• No results found

De conflictos de este tipo surgen nuevos organismos del Estado. A menu- do, empleamos una visión cosificada del mismo. El Estado se considera como una cosa. Es sencillo. Sin embargo y en todos los niveles, el Estado está en formación. No sólo es la arena en la que luchan diferentes grupos para legitimar e instaurar sus propias percepciones de las necesidades y los discursos sobre las necesidades 25

, sino que estas luchas también configuran

y modifican su contenido y su forma.

En los Estados Unidos, los distritos escolares, en el ámbito local, han establecido mecanismos para regular los conflictos sobre el conocimiento oficial. Como mostramos, los movimientos sociales de derechas y populis- tas, sobre todo los fundamentalistas cristianos, han planteado objeciones fundamentales (no tratamos de hacer juegos de palabras) con respecto a un extenso conjunto de curricula, pedagogías y procedimientos de eva- luación. Así, por ejemplo, han censurado los libros de texto de lectura y de literatura por su "humanismo secular", su patrocinio del "socialismo", el ocultismo, la "importancia excesiva" que conceden a las culturas de las mi- norías e, incluso, a su presunta adscripción velada a costumbres vegeta- rianas26

Por una serie de razones, es importante ocuparse de las controversias sobre libros de texto. En primer lugar, a falta de un curriculum nacional oficial y explícito en los Estados Unidos (aunque ya vimos que esto puede estar cambiando), el libro de texto estandarizado que, en cierto modo, está regula- do por el Estado y se orienta a su adopción generalizada por el mismo, cons- tituye gran parte del marco de referencia del curriculum nacional oculto 27

. En

segundo lugar, aunque muchos profesores utilizan el libro de texto como pun- to de partida, en vez de seguirlo al pie de la letra, de hecho, en los Estados Unidos, los profesores emplean el texto como el artefacto curricular funda- mental en el aula en un grado notable. En tercer lugar, la falta de un curricu- lum nacional codificado y la historia del sentimiento populista significa que muchas de las protestas más fuertes respecto a lo que se considera conoci- miento oficial en las escuelas se han centrado históricamente en el libro de texto. Constituye el punto de apoyo ideal para abrir la tapa de la dinámica que

subyace a la política cultural de la educación y los movimientos sociales que la configuran y son configurados por ella.

Dado el poder de estos grupos, muchos distritos escolares disponen de oficinas, procedimientos estandarizados o ambas cosas para afrontar de ma- nera "eficiente y segura" estos reiterados desafíos. Uno de los efectos de tales procedimientos ha sido, a menudo, que las instituciones interpretan a su modo casi todas las manifestaciones de oposición al conocimiento oficial: como censura y como procedentes de grupos organizados de la nueva dere- cha. Así, el aparato educativo del Estado se expande como mecanismo defensivo para protegerse contra esas presiones populistas. Sin embargo, cuando ya se ha establecido esta estructura, su "mirada" define la crítica social de manera que se entienda y, a la vez, se pueda afrontar. Esto tiene unas consecuencias teóricas y políticas cruciales en relación con nuestra for- ma de ver el papel del Estado en la política educativa, porque, en el aumento de tales procedimientos burocráticos y en la cantidad de tiempo que supone resolver los problemas, la derecha encuentra a menudo un terreno fértil. Para comprender bien esto, tenemos que decir algo más acerca de nuestra forma de ver el Estado.

"La mejor manera de estudiar el Estado es como proceso de gobierno" 28

.

En palabras de Bruce CURTIS, la formación del Estado supone "la centraliza-

ción y concentración de las relaciones de poder y autoridad económicos y políticos de la sociedad". A menudo, la formación del Estado lleva consigo la aparición o reorganización de monopolios sobre los medios para ejercer la violencia, recabar impuestos y administrar y sobre los sistemas simbólicos29.

Esencialmente, la formación del Estado consiste en la creación, estabiliza- ción y normalización de las relaciones de poder y autoridad 30

La educación no permanece ajena a este proceso. Forma parte de una historia mucho más larga en la que el Estado, a través de su administración burocrática, trata de mantener a salvo los "intereses de la educación", no sólo del control de las elites, sino también de la influencia de los impulsos populis- tas procedentes de la base 31

. Este aspecto es crucial con respecto a nuestro

tema.

Los sistemas burocráticos tienen entidad propia. Emile DURKHEIM reco-

nocía hace un siglo que la eficiencia "es un constructo ético, cuya adopción supone una opción moral y política". La institucionalización de la eficiencia como norma burocrática dominante no es una cuestión técnica neutra. Es, visto con detalle, un ejemplo de relaciones de poder cultural 32

Ninguna burocracia puede funcionar bien salvo que quienes interactúan con ella "adopten actitudes, hábitos, creencias y orientaciones específicos". Unas actitudes "adecuadas" con respecto a la autoridad, las creencias "apro-

piadas" sobre la legitimidad de la pericia y la disposición a seguir todos los reglamentos y procedimientos "necesarios" son fundamentales para el man- tenimiento del poder33, aunque ese poder se reconozca como aceptable.

Este proceso de liberación de los intereses de la educación del control popular y de las elites era y es un elemento fundamental en la formación del Estado 34. El Estado crece para protegerse a sí mismo y a los intereses que

se autoproclaman "democráticos" y que él representa en respuesta a aque- ll os intentos de control. En el caso de los fundamentalistas cristianos, las fuer- zas culturales insurgentes que proceden desde las bases —los "censores" han creado una situación en la que el Estado amplía su función normativa sobre el conocimiento y establece nuevas oficinas y procedimientos burocrá- ticos para canalizar el desacuerdo por vías "legítimas".

CURTIS lo plantea a la perfección cuando afirma que la "estandarización y

la neutralización de los juicios [han] tendido a hacer implícito, en vez de explí- cito, el contenido específico de clase del gobierno educativo" 35. Los procedi-

mientos burocráticos que se han establecido para promover "el interés públi- co" —y que, según algunas interpretaciones, pueden llevarlo a efecto— están ahí para tratar de forjar un consenso en torno a la legitimidad cultural y la aceptación de la misma que puedan fundamentarse en percepciones del mundo rotundamente antagonistas.

Pero, ¿qué sucede cuando estas creencias y respuestas "apropiadas" y "adecuadas" se quiebran? ¿Qué ocurre cuando el Estado pierde su influencia como autoridad legítima, cuando sus clientes —en interacción con él durante cierto período de tiempo— llegan a rechazar su monopolio sobre lo que se considera autoridad simbólica legítima?

Para responder a estas preguntas, queremos volver ahora sobre el modo de operar esta dinámica en el mundo real, centrándonos en el conflicto sobre una colección de libros de texto en un distrito escolar local, en el que las par- tes enfrentadas se polarizaron de forma impresionante y en el que la presión populista desde las bases fue haciéndose cada vez más activa a favor de una postura conservadora. En el proceso, mostraremos cómo el funcionamiento del Estado burocrático proporciona, paradójicamente, un terreno fértil para que los padres "se pasen a la derecha".