Teaching and Learning Methods
ADDITIONAL POINTS
14. Other Training Considerations
Parcialmente recuperado, abrigó es- peranzas de que, si desplazaba el foco de su esfuerzo creador desde la ingeniería eléctrica a la mecáni- ca, allegaría fondos para reanudar la actividad en Wardenclyffe. Enterado de que las turbinas de vapor girato- rias, de superior rendimiento, estaban sustituyendo a las máquinas de va- por de pistones, investigó un diseño radical de turbina sin álabes. Como el resto de sus invenciones, ésta se basaba en una idea genial. Del mis- mo modo que el campo magnético giratorio “arrastraba” consigo el ro- tor en su motor de corriente alterna, Tesla creyó posible que una serie de discos delgados y muy juntos, solidarios con el eje de una turbina, girase impulsada por las fuerzas vis- cosas tangenciales, dependientes de la velocidad de flujo, que ejercía el vapor sobre ellos. Por desgracia, la turbina de Tesla tenía que funcionar a más de 10.000 revoluciones por minuto, velocidad muy superior a la que podía soportar cualquier disco delgado de acero. TE S L A W A R D E N C LY F F E P R O JE C T ( a rr ib a ); B E T T M A N N /C O R B IS ( a b a jo )
7. MARK TWAIN comprueba la trans- misión inalámbrica de la energía. Una enorme bobina resonante (no visible) induce una corriente de alta tensión en la espira de hilo que empuña. La corriente pasaba por el cuerpo de Twain sin daño alguno para él y encendía las bombillas de incandescencia. Se ve a Tesla (en sombra,
a la izquierda) manejando los controles de
la prueba.
8. TESLA EN SU OFICINA DE NUEVA YORK en 1916. A menudo cruzaba desde allí a Bryant Park para echar comida a las palomas. Los dibujos de la pared representan una máquina de vapor diseñada por él.
Aunque no pudo convencer a nadie para fabricar esa turbina sin álabes, patentó un tacómetro basado en el mismo principio: la rotación de dis- cos muy próximos por la acción de fuerzas viscosas. Durante los veinte años siguientes, vivió de los derechos de invención de ese tacómetro. Escri- bió artículos para revistas populares en los que teorizaba sobre el futuro de la electricidad y la radio. Pese a todo, fue cayendo en la depresión. Acabó convertido en un solitario errante, que se mudaba de un hotel a otro cuando ya no podía pagar las facturas.
Con ocasión de su 75 cumpleaños, la revista Time publicó en 1931 un extenso reportaje en el que el inven- tor sostenía que su “Teslascopio”, un radiotransmisor gigante, podía enviar señales a las estrellas. Saboreando su recuperada celebridad, convocaba conferencias de prensa anuales en la fecha de su cumpleaños. Advertía en ellas de los peligros de una guerra mundial y defendía que la única ma- nera de evitar el desastre consistía en desarrollar un arma de suma efica- cia que estableciera un equilibrio de terror. El supremo factor disuasorio, sostenía, sería un lanzador de rayos o de haces de partículas que dirigie- ra inmensas cantidades de energía a los ejércitos, naves y aviones del enemigo. En 1937, cuando daba su acostumbrado paseo por la ciudad, le atropelló un taxi. Nunca se re- cuperaría del todo. Falleció el 8 de enero de 1943.
El legado de Tesla es plural. Por un lado, se le reconoce la paterni- dad del motor de corriente alterna y en 1956 se adoptó el “tesla” como unidad internacional para medir la densidad de flujo de los campos mag- néticos. Por otro lado, sus numerosas predicciones pintorescas le convirtie- ron en gurú de grupos adeptos del esoterismo. Les tenía fascinados con sus pretendidos descubrimientos de los secretos mistéricos del universo. Esos seguidores llegaron a acusar a
individuos poderosos, a Edison, a Morgan, de haber conspirado para que Tesla no pudiera perfeccionar sus invenciones y revolucionar con ellas el mundo.
Pese a su desmesura y a todas esas teorías de conspiraciones, no cabe duda de la extraordinaria magnitud de las contribuciones de Tesla a la
ingeniería. Su mayor fuerza residía en su talento para la ideación de los principios básicos de las invenciones, pero ahí estribaba también su ma- yor debilidad. Demasiadas veces se dejó intoxicar por la belleza de sus nociones esenciales, hasta el punto de no querer entrar en los detalles prácticos.
W. Bernard Carlson es profesor asociado en la Escuela de Ingeniería y Ciencia apli-
cada de la Universidad de Virginia. Se doctoró en historia de la ciencia y sociología por la Universidad de Pennsylvania en 1984.
MY INVENTIONS: THE AUTOBIOGRAPHY OF NIKOLA TESLA. Preparado por Ben Johnston (Publi-
cado originalmente en Electrical Experimenter en 1919.) Reeditado por Hart Brothers, Williston, 1982.
THE INVENTIONS, RESEARCHES, AND WRITINGSOF NIKOLA TESLA. Thomas Commerford Martin.
(Publicado originalmente en 1893.) Reeditado por Barnes & Noble, 1995.
PRODIGAL GENIUS: THE LIFE OF NIKOLA TESLA. John J. O’Neill. (Publicado originalmente
por Ives Washburn, Nueva York, 1944.) Reeditado por Kessinger Publishing Company, 1996.
WIZARD: THE LIFE AND TIMES OF NIKOLA TESLA. Marc J. Seifer. Birch Lane Press,
1996.
THE TESLA COLLECTION, vols. 1-23. Bibliografía completa en periódicos/revistas. Preparado
por Iwona Vujovic. The Tesla Project, 1998.
TESLA: MASTER OF LIGTHTNING. Margaret Cheney y Robert Uth. Barnes & Noble, 1999.
EMPIRES OF LIGHT: EDISON, TESLA, WESTINGHOUSE, AND THE RACE TO ELECTRIFY THE WORLD.
Jill Jonnes. Random House, 2003.
El autor
Bibliografía complementaria
T E S L A W A R D E N C LY F F E P R O JE C T 9. LA TORRE DE WARDENCLYFFE, de 60 metros de altura, se alzaba cerca del laboratorio construido por Tesla en 1901, en lo que hoy es Shoreham, Long Island. Estaba destinada a las comunicaciones transatlánticas por radio y a la transmi- sión mundial de energía eléctrica.L
a aparición de pautas o regularidades constituye uno de los mayores misterios de la naturaleza. Algunas, como las nu- bes o los copos de nieve, toman cuerpo en el espacio. Otras, como el flujo y reflujo de las mareas, o los períodos de lluvia o sequía, son de carácter temporal. Las pautas de la naturaleza destacan por su nota- ble complejidad, organización e interconexión. Sin embargo, las leyes físicas que las describen —las leyes de Newton sobre el movimiento— son sencillas.Hallamos en los seres vivos los máximos ejem- plos de la formación de regularidades. Los moti- vos y configuraciones presentes en los sistemas biológicos ofrecen la más asombrosa complejidad que cabe hallar. Para constituir un organismo complejo a partir de una colección informe de células idénticas, un sistema ha de pasar por una miríada de transiciones que rompen la simetría
espacial inicial y provocan la diferenciación de las células en lugares determinados. ¿Cómo se produce la selección de tales sitios? ¿Qué grado de complejidad ha de poseer un proceso y en qué medida ha de ser controlado para que ciertos fenómenos se produzcan en la debida secuencia y en los lugares oportunos?
Resulta increíble que unas impersonales inte- racciones atómicas logren desembocar, a partir de materia inerte, en el crecimiento de una planta o de un animal. Pero eso es precisamente lo que ocurre en el nacimiento y desarrollo de todo ser vivo. Algunos de los rasgos más sencillos de las formas biológicas pueden explicarse mediante leyes físicas básicas. Describiremos aquí un ele- gante ejemplo de ello: el contorno de flores y hojas, estructuras provistas de formas onduladas que dan la impresión de fruncidos y volantes. Sospechábamos que bajo las complejas formas de membranas y láminas finas subyacen procesos