CHAPTER 5: DATA ANALYSIS 87
5.5 Outcome reaction 140
Lo que hoy día llamamos «símbolo» proviene de una práctica griega que consistía en dividir una tablilla en dos partes, cada una de las cuales poseía una mitad. La palabra significa «tablilla del recuerdo». El anfitrión regalaba a su huésped una tablilla de hospitalidad, la rompía en dos partes, conservaba una mitad y regalaba la otra al huésped para que, si al cabo de treinta o cincuenta años volvía a la casa un descendiente, pudieran reconocerse juntando los dos pedazos. Se trata de un objeto, una cosa y, al mismo tiempo, una representación, una forma de recordar y algo con lo que se reconoce a un viejo conocido.
Etimológicamente, symbolum viene del griego symballein; el prefijo sym significa «con», y ballein es un verbo que significa «arrojar». El symbolum tiene un significado de reunir, de algo que pone en conexión o comunica dos partes. En el uso del que hablamos, «símbolo» pone en relación, generación tras generación, un contrato de hospitalidad que habían (com)partido.
Por extensión, podemos hablar de un símbolo como de algo concreto que representa una relación y, por tanto, las dos personas de dicha relación. Cada mitad refiere una persona.
Un símbolo puede ser algo acordado socialmente o transmitido culturalmente y tiene una mayor fuerza al ser compartido. Puede también ser algo que dos personas acuerdan, o incluso puede ser algo concreto que una sola persona tiene para recordar esa relación. Nuestra vida cotidiana está tan llena de símbolos que podemos decir que sin ellos no tienen sentido propio, o personalizado, muchas cosas. El hombre es capaz de simbolizar estableciendo sentidos diferentes de modo voluntario. Los símbolos que compartimos tienen la fuerza de conectarnos además con nuestra vida social.
Al hablar de ritual, hablamos de símbolo, porque nos referimos con ello a la conexión de dos mundos: el concreto visible y el significativo para la persona. El ritual y el símbolo hacen referencia al mundo espiritual y religioso. El símbolo habla de la capacidad de la persona de hacer resonar el mundo interior. Por eso se dice que el rito es el puente entre lo sagrado y lo profano.
De este modo, es expresión de una experiencia profunda. En el símbolo entran dos elementos: por una parte, una experiencia que adentra sus raíces en lo profundo de la persona; por otra, la expresión externa de la experiencia. Se establece una relación de correspondencia que va más allá de la mera semejanza.
Un ejemplo de lo que estamos diciendo es el gran número de hogazas de pan que llenan las panaderías, así como el gran número de rosas que hay en los muchos jardines
de la ciudad. Esto sería lo externo del símbolo.
Cuando un enamorado ofrece una rosa a la dama de su corazón, o cuando se deposita una corona de rosas ante un monumento, la rosa se convierte en símbolo de otra cosa. Del mismo modo, cuando unas personas se reúnen los domingos para ofrecer y comer un poco de pan, entonces el pan se convierte en símbolo de alguien.
El símbolo no busca capturar el significado, sino hacerlo presente, acercarlo. No agota el significado; es susceptible de varias interpretaciones. Muestra algo que nos rebasa, ya sea el Misterio, lo Trascendente o la cultura de la que somos deudos. En definitiva, el símbolo está muy relacionado con el sentido que se le da. En la experiencia de acompañamiento de personas en duelo es posible que el acompañante se vaya haciendo más consciente de que el duelo es vivido de modo único por cada persona; de ahí que encontrarnos ahora aquí con un modo de mirar el ritual y el símbolo que remarca que son hechos humanos subjetivos parece de mucha importancia.
Los símbolos sociales o culturales agrupan los significados para las distintas personas. Víctor Turner[1], autor de «La selva de los símbolos» ha ahondado en el sentido de estos y ha afirmado que los símbolos son polisémicos, tienen varios significados; algunos coinciden con los normativos para un grupo social determinado, pero otros pueden ser incluso contradictorios con estos.
A nivel teórico, Turner hace diversas aportaciones en el ámbito simbólico; crea diferentes categorías y enumera características de los símbolos que ayudan a clasificarlos y, por tanto, a interpretarlos de forma correcta. En este sentido habla Turner de la característica de condensación de significado de los símbolos y de la unificación de significados dispares.
En cuanto a su clasificación, habla de símbolos dominantes (valores axiomáticos, relativamente fijos, representativos del simbolismo de la sociedad) o instrumentales (símbolos que se pueden utilizar con diferentes significados en distintos rituales). También los divide en diferentes polos, dependiendo de cómo sea utilizado: el polo puede ser ideológico si hace referencia a la organización social y moral, o sensorial si se relaciona más con fenómenos naturales o fisiológicos de los individuos. Finalmente, habla de la polaridad semántica, que clasifica los símbolos entre emotivos, si la significación es más sensorial, fisiológica o grosera, y normativos, si su significado se inclina hacia un plano más ideológico, axiológico o moral.
El significado es un contenido que se le agrega a una percepción, aquello que construye la dimensión valorativa de un estímulo. «Significado» es una palabra etimológicamente compuesta de las palabras latinas «signus», que quiere decir «señal», y «facere», que significa «hacer». Literalmente, se traduce por «hacer una señal», lo que refiere a «marcar».
De este modo, el significado «marca», hace una señal sobre una palabra o sobre una experiencia. Por eso llamamos experiencias significativas a aquellas que nos marcan, que dejan una huella. Establece así que, de los múltiples caminos que tiene el mundo para nosotros, hay uno que está señalizado por las huellas de las experiencias; y por eso, lo que para nosotros significa una cosa no es lo mismo para otros.
En la experiencia de la pérdida aprendemos siendo marcados por ella. De este modo, lo que en nuestro historial de pérdidas tenemos es también la forma de hacerles frente, lo que nos funcionó y lo que dice sobre nosotros mismos y sobre el mundo.