institucionales se mostraban renuentes a cualquier tipo de participación de los agentes comunitarios en el proceso de intervención de la problemática, aunque otros aceptaban que cumplieran funciones de detección y orientación inicial de los casos. A pesar de que la normatividad incluyó más adelante la vinculación de la comunidad al desarrollo de estrategias de atención de la violencia familiar, las resistencias institucionales no facilitaron su concreción y los promotores comunitarios continuaron “interviniendo” de manera espontánea y soterrada.
Lo que movía a la red, en esa primera etapa, era la necesidad de reunirse para compartir experiencias sobre casos locales de violencia familiar y maltrato infantil con el objetivo de reflexionar colectivamente y discutir alternativas de trabajo a nivel institucional y comunitario; el interés principal consistía en “pensar estrategias” para disminuir la violencia familiar y sus repercusiones en la salud mental de los niños, los jóvenes y las mujeres. Estas fueron las primeras manifestaciones de participación social en la organización las cuales representaron la semilla que dio lugar a los frutos que se cosecharon posteriormente.
Por aquella época inicial, las directrices principales que sustentaban el accionar de la Red provenían de las instituciones del sector salud en quienes recaía la obligación legal de atender la violencia familiar y el maltrato infantil. Las orientaciones políticas y normativas provenían del Sistema Nacional de Bienestar Familiar (1979), el Plan a Favor de la Infancia
(1992), la Política Nacional de Salud Mental (1998), y la Política Municipal de Promoción de la Salud (2000). Por consiguiente, entre los actores claves para el nacimiento de la red se destacaron la Secretaría de Salud Pública Municipal, en especial la unidad de vigilancia epidemiológica, el ICBF con su programa de hogares comunitarios, las instituciones educativas locales, la liga de usuarios de las instituciones de salud y los equipos de promoción de los SILOS.
“El Ministerio de Salud en marzo de 1996, convocó a las Secretarías de Salud Pública del ámbito nacional, para presentar proyectos orientados al fortalecimiento de las Redes de Prevención del Maltrato y a la implementación de Sistemas de Vigilancia Epidemiológica del Maltrato en respuesta a lo establecido en el Plan de Acción a Favor de la Infancia y ratificado en la Ley 12 de 1991.” (ASC, 2002)
Uno de los principales logros de la primera etapa se concretó en la sensibilización de las comunidades locales frente a la problemática de maltrato infantil y la conformación de equipos intersectoriales para impulsar acciones colectivas de promoción y prevención. En este aspecto jugaron un papel primordial las jornadas de vacunación contra la violencia cuya estrategia original fue enriquecida por los saberes de los líderes sociales y las prácticas culturales de las comunidades de base.
Yo pienso que un logro fue el proceso de sensibilización de la gente pues a pesar que todos somos agentes del maltrato, visibilizar eso en la ciudad mediante jornadas simbólicas masivas, hacía que la gente reflexionara y de alguna manera
tratara de evitar seguir maltratando a los niños. Aida Cecilia Galarza. Psicóloga
Edupar.
Se destacó igualmente la estrategia de formación de líderes afectivos orientados a la promoción de la convivencia familiar buscando diferenciarse de la capacitación de líderes tradicionales cuyo propósito estaba más centrado en la gestión política y el desarrollo comunitario. Esta nueva concepción del liderazgo obligó a pensarse otras estrategias pedagógicas amparadas en la dimensión sensible de las relaciones interpersonales y el trabajo social.
“Mientras el liderazgo afectivo ha sido orientado a promover y fortalecer la convivencia, el liderazgo comunitario se ha canalizado a generar procesos de desarrollo y participación política; el primero ha tenido como población objeto los niños y las familias, el segundo ha trabajado con grupos y organizaciones comunitarias. El líder afectivo ha cumplido funciones como voluntario social y como mediador de conflictos siendo representado en la ciudad por las madres comunitarias de ICBF y los conciliadores en equidad; el líder comunitario ha
desarrollado habilidades para la gestión social y es encarnado por los dirigentes
de las JAC y las JAL.” (Campo, 2005)
Como dificultades de esta etapa se reconoció una ausencia de reflexión y evaluación de los eventos realizados por la RBT lo cual limitó un mayor aprendizaje de las experiencias y una oportuna corrección de las debilidades pedagógicas a partir de los resultados alcanzados y de las percepciones de los participantes. No obstante, los efectos generados por las jornadas de vacunación se convirtieron en la fuente principal de energía para el crecimiento de la organización y el fortalecimiento de los nodos locales.
…lo que se ha evaluado es que fue una etapa de mucho activismo, se hacían muchas jornadas de sensibilización pero eso se quedaba corto porque no tenían una estrategia pedagógica, era simplemente llamar la atención…este problema del maltrato infantil es algo que está muy metido en la cultura, en la gente, entonces no bastaba solamente con la sensibilización, había que hacer algo más allá. Yo veo entonces que la cuestión se quedó solamente en jornadas de sensibilización pero se necesitaba hacer una reflexión desde el punto de vista educativo, pedagógico para que la gente pudiera hacer un cambio de actitud, un cambio cultural, que llevara a unos cambios más significativos que los que se
tuvieron. Carlos Arango. Profesor Universidad del Valle.
Las reuniones en esta época eran formativas e informativas, más no se hacía
seguimiento ni se coordinaban acciones con la comunidad que trascendieran. Luz
Edilma Aguirre. Red local comuna 15.