• No results found

The Outline Capability Procedure and the July 2000 Guidelines

SCRUTINY OF CABABILITY PROCEDURES

6.1 The Outline Capability Procedure and the July 2000 Guidelines

La República Democrática del Congo está caracterizada por la feminización de la pobreza. No obstante, tras el conflicto armado, uno de los efectos más significativos ha sido el cambio en los roles de género. En el año 2013 se reportó que el 65% de los hogares congoleños en la zona noreste del país debe su supervivencia a las mujeres. A pesar de su indiscutible papel en la mayoría de la población, las mujeres se enfrentan a muchos problemas para obtener los recursos, los servicios básicos, los servicios sociales y su acceso a la justicia (Perks, 2013: 191). Según Rawls y Sen ningún ser humano arriesgaría su libertad personal, que es la libertad frente a la opresión psicológica, a la agresión física y a la integridad de la persona; no obstante, las mujeres del país africano, en la búsqueda de su sobrevivencia, se ven obligadas a sacrificarla, con el fin de obtener recursos mínimos para cubrir sus necesidades básicas (Rawls, 1999: 118-120).

Las mujeres congoleñas en las provincias de Orientale, Katanga, Kivu del Norte y Kivu del Sur llegan a constituir entre el 40% y el 60% de trabajadores en la minería artesanal. En la zona de Kamitunga, Kalima, Shabunda, Walikale, Punia y Masisi donde se encuentran las minas más grandes, las mujeres representan el 49%. Esto significa que llevan una mayor carga económica y la responsabilidad para sus hogares. En zonas mineras como Fizi, Uvira Kailo y Walungu, las mujeres representan el 70 % con un promedio de seis menores bajo su cuidado (Pact Congo, 2014:1-2). Un reporte de Naciones Unidas a finales del 2013 reveló que las mujeres solteras, divorciadas o viudas constituyen el 36% de la población femenina. El número de hogares encabezados por mujeres ha aumentado en 51 % tomando en cuenta el número de hogares de mujeres casadas

44 en el que los cónyuges están desempleados o han sido víctimas de los grupos armados. En la minería artesanal las mujeres llevan a cabo una serie de actividades: el 60% de las mismas se dedican a procesar el material, es decir, al lavado y a la clasificación; el 25% se dedican al proceso de excavación; el 10% ofrece servicios de transporte y suministro; y el 5% están encargadas del comercio del mineral (Office of the High Commissioner for Human Rights, 2013:4-6).

En el Perfil de Género País 2014 de la sociedad de la RDC se subraya la desigualdad de género, porque las mujeres y las niñas no son igualmente valoradas que el género masculino. La desigualdad de género está manifestada tanto en normas sociales discriminatorias, como en los valores de la vida cotidiana, que se revela en aspectos como la educación, la alimentación y el cuidado de la salud, además de la propiedad y la herencia de la tierra. Por otra parte, la violación sexual en la sociedad congoleña le otorga a la víctima una imagen negativa frente al resto, desvalorizándola. Tras una encuesta se demostró que el 46% de la población masculina y el 37% de población femenina manifestaban que toda esposa al ser violada por un extraño debe ser rechazada por su pareja. Además, el matrimonio precoz es una realidad que se presenta comúnmente en el país, alrededor del 74 % de las mujeres entre 15 y 19 años de edad están casadas, considerando que en zonas rurales el 20% de las niñas del mismo rango de edad ya son madres, y su estado civil varía entre casadas, solteras, divorciadas o viudas (Office of the High Commissioner for Human Rights, 2013:3-4).

Los estudios sobre la pobreza en Orientale, Kivu del Norte y Kivu del Sur muestran que el 61,2% de las mujeres viven por debajo del umbral de pobreza en comparación con el 59,3% de los hombres. Esta proporción es aún mayor en las zonas rurales y semiurbanas. A pesar de que el artículo 45 de la Constitución congoleña garantiza un igual acceso a la educación, la tasa de escolarización de las niñas continúa baja. El porcentaje de niñas en la educación es del 52% en las escuelas primarias, el 39% en las escuelas secundarias y menos del 20% en las universidades. Entre los motivos de la baja asistencia escolar de las niñas además de la falta de escuelas locales y cuotas escolares, se

45 encuentran los matrimonios y embarazos adolescentes y la percepción de inferioridad de la mujer, que es infundida en los niños desde temprana edad. Al mismo tiempo, el 55 % de los padres muestran una preferencia por los niños y se preocupan más por su educación que por la de sus hijas (Office of the High Commissioner for Human Rights, 2013: 6-8). En consecuencia, para el año 2013, la tasa de analfabetismo entre las mujeres fue del 41,1% en comparación con el 14,2% de los hombres; y la tasa de alfabetización de la población mayor de 15 años era del 58,9% para las mujeres comparada con el 85,8% para los hombres. La falta de acceso a la educación que sufren las mujeres y niñas congoleñas perpetúa el desconocimiento de sus derechos y las excluye de cualquier proceso de toma de decisiones (Perks, 2013: 182).

De igual manera, en la política las mujeres congoleñas desde 1960 no tienen una representación efectiva, pues su participación en la toma de decisiones del gobierno del país es escasa. En el año 2013 su representación general constituía el 7,2% de los altos cargos de las instituciones gubernamentales. Hasta el año mencionado únicamente una se encuentra entre los siete miembros de la oficina de la Asamblea Nacional y de los 108 senadores seis son mujeres, de las cuales una es presidente de una comisión en asuntos socio-culturales (Mbambi, 2013: 2). La realidad de las mujeres de la RDC manifiesta tal injusticia que, a medida que el conflicto continúa, lograr reconocimiento y autorrealización parece aún lejano. El principio de las libertades de la teoría de la justicia social se encarga de la distribución del bien primario de la libertad, y tiene dos pretensiones: igualdad y maximización de las libertades básicas. Éstas son la libertad política, que es el derecho a votar y a desempeñar cargos públicos; la libertad de expresión y de reunión; la libertad de conciencia y pensamiento; la libertad personal. Según Rawls y Sen, cada uno de los ciudadanos debe tener derecho a estas libertades, ya que son prerrequisito para lograr la realización o modificación de cualquier plan de vida y son condiciones necesarias para el autorespeto y el desarrollo de las capacidades (Rawls, 1999: 55-56) (Sen, 1992: 8-9).