• No results found

Hipsípila hace su primera aparición “moderna” en lengua romance de la mano de Dante Alighieri (1265–1321), y lo hace más de una vez. El aspecto quizás más llamativo del mito en Dante es su uso claramente “cristianizado”: la “maldad” o “bondad” de cada personaje se traduce en su grado de “salvación” post mortem, es decir, en su pertenencia (simbólica) bien al Infierno, bien al Purgatorio. Dante interpreta pues “cristianamente” las figuras mitológicas245. Es

244 Por ejemplo, el Opernlexikon de STIEGER (1975), el repertorio de libretos imprimidos

antes de 1800 de SARTORI (1999), el compendio de sujetos mitológicos en el arte de DAVIDSON & ROHMANN (1993) y el de sujetos musicales de REISCHERT (2001).

Omitiremos también algunas obras que estos repertorios incluyen como relacionadas con el mito de Hipsípila, al haber comprobado que, en realidad, tratan otro mito o, sencillamente, a otra Hipsípila. Es el caso, por ejemplo, de la Isifile de Francesco Mondella (Verona 1582), ambientada en Salamina de Chipre.

116

importantísimo en este sentido el testimonio de Estacio en Purgatorio XXII, que luego veremos a causa de Hipsípila.

Ulises, por dar un ejemplo, se encuentra en el Infierno de la Commedia (XXVI) condenado, igual que Diomedes, a la tribulación eterna: los engaños por él perpetrados, como el del caballo de Troya, no lo distinguen como inteligente sino como ávido de frode. Sus viajes, sus ansias de conocimiento así como la explotación de sus capacidades sólo le llevan a la perdición, ya que, al no reconocer sus propios límites, Ulises los utiliza como elementos carentes de toda gratia divina. Este prisma, como es lógico, afecta la manera en que un mito procedente de una Tradición Clásica aún en gestación se traduce y se expresa en creación literaria nueva.

Ahora bien, antes de abordar la célebre Commedia, encontramos a Hipsípila ya en una obra anterior del autor florentino, el Convivio (“Banquete”), redactado entre 1304 y 1307. Esta colección de conocimientos y saber en lengua vernácula está dirigida a aquellos que no pudieron formarse en estudios superiores por causas externas (familiares y civiles sobre todo), todo ello bajo la inspiración de “el Filósofo”, o sea Aristóteles. El poeta servirá carne (en verso) y pan (en prosa), simbolizando la entrega de conocimientos con la ingestión de comida.

En este contexto, Dante, para explicar por qué varias ciencias que reciben la influencia y la atención de la Filosofía (como las Ciencias Naturales o la Metafísica) reciben el nombre mismo de “Filosofía”, recurre a dos ejemplos de Virgilio (Eneida II, 281) y Estacio (Tebaida V, 609-610) donde se ve la utilización de un sustantivo de objeto o de acción para significar en realidad una pasión o un afecto estrechamente relacionado con él (Convivio III, XI, 16)246:

Ma però che [per] alcuno fervore d'animo talvolta l'uno e l'altro termine delli atti e delle passioni si chiamano e per lo vocabulo dell'atto medesimo e della passione (sì come fa Virgilio nel secondo dello Eneidos, che chiama E[ttore, parlando in persona di E]nea: "O luce", che è atto, "o speranza de' Troiani", che è passione, che non era esso luce né speranza, ma era termine onde venia loro la luce del consiglio, ed era termine in che si posava tutta la speranza della loro salute; e sì come dice Stazio nel quinto del

246 Utilizamos la nueva edición de referencia del Convivio, la de BRAMBILLA AGENO

117

Tebaidos, quando Isifile dice ad Archimoro: "O consolazione delle cose e della patria perduta, o onore del mio servigio"; sì come cotidianamente dicemo, mostrando l'amico, "vedi l'amistade mia", e 'l padre dice al figlio "amor mio"), per lunga consuetudine le scienze nelle quali più ferventemente la Filosofia termina la sua vista, sono chiamate per lo suo nome.

Vemos aquí como Hipsípila aparece citada directamente de Estacio donde le habla desesperada al cadáver del pequeño Arquémoro/Ofeltes tras abrazarlo y cubrirlo con sus trenzas: O mihi desertae natorum dulcis imago, / Archemore, o rerum et patriae solamen ademptae / servitiique decus... Aquí Dante evita retomar el principio del lamento, la dulcis imago que hace referencia al recuerdo de Hipsípila por sus dos hijos.

Vemos, pues, cómo esta primera aparición de Hipsípila es puramente “filológica”, una cita bibliográfica para explicar un fenómeno de nomenclaturas: Arquémoro no es literalmente una “consolación” ni es el “honor”, sino que lo representa, y por eso Hipsípila, por fervor, lo llama con tales nombres. De la misma manera llamaríamos “Filosofía” a la “Metafísica”, según Dante.

La princesa lemnia empieza a cobrar vida propia en la Commedia, ya claramente como personaje estereotipado por la literatura romana en calidad de esposa abandonada, hija piadosa y generosa “aguadora” de los sedientos Siete contra Tebas: la “virtud” de Hipsípila, otrora épicamente estaciana, pasa el filtro cristiano medieval y se hace digna, al menos, del Purgatorio dantesco, junto a otras figuras griegas (reales o mitológicas). Tambling, citado en Glenn, nos recuerda, de hecho, que Dante reformula Estacio para extraer, en la medida de lo posible, “un significado cristiano a partir de un mundo pagano”. En este contexto, Hipsípila es un “ejemplo de historia a través de la separación entre los mundos pagano y postpagano” (2008: 19).

La primera aparición tiene lugar, sin embargo, en el Inferno (XVIII: 82-99)247. Aquí la mención a Hipsípila está relacionada con la entrada en escena de Jasón, adúltero seductor y culpable de engañar a su(s) esposa(s):

247 Para los pasajes de la Commedia utilizamos la excelente edición de HOLLANDER con

los comentarios del editor traducidos y editados por MARCHESI (2011, 3 vols.). La

118 Ello passò per l’isola di Lenno, poi che l’ardite femmine spietate

tutti li maschi loro a morte dienno. 90 Ivi con segni e con parole ornate

Isifile ingannò, la giovinetta

che prima avea tutte l’altre ingannate. Lasciolla quivi, gravida, soletta;

tal colpa a tal martiro lui condanna;

95

En estos versos, Dante resume brevemente la traición de Jasón y menciona incluso el androcidio de Lemnos, aunque indirectamente: el héroe “pasó por la isla de Lemnos después de que las crueles y atrevidas mujeres hubieron asesinado a todos los varones. Allí, con palabras seductoras y ornadas, sedujo a la jovencita Hipsípila, que antes había engañado a todas las demás. Allí la dejó, preñada y sola; por esta culpa se encuentra aquí condenado a tal pena”.

La frase que hemos marcado con cursiva (XVIII: 93) hace referencia al gesto que ennoblece a la princesa lemnia: mientras todas las demás mujeres han asesinado a los varones de la isla, ella salva a su padre engañando a las demás, convenciéndolas de que lo ha hecho, lo que está relatado justamente en Estacio, supuestamente la fuente clásica principal en Dante para este mito.

Hipsípila seducida y abandonada, prefigurada ya en Ovidio (Her. VI), es un prototipo de víctima que, desde la perspectiva cristiano-dantesca, merece un lugar en el Purgatorio junto a otras mujeres mitológicas. El mérito de Hipsípila es, principalmente, el de haber salvado la vida de su padre durante el terrible crimen lemnio perpetrado por las demás mujeres. Pero hay otros aspectos por mencionar. En Purgatorio XXII: 109-114 encontramos una serie de mujeres mitológicas:

Quivi si veggion de le genti tue

Antigone, Deifile e Argia, 110 e Ismene sì trista come fue.

Védeisi quella che mostrò Langia; èvvi la figlia di Tiresia, e Teti e con le suore sue Deidamia.

Glenn (2008: 17-18) explica cómo estas figuras no están elegidas casualmente. Todas ellas se distinguen por ser miembros de un contexto familiar en el que actúan por afecto y respeto hacia sus padres, maridos e hijos, a menudo

119

pagando las consecuencias. Vemos por ejemplo las hermanas Antígona e Ismene, su cuñada Argía, Deidamía y Tetis por su relación con Aquiles. Aquí Hipsípila no es mencionada por su nombre, sino por su principal acción en su otro célebre mito, el episodio nemeo: “la que mostró Langía” es justamente Hipsípila, ya esclava y nodriza del hijo del rey Licurgo la cual lleva a los sedientos Siete contra Tebas al Langía, la única fuente de agua corriente que queda sin secar por orden divina. Este generoso gesto por su parte comportará otra desgracia, como ya hemos visto en el capítulo anterior: la muerte del pequeño Ofeltes, depositado sobre la hierba y matado por una terrible serpiente durante la ausencia de la lemnia. Esto también debería provenir, en Dante, de su lectura del libro V de la Tebaida.

Muy interesante, también en Glenn (2008), la idea del río nemeo como figura bautismal simbolizando la secreta “conversión” de Estacio al cristianismo (Purgatorio XXII). Esto conlleva, en el contexto medieval de Dante, una reconsideración de Estacio como autor cristiano y, por lo tanto, realza la importancia de su obra para el uso por parte de sus contemporáneos.

Hipsípila reaparece otra vez indirectamente cuando, en Purgatorio XXVI (94-99), Dante tiene un reencuentro con el poeta Guinizzelli:

Quali ne la tristizia di Ligurgo

si fer due figli a riveder la madre, 95 tal mi fec'io, ma non a tanto insurgo,

Quand'io odo nomar sé stesso il padre mio e de li altri miei miglior che mai rime d'amore usar dolci e leggiadre;

El reencuentro de Hipsípila con sus dos hijos ya adultos, cuando ya parecía definitiva su condena por parte del rey Licurgo tras la muerte accidental del pequeño Ofeltes (Tebaida V), se hace paradigma de feliz sorpresa, utilizado aquí por Dante como imagen descriptiva de la aparición de Guinizzelli. De manera parecida al pasaje del Convivio que antes hemos visto, aquí Hipsípila no es protagonista directa sino que se utiliza una imagen o un episodio de su mito como ejemplo para explicar o ilustrar otra cosa: en el Convivio para demostrar un uso léxico como recurso retórico, en este pasaje de la Commedia para traducir un sentimiento que interesa en ese momento al poeta.

120

4.2: Ysiphiles insignis fuit femina: Hipsípila en Boccaccio

La obra de Giovanni Boccaccio contiene numerosas menciones a nuestra Hipsípila, algunas de ellas fuertemente ligadas a los pasajes dantescos que antes hemos visto. A excepción de un par de ellos, los pasajes referentes a Hipsípila en Boccaccio suelen ser breves apariciones que, casi siempre, sirven para describir situaciones o estados de ánimo en boca de personajes de ficción.

Una de las primeras menciones se encuentra en la simbólica y ambigua Allegoria Mitologica248 escrita en latín antes de la década de 1330. Aquí Boccaccio relata el mito del orgulloso vuelo de Faetón. Cuando éste accede a subir al cielo para hacerse con el carro del sol, los petentes, sus interlocutores, se alegran igual que los hijos de Hipsípila cuando éstos la encuentran y conocen por vez primera en presencia del triste Licurgo (Allegoria Mitologica, 18):

Ceperunt ideo dicere desolati: – Misit dominus de monte suo sancto Syon aiutorium plebi sue! –; et ut in Ligurgi dolentis presentia ignote Ysyphyli gaudio pleni filii subrexerunt, sic isti dimissa mestitia gratulantes se labori cupidi paraverunt.

Nótese cómo el autor aquí retoma prácticamente la formulación que vimos en Dante (Purgatorio XXVI, 94-99): “Quali ne la tristizia di Ligurgo...”. El reencuentro entre Hipsípila y sus hijos se convierte entonces en paradigma de regocijo inesperado, utilizado como metáfora para describir otras situaciones.

Hipsípila vuelve a aparecer en la voluminosa novela Filocolo249 (1336-1338). Aquí la princesa lemnia sirve de paradigma de mujer engañada según los cánones ya vistos, por ejemplo, en el episodio de Jasón del Inferno dantesco. La atormentada Biancifiore lamenta que el rey, padre de su amado Florio, intente separar a la pareja. En su invectiva, que luego también incluirá a Ariadna y a Fedra, exclama (II, 17: 4-6):

Deh, non conosci tu la falsità del tuo padre? Certo non che egli mandi me a te, ma egli non lascerà mai te venire dove io sia. Tu ti sei lasciato ingannare con meno arte che non lasciò Isifile: ella credette alle parole e agli atti, e alla fede promessa, e alle lagrime dello ingannatore; ma tu per la menoma di

248 Utilizamos la edición de PASTORE STOCCHI (1994: 1104-1105). 249 Utilizamos la edición de QUAGLIO (1967: 144, 273-274, 309, 532).

121

queste cose se' stato ingannato, e hai detto di sì di quella cosa che laida ti sarebbe a tornare adietro; e non hai conosciuto che egli, non disideroso del tuo studio, ma di trarre me della tua memoria, t'allontana da me, acciò che per distanza tu mi dimentichi!

No sólo Hipsípila “creyó a las palabras, los actos, la fe prometida y las lágrimas del engañador”. Florio, en su “fatigas de amor”, también utiliza a la princesa para ilustrar sus sentimientos, igual que lo hacía anteriormente Biancifiore. En III, 18: 22-23, explica que no es el primer amante en ser abandonado en la historia. Pero sí ha sido el primero en ser abandonado sin razón, ya que Hipsípila al menos fue abandonada por Medea, y ésta por Creúsa. El abandono de Hipsípila se entiende, pues, porque se debía a una sustitución por “otra” mejor, mientras que el de Florio no se debe a este mecanismo de “cambio”:

Io sono nel profondo de' dolori e delle miserie, pensando che la mia Biancifiore abbia me per altrui abandonato. O dolore sanza comparazione! O miseria mai non sentita da alcuno amante che è la mia! Avvegna che io non sia il primo abandonato, io son solo colui che sanza legittima cagione sono lasciato. La misera Isifile fu da Giansone abandonata per giovane non meno bella e gentile di lei e per la salute propia della sua vita, la quale sanza Medea avere non potea. Medea poi per la sua crudeltà fu giustamente da lui lasciata, trovando egli Creusa più pietosa di lei.

Más tarde Boccaccio recuerda el crimen lemnio de manera parecida a los clásicos: añadiéndolo a una lista de ejemplos de crímenes y perversidades cometidos por mujeres. El extenso catálogo de la “desenfrenada multitud de mujeres” pronunciado por Fileno incluye “el atrevimiento y la crueldad de las féminas de Lemnos”, las cuales mataron a todos sus varones (III, 35: 9):

Quanto ardire e quanta crudeltà fu quella delle femine di Lenno, che, essendo degnamente suggette degli uomini, per divenire donne, quelli nella tacita notte con armata mano tutti diedero alla morte? E simile crudeltà nelle figliuole di Belo si trovò, le quali tutte i novelli sposi la prima notte uccisero fuori che Ipermestra. Oimè, ch'io non sono possente a dire ciò che io sento di voi!

Finalmente se repite el topos de la alegría por el encuentro entre Hipsípila y sus hijos, como en los pasajes ya vistos, cuando Ascalion y sus compañeros reconocen la voz de Filocolo, que creían muerto (IV, 141: 1):

122

Giungendo questa voce agli orecchi di Ascalion e degli altri, i quali veramente la conobbero, di tristizia gli animi subitamente spogliarono, di quella letizia rivestendogli, che Isifile nel dolore di Ligurgo si rivestì co' riconosciuti figliuoli.

En el extenso poema Teseida delle nozze d’Emilia250 (1339-1341), que trata las luchas entre Teseo y las amazonas y en el que se siente la influencia, entre otros, de la Tebaida estaciana, Hipsípila aparece indirectamente: si en la descripción de la llegada de príncipes en el libro VI (14) vemos la figura de Licurgo, es en la chiosa o “nota al pie” donde Boccaccio, en prosa divulgativa, resume el episodio de la muerte de Ofeltes. Veamos primero VI, 14: 1, donde Licurgo es presentado como rey fuerte pero aún sumido en el llanto por la muerte de su pequeño:

Il primo venne, ancora lagrimoso per la morte d'Ofelte, a ner vestito il re Ligurgo, forte e poderoso, di senno grande e di coraggio ardito; e menò seco popol valoroso

del regno suo pure il più fiorito, e ad Arcita sofferse in aiuto, per cui era di Nemea venuto.

La explicación del luto de Licurgo (“a ner vestito”) se encuentra justamente en la chiosa del mismo autor, incluyendo a Hipsípila como nodriza:

Venendo Adrasto, re d’Argo, con altri re in servigio di Pollinice, suo genero, ad assediare Tebe, pervennero nel regno di Ligurgo in una parte chiamata Nemea. Quivi essendo il caldo grande e non trovando acqua, per avventura coloro che cercando andavano trovarono in uno giardino Isifile, la quale aveva in guardia un piccolino fanciullo di Ligurgo, chiamato Ofelte. E essendo da costoro domandata dove acqua potessero trovare, ella rispose loro di mostrarla, e, posto il fanciullo tra l’erbe e’ fiori in uno prato, si mise loro innanzi e menogli ivi presso ad uno fiume chiamato Langia. E poi che tutto l’esercito ebbe bevuto, significò al re Adrasto e a’ compagni chi fosse e quello che avvenuto l’era per adietro. Quindi, ricordatasi del fanciullo che tra l’erbe avea lasciato, corse a lui e trovollo morto, perciò che il fanciullo s’era adormentato, e passando fra l’erbe un grandissimo serpente, menando la coda in qua in là,

123

senza vedere il fanciullo, gli avea tale dato in su la testa, che l’aveva ucciso. Della morte di questo fanciullo portava ancora bruno Ligurgo e ancora ne piagnea.

En la Comedia delle ninfe fiorentine251, obra escrita entre 1341 y 1342,

aparece fugazmente Hipsípila como mujer que llora el abandono, otra vez como icono. Aquí se encuentra acompañada por otros “paradigmas”: Helena la tránsfuga, Dido en llamas y Medea engañadora (I, 4).

E alcuni sono che, dal biforme figliuolo feriti di Citerea, chi per conforto e qual per diletto cercando gli antichi amori, un'altra volta col concupiscevole cuore transfugano Elena, raccendono Didone, con Isifile piangono e ingannano con sollicita cura Medea.

En Amorosa visione252, poema de tinte onírico redactado entre 1341 y 1343,

se nota cierta inspiración dantesca e, igual que en pasajes ya vistos anteriormente, Hipsípila aparece junto a Medea en el cortejo de visiones mitológicas del canto IX (22-24). Aquí está acompañada por Alcmena, citada por las angustias relacionadas con el nacimiento de Hércules, así como por Dido, Hécuba y Polixena, en un desfile de dolidas figuras femeninas tan típicamente medieval:

Vedevasi colei che sentì guai Ercule partorendo, e dopo lei Isifile dolente affigurai.

Hipsípila es retratada por enésima vez como ejemplo de mujer dolida. Pero finalmente es en el canto XXI (19 y ss.) donde la lemnia toma la palabra y se dirige a Jasón, dejando de ser solamente una imagen muda. Se notan naturalmente ecos de la Her. VI ovidiana en el desahogo dramático del monólogo. Aquí se hace referencia también a que Jasón abandona a Hipsípila embarazada de gemelos (“pregna lasciasti di doppio figliuolo”) para irse con Medea. Vale la pena reproducir el parlamento entero de Hipsípila por su contenido tan cercano a Ovidio y a Dante, además de por su expresividad:

«O sanza fede alcuna», mi parea che Isifile dicesse, «o dispietato, o più crudel ch'alcuna anima rea,

251 Utilizamos la edición de QUAGLIO (1964: 679). 252 Utilizamos la edición de BRANCA (1974: 47, 76).

124 deh, or hai tu ancor dimenticato a quanto onor tu fosti ricevuto

nel regno ond'ogni maschio era cacciato? Io non credo che mai fosse veduto uom volentier in nulla parte strana né cotal dono a lui mai conceduto, simile a quel che io benigna e piana a te concessi, portando fidanza alla tua fede come 'l vento vana. Faccendo saramenti a me, speranza nel tuo partir mi desti che giammai non cambieresti me per altra amanza. Andastitene e me, come tu sai, pregna lasciasti di doppio figliuolo, ed a tornar ancor verso me hai.

Con sospiri e con pianti e con gran duolo gran tempo stetti, dicendo: “Omai tosto verrà Giansone qui col suo stuolo”, ed appena credetti quel che sposto mi fu di te, ch'avevi nuova amica