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4. Findings

4.8 Outdoor learning

El espacio social resultante de las dinámicas del campo de la Regeneración, en las obras escogidas, será analizado a partir de una visión sociocrítica que abarca estructuras históricas relacionadas con la sociedad, y que reproducen la función literaria y sus implicaciones. Este apartado no pretende realizar un estudio hermenéutico de las novelas, en el sentido de que el presente trabajo no se limita a realizar una interpretación de las obras desde sí mismas, sino a partir de su relación con el medio histórico y social en donde se produjeron: en este caso, la Regeneración, en conexión por supuesto con el debate sobre un género literario.

Las novelas que hemos escogido para este trabajo se caracterizan por el enlace entre espacio y tiempo dentro de la narración, lo cual genera un paisaje identitario propio en cada obra, tanto físico como social. El crítico ruso Mijail Bajtín (1895-1975), ha introducido al

52 respecto la noción de «cronotopo»: ―La conexión esencial de relaciones temporales y espaciales asimiladas artísticamente en la literatura‖, que se define como

…la unión de elementos espaciales y temporales en un todo inteligible y concreto. El tiempo se condensa aquí, se comprime, se convierte en visible desde el punto de vista artístico, y el espacio a su vez se intensifica, penetra el movimiento del tiempo, del argumento y de la historia. (Bajtín, 1989, p. 237-138)

La sociedad descrita en Tierra Virgen es una sociedad como cualquier otra, en donde las aspiraciones de los personajes giran en torno a la riqueza y la consecución de una posición social notable. Remedios es una región habitada por una diversidad de razas; de negros, mulatos, mestizos y blancos, éstos últimos gozan siempre de la atracción y del mejor trato; es por ejemplo el caso de Elena, la protagonista de la historia:

Pero es raro esto. Parece como si aquí no hubieran visto mujeres. ¿Ha visto Usted gente más novelera? ¿Pero qué es lo que tiene esa muchacha? Vamos a ver. Que es blanca, que tiene ojos azules, que es algo elegante, y eso que se ha vuelto una sola contorsión porque aquí ya la tienen perdida. (Zuleta, 1978, p. 37)

En contraposición a esa estructura social determinada por el interés económico, la sociedad de Amores y leyes está compuesta por un grupo de personajes de origen noble, cuyas características raciales son omitidas a lo largo de la obra, salvo algunas pequeñas referencias. Esto se debe a la importancia que el autor le brinda a la caracterización moral de los integrantes de su obra. Hasta los personajes más humildes de la novela, gozan de origen castizo:

Una de las inquilinas era una viuda anciana, D.ª Pascuala Ríos, que no permitía que se la llamase así, sino D. María Pascuala Inguanzo de los Ríos. Teníase por noble, y en efecto, descendía de familia distinguida; pero, con la miseria á que desde luengas navidades había venido, había olvidado muchísimo de lo que, en materia de modos y de lenguaje, había aprendido ó debido aprender en tiempos mejores. (Marroquín, 1886, Capítulo X)

Los cronotopos de Amores y leyes y Tierra virgen están íntimamente ligados con las dinámicas del campo de la Regeneración. En Amores y leyes, el cronotopo presente es el idílico22. Como habíamos mencionado anteriormente, la novela se lleva a cabo en la ―la Santafé

de Quesada‖, que Marroquín caracteriza por ser un lugar de oidores, virreyes y conventos, dos aspectos que simbolizan el vínculo español y la religión, elementos que a su vez son pilares del

53 proyecto regenerador. La vida idílica de los personajes se desarrolla en este lugar: allí contraen matrimonio católico, base fundamental constituyente de la sociedad ideal que espera construir Marroquín.

Ahora bien, como existe la necesidad de preservar un orden primigenio y cerrado, Marroquín introduce el tema jurídico, a partir del cual se dedica a reprochar el estado establecido por los liberales. Por ello, hace una defensa de las normas que modificaron la legislación que regía los efectos civiles a favor de los hijos de matrimonios católicos, lo cual asimila a un triunfo divino, y por ende de las propuestas de los regeneradores: ―A mí nada se me

debe‖ (Marroquín, 1978, Capítulo XIII), dice el Doctor Zaldívar a Honorio cuando le agradece, y agrega ―A Dios es á quien ustedes deben bendecir.‖(Marroquín, 1978, Capítulo XIII),

Por otra parte, encontramos el cronotopo carnavalesco23, caracterizado por el rompimiento con las leyes de convivencia aceptadas socialmente, que impone un nuevo statu quo y quiebra el estado de normalidad. El carnaval es un espacio y un tiempo al revés, donde los principios se invierten. En Tierra Virgen, impera entonces un ambiente carnavalesco, donde la diversidad de razas se eleva a lo alto, la etiqueta en el buen hablar y pensar se diluye para dar paso a lo oral.

Inicialmente, nos cuenta Carlos Restrepo en su artículo Tierra Virgen, la obra de Zuleta iba a llevar como título El negro Liberato, personaje que en la vida de los protagonistas juega un papel muy importante. Liberato, que es un negro libre gracias a la ley de ―libertad de vientres‖,

se encargará de sostener económicamente a la familia de Honorio cuando entran en desgracia, y representará un apoyo incondicional para los personajes principales, disolviendo así las jerarquías existentes.24

23 El cronotopo carnavalesco consiste la unión espacio y tiempo de excepción.

24 Eduardo Zuleta fue defensor de la libertad de la raza negra y apoyó el movimiento contra la esclavitud en Colombia; precisamente fue la República de Antioquia en 1814, con el nombre de ―libertad de partos‖, donde por primera vez se garantizó la libertad de los hijos de padres esclavos. En su artículo ―Movimiento antiesclavista en

Antioquia‖, publicado en el Boletín de Historia y Antigüedades en 1911, reconoció la labor de Lorenzo Agudelo,

54 Lo carnavalesco está en cada uno de los personajes de la novela de Zuleta, desde la aparición de un hombre amanerado dentro un ambiente netamente masculino, como es el de los trabajadores de una mina, un gaitero de preferencias pecaminosas «(…) un hombre que anda

meneándose con las manos en la cintura y que al pararse saca las caderas hacia un lado y dobla la cabeza hacia el otro» (Zuleta, 1978, p.133), hasta la caricaturización de las mujeres del pueblo que se ven envueltas en el chisme y las habladurías.

La corporeidad degradada y sus descripciones descarnadas, también hacen parte del carnaval en Tierra Virgen. Así describe Zuleta el cáncer de Manuel con una detallada exposición de los efectos de la enfermedad en su cuerpo: «En pocos meses le comió la carne del cuello, y se veían ahí las arterias de tubos resistentes, las venas azules, casi negras, los blancos hilos de los nervios (…)» (Zuleta, 1978, p. 252). Con esta clase de imágenes la pretensión del autor consiste en desvirtuar el sentido idealista de los regeneradores, y devolver a la palabra el sentido de la realidad.