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CHAPTER 2 THE P3 PROCUREMENT PROCESS

2.2 P3 Project Types

Los dispositivos que utilicé y las decisiones que tomé para la creación de la obra tuvieron como principal influencia la obra del cubano José Triana La noche de los asesinos. En esta obra, los personajes son tres hermanos que se encuentran en el sótano/desván en su casa mientras ensayan cómo matar a sus padres. Una y otra vez, repiten el rito dramático que jamás realizan con la esperanza de que, cuando lo hagan, podrán desprenderse de la identidad que los padres les han asignado y comenzar a vivir sus propias vidas. La noche de

los asesinos fue escrita por Triana cuando este todavía pertenecía al movimiento

revolucionario y participaba activamente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Asimismo, esta fue la obra que impulsó el alejamiento de Triana con el movimiento y que, finalmente, resultaría en su exilio (Diana Taylor 54). Pues, con La

noche de los asesinos el dramaturgo intentó poner en relieve una realidad que más tarde

quedaría demostrada: los ideales y la ideología de la Revolución comenzarían a anquilosarse impidiendo que se manifestaran en el país miradas diferentes a los del régimen. De hecho, esta obra fue criticada porque no respondía a la estética concreta que buscaba el movimiento revolucionario en las obras de arte, sino que entregaba una metáfora de la vida social (Taylor 54). De esta forma, la familia en la obra de Triana representa un orden social superior –la sociedad en su conjunto. La lucha contra la opresión que realizan

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los padres es una lucha contra la imposibilidad de proponer nuevas formas en un momento específico en la historia de Cuba en la que el movimiento revolucionario buscaba establecer su ideal social.

Es así que la utilización de la familia como metáfora del cuerpo social es uno de los aspectos medulares en La noche de los asesinos. La contraposición entre padres/hijos, entre generaciones que persiguen formas diferentes –aunque, como se explica casi al final de la obra, presentan dificultades similares– es una estrategia para retratar al movimiento social natural dentro de las organizaciones humanas. Es interesante pensar que esta problemática también podría, de alguna forma, leerse desde la contraposición homeostasis/transformación con la que se analizan a los sistemas familiares, ya que puede considerarse a la sociedad en su conjunto como un sistema que también se enfrenta a las necesidades contradictorias de mantener el equilibrio y, al mismo tiempo, evolucionar. La familia, de alguna forma, sirve de vehículo metafórico para hablar de sistemas sociales al ser el primer grupo social al que pertenece el individuo. En La noche de los asesinos la familia es un dispositivo para establecer una alegoría en la que los padres representan el poder de los movimientos y las ideologías predominantes y rígidas; y los hijos representan el impulso de generar nuevas ideas que no encuentran puerto en un contexto opresivo.

En el caso de mi investigación, la familia no es tanto un dispositivo, sino que es más bien una de las problemáticas que plantea la obra –ya que la existencia de los sistemas familiares y sus prácticas es lo que propone el dilema sobre la individualidad. Sin embargo, me parece que La noche de los asesinos propone una visión de la familia que no se aleja de los planteamientos que yo formulo en mi trabajo. Esto porque la obra cubana plantea una lectura de las relaciones familiares que se vinculan con la lucha de poder entre los padres dominantes y los hijos que intentan descubrir y vivir su propia individualidad.

LALO: Tú no te das cuenta que lo que yo propongo es simplemente la única solución que tenemos. (Coge la silla y la mueve en el aire). Esta silla, yo quiero que esté aquí. (De golpe pone la silla en un sitio

determinado). Y no aquí. (De golpe coloca la misma silla en otro

lugar determinado). Porque aquí. (Rápidamente vuelve a colocarla

en el primer sitio). Me es más útil: puedo sentarme mejor y más

rápido. […] Papá y mamá no consienten estas cosas. Creen que lo que yo pienso y quiero hacer es algo que está fuera de toda lógica. Quieren que todo permanezca inmóvil, que nada se mueva de su

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sitio… Y eso es imposible; porque tú, Beba y yo… (En un grito). Es intolerable… (José Triana 75)

Los personajes en la obra de Triana manifiestan la necesidad de escapar de un sistema familiar que no les permite desarrollar sus propias ideas o su propia individualidad. Cuando me propuse a escribir la obra sobre las mujeres encerradas en el sótano, la primera relectura que hice fue la de La noche de los asesinos porque retrata la misma problemática de lucha de poder y rigidez sistémica que la que yo planteo en mi obra, solo que con distintos fines. De alguna manera, el sistema familiar de Triana reproduce de manera inconsciente a una familia dividida entre quienes inflexibilizan los límites para mantener el control y quienes desean encontrar un espacio para la autorrealización.

Lalo es el principal personaje que encarna el deseo de encontrar la libertad, y es también el personaje catalogado como el loco o el enfermo de la familia. En una de sus explicaciones sobre su comportamiento manifiesta:

LALO: […] Yo quiero mi vida: estos días, estas horas, estos minutos… Quiero andar y hacer cosas que deseo o siento. Sin embargo, tengo las manos atadas. Tengo los pies atados. Tengo los ojos vendados. Esta casa es mi mundo. Y esta casa se pone vieja, sucia y huele mal. Mamá y papá son los culpables (76)

La rebeldía que demuestra Lalo se relaciona con la colonización que sus padres han hecho de su tiempo, de sus manos, de sus sentidos, en definitiva, de su vida e individualidad. Una colonización que se vuelve imprescindible para que sus padres puedan mantener la paz en su relación. Como menciona la madre de Lalo, una vez que quería comprarse un vestido le robó dinero al padre y luego culpó a Lalo para que su esposo no se enojara con ella. “Cuando Alberto llegó… Vino borracho como acostumbra… Le dije: oye, viejo, pregúntale a tu hijo… (Se acerca a Beba para secretear). Porque creo que nos ha robado” (111). La caracterización de Lalo como un mal hijo, como un indisciplinado y enfermo es un mito familiar necesario para que pueda mantenerse la estabilidad dentro de la familia. Cuando Beba, como la jueza, le pregunta a la madre por qué mintió sobre su hijo, esta le responde “No sé… Era más cómodo…” (111).

El sacrificio de Lalo es indispensable para que funcione el sistema familiar completo, y es también la razón de por qué el ejercicio de matar a los padres se transforma

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en un mero ensayo que jamás se concretará. Lalo jamás podrá liberarse de su papel dentro de la representación familiar, pues, de alguna forma, ha aceptado cumplir el rol que le ha sido asignado. Y su rebeldía, su plan, todas son acciones para cumplir con su parte. Casi al final del segundo (y último) acto, el padre de Lalo le cuenta a su hijo las miserias que él sentía respecto a la familia. Este apartado es muy revelador porque se presenta una especie de amalgama en la que padre e hijo se funden. Se comprende que el problema del primero es también el problema del segundo.

LALO: (Como el padre.) […] Pero tenía miedo; y el miedo me paralizaba y no me decidía y me quedaba a medias. Pensaba una cosa y hacía otra. Eso es terrible. Darse cuenta al final. (Pausa). No pude. (Al público). Lalo, si tú quieres, puedes. (Pausa). Ahora me pregunto: ¿por qué no viviste plenamente cada uno de tus pensamientos, cada uno de tus deseos? Y me respondo: por miedo, por miedo, por miedo (115) Cuando el padre pregunta “¿por qué no viviste plenamente cada uno de tus deseos?”, no se logra distinguir si esa pregunta se la hace a Lalo o a él mismo. En el fondo, ambos son lo mismo, pues ambos están determinados a tener deseos que no pueden realizar gracias al sistema familiar. Ambos sienten impulsos dictados por su necesidad de desarrollar su propia individualidad, pero no pueden realizarla debido a que cumplen un rol en el sistema para mantenerlo unido. La familia termina siendo una prisión para cada uno.

Lo anterior es muy interesante ya que Triana no estaba pensando necesariamente en los sistemas familiares, sino que estaba intentando levantar una metáfora social que reflejara el funcionamiento que se da entre los grupos que ejercen el poder –y que dictaminan los valores sociales- y aquellos que buscan proponer otras perspectivas. Sin embargo, la construcción familiar que presenta en la obra para significar este espectro mayor que es el cuerpo social, refleja las dinámicas familiares de manera completa y acertada. La primera vez que leí La noche de los asesinos lo hice interpretándola de una manera mucho más textual, pues pensé que realmente quería retratar las dinámicas familiares. Pues, Triana construye su crítica desde la lógica de los sistemas, aun cuando no lo haya hecho de forma consciente. Como expuse en el apartado anterior de esta memoria, la lucha entre homeostasis y transformación aplica de manera transversal a todos los sistemas. Y la familia es uno de los sistemas que mejor conocemos como individuos, pues es la esfera en la que aprendemos las formas sociales y de interacción. No me sorprende

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que Triana haya escogido a la familia como metáfora para reflejar la problemática sistémica de la sociedad. Ni que, a partir de esa intención, haya retratado tan bien las dinámicas familiares. Fue justamente esta representación la que me impulsó a buscar en Triana el referente para tratar la temática familiar, pues sentía que él hablaba de la problemática que a mí me atañe: la dificultad de desarrollar la propia individualidad cuando se forma parte de un sistema familiar.

Asimismo, La noche de los asesinos utiliza otros dispositivos que me sirvieron de referentes para las estrategias artísticas que desarrollé en mi propia obra. En el apartado que sigue más adelante profundizaré en estos dispositivos ya que expondré su desarrollo en mi trabajo. Pero puedo mencionar al menos tres aspectos de la obra de Triana que rescaté y que me permitieron realizar operaciones funcionales para exponer la problemática particular de mi obra. Estos se relacionan con la configuración del espacio dramático, la organización temporal y la multiplicidad de personajes realizada a través de juegos de roles. En cuanto al espacio, los dispositivos que resonaron en mi obra fueron la conformación del espacio como un lugar de encierro, la presencia implícita de los otros espacios de la casa y el “metaespacio”, en el sentido de que el espacio dramático del encierro se transforma en un escenario para interpretar otros lugares, otras situaciones. Por el lado del tiempo dramático, el dispositivo que recupero de Triana es la noción circular y repetitiva de los acontecimientos. Y por último, en cuanto a los personajes, el dispositivo que rescaté y sirvió para poder desarrollar la problemática de mi obra es la aparición de más personajes gracias a la estrategia de los juegos de roles que los mismos personajes realizan para poder llevar a escena a los otros involucrados en el ensayo de asesinato.

En este sentido, los dispositivos de La noche de los asesinos fueron de enrome relevancia para guiar las elecciones que tomé para desarrollar la problemática que quise abordar en la obra. Sin embargo, estos dispositivos fueron empleados de maneras diferentes, ya que la naturaleza de la problemática es otra. De este modo, la obra de Triana propone un espacio de encierro metafórico que busca reflejar un estado de opresión experimentado en una sociedad que afecta directamente al individuo. “El autor, al colocar la acción en este particular espacio, forja un mundo que tiene como efecto principal provocar en los personajes sentimientos de alienación, ahogo, soledad y miedo” (Meléndez

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27). Esto es justamente lo que yo necesité configurar para mi propio trabajo, pues en mi obra –a diferencia de Triana– utilicé un espacio de encierro para reflejar el aprisionamiento que implica tener asignado un rol familiar dentro de un sistema, es decir, el estado interno de los personajes. El encierro no apunta a significar algo externo, mayor, sino que algo interno. La metáfora del encierro me sirvió para reflejar la rigidez y la imposibilidad del cambio me sirvió para dar una situación dramática y para establecer un ejercicio simbólico indispensable para la obra.

Así, la configuración del espacio que propongo en la obra puede relacionarse directamente con las decisiones tomadas por el autor cubano. De igual forma, la obra plantea una relación con el tiempo dramático particular, pues propone una estructura cíclica y repetitiva. Los tres hermanos se encuentran encerrados repitiendo una y otra vez un ritual que jamás acaba –tal como la obra misma, que queda inconclusa dejando el tercer acto para la imaginación del espectador. En el caso de mi obra, se sugiere que el proceso de individuación que deben alcanzar los personajes se repetirá hasta que logren salir del sótano. En este sentido, y a diferencia de Triana, en mi texto dramático se pretende presentar un “mañana” que puede ser diferente al separarse de los patrones, al abandonar el rol. Por lo tanto, si bien La noche de los asesinos se convirtió en mi referente más importante –del que tomé en préstamo distintas estrategias-, para mi obra me apropié de estos mecanismos y los acomodé para conseguir retratar la posibilidad de desarrollo de la individualidad de un ser que pertenece a un sistema familiar rígido y homeostático.