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Teaching and Learning Methods

5. Workplace Based Assessment

drógeno” puede durar decenios, dada la entidad de los problemas pendientes de resolver. Entre ellos, la forma de producir, almacenar y distribuir hidrógeno en can- tidades sufi cientes, a un coste razonable y sin emitir gases de invernadero que contribuyan al calentamiento del planeta. Por desgracia, la extracción de hidrógeno a partir del metano genera dióxido de carbono, gas de invernadero de máxima importancia. En el caso de que el hidrógeno se obtenga del agua mediante electrólisis (descomposición del agua en hidrógeno y oxígeno por medio de electricidad), si la energía eléctrica procede de la quema de combustibles fósiles también se desprenderá dióxido de carbono. Además, el hidrógeno es un gas escurridizo; de producirse fugas en los vehículos o en las centrales, desencadenaría reacciones químicas atmos- féricas que generan gases de invernadero. Por último, la producción de hidrógeno mediante combustibles fósiles consume más energía que la contenida en el propio hi- drógeno resultante.

En el Laboratorio Nacional de Ingeniería y Entorno de Idaho y en Cerametec de Salt Lake City se ha desarro- llado un procedimiento que electroliza agua y produce hidrógeno puro con un consumo energético harto menor que el de otros métodos. El trabajo apunta a lograr la máxima tasa de producción de hidrógeno conocida me- diante electrólisis a temperatura elevada. Se basa este método en el paso de la corriente eléctrica a través de

agua calentada a unos 1000 grados C. A medida que las moléculas de agua se escinden, una criba cerámica separa el oxígeno del hidrógeno. El valor energético del hidrógeno obtenido viene a ser la mitad de la energía aplicada al proceso, lo que mejora cualquier procedi- miento competidor.

Los defensores del hidrógeno sostienen que escudarse en los problemas de infraestructura carece de sentido. La industria estadounidense produce de 50 a 60 millones de toneladas de hidrógeno por año; no falta, pues, expe- riencia en la manipulación del hidrógeno. Pero no debe olvidarse que del 50 al 60 por ciento de los problemas que plantean las pilas de combustible provienen de las impurezas del hidrógeno que se compra a la industria. Byron McCormick, director de proyectos sobre pilas de hidrógeno en General Motors, compara la inversión que requiere la construcción de una infraestructura para la economía del hidrógeno en el sigloXXI con la inversión en

ferrocarriles que se produjo durante el XIX o a la creación

del sistema de autopistas interestatales en el sigloXX. En

su opinión, el problema de la fi nanciación pronto será más importante que las cuestiones técnicas.

La superación de los innumerables obstáculos pendien- tes, técnicos y comerciales, determinará si el vehículo de pilas de combustible, pieza clave del transporte en la ensalzada economía del hidrógeno, tardará en llegar diez o cincuenta años.

G E N E R A L M O T O R S C O R P O R AT IO N

LIBERTAD DE DISEÑO

Sequel (derecha), el nuevo vehículo de pilas de combustible de General Motors, lleva sufi ciente combustible para recorrer 500 kilómetros, la mínima autonomía aceptable. Para ello acomoda alrededor de siete kilogra- mos de hidrógeno dentro de un chasis “monopatín” de 28 centí- metros de espesor (abajo, izquierda) que contiene también casi todos los sistemas operativos de conexión de un todoterreno. Los trenes propulsores enteramente eléctricos ofrecen mayor libertad al diseño de la confi guración del vehículo. Sequel ofre- ce un claro ejemplo de ello. Dado que los componentes puramente mecánicos pueden reemplazarse por otros íntegramente electrónicos, la distribución interior gana en fl exibilidad (abajo, derecha). Al no entorpe- cer la columna de dirección, queda mucho espacio disponible. Hay sitio incluso para colo- car un práctico compartimento en el salpicadero, algo nunca visto hasta ahora.

1. NIKOLA TESLA se sienta ante su enorme bobina en 1896. En aquel año escribió: “No creo que pueda penetrar en el corazón una emoción como la que siente el inventor cuando alguna creación de su cerebro alcanza el éxito... Estas emociones hacen que un hombre olvide la comida, el sueño, los amigos, el amor, todo”.

L

os socios del Club Comercial de Chicago que el 13 de mayo de 1899 acudieron a una confe- rencia del afamado inventor Nikola Tesla vieron con sorpresa que en medio de la sala había un estanque artificial. En él flotaba un barquito de dos metros de eslora. ¿Quién no sabía que Tesla, el hombre que había ideado una manera de enviar la electricidad de corriente alterna a hogares y centros de trabajo, dominaba las técnicas del espectáculo? Seis años antes, por ejemplo, habían atravesado su cuerpo descargas de 250.000 volt ante el estupefacto público de la Exposición Colombina de Chicago. Pero en el Club Comercial todos se preguntaban qué iba a hacer Tesla con el barco en el minúsculo estanque.

De pronto, la maqueta se puso a navegar por sí sola mientras sus luces parpadeaban. Tesla la gobernaba desde la orilla mediante ondas radioeléctricas que transmitía con un mando a distancia. El público no daba crédito a sus ojos. Invitadas por Tesla, distintas personas grita- ron órdenes: “¡Giro a la izquierda! ¡Destellos!”, que él traducía a señales de radio dirigidas al barco para que ejecutase las maniobras pedidas (véase la figura 6). Ha- cía poco que había terminado la guerra contra España. La propuesta de Tesla causó por ello mayor impresión: que se lanzaran por control remoto buques cargados de dinamita contra las naves enemigas. Hace más de cien años, una prefiguración del misil teledirigido.

Pese a la llamativa exhibición, Tesla nunca convertiría su barco teledirigido en un arma eficaz. Ese fracaso revela un rasgo dominante de su personalidad: un pro- fundo idealismo que en muy pocas ocasiones daba con soluciones prácticas. A lo largo de su vida, se afanó por

descubrir principios perfectos que sirvieran de base para invenciones revolucionarias. Se le ocurría una idea atrac- tiva, la patentaba y exponía en público, pero a menudo dejaba en otras manos el trabajo de ingeniería necesario para convertirla en un producto rentable. Por desgracia, a medida que avanzó su carrera le fue siendo más difícil encontrar quien le ayudase en las complicaciones de sacar un producto al mercado. La decepción y el aislamiento del mundo que le rodeaba no hicieron sino crecer.

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